miércoles, 18 de enero de 2023

10. Ooty (Pic-Nic - Udhagamandalam)

 


Una nebulosa de ruido y música alborota el hotel de montaña: chavales indios con sus profesores. La distancia desde Mysore hasta Ooty no es mucha pero la carretera es estrecha y curvada, con pueblos de montaña en el camino. A medida que vamos subiendo, cruzando del estado de Karnataka al de Tamil Nadu, y entrando en el Parque Nacional de Mudumalai, se adensa el bosque con especias arbóreas que desconozco salvo en el último tramo, eucaliptos. Los carteles piden que no hagamos paradas en el parque para no molestar a los animales salvajes. Luego leo que esta es una reserva protegida para varias especies vulnerables: el elefante indio, el tigre de Bengala, el gaur y el leopardo indio, también el buitre, el dorsiblanco bengalí y el picofino.



Como antes en Senegal, me sorprende el silencio de las aves allá por dónde pasamos, salvo los omnipresentes cuervos, aunque se afirme que en la reserva hay al menos 266 especies de aves. Vemos bambis en familia, monos pequeños y juguetones y pacíficos elefantes, algunos cercanos a la gente que hace sus faenas agrícolas, entre ellos grupos de mujeres recolectando té. A partir de una determinada altura la armónica geometría de las plantaciones se adueña del paisaje, lista para el clic.



A la salida de una tienda de telas, la temperatura desciende bruscamente cuando el sol desaparece tras las montañas. El amabilísimo vendedor nos advierte que no son tuk tuks lo que buscamos para volver al hotel sino rickshaw. Regateamos el precio, como es costumbre y subimos al hotel. Alguno de entre nosotros se ha quejado del ruido que armaban los chiquillos. A las once en punto, suponemos que a pedido de su profesores, se han callado y no han vuelto a molestar. Por doquier se ven colegios religiosos cristianos, con sus iglesias y campos de deporte. Todos los chicos van con uniforme, ruidosos pero disciplinados.



No hay comentarios: