miércoles, 14 de octubre de 2026

El genocidio armenio desde el lago de Van



El genocidio armenio

1915 marca un punto trágico en la historia de la región del lago Van y de toda la meseta armenia. En el marco de la Primera Guerra Mundial, la población armenia bajo el Imperio Otomano fue víctima de una campaña de exterminio y deportación masiva. Se habla del Genocidio Armenio. Tras la humillante derrota de los otomanos ante los rusos en la Batalla de Sarıkamış (enero de 1915), se acusó colectivamente a los armenios de actuar como "quinta columna" en favor de las tropas zaristas. Se ejecutó a los líderes locales armenios y progresivamente a los hombres de las aldeas. Durante 4 semanas los armenios se atrincheraron con escasos recursos en el casco antiguo de Van. El ejército zarista ayudó durante un tiempo hasta que la contraofensiva otomana obligó a más de 200.000 civiles armenios de la región de Van a huir en extenuantes marchas hacia el Cáucaso (Ereván y Georgia), abandonando para siempre sus hogares ancestrales y la isla de Akdamar. 


Catedral de Ani



Los historiadores hablan del genocidio porque fue una decisión política planificada y ejecutada desde el poder del Estado otomano por el triunvirato de los "Tres Pashás" (Talat Pashá, Enver Pashá y Cemal Pashá). El ministro del interior ordenó la redada del 24 de abril de 1915 en Estambul, donde fueron arrestados y ejecutados cientos de intelectuales, políticos y líderes armenios (es la fecha que conmemora el genocidio). El ministro de la guerra y el de marina desarmaron y ejecutaron a los soldados armenios. Un cuerpo paramilitar compuesto por convictos soltados de las cárceles, fue enviado a las provincias orientales, emboscó y exterminó las caravanas de deportados armenios.


Iglesia de los Doce Apóstoles (Mezquita). Kars


¿Hubo internacionalidad? Asesinar a los hombres y someter a mujeres, niños y ancianos a las "marchas de la muerte" sin comida ni agua por el desierto sirio demuestra la intención planificada por el poder político de aniquilación. Más tarde, Atatürk condenaría las matanzas como un "acto vergonzoso" y como barbarie insostenible en el derecho internacional, pero a medida que se consolidaba la República turca rechazó la responsabilidad colectiva turca y fijó la tesis de que el Estado turco no cometió ningún extermino deliberado sino que fue una "tragedia compartida" en el marco de una guerra civil o insurgencia armenia.




Entre 800.000 y 1,5 millones de armenios perecieron entre 1915 y 1923 en todo el Imperio Otomano. En la provincia de Van, entre 50.000 y 100.000 civiles armenios murieron por masacres, ejecuciones, hambre y enfermedades durante la huida. 

Por el lado de los civiles musulmanes (turcos y kurdos) en la región de Van en torno a 100.000 perdieron la vida, por represalias armenias, la violencia de las tropas zaristas, hambrunas y epidemias.




El sayfo


El sayfo ha sido eclipsado por el genocidio armenio, simultáneo en el tiempo y más amplio y conocido.

El Sayfo (en arameo: ܣܝܦܐ), también conocido como genocidio asirio o genocidio arameo, fue una serie de masacres y deportaciones forzadas de la población civil asiria y siríaca en el Imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial (1914‑1918).




Comenzó en noviembre de 1914 y fue llevado a cabo por las autoridades otomanas y tribus kurdas aliadas, en un intento sistemático de exterminar a esta población. Es difícil establecer un número preciso. Informes contemporáneos hablaban de 250.000; la Conferencia de Lausana, en 275.000. Otras fuentes, sin una documentación estadística suficientemente acreditada, sostienen que las cifras llegan a los 750.000.




El Sayfo ocurrió simultáneamente y estuvo relacionado con los genocidios armenio y griego. En total, casi tres millones de cristianos orientales, siríacos, armenios u ortodoxos fueron asesinados por el régimen de los Jóvenes Turcos.

Los Jóvenes Turcos gobernaron el Imperio otomano entre 1908 y 1918 y durante la Primera Guerra Mundial, tras un golpe contra el régimen absolutista del sultán. Las promesas de respeto por los derechos de las minorías y la convivencia multicultural, atrajo el apoyo entusiasta de las diversas etnias y religiones del Imperio (griegos, armenios, árabes, turcos). En la guerra se aliaron con Alemania y las llamadas Potencias Centrales. 

Su derrota llevó a la disolución del partido y, poco después, al colapso del Imperio otomano.




Tras la guerra, el Imperio otomano fue desmembrado y ocupado por los aliados. Este hecho dio origen a la Guerra de Independencia Turca, liderada por Mustafa Kemal Atatürk. Este había estado vinculado al movimiento en sus inicios, como oficial de menor rango, pero opuesto a la cúpula del partido de los jóvenes turcos). Atatürk abolió el sultanato en 1922 y proclamó la República de Turquía en 1923, estableciendo el Estado secular que sustituyó al antiguo régimen otomano.




lunes, 12 de octubre de 2026

13. Capadocia: globos, iglesias rupestres y ciudades subterráneas

 


Cuesta comprender la geomorfología de este lugar en el que hemos aterrizado como turistas. Capadocia. La zona que se fotografía es el llamado Triángulo de las Hadas (Göreme, Uçhisar, Ürgüp, Avanos y Çavuşin). Nos hospedamos en Ortahisar, a un paso de esos lugares. Lo que atrae al turismo son las formas del paisaje modelado por el vulcanismo, la sedimentación y la erosión a lo largo de millones de años. 




Hace millones de años el Erciyes, que veíamos desde el bus cuando llegábamos a Kayseri, y otros volcanes, cubrió la meseta con ingentes cantidades de materiales volcánicos: Tobas (cenizas de baja densidad y muy porosas, la capa basal gruesa y blanda del terreno) e ignimbritas y lavas (coladas de lava dura y alta densidad) crearon, alternándose en capas, el paisaje.




Después vino el modelado debido a la erosión por la escorrentía del agua, las temperaturas extremas - termoclastia- y la corrosión del viento por partículas abrasivas que lijan y redondean .




¿A qué formas del relieve dio lugar?


La combinación de basalto o ignimbrita con toba volcánica blanda permite formas como las chimeneas de hadas. Las coladas duras de lava que resisten la erosión inicial formaron extensas plataformas planas. Los montículos singulares de toba más compacta han resistido mejor la erosión y dominan el paisaje local. El ejemplo geomorfológico más destacado es el Castillo de Uçhisar y el de Ortahisar, picos naturales que fueron fácilmente excavados debido a la plasticidad de la toba.


Las ciudades subterráneas




La toba volcánica debido a su baja dureza permitía ser excavada con facilidad. Al ser porosa, aislaba térmicamente, con temperaturas estables durante todo el año, entre 12 °C y 16 °C. Así se excavaron el interior de iglesias y las viviendas y ciudades subterráneas. Hay más de 200 ciudades excavadas en la toba volcánica; las más visitadas son Derinkuyu y Kaymaklı. Servían de refugio a comunidades cristianas primitivas frente a invasiones y persecuciones y alcanzan varios niveles de profundidad.




 Derinkuyu pudo albergar en el momento de su apogeo hasta 20.000 personas, durante meses seguidos de asedio. Algunas tenían hasta 18 niveles de profundidad. Con pozos de ventilación, albergaban establos en el primer nivel (para camuflar el olor y la presencia de animales), cocinas, bodegas con prensas de vino y aceite, escuelas religiosas, comedores y capillas. Las galerías se bloqueaban desde dentro con enormes puertas circulares de hasta 500 kg, para que el enemigo no pudiera abrirlas. Derinkuyu se comunicaba con Kaymaklı mediante un túnel de 8 km.


La que visitamos es la ciudad subterránea de Nevşehir (capital de la provincia), en el centro histórico, en las faldas del castillo. Parece increíble, pero no fue descubierta hasta el 2014, y accidentalmente. Sobre las galerías huecas había viviendas que han sido desalojadas para preservarlas como patrimonio. Es un complejo de asentamientos tallados en la roca volcánica, un área de 400.000 m², de los que solo se visita una parte. Descendemos tres niveles, la sensación es claustrofóbica.




Iglesias rupestres de Göreme 


A media mañana, después de la ascensión en globo - la mayor atracción turística de Capadocia -, visitamos las iglesias ortodoxas rupestres de Göreme, uno de las arquitecturas más singulares del mundo. Fueron talladas más que excavadas, vaciadas, en la blanda roca de toba, entre los siglos IV y XIII. Dentro vemos las plantas, bóvedas, columnas, arcos, cúpulas, cornisas e iconostasios, sin funciones estructural, propias de la arquitectura bizantina. Están conectadas con refectorios, celdas de monjes y tumbas, formando parte de complejos monásticos, masculinos y femeninos.




Si ya es sorprendente la arquitectura escultórica, no lo es menos la pintura de frescos que pasa por las distintas épocas bizantinas, desde el periodo iconoclasta a la imaginería posterior que imitaría el románico europeo. Los muros se cubrían con capas de yeso sobre las que se pintaron los frescos: ciclos litúrgicos, vidas de santos, escenas del Evangelio y la figura del Pantocrátor.




En la Yılanlı Kilise (Iglesia de la Serpiente): se ven representaciones únicas, como el San Jorge y San Teodoro luchando contra un dragón (o serpiente) y un San Onofre, eremita del siglo IV, que vivió en solitario en los desiertos de Tebaida (Egipto), representado como un anciano de aspecto salvaje debido a sus décadas de penitencia en el desierto, cubierta su desnudez por sus propios cabellos largos y un faldón de hojas.


De Wikipedia 

La llamada Iglesia Oscura es la joya pictórica. Al recibir muy poca luz natural, a través de un ventanuco, sus frescos del XI conservan un nivel de pigmentación y brillo extraordinario. Para verla exigen un pago extra, además de la entrada general de 20 €.


Sorprende la buena conservación del complejo. Permanecieron abandonadas y olvidadas muchos siglos, tras el declive del Imperio bizantino y la llegada de los selyúcidas (a partir del XIII), salvo algunas comunidades ortodoxas de origen griego que siguieron usando algunos templo s de forma aislada hasta 1923, cuando por el 'intercambio de poblaciones' dejaron los templos y se fueron de la región. Fue en la década de 1960 cuando el Estado turco decidió convertirlo en Patrimonio Nacional. El complejo se convirtió en museo. Todavia quedan iglesias y recintos por destapar o restaurar.




Hacemos una última parada en el fotogénico Valle del Amor, famoso por sus altísimas y singulares chimeneas de hadas, resultado de millones de años de erupciones volcánicas, erosión del viento y del agua. Su atractivo es puramente geológico.


Derviches 




Acabamos la larga jornada en una pequeña sala circular con gradas. Una comunidad de derviches va a celebrar ante nuestros ojos una oración en forma de espectáculo a 30 € por barba. Combina un solo - y hermoso - canto melismático, recitativos con tambor y dos instrumentos de cuerda, y la danza propia de los derviches giróvagos, muy contenida en esta ocasión, sin llegar al éxtasis que asociamos a esta comunidad. Algunos compañeros han quedado decepcionados, a pesar de que estábamos advertidos de que lo que íbamos a ver era una ceremonia religiosa, una oración con canto y danza, propia de los derviches. Bien habría que decir, que para ser una oración y rito, la contradicción no quedaba despejada: se ofrecía en forma de espectáculo con coste para el espectador.


domingo, 11 de octubre de 2026

12. Capadocia. Samosata. Kayseri

 


De camino a la Capadocia, dejamos atrás Adiyaman sin haber paseado la ciudad, como tampoco hemos visto las ruinas a la que sucedió, la antigua y cercana Samosata, en la cuenca alta del Éufrates. Samosata alcanzó su esplendor como capital del Reino de Comagene a partir del siglo I a. C. Para los romanos fue un bastión estratégico gracias al vado del Éufrates que conectaba las rutas comerciales y militares entre Anatolia, Mesopotamia y Siria. Desde entonces fue un cruce de caminos que se disputaron los imperios. Samosata está sumergida bajo las aguas del inmenso embalse Atatürk finalizado en 1990. Fue la patria de uno de los grandes escritores de la antigüedad, Luciano de Samosata, un satírico de los fundamentalismos de su época. Su obra Historia verdadera está considerada una de las precursoras de la ciencia ficción moderna.


Por aquí pasaron asirios, sumerios, hititas, medos y aqueménidas. El Reino de Commagene fusionó lo griego con lo persa, como vimos ayer en el Monumento del Nemrut Dağı.




La cumbre nevada del Monte Erciyes (antiguamente Monte Argeo o Mons Argaeus), de 3.917 metros, nos deslumbra al pasar. Es un imponente estratovolcán inactivo cuyas erupciones ayudaron a modelar los famosos paisajes y "chimeneas de hadas" de Capadocia. Hoy es un centro de deportes de invierno. 


El Monte Erciyes está vinculado a la antigua e histórica ciudad de Cesarea de Capadocia (la Kayseri en la que estamos entrando).



Kaiseri 




Kayseri es una ciudad con cuatro milenios de historia a sus espaldas, marcada por el comercio, la fe y los grandes imperios. Primero fue la Asiria Kanesh, de la que se han encontrado miles de tablillas cuneiformes, el primer testimonio escrito de Anatolia; después Mazaka para hititas, frigios y persas; como Eusebia fue capital del Reino de Capadocia; las legiones de Tiberio la conquistaron en el 17 d. C., renombrándola como Cesarea de Capadocia en honor de Caesar Augusto (de ahí Kaisariyah en árabe y Kayseri en turco).


En el siglo IV, fue centro teológico del cristianismo con San Basilio el Grande y San Gregorio Nacianceno (que fijaron la doctrina de la Trinidad). En Capadocia fundó Basilio un estilo de vida monástico comunitario que los ortodoxos siguen hasta hoy y construyó un gran complejo que incluía hospitales, hospicios y comedores para los pobres, considerado antecedente de los hospitales modernos.




El siglo de oro de la ciudad fue el XIII, bajo el sultanato selyúcida. De entonces datan sus monumentos emblemáticos: El complejo Hunat Hatun (mezquita, madrasa y baños), la facultad de medicina y el hospital más antiguo del mundo islámico. Como tantas otras ciudades sufrió el saqueo de los mongoles en el XIII. De época otomana es el icónico Kapalı Çarşı (Gran Mercado Cubierto).






Imponentes son el castillo y las murallas que comenzó Roma, siguió Bizancio y consolidó el sultanato selyúcida. Como imponente, aunque sobria, es la amplia nave rectangular de la Mezquita. Los gruesos pilares y los arcos de ojiva o apuntados que soportan bóvedas de cañón crean un ritmo en el espacio que favorece una atmósfera íntima que invita a la oración.




Al fondo un grupo de cinco ancianos, con grandes libros sobre sus piernas cruzadas, recitan y comentan suras, alternando la seriedad y el buen humor. Algo les hace gracia y sonríen. Por contraste, ofende a los ojos el reducido rectángulo, separado de la gran sala por cristal opaco, reservado a las mujeres. ¿Por qué ni siquiera al espacio sagrado del rezo llega la igualdad en el Islam?




Tras un día de muchas horas de viaje, nos tomamos un descanso en la madrasa, convertida en una hermosa cafetería rodeada de pequeños talleres artesanos. Al acabar, nos dirigimos a las murallas con voluntad de hacer alguna fotografía. Entonces, sobresaltado, me doy cuenta que he olvidado la mochila con el pasaporte y el dinero dentro. Corro estresado hasta madrastra, a la mesa donde estábamos sentados. No está. Nervioso miro y gesticulo en todas direcciones. Entonces, veo que alguien alza la mano, me llama. Alguien ha cogido la mochila y la ha entregado en la pequeña sala de seguridad. Un buen susto y un reconocimiento a la buena gente. Por fin, llegamos al hotel donde mañana haremos todo lo que uno espera hacer en Capadocia.

 


sábado, 10 de octubre de 2026

11. El Museo de Zeugma. El Túmulo de Nemrut



El museo de Zeugma 

Hasta el año 2000 poco o nada se sabía de lo que se escondía bajo la antigua ciudad de Zeugma, salvo piezas sueltas producto del vandalismo en museos y colecciones privadas. La arqueología se aceleró ante los trabajos de la presa de Birecik antes de que las aguas inundaran parte del yacimiento. El museo de Zeugma recoge lo que hasta ahora se ha descubierto, básicamente mosaicos. Mucho está por descubrir y una parte irremediablemente perdida por los trabajos de la presa o destruida deliberadamente por el ejército turco cuando hizo saltar por los aires un valle para impedir el paso de los terroristas. Los turcos aseguran que es el mayor museo de mosaicos del mundo.




 Zeugma fue fundada por el general del ejército de Alejandro Magno, Seleuco Nicátor, a ambas orillas del río Éufrates. Fue una ciudad próspera en la Ruta de la Seda que, en su esplendor, contó entre 70 000 y 80 000 habitantes.




La pieza más célebre del museo es la "Gitana de Zeugma". La Joven Gitana, una ménade, es el símbolo de la ciudad de Gaziantep. Decoraba el suelo de una lujosa villa romana (siglos II–III d.C.) a orillas del Éufrates. Fue descubierta en 1998, durante las excavaciones de emergencia. Los arqueólogos encontraron el pequeño fragmento oculto bajo una columna caída, lo que impidió que los saqueadores lo detectaran. El mosaico original cubría unos 15 m², pero la mayor parte fue saqueda en la década de 1960. 


Las ménades o bacantes eran seguidoras del dios Dioniso (Baco), conocidas por su frenesí dionisíaco y por llevar adornos de vid o vegetación en el cabello.




Lo que te atrapa de inmediato es la mirada al bies de la chica, gracias a las muy pequeñas teselas (opus vermiculatum) trazadas en líneas curvas que delimitan contornos y dan volumen al rostro, con una expresividad que da sensación de viveza. Es lo que define al artista frente al artesano. La pieza se exhibe en un espacio separado en el piso superior, en penumbra y bajo una iluminación que resalta la mirada de la ménade. El objetivo es hacer de la "Joven Gitana" la Gioconda de Zeugma.


Desde la localidad de Kâhta, en furgonetas, nos dirigimos al monte Nemrut. Hacemos dos paradas:


El Túmulo de Karakuş



Es un monumento funerario helenístico erigido por Mitrídates II, hijo del fundador del reino, Antíoco I, para las mujeres de la familia real del reino de Comagene. Lo rodean columnas con relieves de un león y un águila (Karakuş significa literalmente "pájaro negro"). Mitrídates II fue el unificador del Imperio parto (Irán). Nada que ver con Mitrídates VI, rey del Ponto (norte de Turquía), enemigo jurado de la República romana y protagonista de una ópera de Mozart. 

Las cámaras funerarias talladas en la roca fueron recubiertas por montañas artificiales de grava suelta de piedra caliza de tamaño uniforme, al igual que en el Túmulo de Nemrut (unos 50 metros de altura en Nemrut y unos 35 metros en Karakuş).


El Puente de Septimio Severo 




Un poco más adelante topamos con el puente romano de Septimio Severo (Puente de Cendere), uno de los puentes romanos de un solo arco más grandes del mundo (120 m). Construido con grandes bloques de piedra caliza ensamblados en seco, sin mortero (unidos por la gravedad y precisión del tallado). 




En origen el puente tenía cuatro columnas corintias (dos en cada extremo), dedicadas al emperador, a su mujer, Julia Domna y a sus dos hijos: Caracalla y Geta. Si, ahora, solo vemos tres es porque a la muerte de su padre Caracalla asesinó a su hermano para hacerse con el trono. No se conformó, preso de odio, Caracalla ordenó destruir todas las estatuas, inscripciones y la columna del puente que representaban a su hermano (damnatio memoriae).


El túmulo de Nemrud




Poco antes del atardecer las furgonetas, por una carretera sinuosa, nos acercan al monte Nemrut donde se encuentra el túmulo más famoso, la visita de la jornada. Aún hemos de subir a pie un kilómetro por una empinada cuesta. Es uno de los monumentos funerario santuarios más impactantes de la Antigüedad. La cima está a 2150 m, en el Anti-Tauro, un ramal de la gran cordillera de los Montes Tauro de Turquía. La panorámica a esta hora de la tarde impresiona.




El Reino de Comagene fue un pequeño pero rico Estado tapón situado entre dos grandes potencias de la época (el Imperio Romano y el Imperio Parto). El reino supo crear una cultura mestiza fusionando ambas tradiciones, persa y griega. Nemrut Dağı es el símbolo arquitectónico y religioso de ess fusión.




Fue mandado construir en el siglo I ac. por el rey Antíoco I de Comagene. Se sabe la fecha exacta gracias a un bajorrelieve: el León Astrológico. La alineación de estrellas que aparece en el lomo del león, en la constelación de Leo, señala una fecha precisa: el 7 de julio del año 62 ac., es decir, el momento exacto en que Antíoco I fue coronado rey por el general romano Pompeyo Magno.




El enclave está concebido como un hierothesion (santuario sagrado y tumba real) y constituye un testimonio del sincretismo cultural entre el mundo helenístico y el persa. Antíoco proclamó su propia divinidad (Antíoco I Theos) mostrando su estatua junto a los panteones griego (Apolo y Zeus) y persa (Oromasdes y Mitra) en una sola fe. 




El túmulo es una pirámide cónica de 50 metros de altura y 150 de diámetro construida acumulando millones de pequeñas piedras calizas trituradas. Se cree que la cámara funeraria de Antíoco I se encuentra excavada en la roca firme, en la base y justo debajo de la acumulación de piedras. 




Las estatuas medían entre 8 y 10 metros; esculpidas en bloques de piedra caliza que llegaban a pesar entre 7 y 9 toneladas y alineadas en dos grandes terrazas. La actividad sísmica y el hielo (el invierno dura 6 meses) las ha fragmentado. Vemos cabezas gigantes separadas del cuerpo, caídas justo delante de los tronos.




Una obra de ingeniería: la grava suelta era una medida de seguridad contra los saqueadores. Si algún saqueador intentaba excavar un túnel, la piedra suelta colapsaba sellando el acceso. Los arqueólogos, de momento, no han penetrado en la cámara funeraria para no derrumbar la estructura.



A pesar de la altura no hace frío en el Nemrut Dağı. Esperamos sentados sobre los bloques de piedra que los canteros devastaron poco antes de nuestra era para presenciar la puesta de sol, imaginando las condiciones de trabajo: grandes oscilaciones térmicas , día/noche, inviernos de hielo/veranos sofocantes; a lo que hay que añadir el problema logístico del aporte de agua, comida y materiales (debió existir una red ininterrumpida de suministros). Miles de canteros transportaron la grava partida mediante cestos y mulas hasta coronar las estructuras. Los peones picaban piedra a más de 2.000 metros. Debía ser extenuante. Los canteros ensamblaban los grandes bloques sin mortero (en ajuste en seco), un cálculo milimétrico en condiciones ambientales severas. 




Cuando admiramos la grandeza y belleza de estos lugares no pensamos que son fruto de la desigualdad, del genio de quienes lo diseñaron y del dolor de quienes lo construyeron.


viernes, 9 de octubre de 2026

10. Harran, el Éufrates y Gaziantep

 


Estamos en el creciente fértil, la llanura mesopotámica. A simple vista no se ven diferencias. A nuestro pso, no hemos visto campos de algodón, pero los hay. Sí las largas superficies dedicadas al pistacho, también plantaciones de tabaco. Todo viaje tiene un día tonto donde las expectativas no se cumplen porque el programa es de relleno. Puede que haya sido así, aunque, en mi caso, el elemento clave ha sido la descomposición después de que en la comida de ayer comiese una salsa blanca en un cuenco. 




La primera parada es Harran, que el Génesis menciona como lugar de paso de Abraham/ Ibrahim y una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo. Unos cuantos autobuses nos han precedido, cuando llegamos al parking, atraídos por las llamadas "casas colmena": paredes de adobe y techo cónico, construcciones de barro, ahora con un único uso turístico. 




Uno sabe que el barro es uno de los mejores materiales para guardar el fresco en verano y el calor en invierno. Por dentro son bonitas con muebles básicos, alfombras y todo tipo de ajuar. No es la primera vez que vemos habitaciones de este tipo, incluso en España, en Guadix. Harran es un pueblo lleno de animales domésticos, desde camellos a cabras o pavos.




La mezquita contigua se supone que es la más antigua de Anatolia, del siglo VIII, construida por el último califa omeya, Marwan II. Lo que se ve está reconstruido en buena parte, salvo el singular minarete alto y prismático.


Un hecho histórico llamativo que sucedió en este lugar: Marco Licinio Craso, integrante del Primer Triunvirato junto a Julio César y Pompeyo, murió en junio del año 53 ac., al sufrir una emboscada en las cercanía de Carras, la actual Harran ('craso error', el acudir a negociar), tras sufrir una catastrófica derrota frente al Imperio parto. Craso era el hombre más rico de Roma, por ello, es fácil entender que alguien se inventase la leyenda, sabiendo de su avaricia, de que los partos le vertieron oro fundido en la garganta. Plutarco sí que afirma que su cabeza y mano derecha fueron enviadas a Armenia como trofeo para el rey Orodes II, quien la exhibió durante la representación de una obra teatral de Eurípides (Las Bacantes). 




La segunda parada es en Halfeti. Nos encontramos con el Éufrates, a unos 1900 km de su desembocadura, después de dejar 1000 km atrás su nacimiento. No es un paraje de excepcional belleza si uno piensa en lo que los ríos mesopotámicos han supuesto para la historia, lo que de ellos imaginamos, claro que quien esto escribe es un hombre que no se encuentra en sus mejores condiciones físicas y anímicas para apreciar el paisaje. 




Un barco turístico nos lleva a un pueblo semisumergido. Las casas que han sobrevivido tienen la forma propia de esta zona, casas cúbicas con terraza. Un minarete sobresale por encima de todas. Algunos han comido en los restaurantes flotantes sobre el Éufrates, en Halfeti, yo me he conformado con una manzana.



La última parada, nuestro destino es Gaziantep. La guía dice que es la capital gastronómica de Turquía pero no lo hemos podido verificar. Hemos llegado muy tarde. Estamos cansados y apena hemos dado un paseo por el bazar, donde lo que destaca son los productos de cuero y los cacharros de cobre.


¿Qué hemos sabido de Gaziantep? Decir que tiene una gran y antigua mezquita en no decir nada, todas las ciudades turcas la tienen. También hemos visto una maciza fortaleza, pero sin iluminar. He llegado al hotel muy cansado, tampoco he cenado.