sábado, 7 de mayo de 2016

Ha vuelto (película)



                La mayor inconsecuencia de Ha vuelto, primero de la graciosa novelita de Timur Vermes y luego de la chapucera película de David Wnendt (2015) que la ha seguido, es ir a buscar el fascismo actual en jóvenes y menos jóvenes de la Alemania actual, añorantes de los viejos tiempos, y no en la forma brillante y seductora que adopta en la actualidad, como brillante y seductor, pues atrapó en sus redes a grandes intelectuales de su época, fue su primer avatar en los años 30.


         Una muestra del infantilismo que nos rodea es la cantidad de gente dispuesta a condenar con gran pompa aquel fascismo y a mofarse de los jóvenes y viejos que lo añoran, pero dispuestos alegremente a apoyar al moderno fascismo que no ven como tal porque no se presenta con ese nombre.

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