domingo, 23 de agosto de 2026

Pirineos 26: Mesa, Faja, Añisclo

 


 

“La felicidad de la abeja y la del delfín es existir. La del hombre es descubrir esto y maravillarse por ello”. Jacques Cousteau

 

Si describes, analizas o creas has de hacerlo desde una cierta soledad sacrificando parte de tu bienestar en pro de la libertad mental. Visto y sentido así, la felicidad está reñida con la soledad. El aislamiento te permite la concentración para ver con mayor claridad, a cambio has de renunciar a la compañía, aunque sabes que la compañía es un requisito para la permanencia y la satisfacción. En montaña el esfuerzo físico libera la mente.

 



El bus nos lleva por los paisajes pelados de la alta montaña pirenaica: praderas, roquedos y lapiaces, cielo limpio y aves desplazándose en geometrías dinámicas. Puestos a andar, aparecen los primeros rayos del sol resbaladizo sobre las cumbres peladas. Una ligera bruma emerge de los valles sin llegar a ocultar los picos que se alumbran en un estallido y durante unos instantes permanecen dorados iluminando el escenario que hemos venido a contemplar.

 

Se puede contemplar la belleza en compañía y se puede ser feliz en solitario, aunque de forma limitada. Plenamente feliz mejor en compañía; la belleza inesperada sin embargo se revela en soledad. La sensación de plenitud solo te alcanza si la experimentas en el amor, dos personas sintiendo juntos.

 

La belleza es el otro nombre del conocimiento, el conocimiento es el otro nombre de lo bello.

 


Los montañeros transitan hacia los picos o hacia el Valle de Pineta, chicos y chicas cargados con grandes mochilas. Algunos solos, otros en grupos de dos o tres, el gesto serio sin llegar a ser ceñudo, en silencio atentos al rumor de la montaña. Los senderos se bifurcan: hacia el refugio de Goritz para subir luego al Monte Perdido o hacia el Añisclo, dos de las tres sorores junto al Cilindro de Marboré o hacia el cercano Valle de Pineta. Maravillado ante lo que voy viendo y sintiendo paso de largo ante la puerta simbólica de dos hitos enfrentados y he de retroceder. Me asusta la pendiente rocosa y espero a mis compañeros. Juntos es más fácil, la montaña menos amenazadora.

 

A la vuelta, once horas después, el sol de la tarde desenreda la neblina por encima del río y del bosque verde intenso que colorea el cañón de Ordesa. Si vuelvo la vista atrás, haca arriba, las paredes se desnudan de la pobre vegetación y aparece la roca de los colosos pirenaicos que con gran esfuerzo hemos subido hoy, el Pico de las Olas y el Añisclo, este especialmente difícil por los senderos de piedra suelta, dificil cuando la hay, más difícil y resbaladizo cuando no la hay. No aconsejable para quien padezca de vértigo.

 


Con un grupo de amigos pasamos una semana en Pirineos, con base en la pequeña aldea de Fragén, junto a Broto, el de la ferrata de la cascada. Hacemos cosas que solos no haríamos, nos atrevemos con los picos en compañía: La Mesa de los Tres Reyes, La Faja de las Flores, el Añisclo.  

 



Los tres tienen dificultades, el pico navarro porque la subida es larga y agrietada por un terreno kárstico de roca rota y suelta; el segundo porque tanto al entrar (clavijas de Carriata) desde la pradera de Ordesa, como para salir (clavijas de Cotatuero) se requiere cierta habilidad para alcanzar la cornisa natural que durante 3 km conecta dos circos glaciares. El esfuerzo merece la pena: desde ese pasillo natural se contempla el mayor espectáculo de los Pirineos; el Añisclo porque es una ruta larga de 25 km y 1600 de desnivel, en la que empleas todo el día, para lo que necesitas paciencia, resistencia y coraje para ascender por senderos de fuerte pendiente.


viernes, 14 de agosto de 2026

Isaba y la Foz de Lumbier

 


Camino por Isaba un municipio navarro, cerca de Huesca y de Francia. Es de noche. El silencio remite a un pueblo rural y de montaña. Las calles están empedradas y las casas, salvo las encaladas, están hechas de sillares trabajados. Una luz tibia resalta sin demasiada convicción la torre de la iglesia que parece más baluarte de un castillo que recinto religioso. 


Por la mañana en la Foz de Lumbier hemos paseado bajo unos altos y estrechos túneles construidos cuando en esta zona hubo un ferrocarril de vía estrecha, el tren de Irati - el primer tren eléctrico de pasajeros de España - que entre 1911 y 1955 conectaba Pamplona con Sangüesa y Aoiz, llevando madera desde la selva de Irati, otras mercancías y pasajeros. Unos pocos turistasb hacían el recorrido bajo el intenso calor. En el congosto se oían los chapoteos en el río.




Casi tengo olvidado y no ha pasado más que unas horas El Monasterio de Leyre, tan renombrado por ir rebotando en el nombre de muchas mujeres. Es verdad que la mayoría de los monasterios lo perdieron todo cuando Mendizábal se empeñó en destruirlos. Queda la hermosa y curiosa cripta con cuatro naves que nacen de tres ábsides y la gran nave de la iglesia en la que el gótico del XVI se superpone sin borrarlo al románico del XI.




 Aunque la historia con la que nos hemos quedado es la de aquel Abad Virilo que se puso a dormir junto a la fuente y tardó en despertar 300 años. El monasterio contiene el panteón de los primeros reyes de Navarra, guardados todos juntos en una arqueta.


Más que casas veo en Isaba caserones con grandes portadas de amplios arcos que recuerdan la época en que las caballerizas y los carros entraban por ellas, ahora reconvertidas en hoteles u hostales rurales que en esta época del año - estamos en el fin de semana de la Virgen de Agosto, los días más viajeros del año - están ocupadas por turistas nacionales.


A simple vista el pueblo está muy bien cuidado, con flores en las ventanas, macetas en los parterres y rosales allí donde es posible, un pueblo que ha alcanzado el bienestar burgués que permite el comercio y el turismo. Hay muchos restaurantes abiertos y bares de tapeo para los locales, aunque a pesar de que el gran parking y las calles están llenas de coches, no están grandemente ocupados. En las calles hay muchos chicos jóvenes adolescentes, casi niños, bastante silenciosos, sentados sobre pretiles o bancos de piedra. 


La noche y el pueblo estan tan en silencio que ni siquiera se oyen animales aullando o cucando, solo las campanas de la iglesia cuando tocan y algunas voces juveniles ligeramente elevadas. Si pongo el oído, el idioma que escucho es el español, también alguna familia en catalán, todo y que en un restaurante en el que hemos entrado a tomar una caña lucía el cartel de la foto. 


Experimento el silencio que se aproxima a la felicidad del pequeño burgués, la razón fundamental de por qué la mayoría de la población de esta y otras zonas ha abrazado el nacionalismo.



jueves, 13 de agosto de 2026

Eclipse




La vida es un fenómeno único e irrepetible. Sucede para mí, para todos y para todo. Nunca más. Visto así cada día debería ser una celebración, antes de que la luz se apague para siempre. Sucede algo más, que somos conscientes y lo contamos.


Hace unos días asisti a un concierto con piano y violín: Stravinsky, Sarasate y César Frank. Mis ojos se evadían por las esculturas y los retablos de la iglesia museo, mi imaginación volaba fuera. Durante unos breves segundos el violín y el piano de Frank conseguían retenerme. Cuando lees u oyes un poema que ya antes te había producido una emoción las siguientes veces te deja frío. El arte trata de lo único e irrepetible, por eso nos emociona como trasunto de la vida. Y por eso sucede tan pocas veces, y por eso hay largos periodos en la vida de una persona y en la vida de una civilización que son la travesía de un desierto.


Mientras eres joven, tu libro está por escribir, las emociones se suceden, siempre hay cosas por descubrir hasta que el libro se colma. Qué sucederá cuando hayamos descubierto el último misterio. (De ahí el terror a la singularidad, que se asocia a un momento que ha de traspasar la IA, porque nos convertirá en insignificantes cuando toda emoción tienda a cero). Qué le sucede a un hombre cuando ya no le queda nada por descubrir.


Cerca de casa hay dos cerros prominentes. Uno con visibilidad de 360 ⁰, el otro abierto al suroeste. Quizá eran los dos mejores sitios de la ciudad, junto al castillo, para ver el eclipse. No oí voces extranjeras, a pesar de que la ciudad estaba llena de foráneos, porque son invisibles desde el centro. 


Durante las dos horas que duró el fenómeno, estábamos como en un picnic: camaradería, algún que otro porro, gafas de quita y pon y muy buen humor. También solitarios ensimismados en la postura del yogui o con un libro entre las piernas. No fue muy diferente a como contemplamos la luna cuando cambia de fase, aunque esta vez era el sol en fase, hasta que se produjo el acontecimiento - un cuerpo 400 veces más pequeño que el Sol tapándolo, salvo por una brillante corona, gracias a que la Luna está 400 veces más cerca de nosotros. Hubo aplausos y gritos y nos quitamos las gafas. Luego silencio y éxtasis. Fue tan breve como debe ser la eternidad: ya había pasado, sin conciencia de haber estado ahí.


Un momento único, como la vida, nunca más lo volveremos a vivir, nunca más volveremos a vivir.


lunes, 10 de agosto de 2026

Un poeta

 

 


No verás una película como esta porque nadie te la pondrá delante de los ojos. Y aunque te la pongan, probablemente no harás el esfuerzo por sentarte y verla. Todo en ello exuda tercerismo. Ya sabes, ni película de Hollywood ni película indie. Y, sin embargo, deberías darle una oportunidad; si no lo haces es porque una parte del mundo y de las cosas del mundo escapan a tu campo de interés. 

 

Un hombre no muy agraciado, en cualquier aspecto que consideremos, se siente poeta porque en su juventud escribió poesía, incluso la publicó y hasta le dieron algún premio. Sentirse poeta le exime de cualquier compromiso con el mundo. Eso cree. Desatiende los deberes familiares: la hija de un matrimonio fallido se lo tendrá en cuenta. Desatiende los deberes laborales: su madre ya mayor, cree, debería seguir manteniéndolo. Si alguien provee un trabajo para él no se sentirá obligado a corresponder con responsabilidad. Piensa que los esfuerzos han de hacerlos otros, no él.

 

Pero se abre una ventana: su vida parece que va a dar un giro cuando se encariña con una chica poeta. Puede ser la gran obra de su vida, su Opus Magnum, convertir a una adolescente en la gran poeta nacional: darle los premios que merece, sacarle de un medio familiar condenado, arreglarle la vida. ¿Lo conseguirá? 

 

Si te animas a ver la película, verás que el mundo no es como lo pinta tu imaginación. La película es torpe en la producción, en la interpretación, en el encadenado de las escenas. La película está fabricada con las inexistentes reglas de la poética. Aparece un mundo que no es el tuyo, aunque te suenen los nombres, los giros y los ecos, imágenes que llevan a Fernando Botero y a los barrios humildes, al poeta nacional José Asunción Silva - la ensoñación de nuestro prota que para los demás no es más que una efigie en el billete de 5000 pesos.

 

No veas la película para ensanchar tu mundo, por solidaridad con los desvalidos, por compromiso - esa palabra en desuso. Por qué entonces, por fidelidad al hombre que quizá has olvidado que eres.

 

Nocturno III de José Asunción Silva

 

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca…


Escribo esta reseña en un parque donde un amplio grupo de colombianos - ningún Botero entre ellos - cantan cumbias para celebrar un cumpleaños. Ni a ellos ni yo sabíamos la tragedia que está sucediendo en su país

 


viernes, 7 de agosto de 2026

El agua al cuello

 


 

1. En el pasado mundial las redes sociales (twitter es lo que más o menos controlo) bullían de marroquíes entusiastas con su selección. La clase media marroquí ha crecido, hay una élite intelectual. ¿Dónde está esa clase media acomodada que no se avergüenza de lo ocurrido en Ceuta? No claman por los cadáveres sin identificar. No claman por los niños, sus niños, dejados al otro lado de la raya. Se habla de 143 muertos y 57 desaparecidos. ¿Alguien imagina algo semejante si fuesen españoles?

 

2. Sánchez ha tenido 56 ministros, ahora son 22. No me he interesado por sus funciones, desconozco sus nombres y su labor. Creo que los ceutíes les echan de menos. Después de una semana, una ministra ha acudido a la ciudad. Los problemas presentes son tantos que sorprende que no hayan acudido para ver cómo solucionarlos. El propio Sánchez está de vacaciones. Lo último, las denuncias por violaciones de niñas.

 

3. La incompetencia de Trump tiene sus imitadores. Incomoda verlos delante de él haciendo monerías. Solo dos nombres. El secretario de la OTAN e Infantino. Este, pocos días después de lo sucedido en Ceuta, acudió a postrarse delante de Mohamed VI. Le ofreció el partido final del próximo mundial, si le apoyaba para mantenerse en el cargo. Marruecos está construyendo el estadio más grande del mundo y quiere albergar la final, pero no puede acoger a sus niños. Tiene razón Sumar, España debería desvincularse de la organización del mundial.

 

4. En Twitter un asunto le está ganando en atención a lo que sucede en Ceuta: los fichajes del Madrid. Hay un trasvase de emociones de una al otro: se lamentan de que el anunciado de fichaje de Rodri no se haya producido. Lo simbólico sigue ganando la partida a la crudeza de lo real; los muertos, los niños abandonados.

 

5. Si nos refugiamos en lo simbólico es por el miedo a la realidad: que la cuestión con Marruecos estalle y nos involucre. El agua me llega el cuello pensando en esa posibilidad.

 


miércoles, 5 de agosto de 2026

10 preguntas impertinentes

 


¿Estamos haciendo las preguntas adecuadas para obtener la mejor información? 

 

1. ¿De dónde era la inmensa mayoría de las más de 80.000 personas que entraron ilegalmente en Ceuta la semana pasada?

 

2. ¿Qué país rodea Ceuta por todos los lados excepto por una parte del mar? 

 

3. ¿No tiene ese país control policial o militar de sus fronteras?

 

4. La mayor parte de los que cruzaron la frontera ilegalmente eran adultos, ¿como tales no tienen responsabilidad alguna? Y los niños, ¿cómo llegaron?

 

5. ¿No son suficientes los muertos ahogados para considerarlo la tragedia principal? ¿Nadie es responsable de esas muertes?

 

6. Tenemos el número casi exacto de los muertos en el lado español (cerca del centenar). Hemos visto a policías y guardias civiles salvando a muchos de las aguas. ¿Por qué no sabemos el número de los que murieron en aguas marroquíes? ¿Hay imágenes de los cuerpos de seguridad marroquíes rescatando a sus naturales de las aguas?

 

7. ¿Es pertinente pedir a las comunidades peninsulares que acojan en sus centros a los menores marroquíes si antes no se ha pedido - exigido - al ministro de interior marroquí que los acoja? ¿Es el Estado marroquí, que está creciendo aceleradamente, un país menesteroso? 

 

8. ¿No es el Estado marroquí quien mejor conoce la situación familiar de los menores? ¿Qué son los marroquíes para su Estado: ciudadanos, súbditos, carne de cañón?

 

9. ¿De qué tiene miedo el Gobierno español para no ser tan exigente con el gobierno marroquí como lo es con sus socios europeos?

 

10. Y luego está la cuestión del estatus político de Ceuta y Melilla. Hay quien sostiene que son colonias españolas. Si es así, ¿debe el Estado español negociar su entrega a Marruecos o la población de ambas ciudades puede decidir un referéndum si optan por España o por Marruecos, o basta con que el presidente Sánchez, sin consultar al Parlamento, las entregue sin más como hizo con el Sáhara?

 


martes, 4 de agosto de 2026

La actual desdicha (vivir sin propósito)

 

 


El sentido de la vida. Durante siglos hemos utilizado este sintagma para formalizar la pregunta sobre lo que más nos inquietaba. Una pregunta filosófica o religiosa, en todo caso metafísica, una pregunta inadecuada, pues muchas de las respuestas le indicaban al inquisidor una vida más allá de la vida real. Nadie ha encontrado una respuesta definitiva, verificable.

 

Hay una pregunta más biológica, más apegada a la sustancia de la vida: tener propósito. La vida se organiza o se autoorganiza con el fin de prevalecer, mantenerse, reproducirse. No hay trascendencia aquí, sino inmanencia. Tener hijos es un propósito de la pareja cuando decide unirse y mirar hacia el futuro. La finalidad de la pareja que se une o forma un matrimonio es tener hijos. No tenerlos se suele vivir como un fracaso. Hay pues un fruto verificable en ese propósito.

 

Estas son las etapas: la crianza bajo el techo paterno, amarse para vivir juntos, obtener fruto de ese amor. Y una vez criados los hijos, la despedida del mundo, a veces en forma de ruptura de pareja, un propósito que sin embargo, una vez cumplido, sigue latiendo, de ahí que se formen segundas y terceras parejas. 

 

Toda unión humana nace con propósito. Pocas cosas más tristes que desanclar de la cabecera de WhatsApp a la persona que has amado, aquella que sabe todo de ti. Pero si queremos que las sinapsis desaparezcan de la mente, la unión casi irrompible con el recuerdo de la amada, hay que levantar esos anclajes, para acabar el duelo.

 

También hay propósitos comunitarios. El seguir juntos de una pareja tiene su correspondencia en la comunidad política: el propósito común de vivir bien. Cuando desaparece el propósito entra la segunda ley de la termodinámica, la decadencia, la desagregación, la disolución. Uno mira a Europa, mira a España, y se pregunta cuál es el propósito. Si no hay un propósito común, seguridad, bienestar y proyecto, aparecen los muertos, es decir, aquellos a los que no se ha atendido.

 

Mira qué poco se habla de los ahogados en las aguas ceutíes, ¿cuántos? Tenemos un número aproximado de los muertos en aguas españolas (90) pero no sabemos nada de los muertos en aguas marroquíes. Ya ocurrió con la valla de Melilla. También con la Dana de Valencia y el descarrilamiento te Ademuz. Sin responsables. Si el liderazgo consiste en el enriquecimiento personal y el poder un fin a sí mismo, la segunda ley de la termodinámica empieza a trabajar.

 

Parece como si yo estuviese repitiendo un programa conservador, pero es naturaleza, biología, organización frente a entropía. Es probable que la desdicha occidental tenga mucho que ver con la actual distancia de este programa biológico. Volvamos al sentido: qué sentido tiene una vida sin propósito. Qué sentido tiene una comunidad política sin propósito, es decir, sin proyecto colectivo. La Unión Europea nació con un proyecto, ahora no tiene ninguno; la actual generación de políticos españoles solo mira por su beneficio.