miércoles, 24 de junio de 2026

Un complete unknown (Dylan)

 


Cansado de empezar películas y series que dejo a la media hora o a los 10 minutos, buceo en el gran almacén audiovisual para buscar una película que adivino me gustará. Y efectivamente desde la primera secuencia sé que la película de James Mangold, de 2024, A Complete Unknown, me va a gustar.

 

A Complete Unknown es una suma de canciones de la primera etapa de Bob Dylan, de 1961 a 1965. Recorre sus primeros años, la etapa folk, hasta desembocar en el rock, en el tormentoso paso del joven cantante por el festival folk de Newport de 1965. Para dar consistencia a la narración, la película la encierra en un arco narrativo, desde que conoce al pope del folk en un hospital de Nueva York, Woody Guthrie, hasta que 'afrenta' con su guitarra eléctrica al mundo acústico del festival, a sus escandalizados promotores, entre ellos a quien lo había gentilmente apadrinado, Pete Seeger.

 

Cada canción es un disfrute, el director maneja las escenas con primorosa mano clásica, intercalando la vida sentimental de Dylan con la agitada vida política americana (Vietnam, los misiles en Cuba, el asesinato de Kennedy). Como en una enciclopedia del folk, van apareciendo los grandes cantantes, interpretados por reconocidos actores: Timothée Chalamet como Bob Dylan, Monica Barbaro como Joan Baez, Edward Norton como Pete Seeger, y tantos más: Woody Guthrie, Johnny Cash...

 

Lo más sorprendente, que cuesta creer, es la decisión que tomó James Mangold de hacer que sus actores aprendiesen música y cantasen ellos mismos las canciones para dar el mayor realismo a las escenas. No se usa la voz propia de Dylan ni pistas pregrabadas, lo que se escucha se grabó en los escenarios donde se filmaban con la intención de transmitir la veracidad de los conciertos en directo de la época.

 

Cuando un desencantado Woody Guthrie despide con un mal gesto, desde el hospital de New Jersey, al ya famoso Bob Dylan - 1965, 24 años - este se lanza con su moto hacia las varias vidas que le quedan por delante, las que el espectador entregado querría ver reflejadas en una nueva película.

 

Walk the line. (En la cuerda floja. 2005)

 


No me ha gustado de igual manera la película que James Mangold dedicó a otro cantante, Johnny Cash, aunque tenga muy buenas críticas. Walk the line. No parece acertada, en este caso, la decisión de que los actores - Joaquín Phoenix y Reese Witherspoon – tocasen y cantasen sustituyendo a los protagonistas de la historia, Johnny Cash y June Carter. 

 

Más que un musical es un drama en torno a la complicada y apasionante historia amorosa de ambos cantantes. Me hubiese gustado escuchar las voces y música verdaderas. Además, no creo que haya mucho feeling entre los actores, comparando con lo que transmiten los cantantes cuando se les ve en los videos de época

 

La estructura es parecida, un arco que va de un padre borracho, con el accidente del hermano que muere en un aserradero, hasta el concierto de 1968 en la prisión de Folsom que consagró a Johnny Cash.


martes, 23 de junio de 2026

Un modelo de eficiencia

 

 


Pongamos el Pnv. Mira esa fotografía tomada en un paseo marítimo. Un mitin y de fondo la gente, desentendida o confiada (en el vídeo se ve). Mira el semicírculo alrededor del estrado, el grupo de atentos, en estado de revista, limpitos. ¿Derechas? ¿Izquierdas? Tribu. Toda esa gente tan limpia, tan atenta, espera ser colocada, por qué si no militarían en el partido. ¿Tú lo harías? Y en cuanto lo consiguen, el mandato es: a enriquecerse. En sucesivos círculos concéntricos: cuida de los tuyos, de tu familia, de tus amigos, del partido, del barrio, del pueblo, de la provincia, del país. Enriquécete, pero sé fiel: sigue las consignas y guarda silencio, la fidelidad recompensada. Un partido es una tribu. Su comportamiento es tribal: los míos y, enfrente, los otros. Cómo sostiene Arsuaga, somos por naturaleza cooperativos dentro del grupo e intolerantes entre grupos. Al mismo tiempo corderos dentro del rebaño y lobos contra las otras manadas. Quien mejor lo representa es el Pnv. Los demás partidos son el PNV con menos esteroides. 

 

El PNV es un modelo de eficiencia, una máquina engrasada de chantaje (te doy mis votos a cambio de), acaparamiento (el cupo vasco, mejores sueldos y pensiones que se detraen de regiones más pobres), corrupción (un ejemplo reciente: tubos reunidos) y reparto distribuido (el entramado socioeconómico que dura décadas). Otros partidos son menos eficientes porque conceden tanto poder al líder que este acaba destruyéndolos (pongamos a Trump y el partido republicano, pero sabes que hay otros buenos ejemplos aquí mismo). Luego están los partidos entregados a una camarilla, donde las disputas continuas los llevan a la irrelevancia.

 

Entonces, qué pasa con la democracia. Es el sistema que legitima la corrupción. Evidentemente es peor la dictadura. Pero la democracia es un engaño.

 

Lee esto de David Pinset: La democracia es una mierda.

 

"La democracia, tal como la conocemos, es un sistema profundamente defectuoso. Aunque es mejor que las dictaduras, sigue siendo “bullshit” (una mierda) porque no gobiernan los individuos racionales ni la sabiduría colectiva, sino tribus organizadas: partidos, grupos de interés, activistas y lobbies... la democracia no es gobierno del pueblo, sino gobierno de tribus (“tribeocracy”). Y las tribus, por su propia naturaleza, son tontas, mezquinas y simplistas".

 


lunes, 22 de junio de 2026

Cálida y húmeda (Xalópalos)

 


XVII

 

Tímida como junco de ribera

La luz resbala de las nubes

El ojo firme de la luna

Dejo atrás las sábanas

Los aromas que me impregnan

Las vistas del gran pino

Las picazas en las copas

Inteligentes como un hombre

Sobre las huertas del delta

En el día no indigente

El paisaje que hiciste tuyo

Como tú lo harías veo

Con la luz de tus ojos

Cálida y húmeda 

La luz que me doraba y envolvía

Ligera me deslumbra ahora 

Cuando inicio el viaje a ti

 


XVIII

 

El mundo parece irreal

Inhóspito

Fuera de las yemas de tus dedos

Enlazadas con los míos

Cuánto me gusta

Mi mano descansando en venus

  

XIX

 

Echado en el sofá

Imagino tu cuerpo sobre el mío

Estrecharte con fuerza

Mi piel contra la tuya

Mi luna, mi amor

 

(ILYSM (junio/2024)

sábado, 20 de junio de 2026

Se casó

 

Toda la vida soltera y de repente se casó.



(Esta frase, que se le ha ocurrido a Javier mientras contaba la vida de una conocida, en Can Josep, como en el cuento del dinosaurio, describe todo un mundo. Una vida).

jueves, 18 de junio de 2026

A bout de souffle vs Nouvelle vague


 



A bout de soufflé” es de 1960. ¡De 1960! Truffaut y Chabrol se habían adelantado con una película, nada comparable a lo que supuso “A bout de soufflé”. Godard oteó el aire e intuyó la que se avecinaba. El choque entre un joven y desconocido Belmondo y una jovencísima Jean Seberg y el asalto a las normas del cine, que era el asalto al conformismo moral de la sociedad burguesa de la época, produjo magia.


Godard rodó sin guion, lo improvisaba cada día en un café antes de empezar. Si podía escondía la cámara para que los transeúntes no se dieran cuenta de que participaban como extras. Descuidaba el raccord, la congruencia entre escenas, las preguntas sin respuesta en los diálogos, tantas cosas que necesariamente apareció como una película revolucionaria.


Durante buena parte de la película, el prota le pregunta a Jean Seberg, ¿Quieres acostarte conmigo? Y ella le va dando largas hasta enamorarse hasta las trancas. Era la cuestión fundamental que se estaba gestando en la revoluciones juveniles por llegar, tener sexo, es decir, follar. ¿Acaso no es ese el objetivo enmascarado de todas las revoluciones? Al final será ella la que le pregunta. ¿Temes envejecer?, que quizá sea el motor que las mueve.


Belmondo inaugura la época del antihéroe, un delincuente que se salta la ley, mata a un policía y sin embargo aparece como el joven simpático que las enamora. Había un público dispuesto a identificarse con quien se enfrenta a la autoridad y se salta las normas. Aunque al final hasta el propio Godard cree que ha ido demasiado lejos y con ayuda de Jean Seberg, protagonista y antagonista a la vez, lo denuncia a la policía, que hará que bese el asfalto.




La película de Richard Linklater es una declaración de amor a los directores franceses y alrededores de lo que se llamó la Novelle vague, una especie de álbum fotográfico en movimiento de lo que considera la revolución cinematográfica del siglo XX que duró 60 años. Aparecen todos, más de 120 personajes que se movieron alrededor de tres figuras que considera claves, Truffaut, Chabrol y sobre todo Godard.


Después de pasar revista a la nómina de personajes, a los que hace pasar por el estudio para fijarlos y preservar su estampa, dedica la película a reconstruir el rodaje del primer film de Godard, El final de la escapada. El protagonista absoluto en ese pasaje es el director francés al que considera un genio. Reconstruye su genealogía como crítico en los Cahiers du Cinema, como admirador de Rossellini y Melville, de quienes el film recoge citas categóricas sobre lo que debe ser al cine, y sus dos polos de atracción y repulsa, admiración por Bresson y rechazo de las películas de Julien Duvivier.


Jean-Pierre Melville: Para hacer una película solo hace falta una chica y una pistola.

Roberto Rossellini: El cine es una cuestión moral.


Pero si Linklater muestra cómo Godard hizo su película improvisando, saltándose las normas de cómo debía hacerse cine, él por el contrario mide su película hasta el extremo de caricaturizar a sus actores para que se parezcan a los personajes. Lo logra a medias, no basta el blanco y negro ni la fidelidad a las medidas de la pantalla. Los actores principales se parecen poco a los originales, no en la fisionomía, sino en la naturalidad con que aparecía en pantalla Jean-Paul Belmondo o en la intangible pátina de estrella que transmitía Jean Seberg, cuando interpretaron Au bout de soofle


Las películas que yo vi de aquellos directores me parecieron el propio discurrir de la vida asomando en las pantallas. No veo en la actualidad nada comparable. Lo que hace Linklater es meterlas en un museo.



miércoles, 17 de junio de 2026

La frase

 

 


Cada mañana habría que salir a la calle, mejor al campo, para atrapar una frase que sea enteramente tuya. Esta misma idea, que haya una frase que te pertenezca por completo. Si sales a la ciudad todos son reclamos. Estás agotado, acogotado. Lo más difícil, que sea tuya y le sirva a otros. Otros como tú, no los otros de quienes te alimentas, no los otros máquina. Mentes máquina que reciclan lo que emite la máquina. Pon el oído en las conversaciones, lo verás: repetición y repetición.

 

Cada día has de dar testimonio ante la burocracia de tu existencia: tarjetas de crédito, redes - una avalancha a punto de enterrarnos -, fes de vida - el bonobús, el recibo de la luz -, la mayoría sin tu participación consciente. Puedes liberar una parte de ti, piénsalo. Un rincón en el que seas tú, sin que nada te invada. Un acto de soberanía: nada ni nadie por encima de ti, respecto a ti. Busca el modo, desconecta, sal al exterior, sal de ti. Vacíate y escucha los ruidos de la naturaleza: escucha y ve la maravilla de los pájaros. Si se hace el silencio, entonces es posible que emerja de tu mente liberada la frase que lo acredite. Tu frase, tú, el verdadero testimonio de tu existencia.

 

Piensa, tú en medio de la multitud indiferenciada. No es necesario que los demás lo sepan. Tan solo que lo sepas tú. Que existes, que vives, que en tu caso no ha sido en vano el regalo de la existencia.

 

Cada mañana, cada día, un acto de soberanía.

