Maixabel se reúne con el asesino de su marido
María abraza a la mujer que confundiendo las marchas de su Volvo atropelló y mató a su hija a la salida del colegio
Una chica de 16 años de Igualada fue violada a la salida de una discoteca
El marido asesinado por Maixabel no podría reunirse con su asesino aunque quisiera
La conductora del Volvo si pudiera daría marcha atrás en el tiempo para devolver la vida a la niña que atropelló
La chica de Igualada es la única que está viva. Quién se atreverá a decirle que haga algo
El marido estaba muerto cuando Maixabel decidió encontrarse con su asesino. Maixabel no puede resucitar a su marido pero tampoco al asesino, un pueblo, casi una sociedad se lo impide
Cuando María decidió abrazar a la conductora su hija estaba muerta, María no podía resucitar a su hija pero quizá sí a la conductora
En puridad, solo la chica de Igualada está disponible para hablar con su violador o violadores, pero para que alguna vez eso pueda suceder primero habría de resucitarse a sí misma
El acto de Maixabel es un acto programado. Un uso utilitario de los sentimientos
El acto de María es un acto gratuito. La humanidad que nos distingue
En Igualada no hay voluntad, sino su quiebra. La inhumanidad que de vez en cuando aflora
El primero es un crimen planificado pero no unánimemente repudiado
El segundo es un accidente, un homicidio imprudente
El tercero es un crimen individual de naturaleza incomprensible, unánimemente repudiado
Maixabel necesitaba una conciliación, un sentido
Tanto María como la conductora necesitaban un abrazo
La chica de Igualada...


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