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miércoles, 8 de junio de 2022

Panorama desde la Primera

 


Imagino un periódico, con diseño digital por supuesto, con los mejores periodistas de EP y EM, y otros muchos por descubrir, con opiniones contradictorias pero razonadas y basadas en hechos, pero cuyo fundamento sea la información, propia y fiable. Un periódico en español capaz de competir con la prensa en inglés. Tal proyecto requeriría una gran inversión. No veo empresarios españoles, amantes del progreso de su país, capaces de arriesgar. Riesgo es la palabra clave: arriesgar dinero, reputación e independencia ante los bloques partidarios que conforman la política española. La prensa actual, como el país, está polarizada y construida con opinión. Nacen periódicos digitales como churros y todos con la intención de forjar opinión para fortalecer un bloque, su bloque. Cuánto ayudaría un periódico así a la mejora de la cognición de la vida pública española, y americana para que el continente hispano saliese del Estado anómico en que se encuentra sumido, en medio de "la violencia, la tiranía, el populismo y la violación del imperio de la ley".


Si triste es el estado de la educación en España, igual de triste es su sistema mediático. Al final, en esta parte del mundo, incluidas Francia, Alemania e Italia, solo nos quedarán dos opciones: seguir a los propios, con información y opinión sesgadas, con la consecuencia de una percepción del mundo cortocircuitada, o leer y ver prensa anglosajona, y consumir sus productos de entretenimiento como ya sucede. Si no tenemos una prensa libre y poderosa, a largo plazo, disminuirá la hispanosfera y el español hasta su desaparición. El paradigma es Twitter, casi todo lo importante que sucede en el mundo está contado en inglés. Algo así como el largo dominio del latín medieval hasta su extinción.


jueves, 17 de febrero de 2022

Atención, altamente tóxico

 



Los periódicos deberían llevar en sus cabeceras, al igual que las cajetillas de tabaco, la leyenda: Atención, altamente tóxico. Olvidado su viejo y honrado oficio de informar, hoy, se conforman con boletines para su grey, pues su actual función no es otra que la de conducir y mantener unido al rebaño. Los actuales lectores, perdido el hábito mañanero de inclinarse y escoger uno en el expositor del quiosco, pasan por el rito de paso de la suscripción, un acto de fe bautismal. Yo, con los míos. Fue pionero El Diario de Escolar (antes lo fue el Avui, en Cataluña), concebido para ofrecer y renovar desde sus tribunas la jerga lingüística de la conversación de izquierdas para buen uso de suscriptores. Tomemos un ejemplo reciente, esta tribuna: 'Neorrancios', manual para desactivar a una izquierda que se da la mano con la extrema derecha. Se le advierte al lector/feligrés: 'Cuidado, no seas un neorrancio, incluso sin saberlo, puede que acabes en algo peor, en rojipardo; entonces ya no habrá modo de salvarte, serás candidato a la excomunión'. Pues los lectores menguantes han devenido feligreses, que renuevan su fe mediante el pago anual de una cuota, como ocurre en las iglesias protestantes: nada más serio que ser expulsados del pensamiento correcto. Qué puede haber peor que no ser reconocido por tu tribu. En realidad, más que expulsados, sentirse excluidos, al fin, la mayor parte de las vidas discurren en el anonimato. Por ello, no hay que darle mayor importancia al asunto de la posverdad: los predicadores se dirigen a su público, saben que es inútil tratar de convencer a otros. Y quienes aparentan escandalizarse sueltan sus posverdades alternativas para su propia grey. Puedes librarte si ves en la cabecera de los periódicos la leyenda de su toxicidad. Estás de enhorabuena porque nunca como hoy ha habido mayor y mejor información, mejores análisis y mejores argumentaciones contra la mentira. Quienes se bañan en los vapores mefíticos de la posverdad lo hacen voluntariamente: suscriptores de pago de un único periódico. Con lectores menguantes y suscriptores insuficientes, los periódicos se ven obligados a recurrir a fuentes de financiación de las administraciones públicas a cambio de boletines generosamente subvencionados. Quedan en deuda.


Un asunto parecido al de la jerga, pero mucho más repugnante, es el del cuidado y abuso de niños. EP ha iniciado una larga campaña para destapar la pederastia en la Iglesia. Desde sus páginas ha apoyado que se abra una comisión parlamentaria, pero no sobre el grave asunto del abuso de los niños, sino restringida a la parte que afecta a la iglesia. Véase en el cuadro, cómo se distribuyen los agresores de los niños.




Cuando, aún así, se ve obligado a tratar abusos no eclesiásticos, el tratamiento que da es abyecto. Así en el caso de esta niña de Valencia, (“que denunció asesorada por el líder de la ultra España 2000”), donde no le importa convertirla de víctima en monstruo de perversión, cuando recoge lo que unas compañeras dicen de ella. Todo lo que le ha ocurrido se lo ha buscado. El tratamiento de este asunto es ejemplar, trasladable a cualquier tema: no hay interés real por la víctima, sino el de controlar daños, minimizar los propios y señalar al adversario. Y crear una atmósfera de condena. Como descreen de su capacidad de información investigación y análisis, no hacen nada por atraer a ‘la verdad’ a ovejas descarriadas de otros rebaños sino apretar las filas del propio para que nadie se desmande; somos los buenos, estamos en el lado correcto.


