Hoy, inmersión en Sierra Morena. La primera mitad de la etapa quizá haya sido lo más interesante de esta ruta mozárabe. Aunque el esfuerzo ha sido intenso, las fuertes subidas son tolerables si estás bien entrenado. Hemos salido rayando el alba, por la carretera hacia Villaharta, con poco tráfico pero con luces marcando nuestra posición. Subidas y bajadas por una carretera estrecha con el sol raseando las encinas.
Pronto los olivos han dejado paso al encinar, cortijos aislados, dehesa. Al principio el silencio, hasta que hemos comenzado a oír los berridos. Quietos en un altozano hemos dispuesto los oídos. Toda la sierra era un bramido. Algunos cercanos, otros muy lejos. Estamos en pleno periodo de berrea. Los machos encendidos emiten un gutural y potente sonido para atraer a las ciervas. No hemos visto a ninguno, pero estaban ahí.
Pozoblanco. No es la capital de los Pedroches, pero sí su pulmón económico, asociado históricamente a la dehesa, al toro; también, claro está al cerdo ibérico. No me ha impresionado esta ciudad conocida sobre todo por la muerte de Paquirri. Casi todos los municipios del norte de Córdoba parecen poblachones manchegos. Casas blancas, calles longilíneas.
El cuento de la jornada lo hemos oído en otra localidad, Villanueva del Duque. Nos hemos acercado a la iglesia de San Mateo para que nos sellasen la credencial. A la puerta estaba Venancio, un hombre al quien la dura vida de las comarcas campestres de interior hace difícil adivinar la edad. Nos ha hecho pasar al interior de la iglesia como si nos fuese a desvelar un misterio. Por encima de San Mateo nos señala la pequeña talla de la Virgen de Guía, patrona de cinco localidades cercanas, que se reparten a lo largo del año. Entonces ha comenzado a contar. La talla histórica, una imagen de bronce, desapareció durante la guerra civil. La que vemos es una réplica de 1939 en madera de pino dorada de 24 centímetros ('la Chiquita'), que continúa rotando itinerante por los cinco pueblos.
Venancio, con emoción creciente, sigue contando. El 24 de febrero de 2023, en la iglesia, en el momento en que los feligreses se daban la paz, la mujer que estaba en el banco delantero con una gran cabellera que le caía hasta la cintura, repite varias veces, y una capa dorada que le cubría las espaldas se giró y le dio dos besos en las mejillas provocándole una emoción nunca sentida. Cuando abrió los ojos la mujer ya no estaba, nadie más la vio, nadie la vio entrar en el templo, nadie la vio salir.
Venancio tiene a gala haber devuelto a la iglesia a sus hijos. Si lo he entendido bien todas las mañanas pasa dos horas en la iglesia de San Mateo, cuidando de la talla de la Virgen de Guía antes de que vaya al próximo pueblo. Al despedirnos y sabiendo que vamos por camino hasta la próxima etapa nos advierte sobre los periquillos, el nombre que se da por aquí a los abrojos, dientes de vieja en Castilla la vieja.
A esta hora de la tarde, las 7, suenan con fuerza las campanas de la impresionante iglesia de Hinojosa del Duque, celebran el quinario de Cristo. Llamada la catedral de la sierra, es iglesia renacentista con mezcla de estilos, del gótico al plateresco pasando por el mudéjar. Notable el artesonado mudéjar y la esbelta torre. Aunque la región todavía es cordobesa, parece más bien extremeña. Lo fue en el pasado, antes de la redistribución provincial de Javier de Burgos.
























