lunes, 30 de junio de 2025

Extra Ecclesiam (Apuntes del natural)

 

 


Después de semana y media me atrevo a hacerle frente al dolor caminando hasta el centro de la ciudad. Observo, sabiendo que mi mirada es una forma particular de percepción mediatizada por mis apriorismos.

 

Veo a un hombre ensotanado de arriba abajo, se supone que insensible al calor, flaco como el Dómine Cabra; cruza la calle, camina por la acera, solo, ensimismado, como levitando, insensible a los festejos e la ciudad. Cuando viajamos a los países islámicos nos da por fotografiar a los mullahs como algo extraño en el camino y, sin embargo, aquí lo tenemos sin que nos asalte la extrañeza.

 

El calor desnuda a la gente mostrando las formas más desvergonzadas – sin vergüenza -  del cuerpo; no es erotismo sino despojamiento de lo que no es imprescindible; estamos a un paso del desnudo integral, si es que, por la regla del péndulo, no volvemos atrás un breve tiempo para coger impulso. El desnudamiento es un hito difícil de igualar en la supresión de las restricciones culturales a la naturaleza, el paso que nos falta, quizá.

 

Ya en el barrio oigo a través de una ventana interjecciones, interrogaciones, truenos y relámpagos, gritos, insultos. Pronto me doy cuenta de que no es a la parienta sino a la pantalla del televisor.

 

Y al llegar a casa me pregunto, ante las reacciones de conocidos, amigos y allegados, por qué, por qué esa ceguera voluntaria, si no tendrían que votar a Vox ni al PP, podrían seguir votando lo mismo, cambiando tan solo de caballo. ¿Debería abochornarme?

 


domingo, 29 de junio de 2025

All of Us Strangers

 


 

All of Us Strangers (Desconocidos) tiene un aire confesional. Tal día como ayer u hoy es el mejor momento para verla, porque quien se confiesa es un gay que expone su vida de gay. Quienes se muestran en las fiestas del orgullo, al día siguiente siguen con su vida. ¿Cómo es esa vida, más allá de la vindicación, del entramado legislativo, de las conquistas contra la discriminación? La vida de un gay en ese sentido tiene semejanzas con las de un negro, una mujer, un inmigrante, un pobre diablo, aunque cada grupo tiene su propia historia. Cada uno ha tenido que lidiar con su diferencia para salir a flote. Llega un momento en que el individuo se queda a solas con su circunstancia personal. La familia los cercanos la pareja. Salvada la discriminación por la diferencia, si alguna vez se salva del todo, queda el hombre, la mujer a solas. Y entonces es igual a cualquiera, a cualquier hombre o mujer. Igual, pero tan diferente, pues todas las vidas son iguales y todas diferentes.

 

El director, Andrew Haigh, se basa en una novela previa para hacer el guion de la peli; añade romanticismo, nocturnidad y un estrecho lazo con el más allá que está de vuelta por un tiempo. La mirada melancólica la pone Andrew Scott, el mismo de Ripley. Hay cierta semejanza entre los dos personajes. La soledad, con breves intervalos de compañía, es nuestro destino.

 


sábado, 28 de junio de 2025

La acompañante

 


 

Ante tanta serie más que banal mala, un recurso de estas tardes luminosamente largas es acudir a la lista de las películas más valoradas de este mediado 2025. No quiero desengancharme de este tiempo. Aunque revisito de tarde en tarde los clásicos, mi afán por conocer y estar al día me lleva a perseguir las novedades. 

 

El mayor valor de La acompañante, ahora en HBO, es la sorpresa al poco de iniciarse la película. No voy a desvelar, por tanto, en qué consiste. Tiene que ver con un futuro no demasiado lejano en que la vertiginosa tecnología nos cambia la vida. Hasta cierto punto parece una continuación de Her, la película de 2013 que nos tomamos a broma. Y, más atrás, de Tamaño natural, 1974, aquella película francesa del crepuscular Berlanga. Y también de Blade Runner, de 1984. Y muchas más, pero no quiero hacer una lista. 

 

La acompañante se presenta en forma de comedia que va adquiriendo tonos negros, pero sin cargar nunca las tintas. Hay amor, hay codicia y hay muertes, lo propio de las películas de entretenimiento. La película no se pone reflexiva, pero deja en el aire unas cuantas preguntas. La tecnología está llena de promesas, la que más la de satisfacer el deseo inconstante de los hombres. Deseamos, queremos satisfacer nuestro deseo, pero nos atemoriza.

 

Somos fruto de millones de años de evolución, agregados de distintas ramas. Somos naturaleza. Constatamos el comportamiento impredecible de los miembros de nuestra especie. Por principio, los objetos que producimos deberían responder a un plan, a unas reglas: son obra nuestra. Sin embargo, desde que Mary Shelley imaginó la criatura del doctor Frankenstein anida en nosotros el temor.

 

No te informes sobre la película antes de verla. Déjate llevar. Las reflexiones que te hagas después de verla serán más interesantes que las que la propia película se hace, al fin y al cabo es una comedia.

 

 


viernes, 27 de junio de 2025

No me consideres tu enemigo

 

 


Hay algo que me estremece de tal manera que lo eludo, no quiero pensar en ello: la cantidad de gente dispuesta a fusilar, no a quien sean sus enemigos, sino a quien consideren que son sus enemigos, y los más, que, no teniendo valor suficiente, desearían que alguien lo hiciese en su lugar. Era una idea que me asaltaba viendo el carácter y la actitud de determinadas personas, ahora lo veo como posibilidad. Cómo es posible, si no vivimos en una dictadura. Los modelos de mundo que rigen nuestra visión de la realidad se han reducido a estrechísimos márgenes en el campo de la confrontación política: amigos/enemigos. Llegado el caso, cómo no vas a hacerlo - fusilar - si tienes un jefe y formas parte de un pelotón voluntario.

 

Cuando hay un asunto divisivo, como la ley de amnistía, las opiniones se alinean en un campo magnético. Enseguida se detectan los patrones, la idea simple del alineamiento. Quien la asume y proyecta la suelta como si fuese suya, cuya veracidad - funcionalidad - no se pone en duda, como es verdad que el sol sale por las mañanas por el este y se oculta por la tarde en el oeste, aunque como casi todo el mundo sabe eso no es cierto. Si no asumes esa idea simple o la pones en cuestión eres enemigo.

 

No hay margen para las discrepancias, para las visiones intermedias que se aparten de la brújula que indica el norte en el modelo de mundo asumido. Por eso los flojos, los tibios merecen morir, quizá los primeros.

 

No es verdad que exista el pensamiento libre, somos esclavos encadenados con hilos invisibles. Nuestra libertad de pensamiento no va más allá de si Paul Newman era mejor que James Dean. Pero es peor que eso, peor que la aceptación sumisa - consciente o involuntaria - de la esclavitud mental, somos perros guardianes de nuestros amos: no tenemos otro que su modelo de mundo, realineado cada día de muchas maneras; no estamos dispuestos a mover un dedo por quien lo ponga en cuestión, creyendo que nos contradicen a nosotros mismos. Y algunos estarían dispuestos a coger el fusil si llega el momento.

 

Dialoga conmigo, discrepa, no me consideres tu enemigo.

 


jueves, 26 de junio de 2025

Jueves, 26 de junio de 2025

 


"Todo lo que no está constitucionalmente vedado queda, en principio, dentro del ámbito de decisión del legislador". Nota del pleno del TC.

 

Un filósofo, Javier Gomá Lanzón, escribía esta mañana:

 

"Hay dignidad (lo que no puede ser sustituido por algo equivalente), y hay precio (lo que sí puede ser sustituido). Inmoralidad es dar a lo que tiene dignidad el trato de lo que tiene precio. 

 

Eso es lo que ha pasado con la ley de amnistía, precio de la investidura".

   

La corrupción económica está en la naturaleza humana, lo previo a la razón. La ley es una adquisición del saber y la experiencia en pos de la convivencia entre los distintos. Siempre habrá quien quiera corromperla en su beneficio. Las leyes son, en democracia, producto del acuerdo colectivo. 

  

La mayor corrupción no es la que pueda envolver a Koldo, Ábalos, Santos Cerdán y tutti quanti, sino retorcer el Estado de derecho. ¿Cómo imaginar un país en el que sean los corruptos y corruptores quienes hacen la ley? La Comisión Europea ha hablado de autoamnistía.

 

Si cualquier ley vale, si legislar queda en manos de la arbitrariedad, el Estado de derecho deja de existir. Si cualquier ley vale, tú y yo estamos desvalidos.

 

La filosofía pone el acento en la dignidad; el individuo de a pie en el cuidado propio, quizá sean la misma cosa. En democracia, cuando emerge la conciencia - salgo del estado de obediencia, no soy esclavo -, reflexión y cuidado de sí se autoengendran y permean. La reflexión está al alcance de cualquiera, en democracia, además, tenemos la posibilidad de la acción: un ciudadano, un voto. La libertad de voto nos hace iguales. Mi voto, mi dignidad: no valgo más que otro, pero tampoco menos. Pero, ante todo, no te envilezcas.

 

 Sánchez es un arribista, un jugador de fortuna que ha dado la ley de amnistía a cambio de 7 votos para evitar, con ella, la cárcel a quienes le dieron los siete votos. Detrás de él, los interesados que le siguen. 

 

Luego está el pensamiento lento y reflexivo. Es ahí donde nos la jugamos como colectivo. No ha tenido peso.

 

Quedará un nombre para la ignominia de esta época: Cándido Conde Pumpido.

 

26 de junio de 2025, el día que se decretó la impunidad

 


miércoles, 25 de junio de 2025

Yo, un golpe de suerte

 

 

                              

Imágenes recientes del telescopio Vera C. Rubin



El universo va de lo muy grande a lo muy pequeño o, al revés, de lo diminuto teorizable a lo lejano imaginable, pero ambos invisibles. La ciencia amplía nuestra perspectiva: el mundo es cada vez más ancho, más profundo, más cercano y más lejano, hasta llegar al infinito. Los límites son imprecisos por arriba y por abajo, porque incluso cuando imaginamos hablamos de infinito o infinitos. En el mundo no hay esquinas en las que podamos escondernos, sino ondas y esferas que nos retienen y transportan, siempre zarandeándonos. Aunque hasta esta afirmación, el yo que habla, es discutible, por inverosímil. Este yo es un brevísimo paréntesis de comprensión, de breve consistencia. Es una osadía afirmarse como tal. 

 

Nada sabemos del origen y tampoco del final, aunque nuestra imaginación, tan fértil, siempre está enredando. Somos tiempo en un espacio complejo. Mira que nos cuesta comprenderlo. No hay nada fijo en lo que llamamos cuerpo - esta UTE, Unión Temporal de Empresas que nos constituye -, siempre está mutando: lo alimentamos defecamos intercambiamos fluidos absorbemos en cada respiración la materia que está en el aire, expulsamos lo que aparentemente somos. Todo se mueve en nuestro cuerpo, células que nacen y mueren, organismos simbióticos y dañinos, en un equilibrio tan inestable como temporal, como una célula, como el sistema solar, como la Vía Láctea y demás superconjuntos cósmicos. Férreas leyes nos hacen y deshacen, a las que podemos comprender, pero no paralizar.

 

A ojos grandes somos un cuerpo, a pequeños, una conjunción de cosas. Aún no somos capaces de entender de dónde proviene está arrogancia: yo. Y su misterio: comprender.

 


Y, sin embargo, la genista ha vuelto a florecer moteando de amarillo la pradera. Las orquídeas. La procesionaria ya ha descendido de los pinos y ha anidado bajo la tierra apelmazada. El verde una vez más se ha apoderado del planeta azul. Las mariposas revolotean a mi alrededor, blancas moteadas, grises y amarillas, cubriendo la amplia gama del espectro y de las formas. Los senderos se han cerrado y vuelto a abrir. Los pájaros cantan enloquecidos. Pocas alegrías tan grandes como ser sobrevolado por el canto de una alondra mientras caminas o ruedas. El sol abrasa antes de que un manto de lluvia torrencial alivie el calor. Quizá hay menos bichos que antaño, todo el mundo lo dice, pero aun así hay que apartarlos con las aspas de los brazos.

 

Es tan breve este instante en que puedo decir, yo, yo que contemplo. Tan breve la ilusión de pertenecerme, de que alguien me diga con el dorso de la mano en mi mejilla Por qué sonríes. Qué te hace feliz.

 

Lanza tu vista a la lejanía de los campos verdes y amarillos. Escucha los ruidos invisibles del bosque. Vive como lo hacías sin saber lo que se oculta. Tú ahora, aquí, haz de este el instante eterno. Cuéntate ese cuento.

 

"Un panda o una secuoya representan una magnitud de evolución que se da solo raramente. Se requiere un golpe de suerte y un largo periodo de prueba, experimentación y fracaso. Una creación tal es parte de la historia profunda y el planeta no tiene los medios, ni nosotros el tiempo, para verla repetida". Edward O. Wilson en La diversidad de la vida (1992).

 


lunes, 23 de junio de 2025

¿En qué condiciones llegaré al final del día?

 

 


Durante 10 días, en compañía de Ani, hice mi ruta deportiva anual en bici. Tiene sus riesgos, pero me lo paso de coña. Rodamos por las empinadas cuestas de los Arribes del Duero, por caminos en que la lluvia intensa de este año ha dejado su huella en forma de roderas y mala hierba crecida, por zonas de asfalto, con el gran peligro de los coches conducidos sin miramientos, subidas duras y bajadas vertiginosas. Seguimos hasta Oporto, por el espectacular paisaje del Duero que avanza por laderas profundas llenas de viñedos; después por la costa portuguesa hasta Galicia, por largas pasarelas con la vista puesta en el océano, cruzamos el Miño en una minúscula barca poco segura, la costa gallega, las pequeñas aldeas, las ciudades más hermosas, como Baiona, hasta llegar a Santiago donde se podría decir que todo el mundo confluye. Una experiencia gratificante que uno querría repetir de forma incansable todos los meses. 

 

No tuvimos ningún accidente, ni un solo pinchazo, ni un día tuve que inflar las ruedas. Encontramos cobijo donde quisimos, la lluvia nos amenazó, pero no sufrimos ninguna tormenta, ni siquiera me quemé la piel. Después, ya en casa, he salido un par de días para poner a prueba la potencia muscular entrenada. El primero por caminos con rodadas, cubiertos de hierba alta con grandes pendientes. El segundo, a tres kms de casa, por otro de esos caminos, el paso de una rodada alta y apelmazada al centro del camino me jugó una mala pasada. La rueda delantera no pudo salir de la rodada y me tiró. No caí sobre el hombro, las rodillas, el codo o la muñeca como otras veces, sino sobre el costado. El golpe fue fuerte y seco, me costó recuperarme, pero volví con dolor a casa. Fui s urgencias. Tenía una costilla fracturada. El dolor es intenso y dura a pesar de los analgésicos. Entrar y salir de la cama es un suplicio, del sofá o de una silla. Pocos saben el costo de un estornudo. No sé cuándo cesará el dolor. Ahora comprendo a los que se encuentran en situaciones parecidas, a quienes tienen dolores intensos y crónicos. ¿Se preguntarán cuándo cesará el dolor? No hacen planes de futuro porque antes que nada piensan en el día que el dolor desaparezca.

 

Cuesta comprender que somos entes que vivimos en estructuras espaciotemporales. No hay nada estático, todo a nuestro alrededor es dinámico, incluido nuestro cuerpo. La realidad que nos devuelven las fotografías es una fantasía. No eres el que aparece en el espejo, y menos en el selfi que te acabas de hacer. La fotografía como forma de representación está desapareciendo como antes desaparecieron la escultura y la pintura; dentro de poco solo quedarán fotogramas encadenados, pequeños vídeos, a lo que se añadirá, en una fase posterior, la tridimensionalidad como mejor representación de la realidad.

 

Como el retrato o la fotografía fija, la identidad es otra fantasía. No somos el que fuimos ayer, ni siquiera el que ha salido de casa hace unas horas. Somos un conjunto de pluriorganismos en simbiosis que mantienen estructuras dinámicas con tendencia a la entropía. Un conjunto espaciotemporalmente organizado con fecha de caducidad que se desplaza en mutua interdependencia, prestando y absorbiendo de modo continuo materia y energía con lo que nos rodea, sometido como cualquier cuerpo a las leyes de la física y de la química. Unos cuantos memes en nuestras columnas corticales nos hacen creer que este soy yo, un organismo con entidad propia, diferenciado y único. ¿Qué seré cuando llegue la noche?

 


domingo, 22 de junio de 2025

Parthenope

 


 

El deseo es un misterio y el sexo su funeral

 

En el empeño de ponerse en el lugar de la mujer (mansplaining), Paolo Sorrentino ha hecho con Parthenope el positivo de Pobres criaturas. Cómo mira el hombre a la mujer. Cómo ve la mujer la mirada del hombre. Aunque tanto en una como en otra película los guionistas y directores son hombres. En este último capítulo Sorrentino vuelve a la belleza del cuerpo femenino en el contexto de la belleza contextual de Nápoles. No en vano, el origen mitológico de Nápoles remite a la sirena Parthenope que, tras fracasar en su intento de seducir a Odiseo, se arrojó al mar y llegó a las costas donde se fundó la ciudad. 

 

Celeste Dalla Porta - la actriz que representa la belleza femenina - no ofrece un cuerpo sensual al estilo de las grandes madonas italianas (Sofía, Gina, Claudia o Mónica), sino abstracto, lo que conviene a la reflexión de Sorrentino sobre el cuerpo y el alma de la mujer. A Sorrentino, al igual que al espectador, como a cualquier hombre, le perturba la belleza femenina. Teme y desea. Para exorcizar el temor y el deseo se pregunta, preguntamos a la belleza, ¿En qué estás pensando?, sin esperar respuesta, pues intuimos que tras la belleza no hay nada. Queremos leer su mente tratando de desarmar el misterio que nos perturba.

 

Como en la película de Lanthimos, su diva recorre los variados escenarios por donde le llevan las expectativas de su belleza - La belleza al igual que la guerra abre todas las puertas -: el romántico y desdichado amor juvenil, el comprometido, el de diva cinematográfica, la amistad improductiva con un gay - John Cheever aparece como personaje -, el de la conquista de un mafioso o la encarnación de una santa. Por contraste, la prota quiere hacer carrera académica. Precisamente, en la disciplina apropiada, la antropología. Pero qué es la antropología, pregunta de continuo la diva o ex diva a su tutor, que no sabemos si la promociona por su belleza o por su alma. Con la antropología pasa algo parecido a la belleza femenina: no se sabe qué es. 

 

Y, tras sus frustrantes experiencias, la prota hará una vida de profesora de antropología. Su perturbadora belleza pasa por ella como una capa que los demás temen y usan. 

 

Con esta película pasa algo parecido a lo que sucede con la de Lanthimos: está la reflexión y las sensaciones, pero el espectador no sabe dónde le conducen.

 


viernes, 20 de junio de 2025

El Estado y el sumidero

 


 

El Estado es una estructura enorme que organiza controla y condiciona buena parte de la vida de los ciudadanos. En el Estado totalitario nada queda al albur: la vigilancia es asfixiante. El temor se instala en la vida de la gente. Uno se convierte en vigilante de las propias acciones; muchos también de las vidas de los demás. Un estado policial. 

 

En el Estado liberal el margen para la vida propia es mayor, sin embargo, muchos aspectos de la vida están bajo control. Aceptamos por nuestra seguridad que existan policía y ejército. Que nos detraigan parte de nuestras ganancias para que el Estado funcione; también para que se encargue de distribuir una parte de la riqueza nacional que tienda a un equilibrio entre poderosos y desposeídos, ricos, pobres y medianos. Los impuestos y la hacienda pública se nos aparecen como algo necesario.

 

El Estado totalitario es corrupto por naturaleza. Su Promesa es la Unión, la Seguridad o la Igualdad absolutas. Muchos ponen su fe en esa promesa imposible. Del mismo modo que los principios prístinos derivan en una cascada de corrupciones: moral, política, económica y social convirtiendo al Estado en una cárcel, los creyentes se convierten en informadores implacables, si hace falta de sus propios padres, entregados a la fe. 

 

En el Estado liberal la corrupción depende más de la naturaleza humana que de la estructura del sistema. Muchos se convierten en servidores públicos para tener un modo de vida. ¿Cuántos van más allá para dejarse corromper o para corromper ellos mismos?

 

Individuos que planifican una vida política para enriquecerse personalmente. Jueces que no se conforman con aplicar la justicia. Médicos y profesores que no les basta con recibir su salario. Funcionarios que haraganean. ¿Cuántos cumplan con la función que se les asigna y por la que se les paga? ¿Cuántos periodistas de los medios públicos buscan la verdad?

 

El peligro del Estado liberal es que una élite se apodere de un partido y este, utilizando el arma poderosa de la Promesa, se haga con el Estado corroyéndolo con alguna de las diversas formas de la corrupción: la ideológica - poseemos la verdad -, la moral - nuestros oponentes son malvados -, la cínica - predicamos para enriquecernos bajo mano -, o todas juntas, que es lo más habitual.

 


Hay que partir de la idea de que ninguna obra humana es perfecta, que siempre está mutando, pero tiene que haber límites que no se deben sobrepasar y que si se sobrepasan deben ser castigados de acuerdo a la ley. También que la élite no pueda modificar la ley a su antojo y conveniencia. El funcionamiento del Estado se asemeja a un encaje de bolillos. Si las piezas no encajan derivará fácilmente en Estado totalitario.

 

En teoría el propio Estado crea controles: interventores, inspectores, fiscales, jueces, en última instancia. ¿Cumplen estos su función? Me gustaría conocer el porcentaje de quienes cumplen. Si dejamos de fiarnos del Estado la sociedad desaparece por el sumidero.

 


martes, 17 de junio de 2025

Y si

 


 

"Nos enfrentamos a una operación de demolición moral, con peligro para la democracia" (carta a los militantes)

 

Y si no hubiese caso Ábalos ni caso Cerdán, sino tan solo caso Koldo, por la fértil imaginación de un portero de puticlub, para meter en mismo ajo a colombianas y rumanas de mala vida con políticos; la uco fácilmente puede transfigurar conversaciones o sacarlas de contexto: lo que se oye después de una copa de más,

 

Y si lo de las mascarillas, que quiere implicar a Illa, Víctor Torres, Armengol y tuti quanti, no fuese otra cosa que el desorden natural ante una emergencia,

 

Y si el rescate de la aerolínea Air Europa no fuese sino uno más de los rescates necesarios para que la economía española no se hundiese como consecuencia de la pandemia,

 

Y si lo del Aeropuerto de Barajas, con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez y Ábalos descargando maletas fuera de control, no fuese más que un thriller inventado para sostener la atención del público,

 

Y si la trama de hidrocarburos no fuese igualmente un thriller con suspense al que se van añadiendo gotitas de interés esperando un final que dependerá de la imaginación de los contadores de historias, 

 

Y si, como en todo gran relato, el número tres de Hacienda y el chico de Marlaska no fuesen otra cosa que secundarios necesarios para dar consistencia a la trama principal, como lo del tío de Chivite, las juergas de Víctor Torres y de Mediador y los tratos de Koldo con Armengol,

 

Pongamos que lo de Begoña y el hermano es todo un cuento cogido por los pelos para hacer daño, como se pasaron cien pueblos los que hablaban de la tesis fraudulenta y de revelación de secreto en el caso del fiscal general,

 

Quién va a creer que el suegro de las saunas gays financiara los primeros pasos de su carrera, o acaso no es maledicencia el bulo de que manipuló las urnas para su nominación a la Secretaría General,

 

Es cosa sabida que los líderes son siempre líderes morales y que dejan para sus subalternos los trabajos sucios, o es que ya hemos olvidado aquello que el Victorioso repetía: 'Yo no me meto en política',

 

Y si no, cómo iban a consentir tamaña corrupción económica y moral partidos como Sumar y Podemos, el PNV y Junts, Bildu y ERC, Compromís y los gallegos y hasta la propia Coalición Canaria, 


Y si Koldo no hubiese grabado los audios,


Si todos son hipótesis sin fundamento, cuentos que se cuentan, todos podremos mantener nuestra conciencia incólume, que pase la bola para seguir con nuestras cosas; cómo podríamos contemplar, y salvaguardar si no el sueño inocente de nuestros hijos.


lunes, 16 de junio de 2025

Historias del camino

 



Mientras dejo pasar las horas para que el autobús que espero me devuelva a casa, contemplando a lo lejos las torres de la catedral y la Ciudad de la Cultura que Eiseman diseñó para Fraga, como su gran pirámide en el recuerdo, reflexiono sobre la magia del Camino.




Si uno lee sobre los cientos de santuarios, lugares sagrados y señales a lo largo del camino, pronto aparecen curaciones milagrosas, rescates de peregrinos caídos, salvaciones en el último segundo, ese tipo de historias mágicas que han sustentado la imaginación del hombre antes de que apareciese Netflix. 


Ayer mismo, justo antes de cerrar los ojos, en él último albergue que justamente se llama el Albergue del Final del Camino, un peregrino contaba una de esas historias. Le escuchábamos un grupito con los oídos bemoles y los ojos chiribitas En los días anteriores había coincidido, al acabar la jornada, contaba, con un grupo de distintas nacionalidades, aunque dominada por latinos, que comían, bebían y charlaban, lo propio al caer de la tarde en los días de peregrinaje. Entre todos, había un chino de Taiwán, que no decía ni papa, ni en español, ni en inglés, solo acompañaba con sonrisas.

 



Resultó que ese día, el día del cuento, nuestro juglar peregrino volvió a coincidir con el grupo en el albergue. Al cabo, se sorprendió de que entre ellos no estuviese el chino. Pregunto por él. Le dijeron que cada cual hacía su camino, que no era un grupo formal y que se habían ido juntando sobre la marcha. Nuestro peregrino les afeó que no se preocupasen por un hombre tan perdido, pues era evidente que sin conocimiento de lenguas no iba a saber cómo orientarse.




Le pidió al que consideraba algo así como cabecilla del grupo que llamase a la Guardia Civil para ponerles sobre aviso. Allí mismo, delante de él, el cabecilla llamó. Le preguntaron que, en los días anteriores, cuándo solía el chino aparecer por el albergue. Hacia las cinco y media de la tarde les dijo. "Pues entonces no empezaremos a poner en marcha el dispositivo de búsqueda hasta esa hora". 




Mientras tanto, los hospitalarios, que estaban al cabo del asunto, se comunicaron entre ellos por los distintos albergues de la región. Al final dieron con él. Estaba en un bosque, tirado bajo un árbol con el pie roto. Ahora está en un hospital. Nuestro peregrino afeó al cabecilla la despreocupación por otro peregrino cuando se considera que el Camino de Santiago antes que cualquier otra cosa es el camino de la fraternidad. Esta coletilla moral la puso el propio peregrino juglar para confirmar su papel estelar en el rescate del chino. Y así se acaba esta jornada hasta el próximo camino.


domingo, 15 de junio de 2025

De Pontevedra a Santiago

 


El cielo estaba cubierto al comenzar el día, pero apenas han caído unas gotas. La ruta ha seguido el sube y baja de la geografía rural gallega, senderos que van pasando por pequeñas aldeas, por entre rios y vegetación crecida. Infinidad de peregrinos a pie, tantos que al final hemos decidido coger la carretera para no molestar. 



Pasamos por el Padrón de los pimientos - no probados -, la Iria Flavia de Cela - hemos saludado desde la bici su casa museo - y el Santuario de la Esclavitud, donde he recordado la historia del peregrino salvado de 'la esclavitud de la enfermedad' por la Virgen,




porque yo mismo estoy en una situación de esclavitud con respecto a los chinches que cogí en la Pousada de la Juventude de Viana do Castelo, que desde entonces me han acompañado: tengo los brazos, piernas y cuello acribillados. Cosas del camino.




La llegada a Santiago es dura por la pendiente. Aún así hemos llegado temprano, lo suficiente para encontrar habitación en la hospedería del Martín Pinario, el sitio que más me gusta para hospedarme en Santiago. Lo he hecho siempre que he podido.


Una multitud llega durante el día a la ciudad. Abrazos, gritos de alegría, bastones al aire, fotos y una enorme cola para entrar en la catedral. Nunca la había visto tan grande.




Es la primera vez que veo la fachada del Obradoiro luciendo espléndida, bruñida por un sol apenas velado por nubes ligeras. Paseamos por aquí y por allá sin la emoción de la vez primera. En el comedor de la hospedería, grupos numerosos, que han culminado su peregrinación, lo celebran entusiastas. 


La mala noticia es que para mañana no tengo billete de bus. Planeamos hacer una etapa más hasta La Coruña, pero no nos salen las cuentas. Al final, Ani tiene billete para mañana, yo tengo que sacármelo para el lunes. Tendré que gastar un día más en Santiago, una ciudad de la que no hay secretos que me interesen, o eso creo.

sábado, 14 de junio de 2025

Desde Pontevedra, los nueve círculos

 



Como la etapa entre Bayona y Pontevedra no era demasiado bonita - mucho asfalto - me he ido entreteniendo dándole la vuelta a los nueve círculos infernales de Dante. Subidas y bajadas, desayuno en Redondela, orvallo e indecisión al llegar a Pontevedra: ¿Seguimos adelante hasta Caldas de Reis o nos paramos aquí? Ya había reservado noche en Caldas cuando ha empezado a llover. La lluvia y la bici no son amigas, sobre todo si hay arena o barro de por medio. Así que nos hemos quedado en Pontevedra en el Hotel de la Estación. Día tranquilo y aburrido.




No conocía Baiona y me sorprendió. Un pequeño casco histórico con restaurantes y tascas, una extensa fortaleza muy restaurada en cuyo interior hay un parador, un puerto deportivo con yates pequeños y una extensa bahía, con casas en los montes de alrededor, de gente que se puede permitir la vista al mar, la playa y las islas Cíes.




Los restaurantes estaban concurridos. Pedimos una ración del pulpo y una ensalada mixta. El plato de pulpo era la mitad de lo que recordaba y el precio el doble. Nos alojamos en una casa algo así como rural, con muchas habitaciones. Quien tiene una vivienda tiene un negocio y quien no, vive con lo puesto, a un paso de la ruina. No estamos en el mejor momento del gran logro europeo, el estado del bienestar, que va a menos.


La imaginación de Dante compuso un edificio infernal de 9 círculos, de menor a mayor castigo por una vida pecaminosa. Cabe preguntarse, es lo que yo hacía mientras pedaleaba, cómo hemos llegado hasta aquí, al actual decaimiento del país. 

 



9. En el noveno círculo, en el limbo, situaría Dante a los votantes. Quienes en sucesivas elecciones votan siempre lo mismo, a sabiendas de que su partido es dañino. (Sabían además con quién iba a pactar).


8. En el octavo, a los militantes que eligen a su candidato en primarias sabiendo que no es el mejor (sabían que había hecho una tesis fraudulenta).


7. En el séptimo, a los miembros del Comité Federal que conocían el acceso amañado a la secretaría general de su Secretario General.


6. En el sexto, a los diputados que, como le deben el puesto, bien retribuido, ni uno solo, perdido el rubor, dimite por vergüenza. 


5. En el quinto, a los ministros que se han dedicado a defender lo indefendible, a seguir las consignas del día en vez de dedicarse al bien común, a los asuntos de su ministerio.


4. En el cuarto, a los oficiales, los que llevan la agenda, crean las pautas retóricas y elaboran el discurso del engaño.


3. En el tercero, a los periodistas que hacen de propagandistas, de correa de transmisión del engaño, negando lo evidente 


2. En el segundo, donde se juntan todos los pecados: nepotismo, mordidas y corrupción, grabaciones espías, chantajes, los trabajos sucios, al núcleo del Peugeot y a la familia


1. El primer círculo, el más grave, lo reservaría Dante al pecado mayor, la traición: convertir lo ilegal en legal, hacer de la Constitución letra muerta.


¿Pero entonces, quién ordena el infierno, quién corrompe? Y por fin, ¿ Qué entiende cada uno de ellos por 'bien común'?


Sin la contribución de cada uno de los miembros de cada uno de los nueve circulos no habríamos llegado donde hemos llegado. Cada uno de los condenados tiene el mismo nombre. En el infierno lo repetirá como una jaculatoria: me llamó como Ábalos se llama, como se llama Koldo me llamo, me llamo como se llama Cerdán, como Pumpido se llama, como Begoña y el hermano. Es fácil adivinar con qué nombre cada uno de ellos se llama.




Ha sido penoso, a primera hora de la mañana, rodar por el paseo marítimo de Vigo, atravesar la ciudad de punta a punta para seguir hacia Redondela. Una ciudad nada amable para el peatón, para el ciclista o para el peregrino. Los carriles bici son minúsculas, el pavimento de los paseos, viejo, gastado, tuberculoso. La ciudad es famosa por ser la primera en encender las luces navideñas. Por qué, en su lugar, no hacen una ciudad más aseada más limpia más agradable. El mal del populismo.



viernes, 13 de junio de 2025

De Viana de Castelo a Baiona

 


Llovía cuando de madrugada hemos despegado los ojos. Mientras desayunamos el flojo desayuno incluido en las Pousadas, nos hacemos preguntas ¿Qué hacemos. Seguimos ruta. Esperamos a que deje de llover. Nos quedamos un día más en la bella Viana? Preparamos las bicis, pero llueve con desespero, el cielo muy cubierto sin esperanza de que amaine. Sobre las once le digo a la chica de recepción que nos quedamos un día más. No nos quedan habitaciones, me dice. ¿Cómo? Lo que oyes.




Así que, no nos queda otra. Salimos cuando apenas chispea. Dejamos atrás la bella Viana do Castelo, la del Sagrado Corazón visible desde muy lejos - como el Tibidabo de Barcelona, como el Sacre Coeur de Lyon-, la del río Lima, la de la ciudad ortogonal con casitas de colores a dos plantas, la del puente Eiffel, largo y rectilíneo. 




No había muchos turistas anoche. Un crucero mediano y blanco había depositado su carga. Los veíamos en los restaurantes del barrio de pescadores: españoles, ingleses, italianos, más los jóvenes que estaban haciendo el Camino de la Costa portugués. No los suficientes para que la ciudad se sintiese invadida.




También nosotros buscamos en el barrio de pescadores un lugar donde comer a la portuguesa. Creíamos haber encontrado el lugar perfecto en María Petisca. Bonita decoración, precios razonables. Nos hicieron sentar en butacas de espera porque ya se levantaban algunos clientes. Desde ellas veíamos el interior y, desde un ventanal, la calle. El camarero nos dijo varias veces, "Unos minutos". Había mesas libres.


