miércoles, 15 de abril de 2026

Las Terrazas de Arroz de Longji

 


La primera visita que hacemos esta mañana al salir de Guillin es a una cueva cárstica cercana, llamada Gruta de las Flautas de Caña. Su nombre viene de los carrizos que crecen en su entrada, usados para fabricar flautas. 




El interior está lleno de estalagmitas y columnas calcáreas transformadas gracias a la superposición de colores al gusto chino en figuras fantasiosas: dragones, bosques de coral o cascadas congeladas. Inscripciones en sus paredes datan de viajeros que las visitaron hace 1200 años.


Al salir de la cueva medio ocultos entre arbustos y árboles de desconocida taxonomía, veo los restos de las ceremonias que en los días pasados se dirigieron a los antepasados fallecidos: tiras rojas con inscripciones, lazos con flores, vasos y cenizas de los pequeños fuegos y restos de petardos. Por lo que nos dicen, aquí es común despedir a los muertos con ruido de cohetería. Supongo que en las grandes ciudades hay cementerios, aunque ahora lo común es la incineración. El gobierno no ve con buenos ojos estas celebraciones populares. Muy cerca, en la pared de un edificio abandonado encuentro este hermoso dibujo:




Nos desplazamos después en un autobús y luego en otro, por un paisaje de valles profundos y montes de laderas empinadas, llenas de vegetación tropical, atravesando aldeas con casas de madera, y más tarde un coche particular nos lleva, de cinco en cinco, a otra aldea, Longji, donde está nuestro objetivo, las terrazas de los arrozales.




El pueblito o aldea es un conjunto de casas de madera grandes y bien construidas. En esta zona viven dos etnias minoritarias (China cuenta con 56), los Zhuang - la minoría más grande de China con unos 20 millones, la mayoría en Guangxi - y los Yao, unos tres millones. A llegar vemos cómo algunos visten a la manera tradicional, algunos con el cesto de mimbre a la espalda, otros con el sombrero cónico. A la guía le cuesta entender lo que nos dice una viejita. Al final comprendemos que lo que quiere es subir nuestros bultos en una cesta para ahorrarnos el peso escaleras arriba, porque aquí todo es subir y bajar por escaleras o sendas. 




¿Cómo pudieron construir estas terrazas en ladera tan empinadas - las laderas son tan pronunciadas, las franjas de cultivo son tan estrechas que en algunas no cabría un animal de carga- , cómo llevaron el agua e inundaron las terrazas y cómo doblaron la espalda en un trabajo tan costoso? Es comprensible que los jóvenes no quieran vivir aquí. 




Lo que vemos tiene un valor histórico, patrimonial, un trabajo de generaciones. Ahora solo pueden vivir aquí quienes se dedican al turismo, ya no al cultivo de arroz o té.




En el paseo vemos que algunas terrazas han sido abandonadas, que otras todavía no han sido inundadas, aunque en algunas han adelantado el proceso para que sea visible a los turistas. Cada estación muestra un paisaje diferente, en primavera inundan los campos, a comienzos del verano el verde cubre las laderas, el dorado es el color de la cosecha a comienzos del otoño, puede que en invierno la nieve lo cubra.




Una vez arriba, tras ascender por un esforzado sendero, y pasar por dos miradores con nombre poético al estilo chino, las terrazas impresionan. Y sí, parecen lo que nos habían dicho, 'El Espinazo del Dragón', una obra de ingeniería agrícola popular como pocas, por la altura, por la verticalidad, por el trazado geometrico que ha transformado por completo el paisaje montañoso. 




En lo más alto, una serie de tiendas y bares reciben al turista, pero durante siglos ha sido el hogar de la etnias Zhuang y Yao. Muchas terrazas tienen más de 650 años de antigüedad. Datan de la dinastía Yuan y Qing.




Hay humedad en el ambiente. El sol no luce y fotografiar es difícil, pero ninguno se conforma con retener la belleza del lugar en la memoria. Desde que nos ha dejado el autobús hemos subido de 300 hasta los 1.100 m de altitud, las terrazas se adaptan al relieve escarpado, de manera que desde arriba, nos dicen, con ese metafórico lenguaje chino, que parecen escamas de dragón.

No hay comentarios: