El arte de vivir se acerca más al de la lucha que al de
la danza.
Es
una de las máximas del emperador filósofo Marco Aurelio. Durante varias décadas
hemos creído que era al revés, que habíamos aprendido a danzar sobre nuestra
tumba, la tierra. El fin de las guerras, la extensión del progreso y el
bienestar a toda la humanidad, pueblos esclavos o colonizados liberados de una
vez y para siempre. Pero las guerras han vuelto incluso a nuestro suelo
europeo, primero en la península balcánica, ahora en Ucrania. Va a tener razón
Marco Aurelio.
No es el que está en el origen de las guerras, son otros, pero como líder del mundo occidental uno esperaría que se pusiese al frente de la lucha contra las guerras para volver a la danza. Ahí
está ese fantoche. Muchos le reían las gracias, incluso le votaron pensando que
iba contra el wokismo, contra el engañoso discurso de las élites. Pero la risa
se nos está congelando en el rostro. Una de dos o el fantoche es un vejestorio
en las primeras etapas de la demencia o solo vela por acrecentar su cuenta
financiera lo que a sus 80 años parece ridículo. En los últimos días han
corridos voces entre lideres europeos que se decantarían por la primera opción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario