sábado, 30 de abril de 2016

The Lady in the Van



The Lady in the Van           Sin duda, The Lady in the Van no resuelve ningún problema metafísico, ni da pistas sobre cómo solventar determinadas necesidades biológicas ni echa nueva luz sobre los misterios del alma humana, pero está tan bien hecha. Una típica película británica confeccionada con gusto y medios adecuados, guión medido, con los compases iniciales del concierto para piano nº 1 de Chopin repetido estratégicamente y mejor interpretada. La historia es casi una anécdota, una vieja chiflada, excéntrica diría el tópico, aparca un día su furgoneta delante de la casa de Alan Bennett, un conocido escritor inglés, y se queda a vivir en ese lugar 15 años. Se establece una relación peculiar entre ambos y con los vecinos de Camden Town. 

          Nos creemos el personaje que crea Maggie Smith (a sus 80 años) y aunque nos cae simpática es difícil que en la realidad aguantáramos lo que aguanta Alan Bennett. Incluso hay un cierto suspense que se desvela al final. Una película sin grandes pretensiones pero que da gusto ver.

viernes, 29 de abril de 2016

De vuelta

El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras

     “La política es una esfera que no se puede iluminar con la verdad” (Mijail Bajtin).

         1. De vuelta a casa, sorprenden los arrumacos de Soraya con Carles Puigdemont. No tanto (“se veía de venir”) que ya se hable del posible pacto entre la familia Pujol y el fiscal tras la caída de la acusación particular de Manos Limpias. Pelíllos a la mar. Apena el intento, in extremis, de Artur Mas genuflexo por levantarse del barro suplicando una lista conjunta al Congreso de Junts pel sí, encabezada por él. También él creyó que era para siempre. Ni siquiera se habrá ganado una cita a pie de página en el futuro libro de la historia.

         2. Qué aburrimiento todo ese charloteo sobre política, si lo sacamos del círculo de los profesionales de la cosa y de quienes viven de contar el cuento, a cuántos más interesa. Ni fu ni fa.

         3. Si no pagan, no compres. Los trucos legales para pagar menos. “Hoy ni los estados ni la UE son capaces de evitar ni la evasión fiscal –un delito– ni la elusión fiscal – los trucos legales para pagar menos–. Esos impuestos que algunos no pagan tenemos que pagarlos otros o sufrir recortes en hospitales y escuelas. Tal vez sería legítimo, como propone el autor de Contra la hegemonía de la austeridad (Arpa), Stuart Holland, y ya hicieron los británicos con Starbucks, que nos defendiéramos no comprando a las empresas que no tributan lo que deben. Tampoco deberíamos votar a los partidos de políticos que eluden al fisco ni ver películas, deportes o programas de quienes no tributan lo que deben. Me temo que no lo haremos –nos falta conciencia fiscal–, pero tendría su lógica”. Mira esta lista. Y esta.

         4. Dissidents. El preu de la discrepància a la Catalunya nacionalista:

      





miércoles, 27 de abril de 2016

Fin



         Quién de todos estos sabe que mañana va a morir
el que pasea su cuerpo broncíneo
la chica cuya falda descubre piernas blancas
el hombre de la niña en el asiento de la bici
el que vestido de negro habla en el móvil una lengua extraña
las dos enormes mujeres que ríen a pesar de su gordura
el anciano que pasea con las manos trabadas
         y la mujer que le sigue como en una película de Monsieur Hulot

ninguno cree que va a morir mañana
si no no caminarían con tanta parsimonia
como si esta ciudad no fuera un lugar de paso y ellos huéspedes
y la tierra un lugar de vacación donde los días son domingos
y todo está al alcance y nada exige esfuerzo

no lo saben ni creen que vayan a morir mañana
los que se detienen cada dos pasos trabados por una lengua pastosa
no lo saben los solitarios las parejas apretadas y las que se miran
a mil años luz los tríos los hombres con perro o con mochilas
los que van en bici con gorras y sombreros
los latizos los gordos semigordos y muy gordos
los serios los sonrientes y los desesperados
los que desnudan los ojos los que los cierran con gafas de espejo
ese joven negro con camiseta blanca y toda clase de abalorios
a la venta tampoco sabe que va a morir
entre todos no lo saben esas chicas jóvenes de larga melena
que zangolotean con un vaso de café en la mano
como si la impresión que causan a su paso
fuera a durar siempre y les salvara de morir
tampoco el padre que conduce un cuatriciclo cree que va a morir
ni la mujer y los niños que lleva van a morir
acaso ni este inglés de piel enrojecida que tengo al lado
con el bebé dormido y el móvil en la mano lo sabe
que primero él y no mucho después el niño que aprende
a ser su hijo van a morir
que nada tendrá en cuenta la ternura debida

