viernes 30 de abril de 2010

Las viudas de los jueves

Del grupo de jóvenes burgueses autorecluidos en una urbanización de lujo apenas se salva una familia gracias a que cultiva buenos sentimientos. En el pensamiento progre, la culpa -varios personajes acuden a ese adiposo concepto con frecuencia- la tienen en primer lugar las abstracciones -el neoliberalismo, es la que mayor éxito tiene en estos tiempos- y luego aquellos individuos que han tenido éxito gracias al sistema. Nunca se habla de los efectos de la gestión política de partidos populistas, ineficaces y corruptos, como es el caso de la reciente realidad argentina.

La película, Las viudas de los jueves, quiere hablar de los años del corralito. Un grupo de familias jóvenes vive en una urbanización exclusiva, como se dice, donde alardean de sus capacidades para exprimir las ubres del capitalismo, aún a costa de las miserias de otros hombres. Jóvenes, ricos, guapos. Casas modernas, amplias, tentadoras. Piscinas enormes, fiestas y celebraciones gigantes, ostentación. Alguna vez la cámara alza el vuelo para mostrarnos qué hay detrás de la valla y la seguridad de la urbanización: miseria, protestas, la durísima vida de los argentinos que no tienen nada, piqueteros. Pero los guionistas -la peli está basada en una novela- empieza a escarbar en la miserable vida interior de toda esa gente: la falta de cariño -otra vez el tópico aquel de los ricos también lloran-, la enfermedad, la incapacidad para educar a sus hijos, la incomunicación, la violencia familiar, el machismo. Para esta gente, no para los personajes de la peli, para novelista, guionistas y actores la pobreza es un rumor, que les llega desde la pantalla del televisor o desde el otro lado del muro. Su lucha por la justicia y la igualdad tiene como referente la humanidad, no los individuos concretos, feos, ruines, torpes,  bobos, sucios, que están en paro y que hacen lo que sea para poder llevar algo a casa para dar de comer a su familia. La democracia, la igualdad, la libertad serán conceptos vacíos hasta que esos seres en cuyo nombre tantos han hablado -la Iglesia y la derecha, el Socialismo y la izquierda- adquiridos los medios -las nuevas tecnologías hacen mucho por su causa-, empiecen a hablar y a luchar por su cuenta. Entonces películas como esta yacerán sobre siete capas de polvo.

Tiene similitudes con El bosque, pero mientas en la parábola de Shyamalan el significado queda abierto a las capacidades y voluntad del espectador, en esta peli de Marcelo Piñeyro no hay posibilidad de debate, es un discurso moral cerrado, ante el que sólo cabe el sí bwana o el cabreo por tamaña tomadura de pelo. Por no hablar de sus fallos técnicos, de racord, de montaje, de la mala utilización del flash back.
Desde mi punto de vista es una peli inmoral, que busca espantajos culpables para explicar una situación histórica que ha dejado a millones de argentinos en la miseria. En ningún momento va hacia las raíces del desastre: un sistema de partidos corrupto, una forma de organizar la sociedad bajo el peronismo que con la retórica populista progre imantó a la población mientras la expoliaba.

jueves 29 de abril de 2010

Inmigración y resistencia al cambio

Por pura rutina sigo leyendo el Diario Independiente de la Mañana o el Periódico de Referencia, tal como les gusta autoafirmase a sus redactores y gestores. ¡Qué chiste! En algún momento lo fue, sin duda, ahora apenas trae alguna información útil entre tanta página de combate. Me gustaría encontrar de nuevo un periódico que, parafraseando a Michael Oakeshott, sin distraernos del todo del mundo inmediato y local, nos proporcionase temas y conversación para el desarrollo de nuestra condición esencial. Hace poco lo intento Arcadi Espada con su Factual, sin éxito.

En fin, de vez en cuando aparecen asuntos que sólo el tiempo y la dedicación de los periodistas nos pueden proporcionar. Del estudio de los Censos y Padrones que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE) se obtienen algunos datos preocupantes sobre la estructura de la población española. Señalemos estos dos: casi el 14% de la población procede hoy del exterior y en 2009 casi el 44% de los españoles residía en el mismo municipio en el que había nacido. Preocupantes, en el primer caso, porque los inmigrantes proporcionan una parte significativa tanto de la población activa como de los nacimientos -¿qué pasará cuando los jóvenes de otros países no vean atractivo venir a España?-, y en el segundo caso, porque la resistencia al cambio de domicilio de los españoles explicaría en parte la persistencia de una elevada tasa de paro estructural.

Otro dato preocupante es que en nuestro país, en 2009, todavía quedaban 8.112 municipios. Países con una población similar tienen un tercio o la mitad. Ello redunda en mayores costes de gestión y en tarifas de los servicios más altas. 
Otro dato, a principios del siglo XX, el 32,5% de los españoles vivían en municipios de más de 10.000 habitantes; el año pasado, el 78,9%.
Por lo demás, el INE informa que a uno de enero de 2010, había empadronados 47 millones de personas, de las cuales 5,7 son ciudadanos extranjeros.

miércoles 28 de abril de 2010

Ominosas sombras


¿Es posible que la mayor etapa de prosperidad, la del mayor aumento en el nivel de vida de la población, la del periodo con más gente trabajando, casi pleno empleo, cuando más gente, personas de otros países, ha decidido compartir nuestro modo de vida -¡46.000.000 de habitantes!, ¿quién nos lo iba a decir?-, el momento de mayor optimismo de nuestra historia -¡más de 70 sin guerra!-, reflejada en la mejora evidente de las infraestructuras, de los centros culturales, con más artistas internacionales, con mayores triunfos que nunca en el deporte, es posible que esta etapa nos abandone tan precipitadamente?

Es esfuerzo inútil señalar a los responsables, ¿a dónde nos llevaría? Es repugnante ese empeño de algunos por devolvernos al pasado. Es un pecado caer en el fatalismo y esperar a que los tiempos cambien y la cosa se recomponga. Tan dañinos son los que no hacen nada y abanican la mierda para que se esparza en todas direcciones, como los que esperan  mudos, con un puro en la boca, a que su tiempo llegue. ¿Qué esfuerzo titánico requerirá recomponer el país, qué sacrificios?

Cada día que pasa es un día perdido, el deterioro más grande, la economía más débil, el desempleo mayor, la deuda de todos más grande, la credibilidad y la fe más débiles.

Si no quieren elecciones anticipadas, si no quieren un gobierno de concentración, ¿por qué el partido que nos gobierna no toma la iniciativa y pone al frente a alguien que sea creíble para todos e inyecte confianza y enderece la vía? Políticos no faltan, Javier Solana, por ejemplo. Todo menos ver cómo todo se va a la mierda.

martes 27 de abril de 2010

Fin, de David Monteagudo

Atendiendo a la obligación que me impuse de leer los cuatro rompedores libros de la literatura española, a criterio de Jordi Costa, le echo el diente a Fin, novela primeriza del ya crecido David Monteagudo. Reconozco que he estado varias veces a punto de abandonar la lectura. Si no lo he hecho ha sido por el motivo reseñado y por que tiene un buen punto de partida. Tiene una buena idea. No es original -podemos remontarnos a San Juan y su apocalipsis-, otros la han desarrollado en formato más corto y otros también como novela. La más reciente, La carretera. No sólo es una buena idea, también lo es el modo de acometerla. Me gusta cómo va creciendo, cómo van apareciendo los personajes y cómo van desapareciendo, aunque alguna cosa se le escapa al plan general, la escena del tigre, por ejemplo, no cuadra con el diseño general. Es capaz de crear suspense y de mantener en vilo al lector hasta el final.