Así, hoy, en la campaña de autodestrucción que ha iniciado el partido principal de la oposición. En el fuego de trincheras periodístico, un periódico (EP) ofrece sus páginas a Casado y los suyos, no para fortalecerlo sino porque considera que es tan débil que es el adecuado para que su candidato triunfe contra él en las próximas elecciones. El otro periódico (EM) cede las suyas a la oposición a Casado dentro del partido porque considera que echar a Casado es la única manera de derrotar a sánchez. Así el primero trata a Ayuso como a la niña de Valencia, vierte sobre ella las peores sospechas: “La familia Díaz Ayuso: tres años de polémica en polémica”. Y al revés, el periódico de enfrente, se ceba en la debilidad de Casado. Para el primero Ayuso es una candidata temible, para el segundo Casado les lleva a la inexorable derrota.



lunes, 24 de enero de 2022

Mediocridad

 


Los periódicos guardan sus mejores firmas para los domingos, para que brillen más que el sol. Todavía persiste en algunas familias, cada vez menos, el ritual dominical de comprar el Papel, que decía mi padre. Se las ve en las terrazas soleadas de enero junto a un café. Son pocos los que persisten. A medida que la tecnología digital ha ido suplantando a la manual -viene a ser lo mismo, pero qué diferencia de lo manual a lo digital: de la pluma al teclado, que cada vez es más dictado- las antiguas y brillantes metáforas de los viejos plumíferos se han ido desgastando sin que los jóvenes nativos digitales hayan saltado del zasca a una reflexión elaborada. Yo me mantengo fiel a la tradición dominical. A menudo me veo reflejado en los ojos de quienes me miran como bicho raro, ahí en la mesa de la esquina, aunque sin el periódico de papel, replegado sobre mi tablet.


Ayer, como tantos otros domingos, fue dedicarle toda la mañana en vano. Las viejas plumas muestran su decrepitud sin vergüenza: una, rememorando a un viejo franquista, dedicaba su columna a Mis almuerzos con gente importante; otro recorría a los tópicos de la mecánica cuántica como moneda gastada para 'dar valor' a la suya; peor los jóvenes digitales: no decían absolutamente nada.




Me pasa lo mismo con las últimas películas que he visto; la de Paul Schrader, El contador de cartas, y la de Paul Verhoeven, Benedetta. Decrépitas sin más. Dos viejos guionistas y directores que fueron agudos en su tiempo. El primero menciona en la suya a Abu Graif para atormentar a un jugador de póker, y con la mención parece bastarle para formalizar una denuncia. No cuela. El segundo acude a la biografía de una monja medieval, sor Benedetta, famosa por sus llagas, como excusa para brindar en la pantalla un par de desnudos y un revolcón entre dos monjas. Como si confiasen en que la mente contemporánea esté hecha a base de remiendos, suma de zascas. Algunos críticos las han alabado, lo que confirma la decadencia de los periódicos. Por no hablar de los libros que va uno leyendo.


Esperamos que el periódico nos sorprenda cada mañana con una novedad pero nos inunda con un océano de obviedades. Algunos, no sin razón, echan de menos un annus mirabilis como el de 1922Vivimos un tiempo en el que todo está dispuesto para asistir a una nueva edad de oro. De momento solo hay zascas en Twitter y mediocridad en las pantallas.



martes, 20 de julio de 2021

Si tuvieran un mínimo de amor propio



1. Seguir la actualidad a veces tiene recompensas. Era evidente lo pútrido de la posición de Pumpido, pero nada dijeron los informadores y opinadores que debían decirlo, ha sido el propio el que en un rapto, de qué, ¿de amor propio?, ha reconocido la impropiedad. O quizá, simplemente, le han obligado las circunstancias.


2. No ha llegado a un minuto, casi al final del noticiero del mediodía. La noticia más desagradable del día para quien manda. La subida estratosférica del precio de la luz. He esperado a ver que decían de la luz; he tenido que tragarme todo el noticiario. Nada que ver con el tiempo que dedicaban a la subida de la luz con otros gobiernos. La mitad del noticiario la ha ocupado algo relacionado con la memoria, una nueva ley; en realidad lo que los reporteros han buscado con ahínco -siguiendo lo que el mismo gobierno hace- es la respuesta del PP a esa ley, como si fuera el PP quien estuviera mandando. Oposición a la oposición. Me gusta analizar el estado de la opinión. No me interesa la noticia en sí sino como se fabrica la opinión. Como los noticieros solo inciden en la gente que les ve diariamente, los pocos adictos, necesitan algo que afecte a todo el mundo, una ley, un encuadramiento. Con esa ley de la memoria se penalizará determinado tipo de opinión pero no la que se le contrapone en el otro extremo del espectro.


3. Si yo fuese víctima ETA no me reuniría con los asesinos que piden encontrarse con las víctimas en unos llamados 'talleres de justicia restaurativa'. ¡¡Encima!!


4. Titula el periodista: “La paradoja de Euskadi: menos independentismo, más nacionalismo”. Verá él la paradoja, yo no. ¿Es que acaso iban a vivir mejor siendo independientes? Cobrar de la caja común, pagar según la excepción foral. Si un extremeño pudiera…


 

domingo, 27 de junio de 2021

Va de cuentos


Entre el descuido y la pereza de cambiar de canal, entre uno y otro bloque de noticias fugadas, veo la retahíla de anuncios del canal verde. No me fijo qué anuncian, las marcas o los servicios, sólo en 'los santos', como se decía de aquellas pequeñas postales de culto que nos repartían en la infancia, que van apareciendo. Rondan el final de la treintena, o poco después, hermosamente vestidos, a la moda de los treintañeros supongo, abundantes y largas cabelleras y barbas cuidadas, cautivadoras sonrisas, casas llenas de luz y paisajes de ensueño. Todo es hermoso en cada uno de los cuentos. Cada canal crea uno y mantiene una ficción política. El noticiero selecciona los lugares donde estalla el mal y a sus causantes, a quienes se debe odiar, también donde persevera el bien. No todos los espectadores de este canal son treintañeros aunque parece que se dirige a ellos, puede que la nostalgia también tenga precio. Pero si toda esa mandanga es el húmedo sueño político de sus espectadores, cabe preguntarse cuántos caben en ese cuento. Pocos muy pocos en el mundo y en este país podrían pagarse las chifladuras del sueño. El recorte de noticias alimentan la falsa conciencia, los anuncios la ensoñación.


domingo, 9 de mayo de 2021

Sesgo de confirmación

 


Qué duro al despertar comprobar que la realidad no es lo que habías soñado. Pero más duro aún es ver que obstinadamente la realidad no sigue tu dictado, que se rebele y no siga paso a paso lo que tú habías previsto que sucediera. Te queda un último acto de soberbia: despreciarla y, en consecuencia, despreciar a quienes señalan tus errores o tus sesgos. Si antes debieron callarse porque yo así se lo exigía, bajo amenazas incluso, ahora deben callarse, si la realidad les ha dado la razón frente a mí, pues con eso ya les basta. Qué más quieren. Si no callan es que son malas personas que hurgan en la herida. Deben callarse y hacer como que no ha pasado nada. A quién se le ocurre pedir responsabilidades por haber emponzoñado el ecosistema político. Eso ha ocurrido y ya está, olvídese. ¿Pero puede alguien causar un grave deterioro en la vida pública y en la convivencia entre ciudadanos sin exigirle responsabilidad? Esto no era un juego de niños, podía haber acabado mal, los que causan daño deben pagar por ello. Al fanatismo del pueblo le precede, y es alimentado, por el de las élites que ofrecen argumentación racional para defender los presupuestos partidarios, ¿por qué no se les habría de exigir responsabilidades?


Quien hasta hace poco era directora de opinión de EP, reclama junto al Financial Times ‘una conversación pública más inteligente’ para España, incluso invoca a Kant, pero la frase final, la guinda de su artículo, destroza su argumentación: “Kant decía que la inteligencia se mide por nuestra capacidad de soportar la incertidumbre, y eso incluye inevitablemente que nos esforcemos por entender que, en democracia, la razón solo la da y la quita el electorado. Incluso si en medio de esa razón nos encontramos a alguien como Ayuso”.



domingo, 7 de febrero de 2021

¿Moderación? Quia



 Al sistema mediático español no le gusta la moderación. ¿Y a ti, hermano lector?


1. Antes de las Navidades (noviembre) cerca del 50% de la población española no estaba dispuesta a ponerse la vacuna. ¿Estabas tú entre ellos?

2. Si en las anteriores elecciones catalanas (21 de dic. de 2017) los medios no dieron ninguna relevancia al ganador, ahora, ese ganador, contra lo que supondría una información imparcial, aparece de forma muy marginal en la información electoral. Un rinconcito esquinado frente a casi una página para Presidentilla y otra para Iglesias, y 3 enteras 3 para Bárcenas, en ‘el periódico de referencia’.

3. Todos los medios, y en ello coinciden con el resto de los partidos, dan por hecho el batacazo del anterior ganador. ¿'Insidiosamente', es la palabra? Lo has ido viendo desde el día siguiente de aquel día.

4. En las cabeceras de los informativos aparece cada día como lo más relevante lo relativo a quienes en aquella ocasión quedaron en cuarto y quinto lugar, excepto en los medios catalanes, pero ese es esotérico cantar.

5. Si uno sigue la información del 'periódico de referencia', de la 1 o de La Sexta (no sé en el grupo Telecinco, nunca lo miro) no sabrá que hay un caso judicial en torno a la canguro de la niña de la ministra de igualdad que trabaja con el título de Secretaria de Estado. ¿Qué medios ves y lees, hermano elector?

6. Si estuviste en el grupo de los contrarios a las vacunas ahora seguramente estarás, mediante borrado autoprotector, entre los quejosos de la lentitud de su distribución e indignado contra los altos cargos que se han saltado el orden de vacunación

7. ¿Qué vale tu opinión, hermano? ¿A quién pertenece?


domingo, 10 de enero de 2021

“La mayor pifia que cometí”

 



Muchos poderosos cuando dejan de serlo se sienten obligados a hacer un balance moral de su acción pública. Se lamentan de lo que pudiendo hacer no hicieron, con el consiguiente daño colectivo. En el libro El hijo del chófer, de Jordi Amat, hay muchas referencia al asunto Banca Catalana, capital en la genealogía del régimen catalán: Jordi Pujol se sintió vencedor. Echó las masas a la calle, él y Cataluña eran la misma cosa, y ganó: ganó el pulso a los fiscales, al gobierno de Felipe González, al Estado. Todos se achantaron, el procedimiento mafioso del chantaje funcionó. Las masas, la clave de bóveda del régimen catalán, repetido hasta la parodia en el procès. No sólo fue un procedimiento para conseguir y mantener el poder, también, como en los asuntos de la mafia, fue un modo de entrecruzar lo personal y lo político hacia el enriquecimiento personal. De aquel achantarse hasta aquí.


La batalla política está ganada. La judicial, prácticamente también. Todo depende de lo que decidan cuarenta y un jueces de la Audiencia Territorial de Barcelona. El pleno está convocado para el día 21 de noviembre. El 18 Salvador Alsius entrevista a Pujol en TV3 y en prime time . El periodista le pregunta si el caso Banca Catalana ha sido para él una pesadilla. Pujol responde que no y que, en cualquier caso, era una pesadilla que había gravitado sobre toda Cataluña. Mientras se emite la entrevista, el abogado Piqué Vidal llama a Prenafeta. Puede confirmarle ya que veintinueve de los cuarenta y un jueces votarán en contra del procesamiento. Muchos de ellos ni se han leído el sumario. Es probable que algunos, discretamente, hubieran cenado en el restaurante Gorría con Prenafeta y Piqué Vidal. Poderes cruzados. Pero es que además pesa el entorno. La verdad social es una. Incluso el socialista Obiols declaró que condenar a Pujol sería colectivamente traumático. La noche anterior al pleno Prenafeta amplía el número de los que votarán en contra del procesamiento. No es que quieran absolverlo. No es que quieran condenarlo. No lo quieren ni juzgar. El viernes 21 se resuelve. No habrá verdad judicial sobre el caso Banca Catalana. La querella llega a su fin”. (El hijo del chófer, de Jordi Amat).


Poco después de que el corresponsal de entonces en Cataluña, Alfons Quintà, publicara la primera entrega de una serie sobre Banca Catalana, Cebrián y Jesús de Polanco fueron convocados a un almuerzo con dirigentes nacionalistas. Y cuenta Cebrián: "Defendieron abiertamente la tesis de que el caso era una invención destinada a minar el crédito político del molt honorable y perjudicar la causa nacionalista. Entre amenazas y lisonjas pidieron que no continuara la publicación de la serie. La presión, a la que se sumó sin reparos el propio Polanco, fue tal que me vi obligado a ceder. (...) Esta es, creo, la mayor pifia que cometí durante mis años al frente del diario y constituyó un crimen de leso periodismo". (Así lo recuerda Arcadi Espada)


 

sábado, 9 de enero de 2021

Información basura

 



Antes de que llegue la gran nevada, el hielo y los atascos en media España, hay tiempo para la información basura. Lo veo y oigo en dos informativos: "Incidente racista en un vagón del metro de Madrid", anuncian las presentadoras. "Xenofobia", claman los reporteros, siempre a la busca de palabras gruesas, estrepitosas, para que caigan con su peso no sobre el hombre del vagón sino sobre el espectador desprevenido, no sea que su sensiblería decaiga. En las imágenes grabadas por la cámara de un móvil, y que el antiguo periódico de referencia sube a YouTube con un titular aún más contundente: “La agresión racista en el metro de Madrid”, un hombre de pie en un vagón del metro profiere gritos insultantes hacía una pasajera que no se ve. El hombre se calma progresivamente, se sienta y sus voces acaban en un murmullo, con los mismos o parecidos insultos.


A simple vista se aprecia que el hombre no está en sus cabales. Es un caso particular de alteración psíquica, sin embargo los reporteros lo convierten en un asunto grave de xenofobia. Después, la información sigue por otros cauces: Trump, la pandemia y demás. Presentadoras y reporteros, invariablemente, acompañan las informaciones con apostillas valorativas, lo contrario de lo que debería ser información destemplada y veraz. Asumen que al otro lado de la pantalla hay un imbécil al que hay que masticar los acontecimientos, ciego, sordo y tonto, incapaz de apreciar por sí mismo.


***


domingo, 3 de enero de 2021

Capital humano

 


Escribía ayer Félix Ovejero en EM un artículo que hacía luz sobre dos cuestiones que palpitan en la actualidad política del país, la identidad de género y el Estado Confederal. Envié el artículo a varios amigos para que lo leyesen y diesen su opinión. No obtuve respuesta alguna. A otros amigos no se lo he enviado por temor a una respuesta airada o por saber lo que de forma automática iban a responder. Me ha costado comprender que hay personas con las que es inútil mantener un debate. También cabe preguntarse hasta qué punto comprende, cuál es el grado de comprensión, de alfabetización del español medio. Me temo que no hay en el país un debate verdadero sobre esas cuestiones. ¿Qué idea tiene los españoles sobre lo que significa identidad y, en especial, identidad de género? ¿Diferencian entre un Estado Federal y uno Confederal? ¿Y entre República y Monarquía? ¿Saben diferenciar entre la República como forma de Estado y el republicanismo como forma de entender la política y el gobierno? Tengo la impresión de que no hay tal debate, sino dardos o lanzas ideológicas que se disparan en forma de memes, píldoras que han cogido de aquí y de allá de acuerdo con simpatías ideológicas o personales. Lo que falta es un pensamiento lógico organizado con cierto sentido que dé valor a lo que uno expresa. Como sabemos por Damasio, no hay un pensar y un sentir independientes, no se dan separadamente sino que pensamos sintiendo o al revés, pero así como sentir lo hacemos de forma natural, no hace falta ejercicio, pensar requiere una cierta habilidad, un adiestramiento, y cierta honestidad, hay que prestar atención, sopesar contradicciones, saber oír, aprender a argumentar y a dar coherencia a lo que decimos. ¿Hasta dónde llega la comprensión de los españoles? Buena muestra son esos ‘suscriptores’ de EP que dirigen cartas airadas al periódico para que emascule una de las voces críticas entre sus columnistas porque no les da gusto escribiendo como ellos sienten o esos otros ofendidos que consiguieron de la revista Ctxt que pidiese perdón por publicar un testimonio sobre las dificultades de estudiar en castellano en Cataluña.


La forja de una opinión pública adulta, razonada y crítica necesita de una buena educación en la escuela y de una mejor información en los canales que se dedican a ello. ¿Alguien ve una voluntad de arreglo? Pero si la población en su mayoría es incapaz, el país necesita liderazgo personal y colectivo, un líder que sepa detectar los problemas importantes y seleccionar a los mejores para los puestos clave. Estamos viendo esa necesidad con la gestión del virus, siempre a remolque, y, ahora en concreto, con la logística de la vacuna en vilo: la distribución de una masa ingente de dosis a una temperatura difícil, y personal preparado para inyectarlas, ahora que se acerca la tercera hola y quizá los hospitales se colapsen de nuevo. Viendo cómo gestionan otros países, comprobamos apenados la diferencia.


Hemos de constatar que los españoles somos pobres, de una pobreza extrema. Tenemos la suerte de estar situados en la parte del mundo que gracias a la tecnología y al amplio mercado donde colocar nuestros productos, agrícolas, industriales, de ocio y capital humano, hemos progresado materialmente. Generación tras generación hemos ido a mejor, pero siempre con retraso. Pero qué sucederá si esta crisis se torna inmanejable, con qué recursos contamos. Es posible que la pobreza espiritual, el menguado capital inmaterial que hemos ido acumulando, se torne en pobreza material.


sábado, 19 de septiembre de 2020

Islote de excelencia

 

¿Son sutiles o son burdas las muestras de superioridad moral que aparecen en este texto de EP de hoy?




La segunda pregunta es a quién pertenecen las muestras al periodista o a ‘la mujer de piel oscura’, o a los dos. Por un lado está la presunción de racismo en los demás (“la gente pensaba que yo … era la persona que traía los cafés”), lo que la eleva a un islote de excelencia desde donde reinar en solitario; por el otro, el clasismo (inconsciente, pues no puede apreciarlo quién mira y ha mirado tan desde arriba) que exhibe su excelencia, poniéndose imaginariamente del lado de la 'gama cromática' que sirve el catering o limpia en la UE, esos pobres que no podrían acceder a las mejores universidades sino a través de los 'mecanismos de discriminación positiva'.




Luego está la pobre y triste Ayuso (en portada), a quien día tras día EP discrimina tan negativamente (con respecto al resto de presidentes autonómicos, por ejemplo, o al propio presidente del gobierno). Hoy, en una página, dice que hay dudas legales sobre las medidas que se dispone a tomar y, en la siguiente, que llegan tarde y son insuficientes.





martes, 19 de mayo de 2020

El abrazo




Hay días que los periódicos no valen el tiempo que dedicas a su lectura, con ser el tiempo lo más valioso que les entregas. El cambio en dinero es algo menor: es desproporcionado que la inteligencia que se suele poner en el periódico valga tanto como una taza de café. Hoy no hay nada en los periódicos, casi todo su espacio dedicado a la miserable política; ni en un tiempo tan trágico han bajado las espadas. Salvo el artículo de AE. AE nunca decepciona, siempre hay algo en sus columnas. Dos necrológicas recientes, la del pintor Genovés y la de Julio Anguita. Genovés pintó el famoso cuadro del abrazo; como artista tuvo la idea gráfica, que es lo que cuenta. Comunista a machamartillo, hasta el último día esperó la llegada de la dictadura del proletariado: el abrazo significaba los amnistiados de 1977 saliendo de la cárcel al encuentro de la libertad. Fue la UCD, que compró el cuadro a un coleccionista americano, quien lo convirtió en símbolo del encuentro entre españoles distintos. 

De Anguita, visualiza la bandera roja sobre su féretro. Recuerda la concordancia entre la bandera roja y el crucifijo, dos símbolos, dos religiones en cuyo nombre se han cometido millones de asesinatos. Aunque su carga mortífera ha disminuido hasta casi desaparecer, todavía hay muchos que profesan esa fe sin detenerse en el detalle de las muertes que provocaron. 

Dimensiones (Demasiada felicidad, Alice Munro).



martes, 28 de abril de 2020

Una situación propicia


portada

Supongamos que abres el periódico por la mañana, no en papel, no es fácil conseguirlo ahora, sino en la tablet. Ves esa portada. Te sorprende. Separas el pulgar y el índice, los vuelves a juntar, hasta encuadrar la foto y poder leer el detalle de la leyenda. ¿Ataúdes de cartón? ¿Cuántos días llevamos encerrados? ¿Cuál es la palabra: encerrados, en cuarentena, confinados, vigilados, a resguardo, protegidos? ¿Pasan de los 45 los días? ¿Cuántos ataúdes han salido en portada durante estos días? ¿Ninguno? ¿Cuál es el centro de la pandemia? Es una difícil pregunta. ¿Alguna autoridad sanitaria mundial lo ha determinado? ¿Han establecido un criterio? No sé, ¿número absoluto de muertos?, ¿quizá el número de muertos en función de la población? O acaso, por la gravedad, ¿el número de sanitarios contagiados? ¿en absoluto?, ¿en relativo? ¿Quizá el alto riesgo en porcentaje de seguir infectándose por la baja medida en los test PCR? Por alguno de esos conceptos, Madrid podría ser un buen candidato para ser el centro de atención, sobre todo si, poniendo féretros en portada, queremos marcar el concepto ‘muertos’. Entonces, ¿esos féretros? ¿son de Madrid? ¿Ha habido durante algún día de estas ya largas semanas algún muerto español, en portada? No. ¡Son de Nueva York!

Cada día aprende uno como se va construyendo la narración. Desvía la atención, dirige el oprobio y la culpa. Elige bien al enemigo, vistoso, grande, visible, adórnalo con una semántica pegadiza, repite, martillea. Y oculta, ciega, diluye, distorsiona lo que puede hacer daño a nuestros protegidos.

Si está situación se prolongase nos destruiría. El distanciamiento físico exacerba las diferencias, convierte la política en el centro de la conversación: una idea de la política como manejo de ideas abstractas sin corporeidad. En una conversación habitual, en una tertulia no solo hablan las palabras, también lo hacen los cuerpos que llenan de matices las secas afirmaciones. Es como en el amor erótico, cuando los cuerpos se juntan desaparecen las diferencias entre los amantes por muy pronunciadas que sean, en el encuentro erótico arden los cuerpos y la antipolítica cede ante la amistad que nace, una amistad cívica en la que Hannah Arendt ve algo más vinculante que el simple juego estratégico de oposición al adversario.


Esta es la situación ideal para reforzar una narración omnicomprensiva, unificadora, dual. Los individuos están desprotegidos, abiertos a una información cerrada, dirigida, emasculada. Es cierto que hay más canales, que si uno quiere buscar halla. Pero el poder del poder es poderoso, domina los canales oficiales pero puede redirigir los no oficiales, como es el caso de ese vídeo o de los balcones. En Moscú a quienes hacen ese tipo de trabajo los llaman tecnólogos de la política, aquí, asesores. Han tenido un éxito arrollador (Putin, Trump). La mayor parte de la gente no tiene capacidad ni voluntad, ni ha sido educada para hacerse un juicio propio. Así nacen las dictaduras. No quiero decir que estemos a las puertas, pero es una situación propicia.


jueves, 5 de marzo de 2020

Titulares y frases del periódico del día

Hilfiger


1. Titulares (en un periódico)

Marta Sanz: “Todavía tenemos cuentas que saldar con nuestros óxidos franquistas” .

Hay una campaña de acoso y derribo contra Irene Montero” (Patricia Faraldo, redactora de la ley sexual)

No, esta no es la UE que queremos” (Javier de Lucas, PSOE)

Judit Cartex: “La dona és la feina amagada de la cervesa artesana”. (Vicepresidenta gremi d'elaboradors de cervesa artesana)

El padre de Haaland: “LaLiga es muy buena para mi hijo" (futbolista)

Aló Comidista: "¿Llamar judías a las alubias es ofensivo?"

