sábado, 3 de julio de 2010

La última estación

El conocido episodio de la huída de Leon Tolstói, a sus 82 años, de su casa, en Yásnaya Poliana, agobiado por la tensión vivida en los últimos años de su vida, entre el aguerrido carácter de su esposa y la presión de los seguidores de su comuna libertaria para que cediese los derechos de autor en beneficio de la humanidad, centra el asunto de esta peli alemana, La última estación, dirigida por Michael Hoffman.

El tema fue tratado en una novela y también en alguna obra de teatro adaptada. La película me ha interesado, porque las historias de los grandes hombres del pasado con ideas fuertes son siempre instructivas: aquí el conde Tolstói sumido en la contradicción de mantener o renunciar a sus privilegios que exigían sus ideas cristiano libertarias -pobreza, vegetarianismo y celibato-, la vida intolerable de los siervos que trabajaban sus tierras y la dificultad de poner en marcha los ideales utópicos surgidos de la ilustración. Esa rica contradicción se alimenta además por un par de historias amorosas la del propio Tolstói y su esposa y la del joven narrador con una seguidora de la comuna, que muestran la imposibilidad de abstraerse de la realidad social y biológica para crear una nueva sociedad desde las solas ideas.
Si la trama es entretenida, aunque se conozca la historia y el desenlace en Astápovo, los interpretes son magníficos, comenzando por Helen Mirren y siguiendo con Christopher Plummer o James McAvoy.

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