Como tantos adolescentes coqueteó con las bandas callejeras de Los Ángeles e ingresó en una de ellas. Su profe de mates le dijo “nunca jamás tendrás éxito en nada de tu vida”.
Tras el instituto, ingresó en la Marina. Quiso estudiar odontología, pero el coste de las universidades no se lo permitió. Se casó, se divorció, con un hijo que sacar adelante. Vendió enciclopedias, seguros de vida, reparó bicicletas. Orgulloso como para pedir ayuda, acabó viviendo en la calle, dentro de un coche. Recolectaba botellas y latas que cambiaba por patatas, arroz o latas de sopa en la tienda de ultramarinos.
Pero llegó su oportunidad, entró en los laboratorios Redken, compañía de productos de peluquería, por 650 dólares al mes. Después, con un crédito de 700 dólares se asoció con un amigo, Paul Mitchell, para poner en marcha un negocio de lociones para el pelo y métodos de estilismo. La empresa no era más que un buzón postal en la oficina de correos. Iban de puerta en puerta por los salones de todo el país. La fórmula fue el éxito. Algo así como, si no queda satisfecho le devolvemos su dinero.
Hoy, John Paul Mitchell Systems es un imperio. JPMS paga mejor que nadie a sus empleados. Los beneficios extra que obtienen sus trabajadores se han convertido en un vínculo de lealtad. Colabora en la lucha contra el cáncer, autismo, diabetes, leucemia, esclerosis múltiple, contra el cambio climático, en fundaciones de ayuda a la infancia, en organizaciones ecologistas o el la supervivencia de las reservas indias de Estados Unidos, en la limpieza de minas antipersona, junto a Nelson Mandela, Brad Pitt, Richard Branson o la reina Noor y hasta ha llegado a ponerse de escudo entre un grupo de cazadores y una manada de focas en Canadá.
John Paul DeJoria, de vagabundo a uno de los 1.000 hombres más ricos del mundo (2.500 millones de dólares), según la última lista de la revista Forbes.
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El contraejemplo. Un político fracasado que, con un dinero que no es suyo, cultiva sus supersticiones. (Carod lleva a Ecuador un millón de euros para las lenguas indígenas).



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