domingo, 7 de junio de 2026

The Pitt 2

 


Los guionistas de la serie parten de la tesis de que la sociedad se sostiene por unos pocos hombres que cumplen con su cometido profesional, poniendo la propia vida o su equilibro mental en riesgo. El ejemplo es una sala de urgencias en un hospital de Pittsburgh, donde el jefe de sala - el adjunto en la jerga -, los médicos y los estudiantes atienden frenéticamente a la gente que va llegando con traumas diversos.

 

El montaje combina la sucesión vertiginosa de casos que van llegando en las peores condiciones con el carácter de los diversos personajes sometidos a un estrés difícil de soportar, médicos, enfermeras y estudiantes.

 

Por un lado, los generalmente anónimos e inconscientes individuos que han sido puestos por los azares de la vida – o por la propia imprudencia – a un paso de la muerte o la amputación. El regalo de la vida, además de breve, está sometido al vaivén de azares inesperados. Por otro, la profesión y la responsabilidad.

 

Nada como un hospital (quizá una escuela o un juzgado se le puedan comparar) para experimentar con la colmena humana. Los profesionales sanitarios se especializan, cada uno debe saber su oficio a la perfección para ser útiles y salvar vidas. Cada uno de ellos es puesto a prueba y de esa prueba depende la vida de otras personas. Pueden haberse equivocado a la hora de escoger especialidad, ser débiles de carácter o tener una incapacidad física que les inhabilite, si es así deben reconocerlo y dar un paso atrás. También sirve para un maestro, un juez, un bombero, un policía o cualquier profesión. Obtener un puesto en profesiones frontera por nepotismo es un crimen.

 

En ningún otro sitio se ve mejor nuestra mutua dependencia. La vida íntima, personal o familiar queda en un segundo plano; cuantas menos interferencias haya mejor se cumplirá con la profesión, y en mejores condiciones estará el enfermo.

 


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