¿Puede un perfume conducirnos a la desconexión? Según Giorgio Armani, sí

Mark O’Connell: “No hay nada más humano que el deseo de no ser humano” (transhumanista)

"No hay mayor machismo que el de Iglesias defendiendo a Irene Montero" (Cayetana Álvarez de Toledo

2. Frases (en otro periódico)


"A este equidistante entre la ley y el delito le premian los obispos, en sintonía servil con un Gobierno que necesitaba a un reverendo que le bendijera la mesa" (AE sobre el obispo Omella)

Podemos critica que "un machote" les diga "cómo se hacen las cosas"

Vox lanza su "alegato" sobre el feminismo: "Quiero liberarme de vuestro burka ideológico"

Maduro anima a las venezolanas "a parir seis hijos para que crezca la patria"

Fran Perea: "Soy un 'sex symbol'. En Finlandia me nombraron el hombre más sexy"

"Los derechos de las mujeres nunca más se van a perder en un callejón oscuro" (Madre Irene Montero)

"Me encanta llevar un chándal viejo y barato cuando estoy en casa" (Tommy Hilfiger, 1951)

"En China, cerrando nuestras ciudades y sacrificando la economía, os hemos dado tiempo para que reacciones. Sin embargo, habéis insistido en que esto es sólo una gripe. Espero que no sea tarde para vosotros" (Vigilante chino)

"El periodismo es para Europa lo que la oratoria política fue para Atenas" (Stuart Mill)


viernes, 18 de octubre de 2019

La caída del imperio romano


En Twitter
"Estas gentes están tan convencidas y seguras de sí mismas, y de tan buen humor…”, dijo Kafka.

Lo que vemos en las calles lo acabamos de ver en el cine. Joker. A Joker le han dado doble carta de naturaleza: es una buena película; es justo lo que en ella se plantea. Así que los incendios de Barcelona están doblemente validados: es un buen espectáculo, da bien en las teles y en las fotografías; está justificado. Las cámaras y los jóvenes con micrófono captando los detalles están allí delante, como si nos estuviéramos haciendo un selfie con ellos. No podemos desengancharnos, los conductores del telediario, mientras hablan de otras cosas, mantienen un recuadro sobre sus cabezas para no desconectar. Esperamos que el capítulo de esta noche sea más emocionante que el de anoche, más padres con niño en brazos delante de las llamas, más expresiones de temor alborozado, ay madre, más protagonistas incansables, lo volveremos a hacer. La ciudad en llamas es más bella que un cuadro de Rubens, quizá un nuevo La libertad guiando al pueblo, ahora en movimiento, con una lata de gasolina en la mano y con antifaz. La estetización de la política, tan bien explicada aquí. Si hasta el Tribunal Supremo califica de ensoñación los sucesos políticos de octubre de 2017, cómo vamos a considerar como reales las consecuencias de lo que ahora sucede: no hay ni habrá economía maltrecha, qué va, no hay heridos, no hay disfunción política, no hay degradación moral, todo es virtual.

Y luego están los motivos. Quién no los tiene, como Joker. Hay toda una filosofía de columna de periódico que nos lo repite cada mañana para que no lo olvidemos, como aquí y aquí:¿De verdad pensamos que no puede tener consecuencias? La gente que se siente invisible acaba gritando”. Jóvenes airados, con razón. Todo un discurso político, que está en la alcaldía de Barcelona y en la Plaza del Reina de Madrid, los avala. Aquí podría seguir una retahíla de motivos. Se incendia Barcelona, pero podría serlo París, de hecho ya lo fue, o Londres o Madrid o Berlín. Luego está lo más feo, la degradación del discurso político que consiste en tomar el incendio para echárselo en cara a los rivales políticos, y aún más repugnante utilizar a la prensa para intimidar al adversario. Intimidación que se continúa en la calle: "fascista, argentina, perra". La caída del imperio romano en directo, desdeTwitter.


domingo, 1 de septiembre de 2019

Bajar al pueblo


Àngels Barceló: “Tenemos que bajar la política a la calle, a la gente”. 
Alejandro Amenábar: “No se puede hacer cine al dictado del público”.

¿Desde dónde bajarán, será de una nube, será de un monte, será desde el ático o desde la casa de la sierra? ¿Quiénes son? ¿Angeles de las esferas, profetas con túnica negra, hadas con varita rosa? ¿Y ese pueblo? ¿Será uno recóndito de la España ‘vaciada’, será uno metafísico o será gente sin más de andar por casa? Estamos esperando, yo también gente, yo pueblo, para escuchar el mensaje. Ya me estoy duchando y poniéndome ropa limpia para que prenda en mí como merece la nueva buena nueva. Pero ojo, yo gente, yo pueblo no dictaré nada, sé que no sé lo que me conviene, lo que deseo. Todo escucha. Lo grabaré si hace falta en mi mente dispuesta, lo retuitearé, lo repetiré allá donde vaya. Qué emoción.


jueves, 29 de agosto de 2019

Periodismo declinante



Debe ser un caso único, puede que lo haya habido en alguna otra etapa de la historia que desconozco, que un periódico renuncie a sus lectores. Que renuncie primero a ser el periódico de referencia, al que todo el mundo respetaba, admiraba y tenía en cuenta, para jibarizarse en periódico de partido y luego, o en el mismo movimiento, renuncie a los lectores que le han acompañado en toda su trayectoria desde su fundación. Para ello echó a los periodistas que componían su departamento de opinión para sustituirlos por otros cuyo gran mérito es transmitir del modo más banal y común, y de la forma más aburrida, sin un destello de originalidad, las ideas de la declinante corriente principal.

Las noticias relevantes las obvia o las esconde en columnillas invisibles. Los editoriales de su actual etapa o son risibles o campanudos, siempre al servicio del partido ante el que se hinoja. El periódico humorístico de la mañana.


domingo, 14 de julio de 2019

A otra cosa



Es difícil entender al sistema mediático español. Supongo que si uno padeciese el de otro país diría lo mismo. Pongamos el ejemplo de la formación de gobierno. Para el actual inquilino de la Moncloa, su tesis, su libro biográfico escrito por otra persona, cómo llegó a la presidencia apoyándose en las fuerzas en las que se apoyó, su anterior actitud en la pasada legislatura del noesno, los pactos con partidos poco recomendables en ayuntamientos y autonomías, no tiene ningún coste, ni electoral ni de crítica.

Ha quedado el primero en las últimas elecciones, le corresponde la iniciativa para el nuevo gobierno. Tiene que hacer propuestas, por tanto, a los demás partidos para que lo apoyen, de coalición electoral o programáticas. Pero se desconoce qué les ofrece, no ha presentado ninguna propuesta ante los urgentes problemas del país para sentarse a discutir. ¿Alguien le ha oído hablar de ello? Su socio prioritario no se cansa de repetir es Podemos, sin embargo el sistema mediático acosa de forma inclemente a los partidos de derecha y con especial contundencia al de centro porque no le dan los votos o se abstienen gratis. Se diría que es la princesa inocente de un cuento a la que acechan bestias feroces, dragones y caballeros sin rostro vestidos de negro. Solo cabe una cosa ante este cuento viejo y mentiroso, desconectar y dedicarse a otra cosa. 

P.S. Menos mal que parece que no pienso en baldío

jueves, 2 de mayo de 2019

We Happy Few




“Me senté en la orilla
a pescar, con la árida llanura a mi espalda
¿Pondré por lo menos orden en mis tierras?...”
(La tierra baldía, de T. S. Eliot)


         Tras haber contemplado en derredor las cimas de las sierras de la Cebolleda, de Urbión, de Cameros y la Demanda, volvíamos en el bus tras una jornada soleada en la montaña riojana: una costosa subida por el barranco de Morcarizas hasta el Cabezo del Santo y una bajada por los estrechamientos pedregosos del río Brieva, iluminado por la primavera, hasta Brieva de Cameros. El bus tomaba las curvas jadeando con alguna contractura en los bajos, enfilando la estrecha carretera entre paredes rocosas y abruptas caídas y muchos aplausos al conductor por ir salvando los peligros con pausa y elegancia. Sólo en la autovía hacia casa pude ojear el periódico, mirar los titulares y algún artículo que leía al bies para no perder la paz que había logrado en la montaña, salvado el consabido Eliot de todos los abriles, en este caso de Julio Llamazares.

          La cosa fue que cuando di por concluida la lectura, le susurré, temiendo que los demás estuviesen envidiosos, a mi compañero de asiento si lo quería. Me dijo que no. Luego lo ofrecí a los asientos cercanos, ninguno lo quiso, y al llegar al parking de la ciudad donde nos despedíamos grité si alguien quería llevárselo a casa, como hacían los antiguos repartidores de periódicos. Nadie lo quiso, lo arrojé con lástima a una papelera.  No es de extrañar, ha pasado una semana, bien digeridos los resultados, y aún sigue con su crispación. Me pregunto quién lo lee ahora, quizá solo los antiguos lectores, los que hace tiempo abandonamos su errática opinión, para confirmar día a día que somos felices de escapar a su desvarío, nosotros los happy few.



miércoles, 15 de febrero de 2017

La sustancia del mundo



Cuando llevo dos días sin ver los periódicos siento que se me escapa el mundo, que pierdo su sustancia y, sin embargo, raramente los periódicos captan la sustancia del mundo, entretenidos cómo están en la tragedia del día. Lo que hoy cuenta el periódico mañana estará olvidado, lo que ayer era una tragedia resulta que el paso de los días lo convierte en bufonada. También podría ser al revés, eso sí que sería una desgracia. Necesitamos los periódicos claro está para ordenar la conversación pero los acontecimientos verdaderos casi siempre se les escapan. Los periódicos tardan en ver qué es lo realmente importante y cuando lo ven ya ha pasado el momento en el que su influencia podía haber sido decisiva. El paso del año 16 al 17 es un vivo ejemplo. No lo vieron, no le dieron importancia, siguen los acontecimientos con la lengua fuera. Aún así es una desgracia que la gente se haya acostumbrado a vivir sin periódicos. Los kioscos desaparecen y en los que quedan apenas se ven ejemplares de la prensa generalista. En la población en que paso unos días, de casi ocho mil habitantes, sólo hay dos lugares donde vendan periódicos. Hoy, a las doce de la mañana, no quedaba ningún ejemplar, ni de El País, ni de El Mundo. Hay que poner el oído en lo que habla la gente y en cómo habla. No hay tema, las frases, incompletas e incorrectas, comentarios sin sustancia. Si el mundo marcha es porque hay unos pocos interesados en que marche, a la mayoría les da igual, les basta con poder refunfuñar desde su rincón de protesta.