miércoles, 8 de abril de 2026

Los guerreros de Xian

 

 


1. En el imaginario chino existe un emperador legendario, el Emperador Amarillo (Huangdi), al que llaman padre de la nación China, pues la habría unificado, dado la escritura, creado el Estado y la forma china de conducirse en el mundo. Lo sitúan hacia el 2600 ac como líder de una federación de tribus. Procedería de los montes Kunlun, al oeste, y extendería su reinado por las planicies centrales. Para los chinos - mitología taoísta - los montes Kunlun, a lo largo del borde norte de la Meseta Tibetana y el sur de la cuenca del Tarim, en el oeste de China, son el lugar de la residencia de los dioses. 

 

Al Emperador Amarillo se le venera por haber pacificado y aglutinado las tribus del norte de China, expulsar a sus enemigos, los miao, y dar forma a la identidad china. Se le atribuye el invento de la seda y la sericultura, los caracteres chinos y el primer compás, obras de medicina y los primeros conceptos filosóficos que desarrollará la escuela taoísta. 

 

Quizá no existiera el Emperador Amarillo, pero quien sí que existió fue Qin Shi Huang, el primer y casi único emperador de la dinastía Qin. Por él estamos en Xi'an.

 



2. Xi'an está en el origen de la civilización china. En la región de Shaanxi, fue capital de varias dinastías: Han, Tang y Chang'an, con 74 emperadores. Desde aquí mirando hacia el sur se divisan las montañas Qinling, una imponente cadena montañosa, situada más al este, que atraviesa el centro de China y actúa como una barrera natural entre el norte y el sur del país. Con aproximadamente 1.700 km, divide al país en dos regímenes climáticos, una barrera geográfica separa el norte del sur, con una gran biodiversidad, que incluye al panda gigante. 

 

Venimos a Xi'an para ver la llamada "octava maravilla del mundo", descubierta en 1974 por casualidad por unos agricultores que trabajaban en su campo.

 


Si la Gran muralla me impresionó más de lo que esperaba, los guerreros de Xi'an no me han impresionado tanto, quizá porque ya los había visto en reportajes y videos. Lo que se ve es la fábrica de la excavación en marcha. Y se hace no en las mejores condiciones porque el turismo mueve masas: hay que abrirse paso con los codos. Se excava por debajo de los 7 metros, para encontrar las figuras - soldados, oficiales, carros, caballos - y recomponerlos. No aparecen enteros, sino en pedazos, pero no se añade nada nuevo. 

 

Los Guerreros de Terracota de Xi'an (siglo III a.C.) forman parte del mausoleo de Qin Shi Huang, cuya tumba está en un montículo que aún no se ha excavado. La construcción requirió el trabajo de unos 700.000 obreros durante casi 40 años. Las esculturas estaban pintadas con colores brillantes. Son 2.000 estatuas de arcilla cocida a tamaño real (1.70-1.80m) de las 8.000 que se espera desenterrar. Aunque producidas en serie modular (moldes para brazos, cabezas, torso), llama la atención su singularidad facial, el realismo y detalle de las armaduras y las armas funcionales de bronce genuinas —lanzas, espadas, ballestas y flechas—  perfectamente conservadas, más lo que queda de los colores originales que se desvanecen en cuanto quedan expuestos al aire. 

 


Qin Shi Huang fue el primer gran emperador, aunque como tal solo ejerció 12 años (antes fue rey de Qin durante 26). La dinastía se extinguió tras él (221 - 206 a.C.). Además de unificar los diversos reinos estandarizó pesos, medidas, moneda y escritura, sentando las bases de China como país unificado. A Qin Shi Huang se le atribuye además el inicio de la construcción de la Gran muralla. En su debe, la quema de libros y la persecución de intelectuales: ordenó que más de 460 eruditos fueron enterrados vivos - tenía pasión por el enterramiento - más otros tantos ejecutados. 

 


El mausoleo, concebido como una ciudad subterránea, preveía para el emperador una vida después de la muerte. Representaba la culminación del poder absoluto y la búsqueda de la inmortalidad, el equivalente de las pirámides egipcias.

 


3. Tras el museo excavación de los guerreros, visitamos la Pequeña Pagoda del Ganso Salvaje. Construida en 707, durante la dinastía Tang, para albergar las escrituras budistas traídas de la India por el monje Yijing. La leyenda cuenta que un ganso salvaje señaló el lugar a los monjes. Consta de 13 pisos decrecientes - 43 metros- con ladrillos que han absorbido las vibraciones sísmicas de varios terremotos. En uno de ellos perdió dos niveles, en 1556, pasó de 15 a 13. 

 

Cada mañana, la campana suena regularmente. Su sonido se puede oír a decenas de kilómetros, conocida como la "Campana Matutina de la Pagoda del Ganso".

 

Hay otra pagoda budista con el mismo nombre, pero gigante, en Xi'an, la Pagoda del Ganso Salvaje Gigante, construida originalmente en 652 y restaurada en 704.



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