sé que el mar pacifica y el sol calma la fiera que llevamos dentro
pero cada uno de los que aquí pasean debería saber
que mañana es el día señalado y que van a morir
son inútiles los aceites y los jabonosos perfumes
que a su paso renqueante desprenden
solo una hora su cuerpo se mantendrá erguido
mañana en la caja alcanzará de la cera la rigidez y el color

y qué hay de ese hombre que detiene el remo y en su tabla
a las siete en punto de la tarde se pone de rodillas
y con las palmas extendidas hacia el este cumple con el rezo
tampoco para él el tiempo se detiene

sin impaciencia le aguarda la hora en que va a morir

Sensibilidad



         En la Fundación March, sentados en el suelo, un grupo de niños atiende a su maestra o quizá, mejor, ella les atiende. El arte contemporáneo les envuelve, muchas de las obras son conocidas: Barceló, Hernández Pijoan, Sicilia, Sevilla, Equipo Crónica. Obras cuyo aprecio requiere una constante educación de la sensibilidad.

         El Monasterio de San Francisco, sin embargo, frustra las emociones prometidas. El claustro es grande, bonito, pero es la hora del recreo y los chavales del aledaño colegio privado lo pueblan y desnaturalizan con sus juegos (fútbol en sus galerías, junto a las finas columnas y arcos) y chanzas. La basílica tiene una gran nave pero el barroco de sus altares y retablos satura la sencillez original del gótico.

         En el Palacio March, casi solo, me abandono a la atmósfera del lugar. El palacio es en sí mismo una maravilla, con las mejores vistas que yo conozca de la ciudad. En el interior, cuadros, esculturas, grabados, alfombras, muebles y adornos, y música de Corelli junto al espectacular belén napolitano. Silencio en la planta superior. Aquí el arte es una sensación que penetra el abandono del paseante contemplativo. El conjunto me envuelve en su isla intemporal. El arte moderno y antiguo, distribuido en habitaciones y salas, en el hall y en la capilla, en los salones, muestra el gusto de sus antiguos moradores.


         Me siento delante del obelisco de Ben Jakober, junto a la escalera. ¿Qué hace que la caricia del arte nos toque, que entremos en una dimensión que nos abstrae para abocarnos a un lugar inhabitual? Si la experiencia fuese cotidiana no tendría valor, si nos instaláramos por siempre en la belleza perderíamos el juicio o moriríamos de estremecimiento. Y, sin embargo, cuando la emoción de la belleza nos toca querríamos vivir ahí, aunque sabemos que las puertas de sus templos cierran a hora fija. Cuando el último de sus vigilantes los abandona la belleza de esos objetos muere al instante porque sólo el aprecio de quienes a ella se entregan les da vida, abandonados a su suerte la materia recupera su insignificancia y mortalidad. Pero la belleza no está únicamente en los objetos que hemos preservado del pasado, topamos con ella en los cuerpos que caminan junto a nosotros, en los rostros fugaces, bellezas evanescentes, temporales, cambiantes que podemos atrapar en el instante que se cruzan con nosotros. 

lunes, 25 de abril de 2016

Fragilidad

 


         ¿Qué hace que seamos un país tan frágil, tan inseguro, tan atemorizado, tan atomizado?

         Oigo y leo a Anguita, el abuelo (los dirigentes de Podemos viajan a Córdoba para escuchar al califa de la izquierda), y a Iglesias, el nieto, en la prensa, en un mitin, acompañado este de un acólito servil a quien humilla con el aplauso, descabalgado quien podía hacerle sombra, el primero con verbo reposado, el segundo con genio vivo,  truculento, insultón, los dos con rencor y odio (dicotomización, lo llaman), imbuyendo rencor y odio en su audiencia, fidelizando a sus fieles (secta). No hablan de programa de gobierno, sino de hacer una brecha en el bipartidismo, penetrar en el sistema y dentro de cuatro años tomarlo. ¿Para qué? Prueba de que los votantes de Podemos se mueven por la bilis es que no se preguntan en qué consistirá su gobierno. El referéndum de autodeterminación parece su objetivo más claro, y casi único, pero si los independentistas ganaran, qué harían al día siguiente, y si no ganaran qué harían el día después. Qué idea de país tienen, cómo equilibrarían las necesidades de las regiones ricas con las de las pobres. Su segunda propuesta, más o menos clara, es gastar 90.000 o 60.000 (según el día) millones de euros en necesidades sociales. Hablan de impuestos y de gastos, pero no de ingresos. ¿Cambiarán el sistema productivo? ¿Qué sectores van a estimular para crear empleo? ¿Reorganizarán el Estado y sus instituciones? ¿Fuera del euro y de la Unión Europea? ¿Eliminarán la monarquía? O creen que alcanzada la victoria todos los problemas desaparecerán o simplemente decretarán su desaparición, los suprimirán, sin más (es lo que creo). ¿Puede articularse una política sobre el resentimiento y la mentira?

         La Transición tenía un proyecto, dotar al país de instituciones modernas, asimilables a las democracias europeas, integrarlo en la prosperidad de la Unión Europea. Ha sido un proyecto exitoso: el modo de vida de los españoles ha mejorado sustancialmente. Pero la Gran Recesión lo ha puesto en crisis y ha demostrado que nuestras defensas eran débiles. Los grandes sistemas ideológicos que sustentaban el armazón moral del país han ido cayendo: el cristianismo y la familia nuclear, básicamente, sin que los valores del Estado liberal hayan sido capaces de sustituirlos. La corrupción y la baja calidad de nuestros políticos han sido letales. La fragilidad del país es una fragilidad moral fruto de un sistema educativo fraccionado e ineficiente, con programas educativos regionales y que no ha sabido fortalecer la moral pública. La prueba está en qué remedios han ido a buscar los ciudadanos ante sus inseguridades: medicinas alternativas, entretenimiento basura, política basura.


         España ha perdido una gran oportunidad, otra más, de regenerar la vida pública, a través de un razonable programa de gobierno, el firmado por PSOE-C’s. La parte del PP sana debería haberlo apoyado desde fuera para aprovechando la ocasión limpiar sus establos. De Podemos no se podía esperar nada porque su objetivo es tomar el poder y reacondicionarlo a su gusto. Pero tan culpables son los políticos como los ciudadanos como claramente lo manifiestan las encuestas: no quieren una coalición razonable. El odio de los líderes políticos ha infectado a la sociedad.

domingo, 24 de abril de 2016

No llueve



         la aplicación del móvil me dice que está lloviendo es cierto que hay nubes negras en un cielo fragmentado que a ratos se oculta el sol y hace fresco pero también que el sol ofrece su agresiva picadura en otros fresco y calor irritante se alternan pero no llueve

         el mar visto a distancia de treinta metros es una balsa de superficie mutante levemente frisada dominada por un turquesa teñido de un verde que se oscurece o abrillanta siguiendo el juego de las nubes blancas y oscuras traspasadas o no por el sol en la línea del horizonte los triángulos de las velas se desplazan con lentitud hasta fundirse con las sombras de las montañas que enmarcan la bahía delante a quince metros tráfico de cascos de caballo bicis alemanas y caminantes chicas con pantaloncillos hombres con sombreros de lima reflectante y una mujer con el móvil en una mano y en la otra el manillar haciendo altavoz de su despido invadiendo la banda sonora hasta ahora informe de este cuadro movido

         el mundo se mueve nada está quieto solo un pintor podría plasmar al mismo tiempo todos los efectos la infinidad de sucesos que ocurren en un solo instante

         mi objetivo al empezar a desplazar el bolígrafo sobre el cuaderno era sumergirme en el absoluto presente incrustarme en la panorámica y hasta aquí lo he conseguido hasta que un Seat León azul muy oscuro aparca delante de mi bolígrafo en una zona prohibida en el interior del coche hay personas (las cuento seis) cigarrillos gritos sobre un móvil latas pero no era mi intención contar una historia

         este instante ya es pasado el pasado mi pesadilla de eso era de lo que quería escribir de eso era de lo que no quería escribir

sábado, 23 de abril de 2016

Sa Calobra




         Hay una zona que se conserva abrupta, pese a la masa humana que cada día mueve la isla: el mar que la rodea. Hablo, claro, de la superficie del mar, no quiero saber cómo estarán sus entrañas. La subida desde el centro de la isla hasta el monasterio del Lluc, a través de la Sierra de Tramuntana es un riesgo del que parece que la autoridad se desentiende. La zigzagueante carretera está llena de cicloturistas, un incesante pelotón discontinuo que avanza por la calzada estrecha y el considerable desnivel entre coches y autocares o superado por ellos. Después se baja a pie de playa, con los mismos riesgos, hasta La Calobra, una abertura que Es Torrent des Pareis ha obrado en la pared rocosa del noroeste insular. El cauce casi seco del torrente bien vale una excursión, muy fotografiable, hacia sus fuentes, donde se encuentra con el Gorg Blau y el Torrent de Lluc. Lo siguiente que hay que hacer es tomar el barco que lleva al Port de Sóller y contemplar los pétreos acantilados, los cortados que caen al mar, muchos de ellos agujereados por su constitución calcárea. En el puerto se toma el tranvía hasta Sóller y desde Sóller se vuelve a Palma en el viejo tren que hace su pintoresco recorrido, entre naranjos, limoneros y olivos, desde 1912. Ambos, tren y tranvía, conservan la maquinaria de cuando se inauguraron. El paisaje merece la pena, como el viaje, eso sí, siendo consciente de formar parte de esa masa humana que se mueve en todas direcciones.