sábado, 11 de abril de 2026

Los panda de Sichuan





Nos despertamos con una  temperatura de dos bajo cero. De camino hacia el Parque de los pandas, recorremos, carretera abajo, deconstruyendo la obra de ingeniería 'China en marcha', la nevada que ha caído esta noche.




Sichuan es el hogar principal del panda gigante, albergando más del 70% de la población silvestre gracias a sus densos bosques de bambú. Se encuentran en las montañas húmedas de Qionglai y Jiajin de Sichuan. 




El panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) es un símbolo de China: queda unos 2.000 en libertad, en las montañas de Sichuan y Shaanxi. El Centro de Investigación de Wolong - que visitamos - es único por estar dentro de su hábitat natural a 1.700 m de altitud. En las zonas de cría, los cuidadores de los cachorros van con disfraces de panda para que no se acostumbren a los humanos.




Panda en nepalí, significa 'animales que comen bambú', en mandarín, xióngmāo es osogato. El panda dedica entre 10 y 16 horas diarias a alimentarse de bambú, su dieta casi exclusiva (tiene seis dedos en sus manos para coger el bambú); necesita 38 kg al día para sobrevivir. Come también manzanas, zanahorias, miel, insectos y huevos de pájaros. Su genoma es el de un carnívoro puro. Duerme 10 horas porque su temperatura corporal es muy baja. Su intestino es muy corto, por lo que  hace muchas deposiciones al día. Suelen vivir 30 años. Las hembras solo están tres o cuatro días en celo; suelen tener una cría, por eso es tan complicada su conservación. Mediante técnica in vitro se ha conseguido que tengan mellizos. Otra curiosidad, ocultan sus genitales en sus cuerpos para indiferenciar machos de hembras como defensa ante los depredadores.


El panda es considerado un tesoro nacional de China y símbolo de paz y amistad. Todos cuantos existen en el mundo son propiedad de China, que los presta. La reservas de los pandas alberga leopardos de las nieves, ciervos del musgo y unas 1.400 especies de plantas. Nieve permanente, bosques de abetos y prados alpinos a 3.000-4.000 m, ese es el paisaje.




Comemos en un restaurante frente al Qingcheng, el monte sagrado del taoísmo, en Dujiangyan, un pueblito de solo - en China-   700.000 habitantes, conocido por un original y muy antiguo sistema de irrigación. La comida es exquisita, uno de los mejores días al respecto.




Vamos después a un centro comercial para ver hay una curiosísima biblioteca que utiliza el trampantojo de los espejos reflectantes para crear espacios fantásticos.




Por la noche hacemos la ronda por la ciudad moderna de luz, color y decorado Disney. Por encima de todo, las Torres Gemelas es el mayor atractivo turístico de Chengdu. En sus gigantes pantallas led (52,000 m²) proyectan animaciones temáticas que incluyen pandas, motivos culturales de Sichuan y mensajes de bienvenida. Las observamos desde un puente peatonal de 360⁰.  Alrededor del puente que conoció y describió Marco Polo hay una intensa vida cultural de restaurantes, música y hasta limpiadores de oído en vivo y en directo. Otra atracción de luz y aspersores de agua son unas Torres que imitan al bambú. Todo muy Disney.




Se anuncia en los informativos la llegada de Pedro Sánchez a la República Popular China. Se rumorea que a la vuelta, por simpatía, proclamará la República Popular Española.


Los Alpes chinos: la Montaña de Siguniang

 


Cuando se sale de la gran ciudad se ve la convivencia de lo nuevo con lo viejo, las deslumbrantes torres de acero y cristal junto a bloques de pequeños apartamentos con cajas del aire acondicionado y ropa tendida a la vista, bloques apretujados a los que les falta la respiración. También hay viejos bloques desahuciados, sin vida dentro.Entre los bloques y las torres, por calles que en realidad son autovías con varios carriles, se mezclan los coches grandes eléctricos nuevos con un mogollón de viejas motocicletas y bicis. Hay dos chinas conviviendo en el mismo espacio. 





En las confluencias de calles aparecen viejecillos arrugados, a veces con chaleco amarillo, a veces sin él, con una bandera en la mano haciendo como que controlan el tráfico. Y en el mismo cruce, firme sobre un pequeño círculo, un guardia terriblemente expuesto se mueve al ritmo que cambian las luces de los semáforos, con los coches pasándole a un milímetro.




Mientras nos dirigimos a la montaña donde viven los pandas salvajes, entre torrenteras, picos nevados y zonas de desprendimientos, podemos observar la ingeniería China en marcha: dos máquinas enfrentadas desde las dos orillas de un río construyen un puente; largos túneles y viaductos kilométricos, el ensanche, contención de la montaña y consolidación de la carretera de las noventa y nueve curvas que nos lleva de los 500 m. de altura sobre el nivel del mar de Chengdu a los 4 000 del Gran Parque Nacional del Panda: obreros, máquinas y material siguiendo el curso quebrado del río de montaña, acercándonos hacia la frontera entre Sichuan y el Tíbet. Esta es zona sísmica donde en el 2008 hubo un terremoto de nivel 8.


Las 4 hermanas


A medida que ascendemos, mientras la obra de ingeniería queda detrás, se desnuda la cordillera de Siguniang, la "Reina de las montañas de Sichuan" y aparecen los picos nevados, los llamados "Alpes Orientales" por su semejanza con los europeos. Hay cuatro picos conocidos por una leyenda como "las cuatro hermanas", con alturas considerables, que van de los 5024 del Dafeng a los 6232 m, el más alto, del Yaomei. 


La altura nos pasa factura: mareo y un cierto dolor de cabeza. Llegamos a los 4000 m y luego descendemos para comer en un hotel nuevo a la entrada del Parque del valle de Shuangqiao.




Después, durante casi dos horas, un autobús del parque nos sube por el valle de Shuangqiao, en el macizo de Siguniang, hasta los 3.840 m. haciendo varias paradas para admirar el paisaje. Además de las vistas sobre los picos nevados, barrancos, lagos y cascadas, el valle concentra lagunas alpinas de color de jade, cascadas heladas, praderas floridas y vistas directas a las cumbres nevadas. Y yaks, rebaños  de yaks de los que los campesinos obtienen carne, leche y queso.


viernes, 10 de abril de 2026

El gran Buda de Leshan. Huanglongxi. Jinli

 



1. Hacen falta más de dos horas de bus para llegar a Leshan desde Chengdu, en la región de Sichuan. En Leshan ("La alegría de la montaña") confluyen tres Ríos (Min, Qingyi y Dadu) que históricamente causaron grandes inundaciones. Ahora sus tres millones de habitantes están protegidos gracias a la pericia del monje Hai Tong, que ideó un sistema para conducir las aguas a través de un gran buda sentado (Maitreya), tallado en un acantilado de piedra roja, en la confluencia de los tres ríos. Fue en el 713 d.C. durante la dinastía Tang, y durante 90 años, y gracias a un sistema de donaciones cuando se construyó (71 m. de altura, los pies 8,5 m de largo y las uñas del tamaño de un colchón). Un ingenioso sistema de drenaje interno por el cabello, orejas y ropa lo ha protegido durante 1.200 años. Se ve desde un ferry que te acerca al pie de la estatua. Patrimonio de la humanidad.




Cuenta la leyenda que un funcionario quiso quedarse con las donaciones, pero que el monje para demostrarle que resistiría las presiones se sacó los dos ojos. 


Este hermoso lugar, conocido como la tierra de la abundancia, productor de mandarinas, arroz, trigo, melocotones, uvas y kiwi, se convirtió durante la edad de oro de los Tang en residencia de pintores, poetas, monjes y filósofos taoístas.



 


2. Huanglongxi ("Corriente del Dragón Amarillo"), a hora y media de Leshan, es una ciudad histórica de 1.700 años. Ahí comemos y damos un paseo por un pueblo de casas de madera con el típico alero saliente  y puntiagudo, calles empedradas de las dinastías Ming y Quing, un riachuelo encauzado con piedras esculpidas y bordeado por seis árboles banianos milenarios. Como puerto fluvial a orillas del río Fuhe atrajo a comerciantes y monjes budistas y taoístas y ahora a turistas que buscan tipismo, gastronomía y un pintoresco paisaje acuático. Aquí se han rodado producciones históricas.




En un monasterio hermosamente adornado con flores y figuras del panteón budista trabamos conversación con dos monjes muy sonrientes, maestro y discípulo, nos dicen, tan curiosos como nosotros por saber qué nos mueve de un lado a otro del mundo.




Sin apenas visitantes hoy, pasados los fastos de la luna llena, el paseo por el puerto, las callejuelas y los remansos del rio (la 'joya serena de Sichuan'), por puentecillos y breves escaleras, junto a viejecillos sentados a la entrada de sus casas, por restaurantes y tiendas de recuerdos vacías a esta hora de la tarde, nos llena de paz, algo que hasta ahora no habíamos encontrado en este enorme país.





3. Al caer la tarde, por el margen del río Jin (Jin Jiang), de vuelta en Chengdu, vamos al encuentro la Calle Antigua Jinli, una zona peatonal de medio km, que combina una remozada arquitectura tradicional, de la dinastía Qing, con una decoración tipo Disney y gastronomía Michelín, tiendas de artesanía de lujo y comida callejera, casas de té y farolillos rojos. Más allá de la calle peatonal, por el barrio pululan monje budistas y mujeres con velo musulmán.




jueves, 9 de abril de 2026

Chengdu, Wu Zeitian y Du Fu




 1. Según cuentan Chengdu tiene la mejor cocina, con varias estrellas Michelín, también las mejores mandarinas. La vida es feliz y moderna, nos dice Verónica, la guía, y además tienen la mayor estatua de un Buda Sentado, en la confluencia de tres Ríos. Hay más.




Para llegar a Chengdu desde Xi'an - una distancia de unos 658 km que operan entre 75 y 90 trenes diarios - hay que atravesar una cordillera de 135 km, de los cuales 127 son túneles, con velocidades que pueden llegar a los 350 km hora. Una obra de ingeniería colosal, salvando una orografía compleja: no por ello el tren de alta velocidad aminora su marcha. El paisaje se torna verde, pasamos por ciudades de montaña con viviendas viejas, desconchadas, y otras, ya al sur, más modernas, una de las cuales tiene 4 millones de habitantes. China tiene entre 113 y 160 ciudades de más de un millón de habitantes; la dispar cifra depende de la definición de área urbana'.




2. En la muy larga historia de China hay momentos buenos y malos. La dinastía Tang (618-907 d.C.) se considera como su "edad de oro". La protagonizó una emperatriz, para unos, la emperatriz concubina, para otros Wu La Celestial. Era el S. VII, cuándo Wu Zetian (624–705 d.C.), ascendió a única emperatriz soberana de la historia de China. Gobernó desde Chang'an (el nombre antiguo de la actual Xi'an), pero procedía de Sichuan dónde ahora vamos. Se impuso a un débil marido y al heredero de quien se deshizo de mala manera.


Uno piensa en Catalina de Rusia, en las reinas Isabel de Inglaterra y de Castilla, en la reina Tamar de Georgia, todas ellas asociadas a 'Grande' para describir su reinado, pero qué decir de esta emperadora china. Ninguna hizo lo que ella para acceder y mantenerse en el reinado, el uso de la inteligencia y la crueldad. El instinto de poder en femenino. Wu Zetian es una de las personas más fascinantes y misteriosas de la historia de China, probablemente la mujer más poderosa de todos los tiempos.


Vilipendiada tras su muerte por el confucianismo - jerarquizante y patriarcal -, China pasó sin embargo de ser un país regido por una aristocracia militar a otro controlado por burócratas y letrados, dejando a su muerte un país preparado y listo para vivir su etapa de mayor esplendor y desarrollo en las décadas posteriores, una de las épocas en la que China se convirtió en el país más rico y próspero sobre la faz de la tierra.


 A ella se debe el Palacio Imperial de Daming, en Xi’an, el palacio, se cuenta, más grande de toda la historia de la humanidad, cinco veces más grande que la Ciudad Prohibida y 22 más grande que la Acrópolis de Atenas. 


También es obra suya la Gran Pagoda de la Oca Salvaje, en Xi’an, tras su destrucción por un terremoto, quizá la estructura más alta del mundo en aquella época. 




3. Poco después de que la emperatriz Wu Zeitian muriese nació el gran poeta chino Du Fu en la época dorada de la poesía china junto a su amigo Li Bai. A ambos se les considera las figuras más importantes de la poesía clásica del país, Du Fu de tendencia realista y Li Bai más romántico. Ambos escribieron durante el declive de la Dinastía Tang. La poesía florece cuando los imperios decaen, explora las emociones de lo que se ha perdido durante los Tang la poesía era parte importante de la vida social. Para ejercer un puesto público, los estudiantes debían escribir poesía. Algunos comparan la popularidad e influencia de Du Fu en China a la de Shakespeare en Inglaterra.




Du Fu escribió más de 240 poemas en su famosa "Cabaña de Paja" junto al arroyo Huanhua, en Chengdu. Es una poesía contemplativa, que canta la belleza de la lluvia en primavera y los paisajes de Sichuan; la luna, mientras estuvo prisionero en Chang'an (Xi'an) era el puente emocional con su familia distante. Escribió del sufrimiento de la gente común, de los horrores de la guerra y la corrupción política, por lo que también es llamado el "Poeta Historiador".

Ambos, la emperatriz y el poeta, murieron en soledad, apartados de las galas del mundo, la primera por la. conspiración de uno de sus hijos, el segundo caído en desgracia ante el emperador.


miércoles, 8 de abril de 2026

Xi'an y la Nueva China

 



Xi'an - la paz del oeste, significado - es el corazón de China. Desde aquí se organizó su modo de entender el mundo. El primer emperador, Xi, el actual presidente, y el director de cine más famoso, Zhang Yimou, son de Xi'an.




1. Cuando Mao se convirtió en emperador en 1949, proclamó que inauguraba una Nueva China. Si miramos hacia la China reciente, en realidad habría dos nuevas chinas, la comunista de Mao y la China liberal comunista o, mejor dicho, comunista capitalista de Deng Xiao Ping.




Al salir de Xian en dirección al museo/excavación de los famosos guerreros de terracota, vemos como se han ido añadiendo distintas capas de cebolla en sus ensanches, los cinturones sucesivos. Xian tiene cuatro. Simplificando, la primera, el interior de la muralla, remite al pasado histórico casi legendario; la China de Mao es la del segundo cinturón - bloques de pisos de estilo soviético, feos, enrejados, de mal gusto; el tercero es la época de transición, el paso entre dos siglos; el cuarto es el reciente, la China orgullosa de su potencia tecnológica. Xian ha pasado de cuatro millones a los 13 actuales. 


(© Goio)


Visto en perspectiva, Mao aparece como un emperador antiguo y Deng como el moderno. Con Mao todo lo privado se volvió estatal. El Estado, propietario de todo. Deng liberalizó la economía. Dos sistemas: antes y después de los 90 del siglo pasado; antes y después de los cupones de racionamiento; antes y después de la vida atada al registro civil que no te permitía salir de tu localidad o que si estudiabas, porque eras un estudiante excelente, habías de volver a ella; la de los cupones regionales o locales que te daban para comprar lo básico, vales por un kilo, y la de los yuanes digitales de Alipay. Incluso para entrar en ciudades tenían que pedir un permiso, tickets de alojamiento y comida. Xian es un ejemplo perfecto de esa transformación, de la China de Mao a la China de Xi, pasando por Deng.




2007, con la ley de propiedad, culmina la reforma económica iniciada por Deng en 1987. La Estado sigue siendo el propietario de la tierra y de las viviendas. Pero ahora tierra y vivienda, se pueden comprar, vender y alquilar; los beneficios del comercio y de la tierra son propiedad privada al 100%. La propiedad debería revertir al Estado al cabo de 70 años, pero los chinos nos dicen que no saben qué ocurrirá cuando pasen los primeros 70 años. 


Sin embargo, el problema de la vivienda no lo solucionó ni el sistema antiguo ni el moderno. En la tradición China la vivienda es una garantía para el matrimonio, necesaria para casarse. Los chinos viven tan hipotecados como los europeos.




La revolución económica de Deng sacó a millones de chinos de la pobreza, creó una casta de nuevos ricos, muy ricos, y una clase media que vive bien. Por el tipo de ruta que hacemos, no vemos la gente que lo pasa mal o regular; es difícil ver pobres en las calles. Las ciudades están electrificadas, hay comercios y restaurantes modernos por doquier, zonas urbanas muy modernas y lugares de ocio llenos de gente. 



Ese tipo de nueva economía ha infantilizado a la gente. Las zonas comerciales parecen versiones de Disney. Consumismo. Iluminación LED. Baratijas. Música indiferenciada. Una población zombi. ¿Pero acaso no sucede lo mismo en occidente? 




2. La Muralla de Xi'an es la fortificación urbana mejor conservada de China, construida entre 1374 y 1378 durante la dinastía Ming sobre bases Tang. Con cuatro puertas monumentales, orientadas a los cuatro puntos cardinales, tiene 14 km de perímetro, 12 metros de altura y forma rectangular, con un gran foso alrededor. Se puede recorrer en bicicleta en su parte superior (dos horas). Impresiona.




También es obra de los Tang la Gran Mezquita de Xi'an, centro espiritual islámico del noroeste de China. Construida en el año 742, es una de las más antiguas y grandes del país. Fusiona la arquitectura tradicional china con la fe islámica, siendo un lugar de culto activo para la comunidad Hui. Curiosamente, para nosotros, la mezquita está mirando hacia el oeste, hacia La Meca. Los Hui - 11 millones - son culturalmente chinos Han (hablan chino y comparten costumbres), pero se distinguen por su fe sunita, dieta halal, y fuerte tradición comercial y de artes marciales.

martes, 7 de abril de 2026

Templos budistas. Las religiones en China

 


1. En marcha hacia la primera visita del día, el templo budista de Zhenguo, construido hace 960 años, en época de la dinastía Tang, vemos por los campos montoncitos de tierra y objetos diversos y en ellos los pequeños incendios relacionados con el culto a los muertos que hoy se celebra, primera luna llena de primavera.




Qué ha sucedido con las religiones después de que el Estado se declarase activamente ateo. Según los estudios más fiables, entre el 50 y el 70% de la población se declara atea o agnóstica (entre 700 y 1.000 millones). El culto a los antepasados - esas pequeñas pilas funerarias que vemos - es la religión más practicada, unos 300 millones, el 22% de la población. Le sigue el budismo con cerca de 250 millones (18%), perseguido o muy controlado en el Tíbet; el cristianismo, quizá con 50 millones, es la religión que más crece en las ciudades; el Islam con 25 y el taoísmo, muy difícil de calcular por su fusión con la religión popular, entre 15 y 100 millones.



Millones de chinos no se identifican como "religiosos", pero visitan templos, queman incienso para sus ancestros o consultan el zodiaco. La religión popular tiende hacia el sincretismo. Es la base espiritual de la vida diaria, aunque carece de una estructura jerárquica única. El taoísmo, la única religión nativa de China, mantiene su influencia en la medicina tradicional, las artes marciales y la filosofía moral, muy vivo en la cultura popular. 


El Islam se mantiene en las zonas de la antigua ruta de la seda, en la región de Xinjiang - iugures- , donde su práctica está estrictamente controlada por el Estado. 



2. El desinterés del Estado por el patrimonio religioso se ve en la falta de cuidado de los templos y pagodas, incluso, aunque hayan sido declarados, como el templo Zhenguo, patrimonio de la UNESCO. Resulta asombroso que una arquitectura sin clavos, basada en un complejo sistema de encajes de madera y grandes ménsulas, haya sostenido el edificio durante mil años, salvando terremotos y desidia. El templo contiene estelas, frescos y esculturas de arcilla policromada - única en China - que representan a Shakyamuni rodeado de sus discípulos, Bodhisattvas y Reyes Celestiales.




Después de comer visitamos otro templo budista, el Shuanglin, cerca de Pingyao, famoso por albergar más de 2.000 esculturas de arcilla pintada de las dinastías Ming y Qing. También Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con 1.400 años de historia. En uno de sus patios se venera un sophora de la misma edad del monasterio.




3. La segunda visita del día es al complejo de la Familia Wang (Wang Jia Dayuan). El apellido Wang (王, literalmente "Rey") más que a una familia representa una red de clanes que ha moldeado la economía, la política y la arquitectura del país durante milenios. El linaje se remonta a la dinastía Zhou (1046–256 a.C.) una realeza caída que adopta el apellido "Wang" para denotar su linaje real. A lo largo de las dinastías Han, Tang y Song, los Wang no solo fueron terratenientes, sino también una "familia de funcionarios" que proveía a la corte de primeros ministros, generales y calígrafos (como el legendario Wang Xizhi.




La residencia familiar que visitamos es conocida como la "Ciudad Prohibida de la gente común". Fue construida durante 300 años. Ocupa unos 250,000 m² y se divide en secciones que reflejan la jerarquía confuciana: áreas separadas para hombres, mujeres, ancianos y sirvientes. Su éxito se debió a su papel como Mercaderes de Shanxi (Jinshang): comercio de Sal, servicios financieros mediante bancos y letras de cambio a lo largo de la ruta de la seda.




La longevidad de la familia Wang se atribuye a un sistema de valores estricto basado en el Confucianismo: educación antes que riqueza; gestión de clan: escuelas privadas, fondos de caridad para los miembros pobres y reglas estrictas de conducta para evitar que los herederos desperdiciaran la fortuna y resiliencia ante los cambios políticos y económicos. Hoy, el apellido Wang es el más común en China continental (casi 100 millones de personas).


El tren rápido nos pone en 3 horas en Xi'an, una ciudad de 13 millones de habitantes famosa por sus guerreros de terracota.



lunes, 6 de abril de 2026

Confucio en Pingyao

 


Si ayer, llegando, la ciudad con la muralla embebida en luces doradas y las calles casi vacías con sus farolas rojas, me pareció un joyero, hoy tenía la ocasión de ver sus joyas. Pingyao, para las magnitudes de China es una ciudad pequeña, no llega a los 500.000 habitantes, pero con mucha enjundia. Lo que vemos, la muralla y la cuadrícula urbana ortogonal con su dos calles principales cruzadas como si copiase el cardo y el decumano romano, se remonta al siglo XIII, sin embargo, el primer asentamiento de la ciudad data de hace 2800 años, la época de Homero. Lo que vemos es obra de banqueros medievales, la muralla, las casas, con sus oficinas alrededor de un patio, las calles ordenadas. A esa obra de la prosperidad financiera, la UNESCO le ha concedido el título de patrimonio histórico. 




¿Qué contenía el joyero? A plena luz del día, las calles se han ido llenando de turistas chinos, mientras visitábamos los interiores: una letra de cambio, la acuñación de pesas y monedas, las cajas fuertes de la llamada primera empresa de seguridad del mundo, el templo del dios de la ciudad. En el exterior, Pingyao es la típica ciudad turística, llena de restaurantes y tiendas de recuerdos, el casco antiguo progresivamente deshabitado con algo que quizá no se ve en otras partes: las fábricas de belleza femenina: maquillaje, cuidado de las manos y cabello y, por encima de todo, locales donde se venden o prestan los vestidos que imitan la última moda imperial: túnicas largas con cuello cerrado y bordados, con vestidos ajustados o no. Un decadente modelo femenino, como si las niñas se preparasen ara ser las nuevas concubinas del emperador.




Un plaga, la multitud de adolescentes que han decidido en días de fiesta como estoa 4, 5 y 6 de abril, vestirse y filmarse para lucirse en Tik-tok. Hay tantas que su presencia se impone de tal modo que no puede verse otra cosa. Una infantilización que sigue los pasos del mundo occidental.




Y sin embargo, uno creía que en Pingyao iba a encontrar el misterio del alma China, que iba a palpar las enseñanzas de los dos grandes filósofos de su cultura, Lao Tse y Confucio. No se detienen en sus templos los turistas que llenan Pingyao, o muy pocos, prefieren consumir las baratijas que se les ofrecen y filmarse. No sabrán que la muralla tiene 72 Torres que se corresponden con los 72 mejores alumnos de Confucio, que las 10 figuras que le acompañan en el templo construido hace 860 años son sus 10 excelentes discípulos y que los dos más dos que están a su izquierda y derecha son los ayudantes que tomaron nota de lo que Confucio explicaba, pues como Sócrates y Jesús nada escribió, solo enseñaba a través de su palabra.




Ahí está el templo de Confucio, ahí la escuela que se hizo famosa por sus rigurosos exámenes para acceder al funcionariado imperial. Nada más lejos de la plenitud de la existencia a través de la vida simple, pura, tranquila y pacífica, y de la vuelta a una infancia primitiva lejos de la vanidad y las preocupaciones del momento, que propugnaba su maestro Lao Tsé. 




Qué queda del ideal educador de Confucio, el que dio carácter al Estado chino. Su filosofía, sus cinco principios (humanidad, ritual, honestidad, sabiduría y rectitud), ha modelado la conducta y el orden social de la ciudad de Pingyao y del Estado chino durante siglos. Es verdad que la enseñanza de Confucio iba dirigida al funcionariado de China y que, siguiendo la tradición, son las élites políticas y tecnológicas actuales, quienes siguen su legado, no la masa consumista e infantilizada que se ve por las calles en un día de fiesta como hoy.




Confucio vivió entre los siglos VI y V ac pero sus ideas no se asentaron definitivamente como la ideología oficial de China hasta la dinastía Han, alrededor del año 140 ac cuando bajo el emperador Wu, alcanzó una preeminencia espiritual sin parangón, base del sistema educativo y de la función pública, así es venerado en los templos dedicado e él, no como divinidad, sino como el Maestro.