domingo, 17 de febrero de 2008

4 meses, 3 semanas y 2 días

Muy distinta de Juno es esta película, 4 meses, 3 semanas y 2 días, ganadora del último festival de Cannes y cabeza de un cine rumano emergente. Lo que allí era la luz del individuo emancipado en una sociedad liberal que, resueltos los asuntos básicos de subsistencia, puede enfocar con libertad de espíritu otros problemas menos acuciantes, aquí es la vuelta a las tinieblas de una sociedad que ha decidido que todo individuo está bajo sospecha fuera de su cometido básico de máquina de producción. Drama frente a comedia para tratar el mismo tema. Los hechos que se describen más que se narran suceden en el tránsito de un día, desde el desayuno a la cena, de 1987, en los últimos años del régimen de Ceaucescu.

Hay una magnífica secuencia que describe con el tenebrismo requerido esas sociedades comunistas del este de Europa que supuestamente iban a traer la libertad que el capitalismo impedía. La amiga de la chica que se ve obligada a abortar en condiciones horrendas tiene que deshacerse del feto. Sale de la habitación impersonal y deslucida del hotel donde deja a su amiga hacia las calles en busca de un lugar seguro donde arrojar el deshecho. En la noche lóbrega cualquier ruido es sospechoso, cualquier sujeto que aparezca en la calle un ojo del régimen. La cámara, que hasta ese momento es objetiva, mostrando las cosas con aparente neutralidad, se torna subjetiva. Identificada con el temor de la joven, convierte el recorrido nocturno en una película de terror. Como fueron esos regímenes, como lo fue la España de Franco. Entra en un edifico cualquiera -feo el mínimo vestíbulo desconchado, feas las escaleras oscuras, fea la terraza- donde encuentra por fin un vertedero donde arrojar al feto.

La película reduce al mínimo cualquier implicación sentimental del espectador, es fría hasta en lo musical. La interpretación de una Anamaria Marinca excelente, la amiga de la chica embarazada, y la cámara, fija pero nerviosa, son las protagonistas, casi en exclusiva de esta peli que nos describe un mundo, el que aparecía en La vida de los otros para Alemania, del que ya podemos hablar en pasado. Cuando vemos el último plano de las dos amigas conversando frente a frente en una mesa de restaurante tenemos la impresión, como la protagonista, de haber dejado atrás un mal sueño del que no queremos saber nada más. Escucha... ¿sabes lo que creo que deberíamos hacer? No volver a hablar de esto jamás. ¿Vale?

Supongo que los rumanos recordarán así al régimen de Ceaucescu, un país triste, feo, tenebroso, como lo fue el de Franco. Por encima de cualquier otra cosa, tristeza y fealdad. El individuo, al fin, por encima de cualquier sistema político es el que ha de resolver sus asuntos. Las ideologías que dicen querer nuestro bien se convierten en obstáculos, a veces escandalosos, que se interponen en el libre discurrir de la vida.

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Las excusas completas de este periodista que trata al presidente como a un colega de patio de colegio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que en "See here" hay un virus troyano, tened cuidado.

Puigmalet dijo...

Aquest anónimo té la fesomia d'un altre Antonio, no sé...

A dijo...

Sí, sr. Puigmalet, sóc un altre Antonio, qui us protegeix dels virus malignes que us aguaiten els vostres blogs, com un Gelocatil preventiu...