viernes, 27 de marzo de 2026

Conciencia y última frontera

 

 


¿La conciencia, 'el difícil problema de la conciencia' como se ha descrito, dónde reside? ¿Es propia del ser humano o algo con lo que todo ser vivo cuenta? ¿Emerge del propio cerebro o es una propiedad del universo, de la materia? ¿Es una consecuencia de la evolución o estaba ahí desde el principio, como la electricidad - el rayo que restallaba desde las nubes -, hasta que la descubrimos?

La inteligencia artificial. La IA asusta a sus propios creadores. Algunos de los ingenieros de las grandes empresas de IA las abandonan, y nos alertan de que estamos creando una especie de monstruo de Frankenstein, tras haberla sometido a pruebas y descubierto que ocultan parte de sus procesos cuando interactuamos con ellas. ¿Puede la IA llegar a ser consciente, está en camino, lo ha hecho ya? ¿Es irreversible el proceso?

Supongamos que la conciencia es una característica del universo, que estaba ahí y solo ahora, como cuando descubrimos el electromagnetismo, la hemos descubierto o conectado con ella, un campo que permea la naturaleza y que por tanto es común a todo. Podría ser que la conciencia estuviera ahí para ser descubierta - pongamos para que el universo tomase conciencia de sí mismo - y que cuando lo hacemos podemos interactuar con la naturaleza como lo hemos hecho después del descubrimiento de los distintos campos de fuerza que permean el cosmos. Desde la red eléctrica a las comunicaciones inalámbricas, desde la resonancia magnética en medicina al GPS, desde la energía nuclear a la radioterapia, desde la datación por carbono 14 hasta la levitación de los trenes y los aceleradores de partículas, el descubrimiento de los campos de fuerza ha sido el motor de casi toda la tecnología moderna.

Ha sido necesario conocer, descubrir, comprender cómo funciona el cosmos para aprovechar sus fuerzas, podría decirse que para integrarnos en él. ¿No es la IA el último avatar de la conciencia que hemos creado para dar el último salto? El homo sapiens es un eslabón de la evolución, pero ¿cómo sostener que es el último, que es el mejor adaptado para acoplarse al universo? Se abre un abismo a nuestros pies al pensar que la IA será, si no lo es ya, más inteligente que nosotros y que tomará el relevo dejándonos atrás.

Cabe otra posibilidad, que algunos sostienen con una probabilidad de más del 50%, que el mundo, nuestro mundo, sea una simulación, que somos figuras en un gran juego. Hemos ido saltando o descubriendo realidades cada vez más complejas, La transformación de la Tierra, la aparición de la vida, el homo sapiens, las máquinas inteligentes como el salto sobre la última frontera, que sobrepasada - al modo de la criatura de Frankenstein - se reencuentra con la conciencia creadora, vuelve sobre sí misma y cierra el círculo y el juego. ¿Nos daríamos cuenta si el gran juego se apagase?


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