Entonces empezamos a comprender qué sucedía. Una mesa en la calle, la única: asistimos al espectáculo de la degradación. Dos hombres ya entrados en años bebían y hablaban a ritmo lento: algo habían comido pues había platos y bandejas vacíos y una jarra de vino blanco verde. Pidieron más. Tinto, esta vez. El camarero que debía habernos buscado mesa se les acercó con la nota. Trastearon entre sus cosas, musitaron palabras lentas, si es que decían algo. El camarero entró en el local; al poco llegó el que parecía ser el jefe con el datáfono en la mano. Les decía cosas - nosotros solo veíamos los gestos, no oimos ni una sola palabra -, vimos como poco a poco iba perdiendo la paciencia, hasta llegar a una irritación contenida. Mientras, los dos hombres con la mirada perdida, con movimientos estáticos, parecían sacados de una serie de zombies.


El hombre se nos acercó y, en un inglés fluido, nos pidió disculpas y nos dijo que no podría atendernos hasta solucionar el problema: no querían pagar, había llamado a la policía. Nos despedimos.




En una calle del barrio, habíamos visto, unas horas antes, un par de restaurantes populares. A uno de ellos fuimos. Bacalhau do chefe, era lo que nos había llamado la atención. Era a la brasa con patatas y cebolla, pero no valía nada. Fibroso, nada tierno, como si lo acabasen de descongelar o no hubiese tenido tiempo suficiente de cocción. El vino blanco estaba algo mejor.




Hemos tenido suerte. Nos ha acompañado un día cubierto con ligera llovizna. Hemos volado con el viento a favor. Otra vez la costa con pasarelas, senderos acondicionados y carriles bici cuando hemos dejado atrás la costa. Todo fácil y volandero: Areosa, Carreço, Afife, Ancora, hasta llegar a Caminha donde una barca con trazas de patera nos ha puesto al otro lado del Miño. Portugal y España, ¿por qué son países diferentes?




Y luego más pasarelas de madera y más carriles bici, una etapa comodísima, salvada la amenaza de la lluvia, hasta Baiona. Un paisaje espectacular que no deberías perderte, caminando o rodando.


jueves, 12 de junio de 2025

De Oporto a Viana do Castelo

 


No encontraremos otra etapa como esta. Viento de espaldas, superficie llana, carril bici para salir de Oporto durante bastantes kilómetros, temperatura agradable y vista continua sobre la costa atlántica.




También hemos tenido una suerte increíble con la lluvia. Ayer en Oporto empezó a llover por dos veces cuando volvíamos de la ciudad, la primera al llegar, la segunda tras haber hecho una ruta a pie por la ciudad nocturna. Dos chaparrones de los que nos libramos por los pelos. La Pousada de la Juventude está más o menos a hora y media del centro caminando. Lo hicimos con gusto a la ida y a la vuelta siguiendo la margen del Duero antes de fenecer en al océano. No se conoce una ciudad si no la caminas. Cuatro veces con esta he estado en Oporto y podría decir que no la conocía. Ayer era día feriado, la ciudad bullía, con turistas, peregrinos y orientales - categorías bien diferentes -, caminando o en los restaurantes. Oporto cada vez se parece más a Barcelona, a la primera Barcelona, antes de que el negocio turístico acabase con ella.




Pateamos el puente Eiffel por arriba y por abajo, las orillas del Duero, llenas de restaurantes. Llegamos hasta el Jardim do Morro, el punto más alto, como todo el mundo sabe, para contemplar el crepúsculo. Estaba abarrotado de gente pero nadie lo vio, las nubes que engordaban para la tormenta impedían verlo. Aún así cuando la ciudad se iluminó para encender la noche, Oporto recobró su magia. No conocerás la ciudad si a esa hora no estás en el puente Eiffel o en el Jardim do Morro.




La ciudad era otra cuando esta mañana temprano recorríamos la vereda del océano, junto a runners, unos pocos ciclistas y esforzados santiagueros - muchos. Matosinhos, Labruge, Vila Chã, un seguido de pasarelas de madera elevadas - muchos kilómetros - sobre la costa para uso de peregrinos y caminantes, no tanto para ciclistas, que han de rodar por el carril paralelo, cuando lo hay, y si no por la carretera contigua, que tampoco tiene mucho tráfico. Así hasta Vila do Conde y Povoa de Varzim, dos bellas ciudades costeras. Para los amantes del cicloturismo y para los caminantes de varias etapas dudo que haya una ruta mejor.




En esta zona, se repiten los monumentos a las pescadoras portuguesas. Curioso el San Bartolomé, cuchillo en mano, de la iglesia de Esposende. Entre los peregrinos a pie chicas, la mayor parte chicas, solas y acompañadas de otras chicas.




Después la ruta se hace más interior, aparece la carretera de adoquines. Fao, Esposende, Marinhas son pueblos bonitos con elegantes iglesias con el azulejo típico portugués, pero el camino ya no sigue por la costa. 




Quedan unos cuantos km no muy atractivos, pero la recompensa merecerá la pena: la hermosísima Viana do Castelo, bañada por el corto Río Limia, pero con cauce tan grande que se convierte en puerto en Viana do Castelo. Allí, tras atravesar el puente Eiffel, nos espera otra Pousada de Juventude.