lunes, 27 de abril de 2026

Weapons

 


 

Weapons es de esas películas que parece que van de una cosa y después van de otra. Me sucede, ahora que no leo el periódico de cabo a rabo, con libros, películas y series. Miro titulares u oigo hablar de ellas, pero no entro en su espesor, si es que lo tienen. 

 

Dicen que Weapons es una película de terror, pero no, no lo es. Es una humorada cinematográfica. No recuerdo haberme reído con una película de terror, bueno quizá sí con El jovencito Frankenstein, si es que era una película de terror. Con Weapons he sonreído y hasta reído. Los actores son buenos, la trama ligera y desenfadada - no busca la coherencia narrativa, solo que te lo pases bien, no va dirigida al hombre doliente, sino a quién se deleita con las cosas del cine -, cada escena, entretenida, concebida con entidad dramática en sí misma, con una elusión de la pompa que se agradece. Nada me resulta más insoportable que los directores o escritores pomposos, y el mundo está lleno. Las citas de otras películas, y hay muchas, casi ni se notan por lo divertidas, especialmente la de El resplandor.

 

He visto casi el mismo tiempo una más de las películas basadas en las historias de Stephen King, La vida de Chuck. Una más de las películas tontorronas basadas en los relatos de Stephen King. Stephen King es un escritor convencional, ni siquiera se le puede aplicar lo de sobrevalorado. Tiene alguna idea ingeniosa que alarga hasta el aburrimiento, pero no se puede decir que sea un escritor. Es decir, alguien que describe el alma del mundo. Lo suyo no es literatura, como no lo es el 99% de los libros que se publican. En La vida de Chuck había una idea interesante, pero los guionistas no la han sabido desarrollar. Siempre en mi humilde opinión.

 

A la mañana siguiente, cuando recordaba para hacer esta nota, escribí un poema para explicar que Weapons me había cambiado el humor, pero no lo envié.

 


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