lunes, 16 de febrero de 2026

La cena

 

 


Incomprensiblemente, la cena tiene ocho candidaturas a los premios Goya del cine español. No discuto las candidaturas a los actores principales. Todo lo demás me parece un disparate. Para empezar las primeras escenas parecen hechas con IA, de mucha peor calidad que las que se ven en páginas de Internet, por cierto. También la piel que recubre la película, el rodaje digital, una imagen limpia hiperrealista, resta 'realidad', verosimilitud a las escenas, desagradable de ver en ocasiones. La producción es lamentable, pasable en escenas con pocos actores, pésima cuando hay escenas colectivas, mal rodadas y mal interpretadas. 

 

La idea de la película, contratar a una serie de reclusos ‘rojos’, que están a punto de ser fusilados para preparar una cena en el Palace de Madrid para los generales victoriosos de la reciente guerra civil, con el Caudillo (‘culo de manteca’) a la cabeza está bien, aunque no es del todo original. Se ve la intención de imitar al gran Berlanga; he recordado La vaquilla, pero nada que ver. Se queda en una simple idea con unos cuantos gags; creo que he contado tres, quizá cuatro, que me han hecho realmente reír. No puedo comparar la película con la obra de teatro de José Luis Alonso de Santos, no la he visto.

 

El casting de actores no creo que haya sido el mejor del cine español, salvo Alberto San Juan, que está magnífico (hasta donde yo llego, su mejor papel) y alguno más. La caracterización del falangista es perfecta (espléndido Asier Etxeandia), también Nora Hernández; los demás son risibles. La actuación de Mario Casas lamentable, se le ve incómodo en su papel de teniente franquista gay, no por lo de franquista, tampoco por lo de teniente; no se lo cree, parece que vaya a salir corriendo en busca de otra película. Con todo, lo peor, como digo, es la piel hiperrealista que recubre la película debido el rodaje digital y la posproducción, con ayuda de IA, supongo: rodaje con cámaras digitales, edición, color, efectos visuales. Las primeras escenas que recrean las calles madrileñas de 1939 con precisión fotográfica resultan desagradables de ver, al menos para mí, por el tufo a recreación. Si siguen por ahí se cargarán el cine. 

 

Como no sea por una deuda patriótica con el cine español, no entiendo la unanimidad de los críticos. Una pena.

 


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