Dos
cosas sobre lectura y escritura. La primera sobre cómo un libro no está
completo hasta que encuentra un buen lector. Es más, un buen lector amplia el
significado de un libro más allá de lo que el escritor concibió. Pensemos en
los clásicos, renovados generación tras generación gracias a los nuevos buenos
lectores. Esto escribe Richard Flanagan:
De las muchas ilusiones necesarias que permiten
escribir a un escritor, dos son primordiales: una es la vanidad de creerse
capaz de escribir un buen libro, y la otra, la presunción de que un buen libro
caerá en manos de buenos lectores, de personas con intuición para reconocer lo
que tiene de bueno. Pero, naturalmente, los buenos lectores son tan raros como
los buenos escritores, puede que incluso más, y la mayoría de los libros
encuentra, por consiguiente, solo lectores mediocres. Los escritores despotrican
y alegan que se los malinterpreta, y los mediocres medran gracias a que son
malinterpretados; algunos incluso acaban, así, por accidente, en el panteón de
la grandeza, y la arcilla de mala calidad con la que han modelado su obra se
reviste, para la eternidad, de la afortunada pátina de las lecturas
inteligentes.
La
segunda, sobre el potencial del libro electrónico.
Pero las palabras existen para entender el mundo y si el
mundo las esquiva a diario, mañana siempre estarán condenadas interpretar de
nuevo su danza enloquecida: las palabras anclan, el mundo echa a volar; las
palabras dicen que algo es así, el mundo dice que no lo es. Y así, ejecutan un
tango eterno, las palabras y el mundo, mientras los escritores son solo los
zapatos de baile que se deslizan entre el bailarín y la pista.
Esto
que dice Richard Flanagan vale también para el original y la traducción.
No
entiendo cómo todavía los editores no editan los ebook con los dos textos, el
original y la traducción, uno debajo del otro, de modo que, simplemente
subrayando un párrafo, como cuando se guarda una nota, aparezca debajo el
original. Una simple decisión técnica. Los ebooks no están desarrollando todo
su potencial. No es solo tener debajo una capa con el texto original, también
la posibilidad de ofrecer otras traducciones, al menos una generada por IA. Por
supuesto, también referencias cruzadas, músicas e imágenes. Imagino un ebook
futuro con todo aquello de lo que se valió el autor para crear su obra y
aquello otro a lo que ha dado lugar, por ejemplo, ensayos interpretativos,
documentales y películas asociadas. Cuánto puede ampliarse el significado de
ese modo.

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