Sin embargo, hay dos cosas que se le piden al escritor, que sepa escribir y que conozca las reglas del juego. Hay una diferencia entre comer en el Bocatta y en un restaurante de mantel, por decirlo así, entre una canción de los triunfitos y otra de Sinatra o de Schubert. No se trata de establecer una aristocracia del gusto -o quizá sí- sino de maduración, de frecuentación, de inconformismo. Todo escritor debe conocer las reglas. Por ejemplo, a día de hoy, el narrador omnisciente es un arcaísmo, a no ser que refleje el punto de vista de un personaje. El escritor debe huir del perro rabioso de la adjetivación, de las frases hechas, de lo oído mil veces y del exceso de explicación. Escribir una novela es un esfuerzo de comprención de una realidad compleja, por parte del escritor. El deleite del lector viene del reconocimiento, es un acto de entendimiento y de empatía con algún personaje, con una situación, con el punto de vista que se le ofrece. El escritor es un artista -por eso los buenos son tan escasos-, lo que quiere decir que tiene un punto de vista original, que ofrece una voz particular. Monteagudo escribe así:
Los alimentos sólidos han desaparecido de la mesa. Tan sólo encima de algún plato abarquillado, olvidado, se aburre algún resto: lonchas del embutido menos apetecible, del queso más insípido que ni siquiera esa gula involuntaria y distraída, de cuando ya se tiene el estómago lleno, se ha atrevido a consumir. Silenciosamente, sin ostentación, sin estridencias, las botellas han acabado ganando la batalla, y ahora se alzan verticales y orgullosas, brillantes, sobre la caótica mortandad de platos de platos y servilletas arrugadas. Son grandes botellas de refrescos: el rojo y el negro de la cocacola, el amarillo limón repleto, endurecido el envase de plástico por la presión del gas carbónico. Y también están las otras, las discretas botellas de vino, ahora transparentes, y las más aristadas y multiformes de los licores.
La larga nómina de personajes son simples, sin desarrollo, característicos, como mucho están definidos por un concepto. El desarrollo es lineal. Las escenas, como los personajes, no son saltos de comprensión y entendimiento, todo está en función de una única idea que pugna por llegar al punto final, que anuncia el título, aunque el autor tiene la habilidad de jugar a la confusión de géneros, a una cierta indefinición que es lo que hace que la lectura prosiga hasta el final.También hay que reconocerle la habilidad para que los diálogos fluyan.

Me gustan los libros de Acantilado, su tacto, olor, presentación, aunque a veces el atractivo externo nada tenga que ver con lo que nos ofrece en su interior.

lunes 26 de abril de 2010

La disposición al suicidio esconde, en realidad, una disposición al asesinato

André Glucksmann:
Un simple telespectador dispone a menudo de más información que un responsable político, y puede reaccionar con mayor rapidez.
El recurso al sensacionalismo es propio de los integristas; ellos pusieron en marcha la campaña del velo. No era una afirmación del credo musulmán, puesto que el Corán no dice nada, sino una reivindicación sectaria y también una provocación.
La disposición al suicidio esconde, en realidad, una disposición al asesinato, lo que constituye el núcleo del nihilismo. Heidegger habla del "ser para la muerte"; esto es, un ser que domina su vida porque escoge su muerte y así alcanza la autenticidad. Así razonan los terroristas.


En Irak y Afganistán -Obama- ha prolongado la que siguió Bush durante su segundo mandato. Las diferencias son grandes con respecto a Europa, por la que Obama no ha mostrado interés. Y juzga a Putin desde la misma ingenuidad que otros dirigentes occidentales.

Se parte del principio de que el intelectual tiene que situarse en la izquierda. Quien diga que votará por un candidato de la derecha se convierte en un apóstata. He roto este tabú, y me enorgullezco. No creo que la izquierda tenga toda la razón y que la derecha sea necesariamente innoble, infame y estúpida. Apoyé a Sarkozy porque fue el único que dijo que 200.000 chechenos asesinados no eran un detalle.



Se equivocan quienes mantienen un pesimismo absoluto, porque el capitalismo siempre ha padecido crisis. Se equivocan también -los optimistas-, porque la raíz del actual drama económico está en pensar que la ciencia podía abolir los riesgos. La crisis se desencadenó cuando se empezó a creer que era imposible.

domingo 25 de abril de 2010

Inconsecuencias socialdemócratas dominicales

1. Si a las manifestaciones a favor de la familia, organizadas por la Iglesia y grupos afines, se les saca el manifestómetro para dar cuenta de su exacto número, no tiene lógica periodística que se diga de las manis pro Garzón que fueron multitudinarias o que a ellas acudieron decenas de miles, sin más. Otra cosa es la relevancia que el periódico quiera dar a unas y a otras en su portada o que reduzca el debate a la pura vocinglería, de hunos contra hotros, sin dar fe de cómo el país real pasa de todos ellos.

2. Si se señala la paja de la prensa "tory" arremetiendo o silenciando al liberal Nick Clegg, del que se dice que puede reventar el bipartidismo británico, no es muy decente ocultar la viga propia cuando se silencia o sólo se recogen asuntos negativos sobre UPYD o sobre Izquierda Unida, que a su vez intentan dar voz a quien en España tampoco se siente representado por el bipartidismo. Es fariseísmo por tanto recoger esta frase de The Times
"La efectiva privación de derechos a una parte de la población exigiría entonces una respuesta. El sistema electoral británico ha servido bien a la nación. Ahora afronta su examen más crítico en las próximas semanas".
3. Quizá por ello, el director del periódico, atribuya en Italia a otros periódicos lo que él está consiguiendo en el suyo desde que ha comenzado a dirigirlo:
"La marea populista que trata de convertir el periodismo en parodia, y el sentimiento de la antipolítica que ayuda a eludir el principio básico de responsabilidad".
4. Debería leer los artículos de su colaborador Moisés Naím donde se encuentran cosas tan sensatas como ésta:
A veces ocurre que los intereses más defendidos por el gobierno no son los de los sectores más numerosos, sino los de los más vociferantes. Así, la pasión de sus partidarios puede llevar a que una organización adquiera una influencia muy superior a la que justificaría el número de adeptos que tiene
5. y ser más exigente con sus periodistas, pues si se anuncia que 
Después de la experiencia profesional, ¿qué hemos aprendido de la vida? Sobre esta premisa conversarán con Vicente Verdú destacadas personalidades de distintos ámbitos en esta serie de entrevistas que se publicarán mensualmente,
no puede ser que alguien como Umberto Eco no ofrezca nada tras una larga entrevista. Y lo siento por Vicente Verdú que siempre tiene cosas interesantes que decir.

sábado 24 de abril de 2010

Nuit Blanche

Del canadiense Arev Manoukian.



Aquí otras pelis de parecido interés.

jueves 22 de abril de 2010

Extensión del campo de batalla


La democracia en Grecia fue un paso, insuficiente, pero mejor que aquello a lo que sustituía. La restauración del concepto en el XIX fue otro paso, también muy insuficiente. Ni siquiera cuando se universalizó el sufragio se llegó a la meta. El sistema liberal es una creación de una clase social para mantenerse en el poder y legitimar sus privilegios. Todavía seguimos en las gradas aplaudiendo y aceptando lo que nos ofrecen.
Pero las cosas están cambiando, quizá más rápido de lo que se podría esperar.

El discurso de despedida a Samaranch del príncipe Felipe (no encuentro el discurso completo; ponen el principio y el final, para ahorrarle el bochorno) sólo se entiende en un contexto que ya no existe, cuando sólo había una emisora de televisión, y radio y prensa trasmitían al unísono. Ahora rezuma con la claridad del contraste con otros discursos libres, limpios, directos: su pazguata levedad, su insoportable cursilería. Yo mismo he llegado a pensar que el príncipe había sido cultivado en las mejores universidades.

"Ahora las masas tienen un enorme acceso a la cultura que nunca han tenido. Y ese acceso constituye la verdadera riqueza, que no da el dinero. Dentro de 10 años ya no habrá una élite que controle el acceso a la cultura y entonces las cosas cambiarán increíblemente rápido". (Gabi Asfour).
 Cuenta Anita Patil en el Times: D. Sharon Pruitt, de 40 años, vive en Utah. Después de unas vacaciones en Hawai, colgó sus fotos en Flickr. Getty Images se dio cuenta de la calidad de sus imágenes, y ahora le da un cheque mensual cada vez que los editores o anunciantes piden permiso para usar sus imágenes. Cada vez hay más aficionados en esa situación, por lo que a los fotógrafos profesionales les resulta más difícil ganarse la vida.


El avance tecnológico ensancha la democracia, la saca del bucle del voto cuatrienal. ¿Qué ocurrirá cuando los jóvenes africanos tengan el mundo al alcance de un clic, sin nuestros prejuicios, con la mente limpia? Todos saldremos ganando cuando comprendamos que un hombre es un  hombre es un hombre es un hombre.



Las impresoras de HP 3D, que imprimen en plástico ABS en tres dimensiones. El producto en casa sin intermediarios, un inesperado invento.

Transforman los bits en átomos, descomponen la pieza a reproducir en capas, que luego se van rellenando de plástico ABS, licuado por la propia impresora. Cada bobina de cable de plástico cuesta 150 euros y permite imprimir de ocho a diez piezas, según su tamaño. Una llave inglesa, por ejemplo, cuesta 18 euros.

miércoles 21 de abril de 2010

Siete llaves a la guerra civil


Durante el segundo periodo de la Restauración -Monarquía de Alfonso XIII- el 98 permaneció como densa y ominosa nube sobre los españoles de la época. El eslogan de Joaquín Costa,"escuela, despensa y siete llaves al sepulcro del Cid", no se impuso a la dañina metafísica de la generación del 98 sobre la dolencia del alma de España. Los políticos anunciaban reformas, mientras los empresarios hacían negocios subidos a la euforia especulativa derivada de la demanda de los contendientes en la Gran Guerra. El grueso de la población española, al margen del sistema político y de los beneficios de la guerra, tuvo que soportar una altísima inflación que se llevó entre un 15 y un 20 % de su nivel de vida.

Ahora, mientras la crisis barre los empleos y la economía se hunde -tras el escandaloso enriquecimiento de los especuladores del ladrillo-, otros intelectuales y políticos juegan a reabrir el sepulcro de otra guerra, enfrentando otra vez metafísicas rojas y azules.

martes 20 de abril de 2010

La nana

Me resulta difícil enfrentarme a esta peli, La Nana, del chileno Sebastián Silva. Tiene el atractivo del bajo, bajísimo, presupuesto, que se nota en todos los aspectos, guión, actores, rodaje, escenario; de la tosquedad que a veces produce esa ingenuidad que está en el origen de los estilos nuevos, de las literaturas o de las cinematografías nacientes; de la perplejidad, el estado que te asalta cuando no entiendes nada, porque no responde a nada que conozcas. Si al principio parece que la cosa vaya por el lado de El sirviente de Losey -la dialéctica amo/criado-, y luego se abre la posibilidad de un Suspense a lo Jack Clayton -la falsa ingenuidad de los niños perversos- y más tarde hacia Teorema de Passolini -la irrupción de un extraño en un medio familiar-, nada se concreta, ninguna referencia sirve, quizá el cine brasileño de los 70 o el Buñuel mexicano, si suprimimos cualquier arista o cualquier referencia social.

La mirada del espectador está contaminada por todo lo que ha visto anteriormente, sin duda, con sus prejuicios a cuesta, con la ristra de cajones dispuestos para colocar lo que ve en su lugar predeterminado. Sucede pocas veces, que la peli o el libro te descoloque de tal modo que salgas derrotado, porque no hay manera de ordenar lo que estás viendo o entusiasmado, porque acabas de descubrir una pieza nueva, original, rompedora, iniciadora de un camino nuevo o cabreado, porque te han tomado el pelo de mala manera o porque has ido al cine incitado por críticos que han visto algo que tú no ves por lado alguno.

¿Por qué premiaron este peli en Sundance, y en Huelva y en otros sitios? ¿Qué han visto que a mí me deja tan frío? ¿Hay algo más que un caso clínico, que un caso particular de demencia? Las pelis suelen contar cosas que nos atañen, muestran elementos, escenas, rasgos de carácter que se pueden generalizar. ¿Qué tiene de interés un caso particular, por qué no veo otra cosa que un caso clínico en esta nana?

Si alguien apunta, 'La nana', una mirada a las interioridades oscuras del hogar, no está hablando de La Nana, si alguien escribe, "El resultado es un muy interesante drama social", está haciendo un chiste y si otro emocionado da rienda suelta a siu imaginación, "El chileno Sebastián Silva, director de esta miniatura enorme, consigue con apenas media docena de personajes (en especial, uno, el de la nana) y un casi único escenario atrapar al vuelo un sentido shakespeariano del mundo, y desmigarlo con sencillez cervantina y doblez quevediana", pues está escribiendo una memez.

Por fin doy con la clave. Mira que yo pensaba, mientras veía la peli, ¿y si en realidad, todo está visto desde los ojos de uno de los hijos de la familia, desde la mirada típica del burgués que ve con un poquito de ternura, mucha compasión, algo de repugnancia y una distancia infinita a la chica que hace las comidas y limpia los retretes? Así era en la realidad:
"La dedicatoria final a dos mujeres que aparecen en sendas fotografías sobreimpresas en la pantalla vestidas de sirvientas no deja lugar a dudas: La nana, segundo largometraje del chileno Sebastián Silva, es un homenaje a las personas que criaron al autor".
Encuentro una entrevista con el director. Desvela su punto de vista: el punto de vista del burgués conmiserativo, el punto de vista clasista:
"La nana cuenta la necesidad de sentirse amadas de estas mujeres".

lunes 19 de abril de 2010

Campos de concentración


Camino por los bajos del antiguo monasterio de San Benito. Las fotos de la exposición están ambientadas en las semanas santas del franquismo. Fotos de Colom, Català-Roca, Miserachs, Sanz Lobato, Terré, Castro Prieto, García Rodero. De entre todos me impresionan las fotos menos elaboradas, menos teatrales, donde la escenografía es menos evidente, las de Rafael Sanz Lobato. Fotos del pueblo Bercianos de Aliste,  Zamora. Una frase me asalta: campos de concentración.
Impresiona ver esa retahíla de mujeres vestidas de negro, de la cabeza a los pies. El rostro asurcado, reseco, de los hombres que van o vienen de las procesiones con una seriedad que no deriva del sentimiento religioso sino del sometimiento. Arrastran una tristeza natural, como de corteza de árboles en invierno. Imágenes del desamparo, un desamparo metafísico. La autoridad civil, eclesiástica está en el aire que les circunda.

Los pueblos de la España de entonces, hasta finales de los sesenta, eran campos de concentración. Vida regulada, obligaciones, deberes, obediencia. Ni siquiera contaban con la conciencia de la rebelión interior, de pensar que la vida podía ser de otro modo, que sí tenían los intelectuales a los que censuraban obras, los políticos comunistas que se oponían en la clandestinidad, o que sufrían en las cárceles o en el exilio, o el movimiento sindical naciente en las fábricas.
Para los hombres sometidos de la España interior no había conciencia de que otra vida era posible.

De creer al propio Sanz Lobato, esta chica que aparece en primer plano sería uno de los pocos casos de rebelión. Al quedar embarazada, siendo soltera, fue expulsada del pueblo Bercianos de Aliste (Zamora). Años después volvió y desafiante se puso a la cabeza de la procesión de beatas.

domingo 18 de abril de 2010

Del padre Hoyos al juez Garzón

Celebran la beatificación de un padre Hoyos. ¡Un cura nacido en 1711! Las iglesias abren las puertas, revoloteo de túnicas blancas y negras, carteles que avisan, fotografías. Una multitud va y viene, arrastrando a la ciudad hasta los lugares de ceremonia. Pantallas blancas, videos, un acto central de afirmación. Un intento fallido por hacer participar a todo el mundo en una fiesta muy privada.

El periódico más importante del país dedica seis páginas, seis, al enjuiciamiento y condena de los jueces del Supremo encargados del caso Garzón. Los llama los jueces del punto final. Los fotografía, etiqueta, investiga, condena. El mismo intento inútil por hacer de su causa una causa de justicia universal.

En el primer caso, aparte de los alzacuellos que dirigen con autoridad antañona, es gente humilde la movilizada. Se ve en sus gestos, en sus rostros, en su ensimismamiento. Fósiles de un tiempo que se ha ido.
Durante siglos gobernaron el mundo con mano de seda y hierro, ahora ya no se atreven a subirse al púlpito. Es una ideología derrotada.

Esta otra que se empeña en forzar las reglas de juego hasta que coincidan con sus intereses es más moderna. Moviliza periodistas, políticos, el glamour de gente famosa. Ha dominado el mundo del pensamiento y de la cultura durante décadas, está boqueando fuera del agua y probablemente cree que dispone de más munición que las esmirriadas fuerzas que muestran en su argumentario. Como aquí:
Juan Saavedra Ruiz, presidente de la Sala Penal del Supremo. El 20 de diciembre de 1999, Saavedra concedió una entrevista a este periódico después de ser elegido magistrado del alto tribunal:
Pregunta. "¿Qué opina usted sobre el nuevo tipo judicial que se ha denominado juez estrella, como podría ser Baltasar Garzón?".
Respuesta. "Soy totalmente contrario. Quizá tengo una concepción demasiado ortodoxa del ejercicio de la función judicial, y el juez estrella está jugando siempre con el principio de oportunidad".

De esa respuesta inducida del juez, hace 11 años, se sirve el periódico para desacreditarlo como presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo que entiende del caso. Mucho tiene que haber decaído la inteligencia crítica del periódico para hacer un salto lógico tan grande. Aunque quizá de lo que se trata no es de persuadir, convencer o informar, sino de humillar y destruir al adversario para ver si desiste en su empeño. Pero entonces, ¿no se preguntan por la crisis que les afecta, por la huida de sus lectores, por la ruina del negocio?, ¿acaso, se abrazan a las columnas del templo como Sansón?

viernes 16 de abril de 2010

Al límite (Edge of Darkness)

Un padre recibe la visita inesperada de su hija. Tras la alegría del encuentro la acción se desata, empiezan a suceder cosas. El padre es un policía curtido que se ve impelido a investigar una complicada trama que se teje alrededor de su hija, una licenciada del MIT cuya vida desconocía por completo. Tiene que trabajar solo, desconfiando de todo el mundo y arrostrando los peligros que todo thriller lleva consigo.

Las películas de acción se parecen unas a otras, pero unas pocas variaciones pueden hacerlas atractivas o aburridas. Ésta, Al límite (Edge of Darkness)cuenta con muchos elementos de interés como para pasar un buen rato. Desde la sorprendente primera secuencia no hay descanso. La oscura trama conspirativa contra el Estado y contra el bienestar y seguridad de los ciudadanos, en la que participan empresarios codiciosos, políticos corruptos y policías que no cumplen con sus obligaciones, la hemos visto muchas veces, incluso en pelis protagonizadas por Mel Gibson, es el macguffin necesario, pero aquí está muy bien contada, la sucesión de acción y pausa bien ritmada, los actores responden al carácter que cada uno de ellos representa en una peli de género con buenos y malos bien definidos, y la empatía que en el espectador produce la relación padre-hija asegurada.

La caracterización de Mel Gibson como padre policía, entrado en años, con la huella de la edad y el sufrimiento en el rostro y en los gestos es uno de los atractivos, así como la composición del personaje oscuro que representa Ray Winstone



jueves 15 de abril de 2010

¿Dónde están los productores valientes dispuestos a ganar dinero?


No hace falta mirar a EE UU y sus corrupciones, las tenemos en casa. Las cadenas privadas del TDT español tienen al alcance una gran fuente de ingresos que no saben o no quieren explotar. Hablan por ejemplo de Marbella y sus alrededores en programas de ínfimo presupuesto e ínfima calidad, pero con algo más de ingenio y dinero podrían hablar de lo mismo pero interesando a un público más vasto y con mayor poder adquisitivo. Muerte, sexo y poder, el asunto de siempre, pero sacado de la realidad. En los asuntos de Marbella hay una saga para varias temporadas, material de primera: políticos, abogados, jueces, periodistas corruptos, blanqueo de dinero, individuos que de camareros han llegado a la cumbre y luego a la cárcel, tonadilleras enamoradas de chulos sin escrúpulos, fútbol, jeques árabes, mafias de varias nacionalidades, juicios, muertes inexplicadas, disputas entre partidos para alcanzar el poder y con él la gestión del suelo y la edificación al por mayor, famoseo internacional, nuevos ricos con cuadras de caballos y colecciones de arte de lo más vulgar.

¿Cómo es posible que con tal material no se haga una serie que daría dinero a espuertas en España y fuera de ella? Seguro que hay talento para hacer buenos guiones, pero es condición que las productoras se olviden de los escritores que teclean sin salir del cuarto de estar. Están maleados por la ficción y a la vista está que se conforman con libros baratos, ajados y de ningún interés, aunque aún haya mucho tonto dispuesto a hacerles la ola y darles premios municipales, autonómicos y a toda una vida dedicada a. Las productoras tienen que hacer los encargos a jóvenes periodistas impertinentes que pateen la calle, que desprecien la literatura, que tengan por vitola no aspirar a premios literarios, sino ganar dinero. Del mismo modo tienen que olvidarse de los directores de cine que suenan y buscar a gente recién salida de la facultad, por ejemplo los documentalistas de la Pompeu Fabra, o de la publicidad, y encargarles un capítulo a cada uno. Lo mismo con los actores, los hay buenos y jóvenes, y desconocidos. A por ellos, están hambrientos de oportunidad.


Y luego está el tema del terrorismo. Hay dos series completas con sus correspondientes temporadas, una en torno a ETA y otra en torno al 11-M. Periodistas que trafican con empresarios y políticos convirtiendo la información en aburrídísimo politiqueo, políticos que negocian con los terroristas ofreciéndoles cosas a cambio de no se sabe qué, terroristas salvados de un atropello que matan a su salvador y una vez en la calle montan un negocio bajo la vivienda de la viuda, desaparecidos con un motón de dinero que reaparecen asesinados en un agujero, policías que dan un chivatazo a los terroristas para no ser detenidos, enviados del gobierno que pactan con la mafia marsellesa para atentar contra los terroristas, directores generales amontonando bolsas de dinero en su despacho oficial, periodistas y políticos que medran calentando la opinión, infiltrados, espías, gargantas profundas, blogueros, peleas internas, delincuentes comunes robando dinamita y vendiéndola a islamistas, peritos que se pelean, jueces vedetes, novias, mujeres biógrafas del marido importante, traiciones, pasiones con unos y otros. Y todo ello sin inventar ni una coma, al alcance del que más corra, tan sólo hay que reordenar el material, construir el guión y ponerse a rodar. Ahí está el Galdós de los Episodios Nacionales, el Baroja de las guerras carlistas, el Delibes del franquismo, necesitamos que alguien sin miedo, sin prejuicios, sin bandería, que no sepa nada de la guerra civil, que describa con desparpajo a los herederos de Polanco y al director de las pajaritas, que escarbe en la mierda del PSOE y ponga el oído en los reclinatorios del PP, que escriba un capítulo sobre la sabrosa relación entre el banquero y el juez ("Querido Emilio"). Lo necesitamos con urgencia para salir de este parón en el que nos hallamos como país.

Ahí está el material de primerísima calidad e interés que puede renovar la moribunda literatura y el desfalleciente cine español. ¿A qué esperan los productores con pelotas? Si yo tuviese dinero me lanzaría de cabeza. ¿O acaso está todo tan corrompido que ninguna cadena, ningún productor, está libre de amenazas y favores, de deudas políticas, de subvenciones, tanto que no se atreve a ganar dinero sin molestar?

miércoles 14 de abril de 2010

De Bonos, Montillas y Matas

El elemento clave de la democracia es la igualdad de oportunidades. La seguridad, una vida cotidiana regulada, un sistema de educación público, una sanidad pública, lo puede garantizar cualquier otro sistema, así lo hicieron, por ejemplo, el franquismo o el estalinismo, y lo hace el castrismo, pero sin igualdad de oportunidades no hay democracia y la democracia debe ser la garantía de la igualdad de oportunidades,
por eso quiero saber,
si el extraordinario patrimonio del Presidente del Congreso, José Bono, lo ha obtenido por su esfuerzo y dedicación o por razón de su cargo; no me interesa tanto saber si el incremento lo ha logrado por medios lícitos o ilícitos, sino que me informe si es el resultado de un privilegio, si está en relación al desempeño de sus muchos cargos políticos; por ejemplo, por qué Planeta le adelanta 700.000 euros por un libro aún no escrito,
como quiero saber si la exitosa dedicación empresarial de su esposa, Ana Rodríguez, está relacionado con las frecuentaciones de su esposo, es decir, si ambos habrían obtenido tal patrimonio al margen de la política,

también quiero saber si los cuantiosos puestos en consejos de administración de la esposa de Montilla, Presidente de la Generalitat, los hubiese obtenido de forma natural, gracias a su talento, sin la mediación o sin la influencia directa o indirecta de su esposo,

los jueces dictarán sentencia, pero además quiero saber si el cuantioso patrimonio de Matas, ex Presidente de Baleares, lo habría obtenido igualmente sin la mediación de la política,
me basta con sólo tres ejemplos, sé que la lista es casi infinita,

por eso, me traen al pairo las razones ideológicas de los que ayer hicieron frente en defensa del juez Garzón, -son hombres del pasado, retrógrados, no les importa la democracia, la igualdad ante la ley, sólo poner la ley al servicio de su ideología, su rostro está marcado por el resentimiento- porque lo que quiero saber es si este juez ha infringido la ley, si como consecuencia de ello no ha dedicado su tiempo de juez generosamente remunerado con dinero de todos a instruir causas relacionadas con el amiguismo, el nepotismo, la corrupción, causas que nos afectan y que minan la salud de la democracia, en lugar de querer enjuiciar a hombres muertos,

por eso me preocupa la salud de la prensa, el decaimiento de su prestigio, porque en lugar de descubrir las marrullerías de quienes se saltan la igualdad de oportunidades, sólo parecen ocuparse del pasado o de la lucha ideológica contra sus adversarios,

por eso me preocupa la salud de la escuela pública, tan abandonada por quienes llevan a sus hijos a colegios privados, porque la escuela pública es o debería ser el auténtico ascensor social, uno de los pocos medios que tienen los humildes para hacer valer sus méritos y talentos, ¡y eso no está sucediendo!

Sin igualdad de oportunidades no hay democracia.

martes 13 de abril de 2010

Educando a la generación de la crisis


En una escena el abuelo acompaña a su nieta que conduce por primera vez uno de esos enormes Lincoln Continental de principios de los 60. Es la primera vez que la niña, de 9 o 10 años, coge el volante; se ve su cara de triunfo cuando el abuelo le permite llegar hasta los 40 km por hora, la velocidad permitida. En otra escena, pone en sus manos un enorme cuchillo pastelero para que corte su porción de pastel. En otra, el abuelo se presenta con una carpeta ante su hija embarazada con la intención de explicarle los detalles de cómo ha de realizarse la ceremonia de su funeral. La hija, inquieta, molesta, histérica, le dice que le deje en paz, que sabe que no le gusta hablar de esas cosas, que la deprimen. En otra más, el abuelo abre una caja de cartón donde guarda objetos del pasado, de su propia infancia, de su juventud, para entregárselos a su nieto como recuerdo, ante la mirada progresivamente inquisidora y reprobadora del yerno. Entre los objetos hay un morrión prusiano. Perteneció a un soldado germano al que dió muerte el abuelo, en su interior aún hay rastros de sangre seca. El abuelo explica la historia, le pone el casco al nieto, abuelo y nieto cruzan miradas de compinches. El yerno reprocha, arrebata el casco y se lo lleva. Escenas después, el abuelo muere. Tras la ceremonia del adiós, cuatro adultos, hijos y yernos, comentan, hacen bromas, ríen. Desde la habitación de al lado, casi en penumbra, la cámara muestra en escorzo a la nieta reclinada contemplando la escena. Vemos sus ojos, su pose, su mirada triste, vemos cómo se levanta, se acerca a los adultos, se enfurece, les recrimina su chanza, su falta de respeto por el muerto.

Son escenas de uno de los capítulos de la última temporada de Mad Men, recién pasados por Canal Plus. Escenas que hablan de tantas cosas que yo no podría hablar de todas ellas si no es mediante una extensa y detallada novela. Las diferencias generacionales: una generación que creció con la Primera Guerra Mundial, otra con la Segunda, una tercera que se afirmará en la rebelión del 68, con otra guerra de fondo, la de Vietnam. Las distintas formas de enfrentarse a los asuntos importantes, la educación, la muerte, la paternidad, el sexo. La mayor parte de lo que se dice no se dice con palabras, se muestra mediante la disposición de los personajes en la escena, mediante el punto de vista de la cámara, los sobrentendidos, la interpretación. Detrás de los guionistas, de los creadores de estas series, hay siglos de literatura y décadas de cine, conocen las técnicas, el lenguaje de una y del otro, pero también saben lo que ahora mismo nos preocupa, lo que nos atemoriza, lo que nos agobia, el secreto de nuestros sueños.

Los guionistas de las series americanas están formando a la generación de la crisis, a los jóvenes que reconstruirán el mundo después de los destrozos de esta guerra incruenta. Seguramente el debate moral, los dilemas a que nos enfrentamos, la expansión de las nuevas formas de vida está más presente ahí, en Mad Men, en The Wire, en Los Soprano, en Modern Family que en el seno de las discusiones familiares o en el currículo de las escuelas.
Me gustaría saber si en España sucede algo parecido, pero cada vez que me he puesto a ver un capítulo de una serie española la experiencia ha sido deprimente y para que la cosa funcione lo primero es atraer al espectador, entretenerlo después y más tarde formarlo. Además en algunas las series y en casi todos los programas de humor españoles hay un fondo infecto de lucha política cosa que no sucede con los americanos. La tele española necesita un gran revolcón.

lunes 12 de abril de 2010

De la energía solar nocturna y otros milagros de la economía sostenible


1. Hasta al New York Times le ha llamado la atención. La energía sostenible es una burbuja, otra más, dice. En 2008, la mitad de la potencia solar instalada en el mundo estaba en España, cuya economía apenas representa el 2 % del PIB mundial. Es más, las primas en España para la energía solar eran las más generosas del mundo (0,43 euros por kilovatio-hora), con pocas exigencias en contrapartida.
"Cualquier empresa, de cualquier parte del mundo, venía a instalarse en España lo más rápidamente que podía, y todos los biólogos eran pocos para trabajar en la energía solar".
¿Cómo es posible? ¿Podemos como nuestros políticos presumir de estar a la cabeza de las energías renovables y de la economía sostenible? ¿Será este uno de los sectores que nos sacarán del marasmo económico en el que nos encontramos? ¿Será España el primer país del mundo en el que la energía solar dejará de estar subvencionada para empezar a producir con un coste inferior a la electricidad procedente de combustibles fósiles? Oh decepción, ese país no será España, sino la ridiculizada Italia.

Una periodista del NYT se vino para Puertollano a ver el supuesto milagro, metió las narices en las enormes plantas de energía solar, en las fábricas de paneles solares y obleas de silicio, en los institutos de investigación de energías renovables.
Los agricultores vendieron sus tierras para la construcción de plantas solares. Abrieron nuevas tiendas. Al reclamo de las nuevas oportunidades, gentes provenientes de todo el mundo llegaron a una ciudad que antes había sufrido una tasa de desempleo del 20 por ciento y los efectos de la emigración.
Se especuló con terrenos, lo que se instaló fueron plantas solares de baja calidad y mal diseñadas, tantos que el Estado no tenía medios para tanto subsidio, tan ineficientes que la industria nunca podría producir una energía verde eficaz. El objetivo estaba en la producción de 400 megavatios de electricidad procedente de paneles solares para el año 2010, ese umbral se alcanzó a finales de 2007.
En septiembre (de 2008), el Gobierno español cambió sus planes abruptamente, recortando las subvenciones y compensaciones a la energía solar. La gran eclosión de Puertollano se convirtió en reventón. Cerraron fábricas y tiendas, miles de trabajadores perdieron sus empleos, mientras que las empresas extranjeras y los bancos abandonaron los compromisos que ya habían sido acordados.
El diario termina aconsejando a Obama que no cometa el mismo error. Puertollano, y en general, el modelo energético español, es el ejemplo “de lo que no hay que hacer.


2. Y aquí el segundo milagro de la energía solar, la producción nocturna. Entre noviembre y enero, en pleno invierno, en plena noche, en un periodo con temporales e inundaciones que hace décadas que no se conocían, el sistema eléctrico recibió 4.500 megavatios/hora producidos por plantas solares entre la medianoche y las siete de la mañana, más otros 1.500 entre las 19.00 y las 23.00 horas. ¿Cómo es posible que una placa fotovoltaica produzca energía sin sol? ¿Cómo se generaron estos megavatios? Parece que los promotores fotovoltaicos habrían utilizado grupos electrógenos alimentados con gasoil para generar la electricidad. Las primas son de 436 euros el megavatio. En total unos 2,6 millones de euros en concepto de primas.
"Esto es sólo la punta del iceberg, ya que si estos productores solares se han atrevido a verter energía de noche, cuando más se nota, podrían estar haciéndolo también de día, cuando la producción se dispara en las franjas horarias de mayor insolación. Comprobar ese mismo fraude se día sería misión casi imposible", afirma un experto.
En 2009, las subvenciones a las energías renovables se dispararon a 6100 millones, 2157 por encima de lo presupuestado. ¡En año de crisis, con los cielos nublados! Ha sido tan obsceno el beneficio que los propios productores fotovoltaicos han ofrecido al gobierno rebajarse un 30 % las primas.

3. Por si no tuvieran bastante, las eléctricas recibirán de los presupuestos del Estado 10.000 millones de euros. El Gobierno aprobó el real decreto que permitirá a las compañías cobrar el llamado déficit tarifario (diferencia entre los ingresos por tarifas y los costes de generación) generado entre los años 2001 y 2008.

¿Cuándo correremos a gorrazos a los responsables de tanto derroche?

jueves 8 de abril de 2010

Soul kitchen

Soul kitchen es una comedia esbojarrada, como se dice en catalán. Personajes zumbados, situaciones estrambóticas, cosas que pueden suceder en la realidad, siempre que ésta se imaginada. Tiene su gracia, puedes reír si vas dispuesto a ello y no eres demasiado exigente. En otro tiempo se hacían comedias como ésta, cuando al cine se iba a pasárselo bien: películas de romanos, de espías, de ciencia ficción, de risa. Ahora la gente va a sufrir -¿cuántas películas de terror adolescente se estrenan al año?- o a pasarlo mal viendo lo desgraciada que es la gente fuera del huevo occidental, para poder decir a la salida del cine, "pobre gente, qué suerte tenemos nosotros", a ver thrillers de soldados americanos guerreando injustamente por el mundo o películas de animación para adultos que se ven mascando palomitas, con las pestañas pegadas a los párpados y con la boca medio abierta o, por fin, a secarse las lagrimillas con papel de kleenex viendo comedias argentinas edulcoradas.

Un mozo de origen griego tiene un restaurante que no cumple las normas de sanidad  y que está en deuda con hacienda. Su novia se va a Shanghai detrás de un chino; su hermano, un ladrón de poca monta, está en libertad bajo fianza y es tan torpe que será fácil presa de un tiburón del sector ladrillo empeñado en quedarse con el local a cualquier precio; un viejo marino con barca, pero sin mar, alquila una parte del restaurante sin pagar el alquiler, le gusta el rock ruidoso pero lo escucha con los oídos tapados. Por el restaurante pasan los personajes más variopintos. El guión no importa mucho, apenas pasa algo reseñable, de lo que se trata es de mostrar tipos raros y echar unas risas a su costa.

Como la peli es alemana, pero dirigida por un turco y los personajes griegos, las risas son fáciles porque las extravagancias son más reconocibles que en las pelis del mismo género americanas, como esa en la que los actores miran a los ojos de las cabras. En cada escena hay un gag, una mueca, una frase graciosa, una imagen cómica. Fatih Akin tiene voluntad de estilo, se lo curra, con un montaje vivo, una estética brillante donde la nocturna Hamburgo luce atractiva y seductora, pero cuando acaba la peli, las risas su esfuman como el humo de un cigarrillo y la vida sigue sin más.

miércoles 7 de abril de 2010

El burgués que se hizo socialista por "imperativo ético"


En los últimos años se han escrito y publicado un montón de biografías y autobiografías acerca de los hijos de la burguesía catalana de parecido tenor. Lo mucho que fueron perseguidos por el franquismo, su lucha en la semiclandestinidad -la clandestinidad era un imposible ontológico para ellos-, las penas que el franquismo les infligió, unos meses, unas semanas, unas horas de cárcel, que les catapultaron hacia el compromiso con el pueblo y la nación catalana. Algo así como,
la creciente "necesidad de asumir responsabilidades para con mi colectividad"
Todos esos escritos están llenos de mentiras, como ocurre con la mayoría de los libros de historia, en los que raramente se cede la palabra a los que la han padecido como no sea para corroborar la versión de los poderosos. Quieren fijar la historia, de modo que no les basta con el dominio y disfrute del poder en estas últimas décadas, sino aparecer en la posterioridad como constructores de países, enderezadores de injusticias y vencedores morales frente al malvado dragón.

Durante la reciente historia han estado en el puente de mando bajo todos los colores, sus abuelos fueron monárquicos y republicanos, sus padres franquistas rectos o torcidos, azulados primero, blanqueados después, del sector negocios o del sector mudo, y en la democracia han copado todo el frente político. Organizaron los partidos burgueses catalanes -que son todos los partidos- y mediante una hábil operación, con la excusa de situar los derechos nacionales al mismo nivel que los individuales, arrebataron a los delegados obreros el mando de la sección catalana del PSOE y crearon el PSC, con lo que durante todos estos años han recogido el voto de quienes votaban PSOE para usarlo en su propio beneficio, es decir, el de la burguesía catalana de siempre.

Aparece ahora una de esas biografías. El periodista, que forma parte de la única clase que forman periodistas, políticos y empresarios, la presenta de tal forma, que es imposible acercarse al libro sin un estómago de hierro, que yo no tengo. Así que será otro libro que no leeré por prescripción facultativa. Describe al hombre Raventós y su circunstancia con estas líneas, un ditirambo:
Su abuelo Jaume Carner había sido ministro de Hacienda y su padre, Manuel Reventós, director general de Comercio y Aranceles durante la Segunda República. Estaba, pues, entre los perdedores y la dictadura abrió contra su familia un expediente de responsabilidades políticas. Luego, como estudiante en el colegio de los jesuitas de Sarrià percibió la injusticia de la discriminación clasista sufrida por los alumnos becados, que recibían el nombre de fámulos, llevaban batas de color distinto y estaban obligados a servir las comidas a los demás alumnos.
Todo eso mientras oleadas de inmigrantes hambrientos eran confinados por la Guardia Civil en el estadio de Monjuich a medida que llegaban del centro y del sur de España, en el más absoluto silencio, desprovistos de cualquier derecho, a priori y a posteriori, incluido el de poder contarlo, y con la obligación de estar eternamente agradecidos a la burguesía catalana por sacarles del hambre, antes de ser puestos a trabajar en las bodegas o fábricas de gente como este Raventós, que más tarde habría de entregarse al servicio del país.

Es gracioso, es decir, vomitivo, leer cómo el periodista cuenta que cuenta Raventós, que por "imperativo ético"
ingresó al final en el MSC y como éste le puso en contacto con su principal dirigente clandestino en Barcelona, Ramon Porqueras, "en un piso oscuro, frío, áspero, del barrio viejo". En 1953 ingresó en la dirección. En 1958 fue detenido, con la casi totalidad de la organización.
Igualmente vomitivo es este batiburrillo, que el periodista presenta como credo de "convicciones radicales" que meneó al hombre en dirección al "imperativo ético":
"La igualdad del género humano; la consciencia de la persona como sujeto de derechos y deberes; la identidad nacional de mi pueblo y mi país, Cataluña; la democracia, basada en las libertades individuales y nacionales, como mejor sistema político". Y, junto con estas convicciones, la creciente "necesidad de asumir responsabilidades para con mi colectividad".

martes 6 de abril de 2010

La Electra de Oriol Broggi


El teatro clásico es texto. Parrafadas de texto que los actores dicen o declaman o exponen. Por lo tanto decir bien el texto es el trabajo crucial del actor. En segundo lugar los textos clásicos definen personajes de carácter, los personajes son portadores de una idea, de un conflicto interior, de un peso emocional superior a sus fuerzas, amor, odio, dolor, venganza, codicia, voluntad de poder, culpa. Los actores deben ser capaces de componer un personaje en el que el peso de ese carácter no destruya por completo su humanidad.

Vi la Antígona de Oriol Broggi en la nave gótica de la Biblioteca central de Barcelona, con Clara Segura, que aquí hace de Electra, y me gustó. Ahora he visto su Electra (Aquí el texto) en el TNC de Barcelona. Dos veces Sófocles. Me gusta el escenario mediterráneo donde se desarrolla la tragedia, un patio empedrado con un ciprés, una fuente que de vez en cuando deja sentir su relajante murmullo, unos muretes que lo demarcan y una estatua del dios Apolo, representada aquí por una estilizada y figura de Giacometti. Me gusta, en general, el movimiento de los personajes en escena, los actores con los pies descalzos, el desarrollo de la obra, la disposición del graderío en cuadrícula rodeando la escena, el acompañamiento musical -quizá algo monótono-, una guitarra en escena que va subrayando los monólogos. No acabo de comprender del todo los dos interludios musicales. El encuentro y reconocimiento de los dos hermanos, Electra y Orestes, es emocionante, el gran momento de la obra; Broggi nos lleva hasta las lágrimas; pero ¿era necesaria esa canción tan kitch que le sigue, esa Tula Baba Tula, facilona, tan descontextualizada?, ¿hacía falta recrearse en la emoción tan bien expresada por Clara Segura? Todavía entiendo menos la música final, otra canción africana con danza incluida, tras el desenlace sangriento, ¿cómo alegrarse tras el bárbaro desenlace de la obra?

Pero el problema está en la interpretación, en la mala dirección de los actores. Hay momentos muy buenos. El monólogo en que Clitemnestra  justifica el asesinato de su marido Agamenón está muy bien interpretado por Mercè Anglès, como también está muy bien dicho el relato de la falsa muerte de Orestes en la carrera de caballos de los Juegos Délficos, por Anna Güell -me emocionó-, también está bien una Mar Ulldemolins que llegará como Crisótemis, la hermana de Electra, y las tres están bien formando el coro que replica a la protagonista. Pero en general hay un problema de dicción, Oriol Broggi debería haber buscado a un especialista en dicción. Decir un texto es dominar la pausa, los silencios, la entonación. A los actores les cuesta, gritan demasiado y recitan muy deprisa. La intensidad no tiene por qué expresarse mediante el grito. Cuando lo hacen, en especial, el actor que interpreta a Orestes (Borja Espinosa, ¿por qué lo ha seleccionado Oriol Broggi para ese papel) el texto no llega al espectador.

lunes 5 de abril de 2010

Corazón rebelde (Crazy Heart)

No todas las historias son nuevas, la mayoría son viejas. "Los viejos rockeros nunca mueren", ha quedado como frase hecha. El prota de esta peli, Crazy Heart, es un cantante de country. ¿Cuántas veces hemos visto en la pantalla a un viejo cantante -57 años en este caso- que se arrastra por los escenarios y las tabernas, que va encontrando mujeres aquí y allá, lamiéndose las heridas, lamentando haber tomado la dirección equivocada en aquellos cruces de caminos que dejó atrás? El propio productor, y actor, de esta peli, Robert Duvall, ha protagonizado alguna de ellas, Gracias y favores. Tema viejo, pero hay que saber contarlo. Y Jeff Bridges lo cuenta muy bien. Porque esta peli no es una peli de director o guionista, sino de actor.

Hay una cierta rutina en los escenarios, en las banquetas de las barras de bar, en las camas de los moteles, en el desaliño, en la camioneta y en las carreteras secundarias; el director y guionistas se permiten echar bastante azúcar, suavizar aristas, en los paisajes de postal, en la bondad de los personajes que rodean al cantante, todos dispuestos a socorrer al héroe caído, en las situaciones que nunca llegan a ser dramáticas, aunque haya accidentes y pérdidas, en la bonita música que suena durante toda la proyección. Pero es una peli de Jeff Bridges, una peli de actor, pues. Una peli que éste ya ha rodado antes, por ejemplo, en el escritor de Una mujer difícil, o en el Nota de El gran Lebowski, incluso en el militar psíquico de la reciente y fallida, Los hombres que miraban fijamente a las cabras, pero de los grandes actores se esperan variaciones nuevas sobre su personaje. Su presencia de grandullón llena la pantalla, la acaricia, como lo hace con quienes aparecen junto a él, la empatía es fácil y uno desea que se levante y vuelva al cuadrilátero. Las cosas son más ásperas en la vida real. El alcoholismo es difícil de enmendar, difícil de reparar una persona autodestruida, pero al cine se suele ir a llorar un poquito y a que te digan que hay segundas oportunidades, que el final nunca es definitivo.

domingo 4 de abril de 2010

Monet en Giverny



El tren rompe el paisaje sin tiempo para distinguir entre arbustos y almendros en flor. Se hace difícil separar en la mancha de color que se extiende sobre el marzo lluvioso, verdes, malvas, amarillos, ocres. No asoma el sol entre las nubes atrapadas en los cerros del Guadarrama, la luminosidad suspendida en las trazas de la lluvia reciente se estampa y divide en campos muy variados. Desde lejos las manchas son uniformes, si la velocidad disminuyera y dispusiéramos de una pinza podríamos separar la densa pasta que emite destellos umbríos o brillantes de la luz que viene de la sierra.
Desde la ventana veo los grumos de color sobre la superficie irregular, con el color adherido en las telas de Monet. No hay un verde continuo, sino miariadas de tonos cambiantes, verdes que amarillean, que se vuelven blancos en los ribazos cuando cambia el rasante y ocres y grises en las calvas del terreno donde el agua se ha acumulado y luego secado. Una pincelada lisa y uniforme que se repitiese mentiría sobre el paisaje de la tarde que apenas comienza a declinar. Sin embargo, prescindiendo de los detalles, dejándose llevar por la velocidad, es fácil agrupar tonos de color en faldas más regulares, en formas romboidales, rectángulos, trapecios, no siempre delineados por obra del hombre que señala y marca y delimia las tierras.

Si el tren detuviera su marcha y el ojo pudiese hacer un zoom, se acercaría al grumo en el que el color estalla, a la materia que lo sustenta, y prescindir incluso de la propia materia y captar la mancha evanescente que por un instante, tan sólo ese instante, es un preciso tono de verde. Cada trozo de materia, una pincelada, un conjunto de pinceladas de intensidad variable, de trazo impreciso, de carga inconstante. La superficie irregular de la tela. Desiguales, imprecisas, fugaces las pinceladas, como el picoteo del gorrión en el charco, para fotografíar ese vago instante de luz fraccionada. El color inestable.

Es fácil hacer de los tonos malva de la nube una extensión del almendro. Desde lejos la percepción otorga a la nube una regularidad. Pero el paso fugaz del tren disuelve las formas y se queda con el tono, la uniformidad como algodón de azúcar. Es fácil recoger los detalles de los múltiples tonos malva, separarlos del almendro, aislar el color y reflejarlos en una tela uniforme. El color.



Hay que llegar al final de este video de Sacha Guitry para ver como pintaba Monet. Mueve la cabeza como un pájaro que se guiase con las ligerísimas sacudidas de la luz, del viento que pasa, del calor que declina, captando con los frágiles movimientos de su cuerpo pesado el instante que se niega a permanecer. La pintura de Monet quiere atrapar la imposible sustancia del tiempo. Como el pájaro, no parece reflexionar sobre lo que esta haciendo, mira, amasa y desliza el pincel, acumula pasta sobre la tela. La belleza es un efecto de lo que hace, una transposición.
Monet y la abstracción. Tyssen y Cajamadrid.

sábado 3 de abril de 2010

Cuando Barceló perdió la inocencia


Con los ojos abiertos a la sorpresa que anuncia la exposición de Miquel Barceló en el Caixaforum de Madrid, estimulado por la mezcla de clásico y posabstracto, perspectivas a lo Tintoretto, figuras hiperreales, el sexo enhiesto del pintor, materiales adosados a la tela, colores nuevos, artificiales, nacidos en la abstracción, un artista original, potente, que se toma a sí mismo por modelo, exhibición y burla y desdén al tiempo, recorro la exposición y voy preguntándome, cuándo se jodió Miquel Barceló. "Los 25 años del importante artista", se anuncia. Podrían ser los 25 años en que una promesa se convierte en una artista maduro, y quiebra. Las salas van pasando, con sus obras buenas y menos buenas, y la potencia del joven Barceló evaporándose, algún destello de su primera etapa queda, con mucho artificio, y la pregunta sigue cómo un estribillo sin melodía, hasta llegar a la sala final de los retratos, Dore Ashton, John Berger. Ahí parece haber una respuesta en John Berger, en el propio John Berger, en el pintor que reflexiona y se compromete. El pintor consciente de la trascendencia de su obra. Barceló recibió tantos elogios, tantas expectativas se adosaron a su nombre, tantos encargos, el valor creciente en la bolsa del arte, el nuevo Picasso. Un peso excesivo, una responsabilidad insoportable, que ha ido borrando a aquel artista que en sus comienzos trabajaba a cuatro patas sobre el lienzo o que pintaba con la polla.

Claro que hay obras poderosas, como ese elefante monumental que, a las afueras del Caixaforum, se eleva sobre su propia trompa, pero la voluntad de exhibición, el falo del primer Barceló, se ha convertido en rutina, sus viajes, su experiencia del desierto, de África, de la cerámica, se ve como elaborado artificio, como impostura, un deseo de llamar la atención que no tiene que ver con la creatividad, con el descubrimiento.
Al final las ideas que le abruman son superiores a su instinto, a sus sensaciones, un pintor consciente de estar haciendo algo superior al común de los hombres.

viernes 2 de abril de 2010

Violencia y mansedumbre

La pamema de los 80 Km por hora en las entradas y salidas de Barcelona, incluidas las noches y los días de vacaciones y cuando no hay tráfico. Los coches rodando como ranas sobre el asfalto. Calzadas anchas, carriles vacíos, largos horizontes despejados, la amenaza en los pizarras electrónicas, "no circule a más de 80 km, por su bien". ¿Tiene algún sentido? Sólo uno, mostrar el poder de quienes por un tiempo están al mando. El poder sólo es visible si se ejerce con violencia. Ahí está la violencia, la de una medida que se toma sin ton ni son, sólo para ejercer el poder de unos individuos, que tras salir del anonimato quieren mostrar su erección, sobre todos los demás.

Pero la manifestación del poder tiene dos caras, la del falo erecto de quien  puede mostrarlo y la de la mansedumbre. Todos los demás ciudadanos, comportándose como súbditos, aceptando una medida sin sentido, irracional, sometiéndose voluntariamente.