sábado, 10 de octubre de 2026

El Museo de Zeugma. El Túmulo de Nemrut



El museo de Zeugma 

Hasta el año 2000 poco o nada se sabía de lo que se escondía bajo la antigua ciudad de Zeugma, salvo piezas sueltas producto del vandalismo en museos y colecciones privadas. La arqueología se aceleró ante los trabajos de la presa de Birecik antes de que las aguas inundaran parte del yacimiento. El museo de Zeugma recoge lo que hasta ahora se ha descubierto, básicamente mosaicos. Mucho está por descubrir y una parte irremediablemente perdida por los trabajos de la presa o destruida deliberadamente por el ejército turco cuando hizo saltar por los aires un valle para impedir el paso de los terroristas. Los turcos aseguran que es el mayor museo de mosaicos del mundo.




 Zeugma fue fundada por el general del ejército de Alejandro Magno, Seleuco Nicátor, a ambas orillas del río Éufrates. Fue una ciudad próspera en la Ruta de la Seda que, en su esplendor, contó entre 70 000 y 80 000 habitantes.




La pieza más célebre del museo es la "Gitana de Zeugma". La Joven Gitana, una ménade, es el símbolo de la ciudad de Gaziantep. Decoraba el suelo de una lujosa villa romana (siglos II–III d.C.) a orillas del Éufrates. Fue descubierta en 1998, durante las excavaciones de emergencia. Los arqueólogos encontraron el pequeño fragmento oculto bajo una columna caída, lo que impidió que los saqueadores lo detectaran. El mosaico original cubría unos 15 m², pero la mayor parte fue saqueda en la década de 1960. 


Las ménades o bacantes eran seguidoras del dios Dioniso (Baco), conocidas por su frenesí dionisíaco y por llevar adornos de vid o vegetación en el cabello.




Lo que te atrapa de inmediato es la mirada al bies de la chica, gracias a las muy pequeñas teselas (opus vermiculatum) trazadas en líneas curvas que delimitan contornos y dan volumen al rostro, con una expresividad que da sensación de viveza. Es lo que define al artista frente al artesano. La pieza se exhibe en un espacio separado en el piso superior, en penumbra y bajo una iluminación que resalta la mirada de la ménade. El objetivo es hacer de la "Joven Gitana" la Gioconda de Zeugma.


Desde la localidad de Kâhta, en furgonetas, nos dirigimos al monte Nemrut. Hacemos dos paradas:


El Túmulo de Karakuş


Es un monumento funerario helenístico erigido por Mitrídates II, hijo del fundador del reino, Antíoco I, para las mujeres de la familia real del reino de Comagene. Lo rodean columnas con relieves de un león y un águila (Karakuş significa literalmente "pájaro negro"). Mitrídates II fue el unificador del Imperio parto (Irán). Nada que ver con Mitrídates VI, rey del Ponto (norte de Turquía), enemigo jurado de la República romana y protagonista de una ópera de Mozart. 

Las cámaras funerarias talladas en la roca fueron recubiertas por montañas artificiales de grava suelta de piedra caliza de tamaño uniforme, al igual que en el Túmulo de Nemrut (unos 50 metros de altura en Nemrut y unos 35 metros en Karakuş).


El Puente de Septimio Severo 




Un poco más adelante topamos con el puente romano de Septimio Severo (Puente de Cendere), uno de los puentes romanos de un solo arco más grandes del mundo (120 m). Construido con grandes bloques de piedra caliza ensamblados en seco, sin mortero (unidos por la gravedad y precisión del tallado). 




En origen el puente tenía cuatro columnas corintias (dos en cada extremo), dedicadas al emperador, a su mujer, Julia Domna y a sus dos hijos: Caracalla y Geta. Si, ahora, solo vemos tres es porque a la muerte de su padre Caracalla asesinó a su hermano para hacerse con el trono. No se conformó, preso de odio, Caracalla ordenó destruir todas las estatuas, inscripciones y la columna del puente que representaban a su hermano (damnatio memoriae).


El túmulo de Nemrud




Poco antes del atardecer las furgonetas, por una carretera sinuosa, nos acercan al monte Nemrut donde se encuentra el túmulo más famoso, la visita de la jornada. Aún hemos de subir a pie un kilómetro por una empinada cuesta. Es uno de los monumentos funerario santuarios más impactantes de la Antigüedad. La cima está a 2150 m, en el Anti-Tauro, un ramal de la gran cordillera de los Montes Tauro de Turquía. La panorámica a esta hora de la tarde impresiona.




El Reino de Comagene fue un pequeño pero rico Estado tapón situado entre dos grandes potencias de la época (el Imperio Romano y el Imperio Parto). El reino supo crear una cultura mestiza fusionando ambas tradiciones, persa y griega. Nemrut Dağı es el símbolo arquitectónico y religioso de ess fusión.




Fue mandado construir en el siglo I ac. por el rey Antíoco I de Comagene. Se sabe la fecha exacta gracias a un bajorrelieve: el León Astrológico. La alineación de estrellas que aparece en el lomo del león, en la constelación de Leo, señala una fecha precisa: el 7 de julio del año 62 ac., es decir, el momento exacto en que Antíoco I fue coronado rey por el general romano Pompeyo Magno.




El enclave está concebido como un hierothesion (santuario sagrado y tumba real) y constituye un testimonio del sincretismo cultural entre el mundo helenístico y el persa. Antíoco proclamó su propia divinidad (Antíoco I Theos) mostrando su estatua junto a los panteones griego (Apolo y Zeus) y persa (Mitra) en una sola fe. 




El túmulo es una pirámide cónica de 50 metros de altura y 150 de diámetro construida acumulando millones de pequeñas piedras calizas trituradas. Se cree que la cámara funeraria de Antíoco I se encuentra excavada en la roca firme, en la base y justo debajo de la acumulación de piedras. 




Las estatuas medían entre 8 y 10 metros; esculpidas en bloques de piedra caliza que llegaban a pesar entre 7 y 9 toneladas y alineadas en dos grandes terrazas. La actividad sísmica y el hielo (el invierno dura 6 meses) las ha fragmentado. Vemos cabezas gigantes separadas del cuerpo, caídas justo delante de los tronos.




Una obra de ingeniería: la grava suelta era una medida de seguridad contra los saqueadores. Si algún saqueador intentaba excavar un túnel, la piedra suelta colapsaba sellando el acceso. Los arqueólogos, de momento, no han penetrado en la cámara funeraria para no derrumbar la estructura.



A pesar de la altura no hace frío en el Nemrut Dağı. Esperamos sentados sobre los bloques de piedra que los canteros devastaron poco antes de nuestra era para presenciar la puesta de sol, imaginando las condiciones de trabajo: grandes oscilaciones térmicas , día/noche, inviernos de hielo/veranos sofocantes; a lo que hay que añadir el problema logístico del aporte de agua, comida y materiales (debió existir una red ininterrumpida de suministros). Miles de canteros transportaron la grava partida mediante cestos y mulas hasta coronar las estructuras. Los peones picaban piedra a más de 2.000 metros. Debía ser extenuante. Los canteros ensamblaban los grandes bloques sin mortero (en ajuste en seco), un cálculo milimétrico en condiciones ambientales severas. 




Cuando admiramos la grandeza y belleza de estos lugares no pensamos que son fruto de la desigualdad, del genio de quienes lo diseñaron y del dolor de quienes lo construyeron.


viernes, 9 de octubre de 2026

Harran, el Éufrates y Gaziantep

 


Estamos en el creciente fértil, la llanura mesopotámica. A simple vista no se ven diferencias. A nuestro pso, no hemos visto campos de algodón, pero los hay. Sí las largas superficies dedicadas al pistacho, también plantaciones de tabaco. Todo viaje tiene un día tonto donde las expectativas no se cumplen porque el programa es de relleno. Puede que haya sido así, aunque, en mi caso, el elemento clave ha sido la descomposición después de que en la comida de ayer comiese una salsa blanca en un cuenco. 




La primera parada es Harran, que el Génesis menciona como lugar de paso de Abraham/ Ibrahim y una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo. Unos cuantos autobuses nos han precedido, cuando llegamos al parking, atraídos por las llamadas "casas colmena": paredes de adobe y techo cónico, construcciones de barro, ahora con un único uso turístico. 




Uno sabe que el barro es uno de los mejores materiales para guardar el fresco en verano y el calor en invierno. Por dentro son bonitas con muebles básicos, alfombras y todo tipo de ajuar. No es la primera vez que vemos habitaciones de este tipo, incluso en España, en Guadix. Harran es un pueblo lleno de animales domésticos, desde camellos a cabras o pavos.




La mezquita contigua se supone que es la más antigua de Anatolia, del siglo VIII, construida por el último califa omeya, Marwan II. Lo que se ve está reconstruido en buena parte, salvo el singular minarete alto y prismático.


Un hecho histórico llamativo que sucedió en este lugar: Marco Licinio Craso, integrante del Primer Triunvirato junto a Julio César y Pompeyo, murió en junio del año 53 ac., al sufrir una emboscada en las cercanía de Carras, la actual Harran ('craso error', el acudir a negociar), tras sufrir una catastrófica derrota frente al Imperio parto. Craso era el hombre más rico de Roma, por ello, es fácil entender que alguien se inventase la leyenda, sabiendo de su avaricia, de que los partos le vertieron oro fundido en la garganta. Plutarco sí que afirma que su cabeza y mano derecha fueron enviadas a Armenia como trofeo para el rey Orodes II, quien la exhibió durante la representación de una obra teatral de Eurípides (Las Bacantes). 




La segunda parada es en Halfeti. Nos encontramos con el Éufrates, a unos 1900 km de su desembocadura, después de dejar 1000 km atrás su nacimiento. No es un paraje de excepcional belleza si uno piensa en lo que los ríos mesopotámicos han supuesto para la historia, lo que de ellos imaginamos, claro que quien esto escribe es un hombre que no se encuentra en sus mejores condiciones físicas y anímicas para apreciar el paisaje. 




Un barco turístico nos lleva a un pueblo semisumergido. Las casas que han sobrevivido tienen la forma propia de esta zona, casas cúbicas con terraza. Un minarete sobresale por encima de todas. Algunos han comido en los restaurantes flotantes sobre el Éufrates, en Halfeti, yo me he conformado con una manzana.



La última parada, nuestro destino es Gaziantep. La guía dice que es la capital gastronómica de Turquía pero no lo hemos podido verificar. Hemos llegado muy tarde. Estamos cansados y apena hemos dado un paseo por el bazar, donde lo que destaca son los productos de cuero y los cacharros de cobre.


¿Qué hemos sabido de Gaziantep? Decir que tiene una gran y antigua mezquita en no decir nada, todas las ciudades turcas la tienen. También hemos visto una maciza fortaleza, pero sin iluminar. He llegado al hotel muy cansado, tampoco he cenado.


jueves, 8 de octubre de 2026

9. Göbekli Tepe. Urfa/Edesa/Şanlıurfa

 

1. ¿Quién no ha oído hablar de Göbekli Tepe, quizá el sitio arqueológico más famoso del mundo



Göbekli Tepe es un santuario neolítico de hace unos 11.600 años, el complejo de culto religioso más antiguo descubierto hasta hoy: sus enormes pilares de piedra en forma de T, tallados con animales, se erigieron miles de años antes que Stonehenge o las pirámides de Egipto. Es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2018.




En la zona excavada de Göbekli Tepe hay cuatro recintos de planta circular u ovalada, con muros de piedra seca y pilares de piedra caliza. En su interior los famosos pilares en forma de 'T" alcanzan hasta 5,5 metros de altura y pesan más de 10 toneladas, parecen figuras humanas estilizadas (la parte superior, la cabeza y el fuste el cuerpo; se aprecian brazos, manos y taparrabos en bajorrelieve).

También hay representaciones de animales en relieve. Hay 11 tipos animales.




Göbekli Tepe, y más recientemente, Karahantepe, ha transformado lo que se sabe de las sociedades del Neolítico y el orígen de la civilización. 6.000 años más antiguo que Stonehenge y 7.000 que la Gran Pirámide de Guiza. Se dice que hay 1000 santuarios bajo tierra. Karahantepe, por ejemplo, es 1000 años más antiguo.




En línea con lo que comentábamos ayer, la interpretación del pasado prehistórico está dando un vuelco: la religión precede a la agricultura, el templo a la ciudad. Se decía que la agricultura llevaba al asentamiento para almacenar el excedente de alimentos y, posteriormente, a la construcción de monumentos y complejos religiosos. Göbekli Tepe sugiere lo opuesto: la necesidad social o espiritual de construir y reunirse en un centro ceremonial pudo impulsar la domesticación de plantas y animales para alimentar a cientos de trabajadores.


Los constructores no eran agricultores, sino grupos de cazadores-recolectores organizados, con conocimientos técnicos más avanzados de lo que se creía posible. Göbekli Tepe funcionó durante un milenio como punto de reunión o santuario. Luego, hacia el 8000 ac., las estructuras fueron cubiertas con tierra y escombros y abandonadas. Se han conservado intactas.




Göbekli Tepe no es un lugar único como se pensaba cuando se localizó en una colina en los años 60, o cuando en 1994 el arqueólogo alemán Klaus Schmidt vio su verdadera naturaleza megalítica, forma parte de un complejo de yacimientos similares alrededor de Şanlıurfa (Karahan Tepe, Sayburç o Sayburç-Tepeler), bajo una etiqueta arqueológica: Taş Tepeler ("Colinas de Piedra").




2. Parafraseando un viejo dicho, Şanlıurfa tiene tanta historia que es difícil de asimilar. Es una ciudad bíblica asociada a Abraham. Balıklıgöl es el corazón sagrado de la ciudad. Según la tradición, aquí el rey Nemrod intentó quemar en la hoguera al profeta Abraham, pero Dios convirtió las llamas en agua y los carbones en peces (carpas, que por supuesto está prohibido comer). El estanque está rodeado por bonitos jardines - por donde los vecinos pasan la tarde - y dos imponentes mezquitas, Halil-ür Rahman y Rızvaniye. 




Los fieles se rinden de rodillas ante la gruta dónde se supone que nació Abraham/ Ibrahim. De ahí el nombre Balıklıgöl («lago de los peces»). Junto al estanque, rodeado de jardines otomanos, se venera la cueva donde se dice que nació el profeta. Una fortaleza con dos columnas corintias domina la ciudad por el sur.



3. Después de comer en Urfa/Edesa (actualmente Şanlıurfa) visitamos el museo arqueológico. De ese modo ampliamos nuestra información de Göbekli Tepe. El moderno recinto custodia la mayor colección de objetos neolíticos del planeta, los hallazgos de yacimientos emblemáticos como Göbeklitepe, Karahantepe, Nevalı Çori y Sefertepe.




El Hombre de Urfa (Balıklıgöl), de alrededor del 9000 a. C., es considerada la estatua humana exenta de tamaño natural más antigua conocida en la historia. Representa a una figura masculina con ojos de obsidiana negra y las manos sobre la pelvis




4. Edesa, episodio del cruzado

Sanliurfa, antes Edesa -tras la conquista de Alejandro Magno, la ciudad fue refundada bajo el nombre de Edesa - y después Urfa (en la creencia de que es la antigua Ur). Entre sus muchos nombres Atatürk renombró unas cuantas ciudades calificando su heroísmo durante lo que los turcos llaman guerra de independencia, tras la 1ª Guerra Mundial. Así, Urfa se convirtió en ‘la gloriosa Urfa’: Şanlıurfa, tras la heroica resistencia local contra la ocupación francesa en 1920.

La conquista del Urfa/Edesa fue el origen de la segunda cruzada. Recuerda Ángel el episodio del cruzado adoptado por el señor de la zona como hijo.

Nos recuerda Ángel un episodio que aparece en Las cruzadas vistas por los árabes, del libanés Amin Maalouf. Narra la célebre historia de Balduino de Boulogne y Toros, el gobernador cristiano oriental de la ciudad de Edesa (a quien Maalouf menciona como el señor de la zona).

En 1098, tras la Primera Cruzada, Balduino de Boulogne se separó del ejército principal dirigiéndose a la región del Alto Éufrates. La ciudad de Edesa estaba poblada por cristianos armenios y gobernada por Toros. Este ante la amenaza de los jefes turcos y el descontento de su población, pidió ayuda a Balduino a cambio de una recompensa monetaria.



Balduino rechazó servir como simple mercenario y exigió convertirse en el heredero legítimo de Edesa, con ceremonia de adopción incluida. Toros organizó un ritual de adopción formal. Toros y Balduino se vistieron con amplias túnicas blancas. En presencia de los dignatarios de la ciudad, Toros hizo que Balduino se metiese por debajo de su propia camisa. Los dos se apretaron pecho contra pecho para simbolizar el renacimiento de Balduino como su verdadero hijo.

A continuación, la esposa de Toros repitió exactamente la misma ceremonia con el caballero franco, sellando jurídicamente la adopción, sin saber que Balduino no era de fiar. Estalló una revuelto en la ciudad contra el anciano gobernador. Balduino se negó a intervenir. Toros quiso negociar su rendición y huida, pero la multitud enfurecida lo linchó en la calle. Balduino asumió el control absoluto y se proclamó conde de Edesa, estableciendo así el primer Estado cruzado de Oriente.

Maalouf cita a un gran cronista árabe, Ibn al-Athir:

«Balduino llegó a Edesa, cuyo gobernador, un cristiano oriental, no tardó en asociarlo al poder y adoptarlo como hijo. Pero Balduino concibió enseguida el proyecto de apoderarse de la ciudad. Al cabo de unos días, sublevó a la población contra el gobernador, que fue expulsado y asesinado. Balduino se proclamó entonces dueño de Edesa.». Ibn al-Athir

Los últimos cristianos sirios abandonaron la ciudad en 1924, trasladándose a Alepo.



miércoles, 7 de octubre de 2026

8. Dara y Mydiat: Cristianos árabes y arameos ( el Sayfo)

 


Nos alejamos de Mardin. Ahora la vemos desde la llanura mesopotámica. Leo está descripción: Construido sobre una cresta rocosa estrecha y elevada, "las casas de piedra están tan juntas y mimetizadas con la roca que todo el pueblo parece un castillo flotante". De todo lo que estamos viendo estos días podría decirse lo mismo, que está suspendido de una cresta de la historia. Aquí se inventó el mundo. Cuanto más hurgamos en el pasado más indescifrables son sus enigmas.

Monasterio de Dayrulzafaran (Monasterio de Mor Hananyo)



Un lugar como el Monasterio de San Ananías está tan cargado de historia que no basta con extender la vista, hay que completarlo con historias. Es difícil deslindar la fe, mejor la esperanza de la humanidad, de su sufrimiento. 




Estos parajes tan hermosos de la meseta mesopotámica vieron nacer la civilización, la agricultura y la fe, pero también, más recientemente, la barbarie. Las piedras están cargadas de una y de otra, inseparables la técnica, el pozo y el arado del dolor y el exterminio. El aire, la atmósfera es tan densa que parece que uno, al paso, la fuese cortando como un cuchillo hace rodajas de la mantequilla.




Conocido como el monasterio azafrán por el color de la piedra es un monasterio ortodoxo siríaco dedicado a San Ananías, cerca de Mardin. Fundado en el siglo V, ha sido sede patriarcal durante casi 800 años. Sus salas excavadas en la roca y su iglesia con antiguos sarcófagos de piedra lo convierten en uno de los monasterios cristianos más antiguos que siguen en uso.


Dara




Quizá donde mejor se ve la esperanza en el futuro es en el impresionante cementerio excavado en la roca de Dara (o Anastasiópolis). La civilización proyectaba sobre sus muertos- enterrándolos en un lugar sagrado - el futuro que anhelaban, al que la biología de la especie les condenaba. Preservándoles, esperaban que aunque la materia corporal volviese al polvo, lo esencial de la persona - el espíritu - se prolongase más allá de la biología. Junto a la fortaleza que el emperador Anastasio I construyó en el año 505 d.C. para proteger la frontera frente al Imperio sasánida persa, adaptó la necrópolis existente para convertirla en monumental. Dara era conocida como la "Éfeso de Mesopotamia".




El espíritu se volvió terrenal en la gran cisterna cercana, obra del mismo emperador bizantino. Aunque más pequeña se asemeja a la de Estambul. En algún momento los hombres comprendieron que mediante la técnica se podía prolongar la vida en vez de fiarlo todo a un futuro en el cielo del que nadie había vuelto para dar testimonio.


En dirección a Midyat pasamos por el centro neurálgico del territorio kurdo, la ciudad kurda más importante en territorio sirio, Qamishli, y una ciudad kurda gemela en territorio turco, Nisibis, una junto a otra, separadas por la valla fronteriza. Fue un lugar de combate durante la guerra kurdo turca, de esperanza y sufrimiento.




De paso hacia Mydiat, vemos un pueblo colgado de la roca, Kalecik, pueblo de yazidíes, practicantes de un monoteísmo sincrético. Vemos a la entrada del pueblo el fuego del sol alimentado en una pira permanente donde ponen a sus muertos, una práctica heredada de su ascendencia zoroastrica. Un pueblo de ida y vuelta: durante los 80 huyeron de la persecución hacia centroeuropa, ahora están volviendo.




Comemos en un restaurante sobre el río Aguablanca: las mesas están colocadas sobre la corriente, mesas redondas con cojines a la altura del estómago. Hay que ponerse en cuclillas o hundir los pies, que es lo propio, en el agua. El plato típico es el llamado kebab de Mardin, una tira de carne y una tortita para envolverla. Una experiencia original pero algo incómoda si no te han acostumbrado a comer en cuclillas.


Midyat




La tarde de este día es para Mydiat, la ciudad del Tur Abdin, la «montaña de los siervos de Dios». Como en Mardin, las casas y palacetes de piedra caliza del centro se suceden uno tras otro, restaurados o en vías de restauración. La luz rasante ilumina las celosías y filigranas de ventanas y portales de piedra caliza de tonos rojizos o claros, antes de que la sombra alargada del atardecer se cuele desde la planicie mesopotámica y las tiña de azul y violeta.




En la antigüedad, Midyat fue refugio del cristianismo primitivo, corazón de la Iglesia siríaco-ortodoxa en Turquía, centro espiritual y cultural de habla aramea. Durante el periodo otomano Midyat la Iglesia asiria cristiana convivía con comunidades kurdas y árabes. 




El siglo XX rompió el equilibrio en Midyat. En arameo hay una palabra que define lo que sucedió: Sayfo (1915): simultáneamente al genocidio armenio, la comunidad siríaca sufrió masacres masivas, el Sayfo ("la espada"). La población cristiana se redujo drásticamente. En los 70 y 80 (conflicto Turco-Kurdo) los que quedaban, junto con los yazidíes, emigraron a Europa. Hoy hay una fiebre restauradora, por la atracción turística y como plató de series turcas de televisión. Como consecuencia, la diáspora siríaca está regresando, restaurando sus casas ancestrales, invirtiendo en turismo y para celebrar festividades religiosas. Aún así la comunidad hoy es residual.


martes, 6 de octubre de 2026

7. Diyarbakir, ciudad del Tigris. Mardin

 



Paseamos por el centro de la ciudad de Diyarbakir. Callejuelas no muy limpias en torno a las numerosas mezquitas, pequeños puestos de fruta, tiendas variopintas sin idea de cómo hacer atractivo el producto. Es difícil saber quiénes son kurdos - el 70 u 80% - y quiénes turcos. A muchas mujeres kurdas, sin embargo, se las reconoce por los adornos dorados o de plata que cuelgan de sus pañuelos. Sus vestidos son más modernos y coloridos. 




Recordamos cómo, no hace muchos años, esta ciudad salía en los periódicos. Gran parte del centro histórico de Diyarbakır fue demolido durante la represión militar de 2016 y 2017, hasta un 70 % en la parte occidental. La población fue sometida a toque de queda.




Visitamos la Iglesia de Surp Giragos (San Ciriaco), la iglesia armenia más grande del Próximo Oriente. La iglesia ha sufrido incendios, vandalismo, y asaltos a lo largo de su historia, la última en 2015-2016, cuando la violencia turco kurda. Tras su restauración ha sido reabierta en 2022. Un joven nos cobra a 20 liras la entrada. No hay nadie más. Hoy la población armenia es testimonial, apenas unas decenas de armenios se identifican abiertamente como tales. Quizá haya "armenios ocultos" o islamizados, descendientes de los que sobrevivieron al genocidio de 1915, asimilados lingüística y religiosamente. 


En 1895, unos 25 000 armenios y cristianos siríacos ("asirios") fueron masacrados en la región y ciudad de Diyarbakır. A finales del siglo XIX, la población cristiana de la ciudad estaba compuesta principalmente por armenios y cristianos ortodoxos siríacos. Unos 150.000 fueron deportados.




Diyarbakir, la capital kurda a orillas del Tigris, es una de las pocas ciudades que han sido habitadas sin interrupción desde hace miles de años. El sitio de Çayönü, del neolítico tardío, data de hace casi 10.000 años. La Unesco agrupa como Patrimonio de la Humanidad el «Paisaje cultural de la fortaleza de Diyarbakır y jardines del Hevsel» desde julio de 2015.


Qué ver en Diyarbakır




La muralla de basalto negro que rodea la ciudad, casi intacta, forma un círculo de 5,5 kilómetros alrededor del centro histórico. Hay cuatro puertas y 82 torres construidas, restauradas y extendidas por el emperador romano Constantino II en el 349.




La Gran Mezquita de Diyarbakır, del siglo XI, una de las más antiguas de Turquía, es un ejemplo de reutilización de materiales de civilizaciones anteriores, alterna columnas de basalto negro - que procede de la propia meseta de Diyarbakır - y caliza blanca para contrastar con el basalto negro. El patio y las arcadas interiores - columnas, capiteles, frisos, cenefas - procede de edificios romanos y bizantinos. Tras la conquista islámica, el año 639 d.C., la principal catedral cristiana (la iglesia de Mar Toma) se convirtió en espacio de oración musulmana hasta transformarla en lo que vemos. Los otomanos añadieron las madrasas anexas, como la de Mesudiye, escuela de oradores de la ciudad.




Nos preguntamos por qué los Jardines de Hevsel (el nombre de los huertos situados junto al Tigris) fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. Se debe a su condición de "ecosistema agrícola y cultural indivisible y a su continuidad agrícola de más de 8.000 años, en el corazón Creciente Fértil de Mesopotamia". La muralla protegía la ciudad, mientras que los Jardines de Hevsel le garantizaban soberanía alimentaria y agua fresca en épocas de asedio. Los Jardines de Hevsel se han mantenido como espacio público, dividido en parcelas familiares para el abastecimiento local, con técnicas agrícolas ancestrales que apenas han cambiado, funcionando como un museo vivo de la ingeniería agronómica de Oriente Medio.




Los jardines han alimentado de forma ininterrumpida a la ciudad desde la Edad del Bronce hasta la actualidad: frutas, hortalizas y sus famosas gigantescas sandías. Abarcan unas 700 hectáreas que funcionan como una reserva ecológica: más de 180 especies de aves migratorias, mamíferos como nutrias y zorros, y sirven como «pulmón verde» del suroeste de Anatolia.


El Puente de los Diez Ojos




Es un puente medieval de piedra de diez arcos que cruza el río Batman a las afueras de Diyarbakır, en la ruta histórica hacia Anatolia oriental; uno de los grandes puentes en arco de la Alta Mesopotamia. Sobre una estructura romana bizantina fue construido en basalto negro, en el 1065 d.C. por una dinastía kurda. Mide 178 metros y por 5,6 metros de ancho


La tarde es para Mardin




Es la hora del café. Me gusta conectar los ojos con el mejor paisaje. Por eso me pregunto dónde sentarme, si mirando hacia el norte o hacia el sur en la terraza de una cafetería del casco histórico de Mardin. Decido el norte, hacia la fortaleza del castillo, hacia el caserío que desciende ladera abajo. Me pierdo el sur, la inmensidad de la llanura mesopotámica; tengo la sensación de estar a la orilla de un mar sereno y sin fin. Mardin construido sobre una cresta rocosa estrecha y elevada entre dos profundos valles, ofrece un paisaje único, aunque tantas veces visto en otros lugares, único porque aquí la historia discurrió de otra manera y por primera vez, todo sucedió aquí por primera vez; la ciudad se urbanizó en capas culturales sucesivas, imperios, etnias, religiones.




El caserío en blancos y ocres - en trance de restauración, hoteles y casas lujosas - desciende de la fortaleza en planos aterrazados por la ladera norte, y se ensancha por el casco histórico en un laberinto de calles que hacen de bazar, restaurante, cafetería y mezquita, y se desploma en un acantilado hacia la ancha llanura.




A esta hora de la tarde, que espera la llamada a la oración del ocaso, la piedra caliza de los renovados edificios de la ladera adoptan tonos melosos o amarillos. En el plano más horizontal se elevan cúpulas y minaretes de madrasas y mezquitas y por encima de todos el minarete tallado de la Gran Mezquita (Ulu Camii) se erige apuntando al cielo como un cohete a punto de despegar. La llanura adopta los colores del otoño: dorados, ocre y pardos. Mardin es una hermosa ciudad que yo desconocía.