Goran Bregovic, músico, 59 años, ciudadano yugoslavo:
"Si tu país desaparece, descubres que no era algo político ni geográfico, sino emocional. No me siento representante de una nación o un Estado. Sólo represento ese territorio emocional que no tiene nada que ver con la política"
"Creo que conozco a casi todos los criminales de guerra. Conozco a Radovan Karadzic, que antes de la guerra era poeta. Algunos de mis profesores de la Facultad de Filosofía están en La Haya. Eran políticos pequeños que creyeron interpretar personajes históricos. Los seres humanos están condicionados. Si les dejas la oportunidad de convertirse en animales se convertirán en animales. La cultura no nos protege".
"Fue realmente difícil. Fue una catarsis. Era una película sobre la guerra cuando aún había guerra. Muchos de los que trabajamos en ella sabíamos que ya habíamos tenido suficiente de él y él, de nosotros. Todos necesitábamos un cambio. Kusturica nunca me pareció interesante como persona. Es un buen artista, quizá el único cineasta que tenemos con un trabajo coherente. La pena es que ya no hace buenas películas porque está solo, aislado. Nadie que esté solo puede hacer una película".
"Vendimos 75.000 entradas en Sarajevo y otras 75.000 en Zagreb en un solo día. En Belgrado reunimos a 148.000 personas. Vino gente de todo el mundo, incluso desde Canadá. (...) Con el rock envías violencia al público y el público te devuelve violencia, aunque también se puede llamar energía. En esos conciertos no hubo un solo incidente a pesar de la cantidad de gente que se reunió en lugares tan problemáticos. Observaba desde el escenario cómo todos se preocupan en evitarlos, como si todos quisieran cuidar el momento para que nada lo estropeara. No era sobre musulmanes, croatas o serbios, era sobre personas que sólo querían cantar juntos canciones que todos sabían".
"A los artistas occidentales les gusta decir grandes cosas, como que la música puede cambiar el mundo. Vengo de un país comunista y sé dónde está el poder. Aunque trabajo con la misma temperatura que los artistas occidentales, sé que hay un largo camino hasta ser iluminado. Las luces pequeñas ayudan, pero en el fondo no cambian nada".
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"Copio como todos. No soy Dios; es el trabajo de Dios crear. Me llaman compositor porque compongo lo que ya existe. Así ha sido siempre, desde Stravinski, Gershwing, Bono, Lennon... Se trata de un viejo método: tomas algo de tu tradición, robas y dejas atrás cosas para que otros con talento roben también. La cultura es eso, una transformación continua".
Patxi López, candidato socialista a lehendakari, 50 años. Su música me gusta.
El jueves, la Ertzaintza retiró en Mondragón las fotos de 18 etarras expuestas, desde hacía años, en la verja de una sucursal del Banco Guipuzcoano, cinco días después de que Patxi López lo denunciara como el "muro de la vergüenza":
"No habrá un solo espacio de impunidad en democracia para que nadie dé cobertura, aplauda o justifique la violencia".
Se eliminarán las subvenciones a asociaciones de presos que no condenen el terrorismo.
No se deslegitimará ni las decisiones judiciales sobre ETA ni la Ley de Partidos. El terrorismo no es la consecuencia de un conflicto político, al contrario, es el factor esencial de la falta de normalización vasca.
La Oficina de Atención a las Víctimas inició la pasada legislatura una experiencia piloto en seis centros educativos que fue un éxito por la empatía de los alumnos hacia las víctimas y el rechazo a los terroristas. Pero la Consejería de Educación, de EA, torpedeó su extensión.
Las víctimas de ETA explicarán en los centros educativos que son víctimas del totalitarismo etarra y no la consecuencia de un falso conflicto político entre un movimiento liberador y un Estado represor, como la izquierda abertzale y parte del nacionalismo han presentado a ETA. Los etarras no son héroes liberadores de su pueblo.



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