sábado, 26 de mayo de 2018

La filosofía de Japón



         Japón es un país sin filósofos. ¿Dónde están los Confucio, Mencio o Zhu Xi? ¿Es que en Japón no hay pensamiento, se pregunta Alex Kerr en Japón perdido? Y responde, Japón tiene su propia filosofía, tan profunda y compleja como pueda ser la china, pero no está expresada con palabras sino que fluye en sus artes tradicionales. El poeta Teika, Zeami, el creador del teatro nō, o Sen no Rikyu, fundador de la ceremonia del té, son los filósofos de Japón.
“Los monumentos religiosos, la escultura, la cerámica y la literatura pueden encontrarse en cualquier país, pero las sofisticadas artes tradicionales de Japón, refinadas y elaboradas a lo largo de los siglos, no tienen parangón en todo el mundo. La ceremonia del matcha (té al estilo japonés),del sencha (ceremonia del té al estilo chino), el teatro y la danza del noh, las artes marciales (judo, karate, kendo, aikido y muchas otras), la ceremonia del incienso, la caligrafía, la danza japonesa (docenas de variedades, entre ellas la del kabuki, la de las geishas y los bailes populares), el arte floral (ikebana, flores de té, arte floral de mesa moderno, paisajes en los bonsáis), la música (flauta, koto, tambor), la poesía (el haiku, de diecisiete sílabas; el waka, de treinta y una; el verso unido, la declamación de poemas chinos)… La lista es infinita. Cuando uno se da cuenta de que cada uno de esos campos se subdivide,a su vez, en infinitas escuelas, siento vértigo”.

         Desde que se instauró el sogunato, a finales del siglo XII, la sociedad japonesa se llenó de reglas y de categorías sociales. El reglamentismo ahogó el individualismo, una estructura piramidal que ha perdurado hasta hoy. Los japoneses tienden a actuar según les dicten las normas. Pero, entonces, dónde está su peculiaridad. Cuál es la esencia del arte japonés, indistinguible, pues, de su filosofía. Kerr la encuentra en el ritmo que atraviesa las artes tradicionales, en la ceremonia del te, pero también en el movimiento del pie, en el abanico en el teatro noh, las artes marciales o la caligrafía, un ritmo “que define los designios de los seres humanos, el curso de las eras y hasta el crecimiento de las galaxias y reflujo del universo”, es el ja, ha, kyu, zanshin o despacio, más rápido, rápido, pausa. Es el modo de entender la vida de un japonés. Hasta en el sistema educativo, no desarrollado para las élites, sino para promover la media: ser feliz viviendo en la media, se ve, una sociedad que no busca la excelencia sino mejorar el promedio. “las artes tradicionales con la verdadera puerta de entrada a la cultura del país”.


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