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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Revolución

 

 


La Tierra se mueve bajo los pies. Quién no ha tenido esa experiencia alguna vez. El epicentro puede que no esté cerca, el terremoto de Lisboa de 1755, por ejemplo. Desde Valladolid no se vieron los muertos, ni el maremoto que sumergió a Cádiz, ni el desastre urbano, aunque, eso sí, vieron como la torre de la catedral se cimbreaba. Las consecuencias no se produjeron de inmediato. La Buena Moza cayó un día de fuerte temporal, el 31 de mayo de 1841. Ahora no harán falta 86 años para asistir a la mutación de época.

 

Qué está sucediendo. Intuimos que la tecnología está transformando el mundo. Como niños con un nuevo juguete le hablamos a la IA, ponemos nuestra fe en la computación cuántica. Definitivamente todos los problemas hallaran solución. Pero ¿vamos a poder mantenernos a lomos del caballo desbocado o seremos arrollados? En 2008, cuando la crisis económica, y, luego, en la pandemia, recordamos la frase de Marx en el Manifiesto:

 

“Todo lo que era sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas con desilusión”.

 

Quizá sea el momento de volver a ella. En qué mundo estamos amaneciendo.  ¿Siguen siendo socialdemócratas las políticas de los gobiernos? Trabajos precarios, degradación de los servicios públicos (educación, sanidad), pensiones inaseguradas, acceso a la vivienda imposible, difícil convivencia entre los diferentes.

 

Los jóvenes no han gastado la energía acumulada durante estos años de gobierno socialdemócrata. Recordemos lo que ocurrió en las calles de Barcelona durante el procés. Uno imagina el estallido. Qué lo contendrá, qué proyecto, qué esperanza, qué liderazgo ante la perspectiva de un trabajo precario y una vida indigna, sin lugar donde vivir, sin ilusión de tener hijos. Las calles arderán. No ahora, cuando el próximo gobierno.

 


viernes, 12 de diciembre de 2025

Criatura celestial

 

 


Qué sientes ahora, ahora que van cayendo, uno detrás de otro, aquellos con quienes compartiste los chupitos y las cerezas, los días de ímpetu y entusiasmo, cuando cada día era un subidón viendo la cara que ponían tus rivales. Rejuvenecías, el mundo empezaba de verdad y nadie pensaba en un final,

 

Qué hay de aquel andar armónicamente afirmativo, cuya cadencia atraía la atención, qué de la mirada hacia adentro que se abre paso entre la multitud, qué del Uno sin réplica,

 

Sé que los demás no te importaban, solo su mirada arrobada, esa mirada que hoy ha caído, salvo la de unos pocos que te lo deben todo y ya les resulta imposible disimular, aunque lo siguen haciendo, y la de otros, los que te han visto en la distancia, que aún no han podido hacer la transición hasta que aparezca el nuevo heredero,

 

Recuerdas cuando pensabas que ibas a hacer historia. Incluso llegaste a preguntar qué dirían los libros de historia sobre ti, 

 

Qué piensas de esos que todavía hoy dicen que eres el más, que esta época será recordada como la que más,

 

Te he visto hundido hoy en la foto como nunca te había visto. Ahí no cabe reflexión, solo abatimiento: cómo acabar de una vez, pasa de mí este cáliz, ¿hay solución, un puente, un mal brebaje?  Uno como tú no tiene lugar donde esconderse o desaparecer, a dónde irías, en qué lugar la multitud abriría un pasillo para ti, ya no,

 

Qué va a suceder contigo, que lo tenías todo, el inmenso amor por ti mismo te impedía mirar el mal funcionamiento de las cosas, qué largo viaje te espera, tú no eres de quienes todo lo cifran en la acumulación, todos los que se han aprovechado de ese amor que solo sentías por ti, tú como único programa, ya se harían las cosas por sí mismas, te bastaba con un discurso de mil palabras, combinadas con una sintaxis predecible y mucho énfasis, esa tu característica, la del hombre más enfático.

 

El día está gris se confunde la imperceptible fina lluvia con la densa y humeante niebla.


lunes, 1 de diciembre de 2025

Lugares de paso

 



Tenemos conciencia de lo que experimentamos. Yo aquí en este momento. Pero cómo saber que a esta experiencia se reduce toda nuestra vida. Hemos pasado por lugares y momentos que advertíamos como decisivos. Allí y entonces se bifurcaba nuestra vida. ¿Y si la otra opción se concretó? Hay físicos que sostienen que hay una multitud de universos. Cada uno con características diferentes, unos viables en términos antrópicos y otros no. En física de partículas, estas hasta que no las observamos se mantienen en posiciones indeterminadas en una nube de probabilidad. Solo cuando las observamos o las medimos colapsan, es decir, aparecen en el mundo de la experiencia. Hay otros físicos que mantienen que no colapsan, sino que observamos las que están en nuestro mundo, pero no en otros. 

 

Si el mundo de la realidad observada siguiese las mismas reglas que el mundo cuántico la realidad estaría compuesta de muchos mundos. Nosotros mismos viviríamos en una nube de probabilidad, aunque solo tengamos conciencia de vivir en uno. Aplicando cierta lógica, en el 50 % de ellos seríamos felices y en el otro 50 infelices, en una escala de gradación. Algunos de ellos serían caóticos y otros viables. 

 

Así que cuando paseamos por un lugar que nos recuerda emociones intensas, es posible que ahí nos bifurcásemos o, mejor, nos cruzamos con universos posibles, uno el de la felicidad, el otro de la desgracia. Un mundo de posibilidades. 

 

Quizá aquella conversación en el paseo marítimo, a la salida del Palau Mar y Cel, habrá dado lugar a una vida sin grandes emociones, pero moderadamente feliz. Por el contrario, a aquella cita en la gasolinera Petrocat, habrá dado lugar a un periodo de gran intensidad emocional, pero habrá acabado abruptamente, pues ella era demasiado joven y enseguida me sustituyó por otro. Qué ocurrió aquella tarde que llegábamos a Travesera de Gracia en el otro universo: en mi imaginación aparece como el mejor de los mundos, pero quién sabe. Es evidente que aquella mañana, a las puertas del Parque Güell, el yo que vive en este tomó una mala decisión. 

 

Hay una multitud de mundos en los que mi otro yo puede estar viviendo: la aparición por sorpresa un sábado por la tarde de B en el comedor de Sainte-Foy-lès-Lyon (ahora estaré escribiendo esto en francés); seguro que hubiese sido desgraciado con AB (qué decepción los meses que vivimos juntos) y feliz, supongo, con E (recuerdo cuando acaricié su vientre expandido, aquel podría haber sido hijo mío). 

 

No puede ser correcta la teoría del multiverso porque los mundos serían infinitos, sin embargo, satisface a la imaginación porque compensa la frustración de vivir una sola vez y en un solo mundo, el escándalo cósmico de habernos dado autoconciencia y sin embargo morir. Satisface el anhelo humano de pervivencia y eternidad (en uno de los universos posibles).

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

"Malvados, superficiales, insolentes"

 

 


Todo el mundo debe estar al tanto del asunto Wittkof, el empresario americano enviado especial de Trump a Moscú para redactar el plan de paz. Este individuo le pidió a su homólogo, Yuri Ushakov, el documento ruso, lo tradujo y lo presentó como si fuese un plan ruso americano, no solo ruso (El texto muestra en inglés expresiones propias del idioma ruso). ¿Lo sabía Trump? Quién sabe, lo que está claro es que el obsceno plan de los 28 puntos beneficia a sus negocios personales (y los del propio Wittkof). 

 

Increíble nos parece a los distantes que con tanta inteligencia como hay en Estados Unidos escogieran como presidente a un botarate, un botarate que solo se ocupa de sus negocios. 

 

Claro que no solo ocurre en Estados Unidos, ocurre en países donde no abunda tanta inteligencia, y es más comprensible la ceguera.

 

He visto a gente con nombre complacerse en los gritos de asesino que alguien expelía en medio de la ceremonia por los muertos ocasionados por la furia de las aguas. Cadenas televisivas cuya entera programación...

 

Incluso en el Congreso he oído a un mentecato dirigirse así al pobre hombre: 

 

“Se lo he dicho fuera y se lo digo a la cara, usted es un inútil, un mentiroso, un incapaz, un miserable, un homicida y un psicópata. Ojalá pague con cárcel todo lo que ha hecho y el pueblo...”

 

He visto a gente no menos importante felicitarse porque escuadrones de jóvenes vestidos de negro perseguían con odio a un periodista y le golpeaban cuando ya estaba en el suelo.

 

Y silencio, después de que una manada salvaje violase a una joven en el mismo lugar donde otra manada violó a otra joven; he visto cómo esta acaparó la atención pública durante semanas y meses y presionó a los jueces hasta el paroxismo...

 

"Malvados, superficiales, insolentes", así los describía Francesco Guicciardini, contemporáneo de Maquiavelo, en un libro recién editado ('Ricordi').

 

De parecida opinión era Tolstói: un comportamiento “cruel, insensato y fraudulento” ('Hadji Murat').

 

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Dolor

 



"Todavía no le han dicho nada los médicos", le dice un chaval al móvil en medio del silencio de la sala, en la biblioteca. A poco que pongas el oído en las conversaciones ajenas enseguida captas el dolor. Alguien que acaba de salir del hospital o que le han hecho las pruebas preparatorias para ingresar. Un familiar o un amigo o un conocido que ha muerto inesperadamente. En la cola de la pescadería, un hombre, en voz alta, da detalles de su recuperación a otro que le escucha con atención, tan silenciosa que parece no compartir el gozo del otro por haberse recuperado, por haber salido del mal trance. A la puerta de la cafetería una mujer, sin embargo, da generalidades cuando le preguntan, quizá porque no las tiene todas consigo.


Si observas, puedes verlo, aunque en general pasa desapercibido porque cada cual va a lo suyo. Personas que renquean o que utilizan artilugios mecánicos para moverse. Solitarios con el dolor impreso en el rostro o en su manera de caminar. Gente que se conformaría con un 'buenos días' o con la sonrisa que tanto nos cuesta regalar. La amabilidad parece haber desaparecido de las calles.


No sé si la sociología ha reparado en el asunto. La convivencia con el dolor, los estados de felicidad. Ambos están a la vista, aunque solo solemos parar mientes en los segundos. La vida es un estallido de gozo que se va consumiendo, hasta que aparece el dolor, para muchos el compañero más fiel, el óbolo que hay que entregar en la última aduana. Hay días que caminando lentamente por la calle peatonal escucho involuntariamente las conversaciones de a pie y todas son noticias malas. Eso quien tiene a alguien a quien contar, pero qué pasa con los que sufren en silencio. 


"Allí donde hay Dolor hay suelo sagrado. Algún día te darás cuenta de qué significa eso". Óscar Wilde.


Hasta hace no mucho había dos elementos que compensaban el dolor. Uno era la juventud como proyecto, los hijos, construir una vida junto a otra persona: mirar hacia delante, una profesión, una casa, pero hoy las mascotas sustituyen a los niños. Mala señal. Otro era una alternativa colectiva al mundo feo en el que chapoteamos. Otro mundo era posible. Quién guarda esa promesa, tan amarrada que nadie la ve. Como si todo se hubiese venido abajo. Un futuro romo.



viernes, 7 de noviembre de 2025

Maletas

 


¿Qué había en aquel trasiego de maletas de la bodega de carga del avión al maletero de la furgo? ¿Qué contenían? Está claro quién las traía, Delcy Rodríguez, ministra plenipotenciaria del gobierno venezolano de Maduro, no tanto quién las recibía. ¿Adónde fueron a parar? ¿Cómo se distribuyó su contenido? Parece claro que Koldo y Ábalos estaban en el asunto. Pero, ¿quién más? ¿Tuvo algo que ver Zapatero; estaba Pedro Sánchez al corriente? Las lagunas de información alimentan nuestra curiosidad.


El asunto de las maletas de Barajas es el gran thriller de la política española, un thriller a la espera de un final. Hay personas que saben qué contenían las maletas y qué se hizo con ellas. ¿Cuántos estaban en el ajo? ¿Qué se compraba con ellas? ¿Qué poderosas razones tienen para mantener el silencio? ¿Un dinero guardado a buen recaudo del que podrán disfrutar más adelante sin que nadie se entrometa? ¿Mera supervivencia política? El gobierno de Maduro caerá, también este, el español. Puede que alguien quiera contarlo a cambio de un contrato editorial o puede que se produzcan pactos ocultos: yo me callo y tú te callas, tú me das algo a cambio.


En torno a Zapatero se ha ido creando el aura del turbio personaje de las mejores tramas policiacas. Sánchez es previsible, Zapatero no. A su lado Koldo y Ábalos parecen personajes secundarios, figurantes que perderán relieve a medida que la trama se vaya desplegando y el pinturero decorado de putas, alcohol y drogas vaya dejando paso a los grandes negocios oscuros de los hidrocarburos venezolanos y las empresas chinas. Aparecerán otros personajes más difíciles de atrapar, más listos, con más experiencia y mejores abogados. Aldama, los Hidalgo, Blanco y Bono, y otra vez Zapatero.


 Es posible que se sepa pronto y entonces se producirá un terremoto político o que solo nos enteremos cuando este momento se haya enfriado y alguien dentro de unas décadas escriba sus memorias. Entonces ya solo quedará la mera curiosidad sin efectos. O puede que una vez más nuestra curiosidad quede frustrada y el asunto se pierda en el proceloso océano de la política, allí donde los grandes asuntos se entierran para siempre y sobre ellos se tejen historias inventadas, novelas y ensayos que rara vez aclaran y que viven de la curiosidad insatisfecha.


A veces me pregunto si las maletas de Delcy no es un misterio creado por el propio sistema para entretenernos y desviar la atención de otros asuntos. Un asunto tan oscuro, con una trama tan compleja, unos personajes tan turbios, que sólo cabe imaginarlo como el guion de una serie o una película fantasiosa. La política como una de las ramas del cine negro.


lunes, 3 de noviembre de 2025

Intimidad y olvido

 

 


"Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón". Borges

 

¿Miramos o la mirada nos lleva? La mirada resbala hasta que vemos un objeto que nos perturba. Frente al imperio de la mirada, intrigada, atemorizada y distante, que quiere apropiarse de lo que mira, y al idealizarlo - especialmente el objeto amoroso - queda atrapada, esclavizada por él, el tacto nos conduce a la intimidad. 

 

Con los dedos y los labios, recorremos la piel de la persona amada, descubrimos el continente de su cuerpo, las crestas, los sistemas montañosos, los golfos, las hondonadas, las islas, los ríos que lo riegan de punta a punta, la geografía, captamos el calor y la humedad, la textura y densidad, lo absorbemos, antes de intercambiar los fluidos del beso y penetrar para hacer de dos un cuerpo. ¿No es la piel nuestro órgano más importante?

 

El mirón es el esclavo del embrujo, el tacto nos libera de las ilusiones, la lengua escarba para tocar la fibra de la intimidad. Intimidad, traspasar la barrera, acceder, entregarse.

 

Guardamos celosamente lo que nos distingue, lo que nos hace únicos. Cuando abrimos la puerta al amado compartimos con él nuestro cuerpo, el reducto de nuestra mismidad. Soy todo tuyo, toda tuya soy, haz de mí lo que quieras, que tu cuerpo se confunda con el mío. 

 

La intimidad expande los límites del cuerpo, una burbuja que nos protege de la radioactividad del mundo. 

 

Pero no hay espacio sin tiempo, cuerpo sin descomposición, gusto sin hedor, mirón que no descubra un embrujo más poderoso. Es doloroso deshacer el entramado de los cuerpos, volver a la árida intimidad del propio yo. Como la vida, se escapa también la sustancia del amor. La plenitud vive en el instante: la conquista y la ofrenda del cuerpo propio; por eso no hay mayor violación que asaltarlo. Por eso el amante cuando es abandonado de siente traicionado, traicionada su intimidad aquello que le constituye, su profundidad. Solo podemos llamar amor a la entrega intemporal de los cuerpos. 

 

No nos conformamos y lo extendemos en el tiempo y, como el mirón atrapado en el embrujo, tejemos una red de dependencias mentales con la ilusión de posesión y permanencia. Lo llamamos amor, pero ya es otra cosa: lo que cuesta deshacer.

 

El tacto es el lenguaje del cuerpo, sin él los cuerpos se desanudan y el amor cae y se hace añicos o queda como un remanente, una idea sin cuerpo, la rutina que prolonga la vida cuando ya no hay aroma, sudor y grasa. Las cosas que se dicen cuando falta distancia.

 

No es culpa del tacto, que permanece en el instante eterno, el dolor de la pérdida sino de las vaporosas promesas del amor. Se cometen los peores crímenes de la carne y del espíritu cuando no hay olvido. Solo el olvido restaura, libera al cuerpo atrapado en el instante. Así puede de nuevo comenzar el ciclo de la mirada curiosa que busca yacer con otro cuerpo hasta que se acabe el tiempo. El olvido sanador.

 


domingo, 2 de noviembre de 2025

Convalecencia

 


1. Convalecencia.

2. En estos días de otoño hay un bello paisaje junto a mi casa, un paseo de fresnos cuya hoja amarillea. En una esquina algunos están colonizados por parra virgen (Plant.net) que del verde está pasando al granate intenso. Ahora, en otoño, es cuando se hace notar porque el resto del año pasa desapercibida, al menos para mí. El esplendor, cuando se inicia su decadencia anual. La fresneda ha sido plantada, pero cómo ha llegado hasta aquí la parra.

3. Ayer se me presentó la atmósfera propicia para hacer poesía. Estaba imbuido de sentimientos. Llovía, aunque no con intensidad. Yo paseaba bajo el paraguas, esperando que abriese la floristería; me inundaba la tristeza. Bajo la lluvia viajé 50 km hasta el cementerio de mi pueblo donde están enterrados mis padres. Allá estaban mi tía y un primo escarbando el terreno para prepararlo para la ofrenda floral. No tuve el tiempo de soledad que necesito para el recuerdo. No estuve solo en todo el día, el momento poético pasó: verter lágrimas simbólicas para complacerme en la tristeza. Luego me llamaste y no fui capaz.

4. Ahora paseo junto al Vena, que discurre siempre igual y siempre distinto, junto a dos ancianos, ella en silla de ruedas, él llevándola. No sé si son pareja o si él es el hijo y ella la madre, parecen igual de viejos. 

5. Ayer leía los nombres en las placas del recuerdo. En ellas reconocí a personas que no eran viejas cuando yo era niño y que ahora cobija la tierra. Me sorprendió la edad a la que murieron. Después conversé, en la puerta, con alguien a quien no conocía, más joven que yo, pero no mucho más, primos lejanos. Rememoramos historia familiar, sus tíos a quien yo conocía, los tíos de América que han vuelto hace poco buscando raíces, pero a quienes no he visto. Sobre casi todos ha caído la espada flamígera y ha llevado en su barca Caronte. A cuántos de ellos han vestido los pantalones y camisas, las sudaderas y plumas a los que ahora se ofrece una segunda oportunidad de abrigo en el mercadillo de los domingos en el que los gitanos gritan Todo a un euro.

6. Cuando el sol reaparece se recrea en el temblor amarillo del arce real, en los fresnos y en la alameda que veo a lo lejos. Al fondo, el bosque de la Cartuja y un poco más allá la sierra desdibujada bajo un manto de nubes.

 


jueves, 30 de octubre de 2025

Individuos

 


 

Necesito entender qué me entristece, no con la esperanza de eliminar la tristeza, sino con la esperanza de disminuirla. Teju Cole. Papel negro.

 

Cuando vemos una patera rescatada en Canarias la mente se nos va a alguna de las grandes obras del arte antiguo, El naufragio de la Medusa, por ejemplo. Más tarde en los paseos del Mediterráneo vemos a un montón de subsaharianos con su mercancía tendida sobre el cemento. De ese modo nuestra angustia disminuye y nos vemos confortados. Todos los problemas tienen solución. La demografía africana desembarca en las playas de Europa. Los jóvenes africanos plenos de energía encuentran un modo de vida que desactivará su violencia masculina. Si hay hechos que nos desmienten acudimos a la estadística - son pocos casos - y a la violencia congénita del adulto joven.

 

El chino mandarín y el hindi han sobrepasado al español como primera lengua materna del mundo. El inglés dejará de ser lengua instrumental. La reforma y las revoluciones políticas europeas pronto serán una nota a pie de página en la historia universal. Los asiáticos orientales están llegando a la comprensión que la lucha por la subsistencia hasta ahora les impedía. ¿Cuándo salgan de la masa informe para individualizarse, qué valor tendrá para ellos el habeas corpus o la vida monástica del medievo? 

 

Cuando yo era niño, me quedaba asombrado cuando veía un negro en mi ciudad. Ya no existen las razas sino hombres haciendo cosas. Solo el exceso retórico hace que algunos se cellisquen en las diferencias.  Ha costado, pero ya no es necesario afirmar que la humanidad es una o que Franco ha muerto.

 

Cuando ya no es necesario subrayar lo evidente, de los rostros idénticos de la patera emerge el individuo, un hombre reducido a su existencia. Y entonces qué. Ya no es del lugar donde nació ni tampoco del lugar al que llega, pues toda patria es para él tierra extraña, como aquellos hombres de los comienzos que se decían, soy cristiano, para no decirse romano, griego o judío, aunque hoy ya no se dirá ciudadano del cielo, sino viajero de la tierra. Soy hombre y con eso me basta.

 


domingo, 26 de octubre de 2025

Dana

 

 



"Podemos concluir que hay dos razas de hombres en el mundo, solo dos: la de los hombres decentes y la de los indecentes. Ambas se mezclan en todas partes y en todas las capas sociales. Ningún grupo social se compone exclusivamente de hombres decentes o indecentes". El hombre en busca de sentido. Víktor Frankl.


Podríamos perdonarles que roben, que nos roben. Podríamos perdonarles las maniobras torticeras para seguir en el poder, el hociqueo en las cloacas. Podríamos perdonarles el nepotismo, favorecer a los suyos: familia, amigos, acreedores del partido. Podríamos perdonarles las mentiras: las promesas que sabían que no iban a cumplir. Podríamos perdonarles el chantaje emocional. Podríamos perdonarles que corrompan a funcionarios públicos en su beneficio. Podríamos perdonarles que usen el dinero público como si fuese suyo, que el objetivo primordial del político sea enriquecerse y que la mala fama no les importe. Podríamos perdonarles su miseria moral, esa inhumana manera de conducirse, pues hemos dado en rimar humanidad con dignidad, la dignidad que pierden cuando se suben al cargo, al menos esta generación (¿entera?) de políticos, una generación de facinerosos,


no pueden comprender lo que afirmaba el clásico, que 'solo lo que es honorable es bueno',

 

pero lo que de ninguna manera les perdonamos es que se desentiendan de sus obligaciones públicas, de la gestión de los asuntos, de hacer que la administración funcione,

 

entonces, el punto 1 y 2 se encuentran: están tan ocupados en corromper, en beneficiarse, en chantajear, en engañar, que olvidan su obligación, el por qué están ahí: se presentaron voluntariamente, eligieron ser representantes de la ciudadanía para convertirse en servidores públicos, asumieron obligaciones, 

 

por tanto, les exigimos responsabilidades, no que digan "Asumo mis responsabilidades", sino que presenten su dimisión y sean juzgados.

 


lunes, 22 de septiembre de 2025

Burbujas

 

 


Cada uno de nosotros vive encerrado en una burbuja, con potentes filtros en las entradas (input) y las salidas (output). El interior lo hemos ido acondicionando a nuestro gusto, aunque sería más cierto decir que se ha ido conformando con los estándares de la época que nos ha tocado vivir. En la pantalla que tomamos por ventana vemos el mundo imaginado, tan filtrado que si pudiésemos compararlo con la burbuja de al lado pensaríamos que el otro está viendo una película.

 

Son pocas las cosas que se filtran que puedan modificar lo que vemos en pantalla. No es que nuestra imagen del mundo sea fija, es cambiante, en continuo movimiento; es su dinámica la que nos da sensación de veracidad, de ver las cosas como son, de estar en lo cierto. Lo que nos llega es la luz filtrada, la que reafirma nuestro sesgo.

 

Con la edad la luz va empalideciendo, los colores van rebajando su intensidad: amigos que perdemos por el camino, países, ciudades o barrios que dejamos de visitar, periódicos o libros que leer, museos a los que no hemos vuelto: perspectivas a las que ya no podemos acceder. Con ese no me junto, decíamos de niños; a ese yo no le sigo, no lo trago. Hay programas de televisión a los que hemos puesto una cruz. Bloqueamos a cierta gente en redes. 

 

Hasta el más tronado tiene un punto de razón. Si repasamos la ciencia, el arte o las letras veremos que hay puntos de inflexión. Era tan sorprendente aquello que en cierto momento se manifestó que la mayoría no se lo tomó en serio, se ridiculizó o se condenó. Con el tiempo se vio que Copérnico o Darwin tenían razón, que Lutero no estaba equivocado del todo, que en el Guernica había un modo de ver apremiante. 

 

Cuando dejamos de ver al amigo tunante, cuando despachamos con una ocurrencia la película, el libro o el tertuliano que no nos gusta hay algo que se nos escapa, algo que iluminaría alguna zona oscura del mundo que escapa a nuestros focos. Así, nuestra burbuja se va volviendo opaca, se va cerrando cada vez un poquito más hasta dejarnos ciegos.

 


domingo, 21 de septiembre de 2025

Ahmed

 


Ahmed Abu Aita tenía casa y una empresa familiar de quesos y productos lácteos al este del campamento de Jabalia, en el norte de la Franja de Gaza. Como suele ser típico, vivían agrupados en una familia extensa. El 20 de octubre de 2023, un ataque aéreo destruyó su casa y la empresa. Murieron 37 miembros de la familia, sepultados bajo los escombros: esposa, hijo, padres, hermanos y demás familia. Ahmed, herido, estuvo atrapado dos días hasta ser rescatado por un vecino.

 

«Yo estaba bajo las escaleras, pidiendo ayuda, pero nadie podía oírme, ya que no había nadie en esa zona, que se considera fronteriza peligrosa y a la que no pueden acceder vehículos de defensa civil ni ambulancias. Estuve dos días tirado sin que nadie pudiera llegar hasta mí, hasta que un vecino vino a revisar la casa y oyó mi llamada».

 

Tras perderlo todo Ahmed Abu Aita fue desplazado junto con los pocos miembros de su familia supervivientes - doce - a un aula de una escuela de la UNRWA en Beit Lahia, en el norte de Gaza. Junto al dolor constante por la pérdida de su esposa, hijo y demás parientes sufre la escasez de agua potable, leña, comida y necesidades básicas. Sin embargo, Ahmed persevera en la idea de reconstruir la empresa familiar y sueña con volver a ver al hijo herido, que recibe tratamiento en Qatar, y con recuperar la vida que perdió tras el ataque.

 

Ahmed empleaba a 50 trabajadores en su fábrica de productos lácteos. “Teníamos una vida normal, teníamos nuestro trabajo. Cada miembro de la familia era responsable de una tarea en la fábrica. Yo era el director de marketing de la empresa, pero entonces llegó la guerra, y todo cambió”.

 

Las emociones son del instante, los sentimientos, algo más duraderos, la historia es fría y desapasionada. La vida de los individuos, la vida de las naciones, el universo. 

 

Por encima de los muertos y de los supervivientes de la familia de Ahmed está la máquina destructora que no repara en individuos, afanes, dolor y esperanza. Netanyahu será juzgado, condenado y encarcelado, quizá no. Gaza será reconstruida bajo otro orden. La mecánica del olvido reconstruirá edificios, parques y playas. Dentro de no mucho Gaza, esta Gaza, será arrumbada junto a las fotos sepias. Habrá algún documental, alguna película, alguna serie qué matará el tiempo de quienes, también ellos, a no tardar, serán olvidados.

 


jueves, 18 de septiembre de 2025

No queremos ser Esparta

 


Esa caravana de vehículos casi quietos obligados a abandonar la ciudad. Qué pueden hacer. Desde fuera les dicen que deben abandona sus casas, sus negocios, su modo de vida porque van a ser destruidos. Les dicen que debajo de los edificios hay túneles y bunkeres donde se esconde la resistencia. Toda esa gente que huye no ha tenido voz, no son responsables del gobierno de su ciudad. Durante décadas el poder se les ha impuesto. Dónde van a vivir ahora. Cómo van a poder ganarse la vida. Qué les queda para mantenerse en pie con dignidad. Porque no les han arrebatado únicamente la vivienda y el negocio, la propia vida o la de sus seres queridos, les están despojando de aquello que más importa, una vida libre y digna.


En el otro lado sí que han tenido la posibilidad de elegir a quien les gobierna. Pero ¿qué mandato depositaron en la urna? ¿Todo lo que ha sucedido después estaba impreso en la papeleta? ¿Le pedían a quien eligieron que no se corrompiese, que no corrompiese a la sociedad, que no levantase el país en armas contra una minoría? ¿Cómo se para la guerra? Hay manifestaciones, quien tiene un micrófono lo usa para pedir que se pare, empresarios y actores, gente en la calle grita: No queremos ser Esparta. Los jueces abren causas contra el gobierno corrupto, causas que no se sustanciarán hasta que el jefe se baje del poder. Mientras tanto, la destrucción, la muerte, la herida que se prolongará más allá de la guerra, el odio de unos contra otros durante décadas. 


Quizá bastaba con decir, todos los que no están implicados, los de fuera, los inclinados a favor de un lado y los del otro deberían decir: Hamás devuelve a los rehenes, libéralos. Eso debía haberse dicho desde el principio contra la terquedad, con voz unánime. De ese modo se le quitaría la excusa principal al atacante. Quedaría desnuda su voluntad de destrucción. De ese modo se le quitaría al grupo que manda entre los sitiados su fuerza de chantaje, el inútil gesto que remeda Masada. De ese modo quedaría desnudo el odio secular a lo judío. Quedaría libre y potente una sola voz en contra de la guerra, en contra de la invasión, en contra de la locura irracional.


Nadie devolverá la vida arrebatada, la de los enterrados en los escombros y la de quienes se arrastran como despojos. Quién suturará la herida. 

lunes, 1 de septiembre de 2025

Enfático

 



Iba a escribir, estamos hambrientos de verdad, pero no es así, no es cierto, no estamos hambrientos de verdad, de lo que estamos hambrientos es de realidad.


El énfasis, lo enfático es el signo de este tiempo, del mandamás al último mindundi entrevistado en una radio o en la tele muestra su transitorio envanecimiento engolando la voz, marcando las palabras, alargando las frases, un hablar subrayando. Así, hemos encumbrado a los actuales populistas: los hemos elegido no porque nos cuenten la verdad sino porque enfáticamente nos doran la realidad, una realidad prefabricada, la que vemos con gafas de aumento o de larga distancia, coloreada o difuminada. El énfasis disfraza la mentira, la convierte con nuestro consentimiento en moneda de curso legal.

Todo es énfasis, de la política al arte. Apenas la ciencia se salva aunque también cae en lo enfático a menudo, cuando se deja llevar por el discurso populista.


No queremos conocer la verdad cuando lanzamos al aire esta frase hecha: 'Queremos saber'. La realidad de la que queremos saber es la que se amolda a nuestro marco mental de referencia, la que lo confirma. Nuestros políticos nos embaucan porque queremos que lo hagan. Aceptamos lo que nos dicen hoy, aunque seamos conscientes de que es justo lo contrario de lo que decían ayer, cuando también se lo aceptábamos.


La realidad prefabricada nos conviene porque es menos exigente que conocer la verdad. En realidad no queremos saber. Por poner unos pocos ejemplos no queremos saber que la población española se avejenta aceleradamente, que al ritmo actual las generosas pensiones no se podrán pagar, que la inmigración sin control está generando problemas que puede que no podamos afrontar, que el sistema autonómico es caro, insolidario y antiigualitario, que si seguimos engrosando la deuda nos arruinaremos, que nuestras posiciones extremas son el equivalente a las posiciones extremas que criticamos. Es fácil estar contra Israel por lo de Gaza, no tanto contra Hamás; es fácil estar contra Rusia por lo de Ucrania, no tanto contra las élites corruptas ucranianas (hay quien incomprensiblemente comprende lo que hace Putin cuando envía misiles contra las viviendas); es fácil estar contra Bolsonaro, Bukele y Trump, no tanto contra Maduro y Lula.


El énfasis es el sustituto de la verdad. La necesidad de verdad está atrofiada o sepultada - " La escotilla hundida y olvidada del alma", que diría Hofmannsthal - por toda la basura informativa que han ido acumulando los populistas, porque nos hace el pensamiento fácil, lo blanco blanco y lo negro negro. Todavía hay quién sostiene que la verdad es relativa.


domingo, 31 de agosto de 2025

La ciudad canina

 


La terraza de un bar, mejor si está ligeramente elevada, es un magnífico lugar para certificar los cambios en el paisaje urbano. Primero de a poquitos y ahora aceleradamente un nuevo habitante la está reconfigurando.


Una pareja de treintañeros pasa en bici por la carretera que tengo delante. La mujer desfila en primer lugar: en una cesta delantera lleva el chucho bien arropadito. Cada vez se ven menos runners tirando de una cadena y más ciclistas portando, en diferentes tipos de vehículos, a su adorado perrito: en cestos como es el caso, en mochilas portabebés contra el pecho donde ya no hay bebés, en remolques de tres ruedas con ventana plastificada. El hombre va detrás como asegurando que no haya incidentes de tráfico.


De pie tres hombres conversan largamente. Cuarentones. Una conversación que se va hilando con una frase que se repite: "Bueno. Ya nos veremos". Los dos hombres se toquetean como recordando una antigua amistad o al menos un viejo conocimiento. Ella va riendo con sonidos sonoros. El que se va es el que yo había supuesto pareja de la mujer. Cuando al fin se sientan, ella recoge en su regazo al perrito que yo no había visto. Lo acaricia en el cuello, bajo la barbilla, le hace zalamerías y arrumacos y le va dando trocitos del bocadillo que tiene sobre la mesa.


En la mesa que está junto a la mía se acaba de sentar otra pareja. Cincuentones. También es la mujer quien acoge al perrito en su regazo. No tienen conversación tan solo gesticulan con mimitos e interjecciones y alguna que otra frase como se hablaría a un bebé. Caricias besitos arrullos. El hombre entra en el bar para la comanda. Entonces el perrito se queja con pequeños ladridos que atraen hacia la mujer la sonrisa y solidaridad de sus vecinos. Se intercambian frases de mesa a mesa. "O cómo lo echa de menos". "Pobrecito, qué encanto". La mujer ha sacado un pequeño bebedero, en un extremo del cual el hombre, ya de vuelta, va añadiendo agua dando la vuelta a una botellita, apretando para que salgan chorritos que en el otro lado el chucho lametea. No hay nada que distraiga a la pareja, toda la atención para el chucho.


Junto a otra mesa más lejana se arremolina una familia numerosa. Dos abuelos sesentones. Ella con otro perrito, este con cadena. Y junto a ellos varios nietos que lo acaricia una y otra vez.


Cuando la pareja del bebedero se levanta entra en conversación con la primera. Una conversación sobre chuchos, lo cariñosos que son, lo entretenidos que les tienen. Se les ve felices a unos y otros.



martes, 29 de julio de 2025

Sobre el arte de conversar, su decadencia

 


No sé si a todos les pasa, creo que es una tendencia que se generaliza. Las discusiones o al menos las conversaciones que antes teníamos en nuestros círculos sobre política se están amortiguando o desapareciendo del todo. El coste mental es tan alto que mejor no tenerlas, así que las sustituimos por los exabruptos anónimos que soltamos en las redes. Ahí podemos exponer nuestras opiniones sin freno, porque sabemos las dos cosas que hay que saber, que encontraremos gente que piensa igual que nosotros y adversarios que se van a sentir irritados, lo que buscamos en cualquier discusión sin intercambio razonable, no tanto intercambiar razones y llegar a acuerdos como reafirmarnos e irritar.

 

Así, la conversación languidece y con ella el valor de la buena vida. En vez de acrecentar y afinar la calidad de la vida en común, lo que requiere esfuerzo y práctica, buscamos grupos a los que pertenecer que no requieran un esfuerzo extra, dejarse llevar por la vía fácil de la pertenencia sin exigencia. Es más fácil leer una novela de Megan Maxwell o la última novela negra que volver al Ulises de Joyce, hablar de fútbol que de cómo organizar la vida en común. ¿Quién lee el último ensayo de moral y buenas prácticas? ¿Quién enjuicia el último caso de corrupción sin comparar de inmediato con lo que hicieron los otros?

 

Los que piensan poco, pero transmiten mucho porque disponen de altavoces, lanzan las ideas simples sobre las que se construye la vida en común. Los seguimos porque forman parte de nuestro círculo de pertenencia. Nos acomodamos, renunciamos al pensamiento propio. Así se degrada la convivencia y dejamos de ser libres.

 

La escritura convierte pensamientos confusos en ideas claras. Prueba esto: anota esa idea que se te acaba de ocurrir. Intenta hacerlo cada día después de un descanso. Y lo más importante, hazlo sin depender de otros: no escribas lo que oíste, lo que viste en internet o lo que te dijo la IA. Escribir es pensar libremente, te ayuda a formar tu propia personalidad. Es el primer paso para volver a conversar de verdad.

 


miércoles, 23 de julio de 2025

Voluntad de poder

 

 


Cuando nos preguntamos, qué mueve a los políticos más allá de su retórica sobre el bien común, enseguida sale el instinto de poder. Los políticos son individuos como todos en busca de un destino. Si hozamos en el inicio de sus biografías se ve como la mayoría de los "grandes hombres" tantea en distintas direcciones hasta dar con la que les ofrece la mayor probabilidad de triunfo. En los años 30 del siglo pasado muchos de ellos comenzaron en el socialismo para acabar en el fascismo. Acabada la guerra ocurrió justo lo contrario, nazis convertidos en demócratas.

 

¿Pero se conforman con el ejercicio del poder una vez que lo han obtenido? Los fieles pensarán que el líder que han elegido, o que siguen incondicionalmente, está ahí para satisfacer sus necesidades, las del pueblo. Aunque por lo general las expectativas siempre son defraudadas, queda un amplísimo círculo que no cejará en su fe. Hay un espacio para el análisis al que no todo el mundo está invitado: se autoexcluyen los fanáticos y los partidarios. Damos por supuesto que el líder es el primer creyente, ¿pero es así? En todo caso, ¿en qué consiste la fe del líder? ¿Cree en la realización de la Promesa o solo cree en sí mismo?

 

Tomemos un ejemplo. Ningún régimen político debería ser más inmaterial que el sustentado en la fe de la salvación. Aunque todos los regímenes políticos se sustentan en la fe y religan a sus fieles con la Promesa, el que se diga cristiano o islámico debería cuidar como supremo valor la igualdad de los hermanos en la fe, el desdén por la acumulación de riqueza material, la austeridad material del líder espiritual. Es lo que no sucede con el ayatolá Ali Jaminei. Un grupo de periodistas de investigación le ha calculado una fortuna personal estimada entre 100.000 y 200.000 millones de dólares construida sobre confiscaciones de bienes y empresas fantasma. Léelo aquí.

 

La voluntad de poder aúpa a los líderes, la fe de sus seguidores les mantiene, pero no basta. Pronto levantan un sistema de terror para paralizar a sus adversarios. Sucedió con el fascismo, con el comunismo y ahora con el islamismo. La guerra acabó con el nazismo y el fascismo, pero es habitual que las dictaduras bajo terror duren décadas a la espera de su implosión. No sorprende por ello que los iraníes sometidos al terror islamista celebren el bombardeo del país por Israel.

 

A la codicia del poder se une pronto la codicia económica. Una codicia que no casa con la fe que predican en la Promesa. La vulgaridad del líder, su rastrera materialidad, la materia fecal de la que está hecho se muestra en sus chanchullos: tiene tan poca fe en la promesa de la vida eterna o del paraíso en la tierra que lo primero que hace es acumular riquezas.  Utiliza su poder antes que nada para hacerse rico. Sucede incluso en los regímenes de democracia. Preguntémonos por qué medios se han hecho ricos nuestros presidentes o consejeros: Felipe González, Aznar, Zapatero, Bono, Pepiño Blanco, Montero, si antes de ostentar cargo público, no tenían fortuna. Quizá haya una diferencia entre utilizar posición y contactos para hacerse rico y ponerse a robar directamente mediante mordidas y estafas.



viernes, 11 de julio de 2025

España no será un país de muertos vivientes

 

 


Durante un tiempo creímos que el mundo estaba encauzado. Tras el horror del nazismo y el estalinismo pensamos que Europa, y después el mundo, había encontrado la vía hacia una vida ordenada. Pero nada se detiene y la vida natural no discurre por autopistas. El periodo europeo de la historia ha sido un breve paréntesis. Grecia, Roma, el mundo hispano, la democracia, el derecho, la UE. El optimismo nos lleva a pensar que si el pensamiento ilustrado tiene fecha de caducidad la comprensión científica del mundo no. La ilustración y el liberalismo se inscriben en ese breve periodo europeo, pero el modo de proceder científico es universal, creemos. Las matemáticas es un lenguaje que todo el mundo puede comprender y las teorías sobre la realidad se someten a prueba en cualquier lugar del mundo. Otra cosa son las derivaciones tecnológicas y su uso.

 

Qué será de esta península asiática que es Europa. De momento podemos constatar que en su suelo ya no se toma las grandes decisiones. Y de España, ¿qué decir de España?

 

Uno de cada cinco de sus ciudadanos ha nacido fuera de España. En Madrid y Barcelona, si tomamos la edad laboral, es decir, la gente activa, es uno de cada tres. En 1998 era uno de cada 34. No está lejos el momento que, en Madrid, Barcelona y la costa mediterránea, los inmigrantes de primera y segunda generación supongan el 50% de la población.

 

En poco tiempo, a España no la reconocerá, si se me permite la expresión, ni la puta que la parió. Así que a dónde irán las ensoñaciones de una España eterna e imperial y el resto de los nacionalismos españoles. Que le dirán a un ex colombiano, a un ex marroquí, ya perfectamente españoles, Isabel la Católica o el Gran capitán. Ocurrirá algo parecido a cuando Bizancio pasó a ser Estambul o Memfis pasó a ser El Cairo o ya puestos cuando España se convirtió en Al-Ándalus, al menos una parte de la península. La vida no está quieta; hay momentos en que cambia vertiginosamente sin que quienes la contemplan se den cuenta de la aceleración.

 

En qué coincidirán el ex colombiano, el ex marroquí y el español viejo para decirse, con los mismos derechos y deberes, españoles. Tendrán que buscar un consenso: dejar al margen ideas, sentimientos y vivencias propios e intransferibles y fijar una base común de convivencia y entendimiento: leyes, instituciones, simbología. Puede que el ex colombiano desee que la selección de Colombia le gane a la española, pero sus hijos no. Puede que el marroquí quiera seguir siendo musulmán, pero sus hijos no. Quién sabe. La afinidad deportiva, la religiosa, la sexual deben quedar en el ámbito privado. En todo caso eso no debe ser lo fundamental, sino la ley común.

 

La inmigración es una oportunidad y un problema. Piénsese qué sería de este país sin inmigrantes. Cuántos millones de habitantes; qué porcentaje de población avejentada. Si la inmigración no fluyera, uno podría pensar perfectamente en una península de muertos vivientes. Hemos pasado en una década de 40 a 50 millones de habitantes. Eso y no otra cosa explica el actual problema de la vivienda.

 


domingo, 6 de julio de 2025

Amplía el foco

 

 




Amplía el círculo. Estás ahí en una terraza soleada tomando el café mañanero. Tú como un universo que lo contiene todo, al menos el todo que conoces y lo que podrías conocer. Un mundo que se basta a sí mismo. Para ti, eres el centro del mundo, no puede ser de otro modo. Si no pensases así la vida carecería de sentido. Observa alrededor. En esta mañana dominical parece que los que se han quedado en la ciudad son los desvalidos, mundos truncos, se acercan al final o necesitan de otros para sobrevivir.

 

Abre el foco. Esta ciudad si la sitúas en el mapa no está en el centro del mundo. Como tampoco ayer lo está, que ya pertenece a otro universo: si hubieses estado pegado a las noticias, todo giraba en torno a Salazar - ¿quién es? -; ya no está, ha desaparecido del foco. Pero ¿acaso Sánchez y Feijóo permanecerán mucho en él? 

 

Si vuelves a ti son otras cosas las que conforman el universo: tus sentimientos; el día, la luz, la temperatura, la tormenta vespertina, el viento actúan sobre tu cuerpo: quizá este no sea el día en que todo cambia para ti; como planetas, aquellas personas que han sido importantes para ti han ido saliendo, ampliando la órbita que giraba en torno a ti hasta escapar y conformar otros sistemas de atracción. 

 

Si vuelves a Salazar, a Sánchez y a Feijóo los ves como algo inesencial. La política ya no se ocupa del bien común, es una rama seriada del entretenimiento, como el fútbol, como el corazón. Nada de lo que hagan o digan formara parte de la centralidad. No sientes que vayan a mejorar tu vida. Ninguno de ellos va a mejorar tu vida, sino, con toda probabilidad, la empeorarán. Lo que dicen desde la tribuna no contribuye a que se alce en ti un gramo de ilusión. Aún les quedan restos de poder para amargarte la vida, pero ni una sola palanca para ilusionarte. Ni siquiera Van der Leyden - ¿quién es? -, como si una inteligencia exterior que manejase los hilos hubiese sacado del baúl a los peores, a quienes solo tienen poder destructor: Trump, Putin, Xi. Tiempos oscuros.

 

Paseas por el centro de la ciudad - lleno de turistas - tan ordenadito, tan limpio el suelo bonitamente embaldosado ¿Lo percibes? ¿No lo oyes? Un diablillo te dice al oído: El mundo que conocías y en el que confiabas se está desmoronando. ¿Te convenía que te dejases engañar? ¿Creíste que la utopía era posible? ¿No la viste como tal?

 


Se amplías algo más el foco y te sitúas en el mapa, ves la pequeñez del país en el que vives, la península europea en la masa euroasiática. Europa tuvo peso durante un breve periodo, en los siglos que van del XV al XX. El mundo recupera la forma que tuvo antes de eso. Solo tienes que comparar el mapa que te enseñaron en la escuela con el mapa que enseñan a los niños chinos en la suya. ¿Dónde está la distorsión? Piensa en la demografía, en el intercambio comercial, en la acumulación de riqueza, en la tecnología, en las disputas. La palabra china para China fusiona dos caracteres, (zhōng), que significa medio o central, y (guó), que significa reino o país. Juntos, esos caracteres forman 中国: Reino Medio. Ellos siempre han creído que eran el centro del mundo.

 

Trump es un hombre malo, pero quizá por ello tiene una visión más realista de las cosas: piensa en masas continentales y en cómo se está reconfigurando el mundo: Europa es una península cuyo peso en el mundo se ha diluido frente a América del Norte, a Rusia, a China y a la India. 

 

Como consuelo, puedes pensar que tampoco aquí en nuestro entero mundo está el centro, esa motita azul que apenas se vería desde cualquier otro lugar del universo si alguien mirara. "Simplemente mejórate a ti mismo. Eso es todo lo que puedes hacer para mejorar el mundo" (Ludwig Wittgenstein).

 


miércoles, 2 de julio de 2025

Pecios

 

 


Y si solo hay tiempo. Sentados, miramos hacia fuera o hacia adentro, no estamos quietos. Nos ponemos de pie, hacia la ventana. Caminamos fuera mientras la mente va dibujando el paisaje cambiante según giramos a izquierda o derecha o damos la vuelta atrás. Las hojas se mueven. Los árboles no están quietos. Las sombras que huyen y vuelven. Ponte un poco más acá, un poco más allá, debajo de la rama del árbol o en la zona despejada. Todo va cambiando a medida que te mueves. Y cómo cambia si te subes a una bici a una moto o un coche a un tren a un avión, si es de madrugada o en la plenitud del día, en el crepúsculo o en la anochecida. El paisaje es un lienzo que vas pintando. Qué lienzo es ese. Estamos aprendiendo. Qué diferente es todo cuando nos movemos. No dejamos de hacerlo. Tú mismo eres lienzo. ¡Mira tus manos! ¿Acaso no son diferentes de la última vez que te fijaste en ellas? No tienes más que mirarte en las superficies reflectantes. Ayer por la tarde, esta mañana. No existe el instante, esa ilusión, pues ya ha pasado, tampoco el presente. El tiempo es la materia que nos constituye, el lienzo. 

 

Somos estados de tiempo. La historia del universo se repite en nosotros. Hubo un comienzo gobernado por el azar. Cualquier momento en el que giramos es distinto, aunque lancemos anclas para fijarlo. Tendremos un final que no gobernamos.

 

Aquello en lo que más confiamos, la consistencia de las cosas a través de las que nos movemos, es lo más incierto pues no es más que un dibujo cambiante, ya te digo, basta que te gires un cuarto para que cambie la superficie del lienzo o que pases unos segundos después sobre el mismo suelo para que veas que ya no es el mismo. Solo hay una cosa fiable, el transcurrir. Creíamos que era el espacio, es el tiempo

 



Veo un gurriato a mi paso más quieto que yo. Cuando era niño otros de mi edad tenían carabina y disparaban. Yo no la tenía, ya nadie lo hace. Ves esta flor tan ufana tan amiga del viento. Ahí están los restos de la verbena de anoche, ya no los cuerpos, ya no el fragor. Pecios.