martes, 20 de octubre de 2026

Turno de guardia e Incontrolable

 


 

Uno agradece la charla con amigos o desconocidos que fluye indeterminada. No siempre es así, sino más bien al contrario. Es fácil que, aunque la charla comience con un tema neutro o desenfadado, vaya derivando hacia las fijaciones mentales de cada cual. Damos por supuesto que nuestro interlocutor piensa como nosotros y soltamos la frase, el eslogan, el meme que refuerce la idea preconcebida, fijada, la forma destilada de la verdad en la que creemos. Enfatizamos. Lo que a mi entender no es una muestra de seguridad, sino todo lo contrario. Buscamos, como el escalador, un hueco, un resalte en la pared al que agarrarnos para descansar un poco antes de seguir hacia arriba, temerosos de perder fuerza y caer al vacío.

 

El recurso al énfasis es un síntoma del presente. Lo hallamos en el discurso político que ha perdido toda espontaneidad, como si estuviésemos al final de un ciclo. Ya no estamos en el tiempo de la paloma blanca que salía de las manos de un niño disparada hacia el futuro. Estamos en el tiempo de los viejos carcamales – no es cuestión de edad - agarrados a la poltrona. Se ha levantado una punta de la alfombra y debajo todo huele a podrido.

 

También el énfasis sumerge las actividades creativas: el hallazgo técnico sobredimensionado, el marketing glorificando naderías, el exhibicionismo del creador. Por eso se agradece una novela, un ensayo, una exposición de fotografía, una película donde se muestra el objeto desnudo, el lenguaje de sujeto y predicado, la experiencia humana sin aditivos. 

 

Así en esta película suiza, Turno de guardia. Vemos el duro, extenuante trabajo de una enfermera durante su jornada laboral en su turno de noche. Lo vemos en la sucesión de escenas cuando acude en auxilio de los pacientes ingresados. La comprendemos y empatizamos con su dura labor, no porque se queje, nos lo diga en un monólogo o lo cuente en una conversación con sus compañeros. Ni siquiera es excesiva en sus gestos, en una época en que se alaba y premia el histrionismo. Es una película en la línea de la serie The Pitt, aunque podada de todas las palabras que sobran. 

 

Supongo que en algún momento haremos una pausa, respiraremos profundamente y encontraremos el sosiego que nos falta.

 


Incontrolable

 

Si Turno de guardia es suiza, Incontrolable es una película británica. Tiene su parte sentimental más que enfática, quizá inevitable por el tema que aborda, el síndrome de Tourette, pero está tan bien rodada, tan bien interpretada que se le perdona. Quien ha convivido con personas que lo padecen sabe lo difícil que es. La película lo muestra con seriedad y respeto.

 


No hay comentarios: