Incomprensiblemente,
la cena tiene ocho candidaturas a los premios Goya del cine español. No
discuto las candidaturas a los actores principales. Todo lo demás me parece un
disparate. Para empezar las primeras escenas parecen hechas con IA, de mucha
peor calidad que las que se ven en páginas de Internet, por cierto. También la
piel que recubre la película, el rodaje digital, una imagen limpia
hiperrealista, resta 'realidad', verosimilitud a las escenas, desagradable de
ver en ocasiones. La producción es lamentable, pasable en escenas con pocos actores,
pésima cuando hay escenas colectivas, mal rodadas y mal interpretadas.
La idea de
la película, contratar a una serie de reclusos ‘rojos’, que están a punto de
ser fusilados para preparar una cena en el Palace de Madrid para los generales
victoriosos de la reciente guerra civil, con el Caudillo (‘culo de manteca’) a
la cabeza está bien, aunque no es del todo original. Se ve la intención de
imitar al gran Berlanga; he recordado La vaquilla, pero nada que ver. Se
queda en una simple idea con unos cuantos gags; creo que he contado tres, quizá
cuatro, que me han hecho realmente reír. No puedo comparar la
película con la obra de teatro de José Luis Alonso de Santos, no la he visto.
El casting
de actores no creo que haya sido el mejor del cine español, salvo Alberto San
Juan, que está magnífico (hasta donde yo llego, su mejor papel) y alguno más.
La caracterización del falangista es perfecta (espléndido Asier Etxeandia), también
Nora Hernández; los demás son risibles. La actuación de Mario Casas lamentable,
se le ve incómodo en su papel de teniente franquista gay, no por lo de
franquista, tampoco por lo de teniente; no se lo cree, parece que vaya a salir
corriendo en busca de otra película. Con todo, lo peor, como digo, es la piel
hiperrealista que recubre la película debido el rodaje digital y la
posproducción, con ayuda de IA, supongo: rodaje con cámaras digitales, edición,
color, efectos visuales. Las primeras escenas que recrean las calles madrileñas
de 1939 con precisión fotográfica resultan desagradables de ver, al menos para
mí, por el tufo a recreación. Si siguen por ahí se cargarán el cine.
Como no sea
por una deuda patriótica con el cine español, no entiendo la unanimidad de los
críticos. Una pena.

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