lunes, 30 de marzo de 2009

De vocales solas

Jugando en clase a hacer temas de hip hop con una sola vocal, me lleva Joan a Rubén Darío que ya confeccionó un artefacto, Amar hasta fracasar, hecho con la a y sólo esa vocal.

Hay cosas parecidas en todas las lenguas, pues a los hombres ociosos les da por entretenerse con cualquier cosa, si no tienen dama con la que entretenerse mejor, o al revés sigue siendo igual. Así el escritor estadounidense Ernest Vincent Wright, del Instituto Tecnológico de Massachussetts, escribió en 1939 un libro titulado Gadsby, que contiene 50110 palabras y ni una sola E. En esta página se puede leer completo el experimento. Un detalle curioso: el autor murió el mismo día que presentaba su novela, quiza exhausto.


George Perec quiso hacer lo mismo en francés y escribió La disparition. La obra literaria con más enjundia de estos juegos de letraheridos. La novela plantea un caso policial alrededor de una desaparición misteriosa, la desaparecida, claro está, era la letra e. Lo hizo unos cuantos años después de Wright, en 1969. Los traidores -traductores- al castellano la llevaron a las librerías como El secuestro, pero cambiando la oculta vocal, la e por la a.
Un voisin compatissant l'accompagna à la consultation à l'hôpital Cochin . Il donna son nom, son rang d'immatriculation à l'Association du travail . On l'invita à subir auscultation , palpation, puis radio . Il fut d'accord . On l'informa : souffrait – il ? Plus ou moins, dit – il . Qu'avait – il ? Il n'arrivait pas à dormir ? Avait – il pris un sirop ? Un cordial (1 )? Oui, il avait , mais ça n'avait pas agi . Avait – il parfois mal à l'iris ? Plutôt pas . Au palais ? Ca pouvait ; Au front ? Oui. Aux conduits auditifs? Non, mais il y avait , la nuit , un bourdon qui bourdonnait . On voulut savoir : un bourdon ou un faux - bourdon ? Il l'ignorait .
Un ruso, Nikolái Kultiápov, quizá por su oscuro pasado, ex coronel del FSB (Servicio Federal de Seguridad, heredero del KGB), quiere rizar el rizo. En La isla de Olga escribió 16.000 palabras que en ruso comienzan todas por la letra o. Ahora presenta Las aventuras del soldado de infantería Pavel Petrov, 40.000 palabras que comienzan con la letra p.

No creo que piense que lo que hace es literatura, pero se divierte y supongo que no le importará que le pongan en el libro Guinness, por aquello del más difícil todavía.

Más cosas divertidas: Eunoia es un libro en inglés de Christian Bök. Cada uno de sus cinco capítulos es monovocálico; es decir, el primero sólo usa palabras con la vocal A, el segundo palabras con la vocal E, y así. Puede leerse completo online.

En la novela Never Again, de Doug Nufer, nunca se repite una palabra. (En un gesto de autosuficiencia, gasta las palabras "the" y "I", quizás las dos más usuales del idioma inglés, en la primera oración.)

Alphabetical Africa, de Walter Abish, es más compleja. En el primer capítulo sólo aparecen palabras que empiezan con A; en el segundo, sólo hay palabras que empiezan con A y con B; cada capítulo agrega una letra siguiendo el orden del alfabeto. En la segunda parte del libro, las letras iniciales se van desvaneciendo, primero la Z, luego la Y, hasta el capítulo 52 que tiene, otra vez, sólo palabras que empiezan con A.

Le train de nulle part es obra del francés Michel Thaler. Tiene 233 páginas y ningún verbo.

Uno puede seguir divirtiéndose consultando esta educativa página.

De ahí saco este ingeniosos calambur del escritor mexicano Xavier Villaurrutia incluyó en su poema «Nocturno en que nada se oye».
Y mi bosque madura.
Y mi voz que madura.
Y mi voz, quemadura.
Y mi voz quema, dura.

2 comentarios:

Puigmalet dijo...

M'encanta haver-te propiciat un article tan interessant, ple de referències que desconeixia i que ara observo meravellat.

Recomano Verbàlia, d'en Màrius Serra, publicat tant en català com en castellà, i que tracta d'aquests i d'altres jocs/xocs de mots.

Salut i lletres!

Toni Santillán dijo...

Personaje interesante Màrius Serra, que ha hecho del ingenio su forma de estar en el mundo. Aunque, no sólo, también de ganarse las habas. Tan interesante como Verbàlia es esa historia sobre la relación con su hijo, Quiet.