domingo, 22 de marzo de 2009

Puig Antich, la Asamblea de Cataluña y los hechos

Jean-Marc Rouillan, compañero de Puig Antich dentro del MIL, Movimiento Ibérico de Liberación, acaba de publicar en Francia el segundo tomo de sus memorias, El duelo de la inocencia: un día de septiembre de 1973 en Barcelona (Editorial Agone, Marsella).
Junto a Puig Antich participó en la acción que supuso la condena a muerte de éste, en los estertores del franquismo. En el libro dice dos cosas interesantes. La primera que Puig Antich disparó a los policías que le detuvieron.
 "En este ambiente de gran renuncia -a condenar durante la transición a los torturadores y responsables franquistas-, se puede comprender la iniciativa de Imma, Montse, Carme y Merçona, las hermanas de Salvador, que durante años se esforzaron por obtener la revisión del juicio de su hermano alegando, entre otras cosas, que no era el autor de los disparos que causaron la muerte del policía".
"Dispararé, y si no consigo abatirles acabarán conmigo", decía Puig Antich, cuando evocaban el día en que la policía les diese al alto. "No nos íbamos a dejar detener sin resistirnos con nuestras armas". No era una consigna de la organización, sino la opción de cada uno de nosotros. Él no era inocente. Ninguno de nosotros lo era. Habíamos elegido combatir a la dictadura con las armas".
También, revela los contactos que Puig Antich mantuvo, como representante del MIL, con la Asamblea de Cataluña, la oposición antifranquista, desde los democristianos hasta los comunistas del PSUC pasando por nacionalistas como Jordi Pujol.
"Sus emisarios pidieron que les financiásemos con 50 millones de pesetas, a sabiendas de que el MIL sólo podía conseguir tal cantidad mediante atracos. Se negó".

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