Nos despertamos con una temperatura de dos bajo cero. De camino hacia el Parque de los pandas, recorremos, carretera abajo, deconstruyendo la obra de ingeniería 'China en marcha', la nevada que ha caído esta noche.
Sichuan es el hogar principal del panda gigante, albergando más del 70% de la población silvestre gracias a sus densos bosques de bambú. Se encuentran en las montañas húmedas de Qionglai y Jiajin de Sichuan.
El panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) es un símbolo de China: queda unos 2.000 en libertad, en las montañas de Sichuan y Shaanxi. El Centro de Investigación de Wolong - que visitamos - es único por estar dentro de su hábitat natural a 1.700 m de altitud. En las zonas de cría, los cuidadores de los cachorros van con disfraces de panda para que no se acostumbren a los humanos.
Panda en nepalí, significa 'animales que comen bambú', en mandarín, xióngmāo es osogato. El panda dedica entre 10 y 16 horas diarias a alimentarse de bambú, su dieta casi exclusiva (tiene seis dedos en sus manos para coger el bambú); necesita 38 kg al día para sobrevivir. Come también manzanas, zanahorias, miel, insectos y huevos de pájaros. Su genoma es el de un carnívoro puro. Duerme 10 horas porque su temperatura corporal es muy baja. Su intestino es muy corto, por lo que hace muchas deposiciones al día. Suelen vivir 30 años. Las hembras solo están tres o cuatro días en celo; suelen tener una cría, por eso es tan complicada su conservación. Mediante técnica in vitro se ha conseguido que tengan mellizos. Otra curiosidad, ocultan sus genitales en sus cuerpos para indiferenciar machos de hembras como defensa ante los depredadores.
El panda es considerado un tesoro nacional de China y símbolo de paz y amistad. Todos cuantos existen en el mundo son propiedad de China, que los presta. La reservas de los pandas alberga leopardos de las nieves, ciervos del musgo y unas 1.400 especies de plantas. Nieve permanente, bosques de abetos y prados alpinos a 3.000-4.000 m, ese es el paisaje.
Comemos en un restaurante frente al Qingcheng, el monte sagrado del taoísmo, en Dujiangyan, un pueblito de solo - en China- 700.000 habitantes, conocido por un original y muy antiguo sistema de irrigación. La comida es exquisita, uno de los mejores días al respecto.
Vamos después a un centro comercial para ver hay una curiosísima biblioteca que utiliza el trampantojo de los espejos reflectantes para crear espacios fantásticos.
Por la noche hacemos la ronda por la ciudad moderna de luz, color y decorado Disney. Por encima de todo, las Torres Gemelas es el mayor atractivo turístico de Chengdu. En sus gigantes pantallas led (52,000 m²) proyectan animaciones temáticas que incluyen pandas, motivos culturales de Sichuan y mensajes de bienvenida. Las observamos desde un puente peatonal de 360⁰. Alrededor del puente que conoció y describió Marco Polo hay una intensa vida cultural de restaurantes, música y hasta limpiadores de oído en vivo y en directo. Otra atracción de luz y aspersores de agua son unas Torres que imitan al bambú. Todo muy Disney.
Se anuncia en los informativos la llegada de Pedro Sánchez a la República Popular China. Se rumorea que a la vuelta, por simpatía, proclamará la República Popular Española.









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