 


lunes, 15 de junio de 2026

La bola (Jot Down)

 


Estos días me he entretenido con un libro, La bola, y lo que se ha escrito alrededor, en general, textos almibarados y laudatorios, unos y, otros, los críticos, obedeciendo a un periodismo tan relamido como demodé. El autor escribe sobre la fascinación que muchos jóvenes escritores sintieron por un personaje que les atraía pero que se les escapaba, una mujer de Santa Pola se supo después. Quizá agorafóbica, para encandilarlos les enviaba fotografías de una mujer en bragas y lencería fina, que no era ella; se valía, como fotógrafa, de su peluquera, para hacerse pasar por ella. El objetivo era que escribiesen en una revista nueva que enfatizaba lo estético por encima de lo verdadero, si tal distinción es posible. 

 

Durante un tiempo Jot Down, la revista, fue ese tipo de producto cultural que uno asocia a lo novedoso y moderno. Se habló del New Yorker español. Muchos de quienes aceptaron la invitación lo hicieron gratis con tal de aparecer en la revista de moda. Provenían de los entonces - años 2000 - novedosos foros de Internet donde se dieron a conocer, por ejemplo, El Aerópago, donde aquella mujer aparecía como Shizuka, o de los comentarios en el blog de Arcadi Espada, Diarios. Escribían sobre cualquier tema, ciencia, temas culturales, cine, deportes y entrevistas. Como la revista nació en Internet, los textos eran largos, sin limitación. 

 

El momento de gloria de Jot Down, si hemos de seguir el hilo de La bola, fue cuando Mar de Marchis - ese era el nom de plume con que esos jóvenes escritores la conocieron - consiguió llegar a un trato con Prisa (Juan Luis Cebrián o Manuel Mirat) para entregar un ejemplar mensual de la revista con El País dominical. Un acuerdo que duró tres años – entre 2015 y 2019 - y sirvió de ayuda financiera a una revista que nació con pocos recursos. Ahora la revista languidece en Internet. (El enlace lleva al punto de vista editorial de Jot Down sobre La bola)

 


La bola tiene interés para lector mientras mantiene la fascinación por un personaje que la mayoría desconoce. El libro no es una novela, tampoco una biografía, ni siquiera un ensayo, sino una especie de crónica alargada sobre ese momento de fascinación que atrajo como una candela a moscas en busca de miel. Una narración basada en hechos reales, anuncia: cómo una mujer desconocida, con las armas de una voz susurrante al otro lado del teléfono y un teclado y fotografías robadas a su peluquera, consiguió encandilar a un grupo de jóvenes ardientes, seducidos por la promesa de sexo y nominación (lo que Mar ofrecía, pero no para sí).

 

Cuando llega al punto en que El confidencial y Vanity Fair desvelaron el nombre que se ocultaba detrás de Mar de Marchis, la fascinación se hace añicos como también decae el interés que estaba despertando la lectura. Entonces la realidad se apodera del relato y devuelve al personaje a la banalidad (soledad, enfermedad, muerte), la de cualquiera, tras el breve fulgor de caballo desbocado que cada uno había creído que era el vivir. La primera parte parece escrita a dos manos. La del autor, Daniel Verdú, vecino alicantino del personaje, y la de Enric González, que si damos crédito a lo que leemos fue quien más intimó con María Jesús Marhuenda Irastorza. Lo que sigue al desvelamiento parece escrito por alguien que ha perdido todo interés por el personaje o que no se ha esforzado lo suficiente para seguir más allá. Otra versión aparece en este enlace.

 

Durante al menos la mitad de nuestra vida nos fascinan los personajes de novela, primero los aventureros, más tarde los románticos envueltos en apasionadas historias de amor, después los constructores de imperios militares, políticos o empresariales. Experimentamos en nuestra imaginación con distintos tipos de héroes a los que nos gustaría parecernos. Por eso leemos novelas. Durante el último tercio de nuestra vida, tras un breve periodo de atracción por la figura del antihéroe, lo que nos interesa son los temas asociados a las preguntas básicas. Al acercarnos al final nos interrogamos sobre la muerte y quizá sobre nuestra huella. Por eso leemos biografías de científicos u hombres notables o ensayos que nos acercan a la filosofía y, puede que al final, busquemos la luz que las religiones prometen. En fin.