miércoles, 25 de marzo de 2015

Genética y grupos humanos




            El ser humano (sapiens) convivió durante milenios con otros hermanos del género homo como el neanderthal, el erectus, el denisovano, el rudolfensis y el ergaster. Es posible que con muchos otros que estén por descubrir. El último de sus hermanos el homo floresiensis desapareció hace 12.000 años, aunque es probable que a este último, recluido en la isla de Flores, no lo llegase a conocer. ¿Cómo es que todas las demás especies se extinguieron, quedando sobre la Tierra únicamente el homo sapiens? ¿Provocó una especie de genocidio la expansión de nuestra especie por el planeta hace 70.000 años? ¿Se extinguieron por razones ecológicas ante la competencia por los recursos? ¿Hubo tiempo para que las distintas especies, contra la lógica de la biología que señala que la combinación de especies diferentes no puede ser fértil, se aparearan? Hay dos teorías al respecto, la del entrecruzamiento y la de la sustitución. En 2010 se pudo comparar diferentes ADN de humanos. Ante la sorpresa de los científicos, se descubrió que en el ADN del homo sapiens euroasiático persiste entre un 1 y un 4% de ADN neanderthal y que el homo sapiens chino y coreano tiene un 6% de material denisovano (del homo denisova). Esta constatación genera un montón de problemas. Quizá hubo un momento, hace 50.000, que las especies no estaban tan diferenciadas para que no fuese imposible la fertilidad de la mezcla. Es decir, el neanderthal y el sapiens no eran especies separadas como el caballo y el burro, pero tampoco una misma especie como el bulldog y el spaniel, más bien estaban en un escalón intermedio.

          Eso en cuanto a especies humanas diferentes, pero qué pasa con la diferenciación genética entre poblaciones del homo sapiens, ¿hay diferencias genéticas entre las razas actualmente existentes? Aquí es donde la lía Nicholas Wade con su libro Una herencia incómoda, donde sostiene frente al consenso (¿o los prejuicios?) de los científicos que la evolución humana reciente ha dado lugar a las razas, que los genes influyen en el comportamiento social, que el componente genético evoluciona y que las diferencias entre las instituciones sociales de las diferentes poblaciones pueden explicarse por diferencias genéticas además de por las culturales. 139 genetistas han publicado una carta descalificándolo: la evolución genética de la especie se habría detenido hace 50.000 años (lo que entraría en contradicción con las visibles adaptaciones al clima local como el color de la piel, a la escasez de oxígeno en las poblaciones del Tíbet y los Andes o ante las hambrunas en los genes del metabolismo para almacenar grasa). Wade se defiende diciendo que él no cree que una raza sea por naturaleza superior a las demás. “El racismo y la discriminación deben ser censurables por una cuestión de principios, no de ciencia. La ciencia trata de lo que es, no de lo que debiera ser”.

No hay comentarios: