viernes, 18 de septiembre de 2026

Mérida (Temporada de abrojos)

 


Antes de llegar a la zona de los pinchazos en serie, pasamos por Don Benito y llegamos a Medellín. Medellín, la ciudad que vio nacer a Hernán Cortés y que antes fue romana. El conquistador da nombre a la plaza principal, donde luce una imponente estatua. Cerca, derruida, está la casa donde nació.




Cuesta con bici subir al castillo pero es el mejor lugar para apreciar su historia y su geografía. Al fondo la Vega de Guadiana, más acá el caserío blanco y ortogonal, y aún más acá el teatro romano del siglo I, bien conservado, hasta el punto de que se ofrecen representaciones, acompasadas con las del teatro de Mérida. Su capacidad era de 3000 espectadores. 




El propio castillo museizado ayuda a comprender la rica historia de este pequeño pueblo, desde que en el 79 ac Quinto Cecilio Metelo Pío fundara un campamento militar por el que han pasado romanos, árabes, visigodos y cristianos, y hasta Napoleón. Metelo, Metellinum, Madalin, Medellín. Se puede hacer una panorámica de 360 grados por el adarve bien conservado. Si miramos sl noroeste nos encontraremos con un impresionante puente sobre el Guadiana, un puente barroco de la época de los austrias con 20 ojos.




Si te interesa la historia, en las salas de los torreones del castillo encontrarás información sobre la rica historia de Medellín, que acabó dramáticamente con la batalla que lleva su nombre, donde el ejército napoleónico se impuso al español. 




Nos las prometíamos felices rodando por los caminos de la Vega del Guadiana, una mañana con buen tiempo para rematar el Camino Mozárabe. Nos esperaba medio oculta, rastrera, la planta que nos amargó la jornada: Tribulus terrestris, el tríbulo, abrojo, roseta, cuernos de chivo, cabeza de cabra o dientes de vieja. En esta época, a comienzos del otoño, produce unos frutos duros con espinas puntiagudas que se clavan en las ruedas, no de uno en uno sino de dos en dos. Cuatro veces pinchamos. El último pinchazo no lo reparamos, sino que fuimos dando aire a la rueda hasta llegar a Medellín. 




El albergue lleno a rebosar. Por lo que oía casi todos extranjeros, aprovechando el turismo barato que ofrecen los caminos de Santiago. En la plaza, hacemos un homenaje al cerdo en el Mesón El Pestorejo, que recibe el nombre de la careta del cerdo a la que llaman pestorejo, que hacen ricamente a la brasa.

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