1. En
el imaginario chino existe un emperador legendario, el Emperador Amarillo
(Huangdi), al que llaman padre de la nación China, pues la habría unificado,
dado la escritura, creado el Estado y la forma china de conducirse en el mundo.
Lo sitúan hacia el 2600 ac como líder de una federación de tribus. Procedería
de los montes Kunlun, al oeste, y extendería su reinado por las planicies
centrales. Para los chinos - mitología taoísta - los montes Kunlun, a lo largo
del borde norte de la Meseta Tibetana y el sur de la cuenca del Tarim, en el
oeste de China, son el lugar de la residencia de los dioses.
Al
Emperador Amarillo se le venera por haber pacificado y aglutinado las tribus
del norte de China, expulsar a sus enemigos, los miao, y dar forma a la
identidad china. Se le atribuye el invento de la seda y la sericultura, los
caracteres chinos y el primer compás, obras de medicina y los primeros
conceptos filosóficos que desarrollará la escuela taoísta.
Quizá
no existiera el Emperador Amarillo, pero quien sí que existió fue Qin Shi
Huang, el primer y casi único emperador de la dinastía Qin. Por él estamos
en Xi'an.
2.
Xi'an está en el origen de la civilización china. En la región de Shaanxi, fue
capital de varias dinastías: Han, Tang y Chang'an, con 74 emperadores. Desde
aquí mirando hacia el sur se divisan las montañas Qinling, una imponente cadena
montañosa, situada más al este, que atraviesa el centro de China y actúa como
una barrera natural entre el norte y el sur del país. Con aproximadamente 1.700
km, divide al país en dos regímenes climáticos, una barrera geográfica separa
el norte del sur, con una gran biodiversidad, que incluye al panda
gigante.
Venimos
a Xi'an para ver la llamada "octava maravilla del mundo", descubierta
en 1974 por casualidad por unos agricultores que trabajaban en su campo.
Si la
Gran muralla me impresionó más de lo que esperaba, los guerreros de Xi'an no me
han impresionado tanto, quizá porque ya los había visto en reportajes y videos.
Lo que se ve es la fábrica de la excavación en marcha. Y se hace no en las
mejores condiciones porque el turismo mueve masas: hay que abrirse paso con los
codos. Se excava por debajo de los 7 metros, para encontrar las figuras -
soldados, oficiales, carros, caballos - y recomponerlos. No aparecen enteros,
sino en pedazos, pero no se añade nada nuevo.
Los
Guerreros de Terracota de Xi'an (siglo III a.C.) forman parte del mausoleo
de Qin Shi Huang, cuya tumba está en un montículo que aún no se ha
excavado. La construcción requirió el trabajo de unos 700.000 obreros durante
casi 40 años. Las esculturas estaban pintadas con colores brillantes. Son 2.000
estatuas de arcilla cocida a tamaño real (1.70-1.80m) de las 8.000 que se
espera desenterrar. Aunque producidas en serie modular (moldes para brazos,
cabezas, torso), llama la atención su singularidad facial, el realismo y
detalle de las armaduras y las armas funcionales de bronce genuinas —lanzas,
espadas, ballestas y flechas— perfectamente conservadas, más lo que queda
de los colores originales que se desvanecen en cuanto quedan expuestos al
aire.
Qin
Shi Huang fue el primer gran emperador, aunque como tal solo ejerció 12 años
(antes fue rey de Qin durante 26). La dinastía se extinguió tras él (221 - 206
a.C.). Además de unificar los diversos reinos estandarizó pesos, medidas,
moneda y escritura, sentando las bases de China como país unificado. A Qin Shi
Huang se le atribuye además el inicio de la construcción de la Gran muralla. En
su debe, la quema de libros y la persecución de intelectuales: ordenó que más
de 460 eruditos fueron enterrados vivos - tenía pasión por el enterramiento - más
otros tantos ejecutados.
El
mausoleo, concebido como una ciudad subterránea, preveía para el emperador una
vida después de la muerte. Representaba la culminación del poder absoluto y la
búsqueda de la inmortalidad, el equivalente de las pirámides egipcias.
3.
Tras el museo excavación de los guerreros, visitamos la Pequeña Pagoda del
Ganso Salvaje. Construida en 707, durante la dinastía Tang, para albergar
las escrituras budistas traídas de la India por el monje Yijing. La leyenda
cuenta que un ganso salvaje señaló el lugar a los monjes. Consta de 13 pisos
decrecientes - 43 metros- con ladrillos que han absorbido las vibraciones
sísmicas de varios terremotos. En uno de ellos perdió dos niveles, en 1556,
pasó de 15 a 13.
Cada
mañana, la campana suena regularmente. Su sonido se puede oír a decenas de
kilómetros, conocida como la "Campana Matutina de la Pagoda del
Ganso".
Hay
otra pagoda budista con el mismo nombre, pero gigante, en Xi'an, la Pagoda del
Ganso Salvaje Gigante, construida originalmente en 652 y restaurada en 704.

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