jueves, 12 de marzo de 2009

Gran torino

Es el personaje principal, casi único, hipnotizador. Clint Eastwood recupera a su personaje de siempre, el que comenzó a interpretar en los espagueti western de Almería, el policía Harry el sucio o el viejo boxeador Frankie Dunn, para decirnos lo que ya sabíamos, que debajo del personaje duro, rocoso, con muchos de los prejuicios del hombre común, se esconde un hombre moral, que su dureza tiene que ver con las cosas que no le gustan, pero también con su propio pasado, como nos ocurre a casi todos.

Walt Kowalski, en Gran Torino, es uno de los pocos blancos que van quedando en su barrio, todos los demás huyen ante la avalancha de inmigrantes. Acaba de perder a su mujer, las relaciones con sus hijos no son lo mejor que cabría esperar. Sólo le quedan su vieja perra y los recuerdos nada agradables de su guerra de Corea. Es inevitable que acabe topando con sus extraños vecinos inmigrantes de la etnia hmong. La nebulosa palabra inmigrante  adquiere perfiles concretos cuando Kowalski entra en contacto con personas reales. Aprende entonces que en el fondo no somos tan diferentes, que hay gente respetable por doquier, gente que quiere salir adelante y que hay otros tan impresentables que su único destino es la cárcel, si no algo peor. Al duro Kowalski se le presenta la oportunidad de dar un sentido a sus últimos días. Impelido a mezclarse en los asuntos de sus vecinos se encariña con dos chicos hmong indefensos a los que les suceden cosas horribles, allí donde el Estado no llega.

Gran Torino es el cierre moral del personaje que Clint Eastwood ha interpretado toda su vida. Su testamento. Así se entiende que dijera que no se iba a poner más delante de la cámara.
La peli no es una obra maestra. Sus recursos son escasos comparada con lo que en América se acostumbra. Los actores que rodean a Eastwood parecen principiantes, la historia tiene un buen final, pero no está excesivamente elaborada. Sin embargo, cumple con eficacia lo que el actor-director busca que es rematar a su personaje de siempre.

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