lunes, 21 de mayo de 2018

Sentimentalismo abanderado




           Un partido es como una goma elástica, se estira cuanto puede para abarcar espacio a derecha y a izquierda, cuánto más se estire su elasticidad será menor, con el riesgo de romperse. Proponer ideas sencillas y claras es difícil en tiempos convulsos, sobre todo si se piensa que el poder está al alcance. La tentación de meter los sentimientos en política siempre ha estado ahí y pocos políticos han sido inmunes a ella. A eso se le llama populismo. Si la ciudadanía está crecientemente infantilizada, mayor es el motivo para hablarle con claridad, esperando que se comporte como un adulto al que se reclama cordura. Si se requiere tiempo para educar a la población, démosle tiempo, vayamos de coalición en coalición pero sin renunciar a una forma de hacer política racional y honrada, sin competir con los demás partidos en ganarse el corazón de la gente. Si durante un tiempo el partido es minoritario, pues que sea así. Hay que introducir la racionalidad en la política. Con el nacimiento de un partido como C’s parecían posibles ambas cosas, la claridad en las propuestas y el asentimentalismo. Pero ayer cruzaron una frontera. Los símbolos constitucionales, la bandera, el himno, la constitución, deben ser neutros, como el decorado de fondo donde discurre la vida pública. Nadie debe apropiárselos y si lo hace debe ser castigado. Además ese partido nació como reacción al sentimentalismo abanderado del nacionalismo, que él caiga en ese defecto es una enorme decepción.


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