Cuesta comprender la geomorfología de este lugar en el que hemos aterrizado como turistas. Capadocia. La zona que se fotografía es el llamado Triángulo de las Hadas (Göreme, Uçhisar, Ürgüp, Avanos y Çavuşin). Nos hospedamos en Ortahisar, a un paso de esos lugares. Lo que atrae al turismo son las formas del paisaje modelado por el vulcanismo, la sedimentación y la erosión a lo largo de millones de años.
Hace millones de años el Erciyes, que veíamos desde el bus cuando llegábamos a Kayseri, y otros volcanes, cubrió la meseta con ingentes cantidades de materiales volcánicos: Tobas (cenizas de baja densidad y muy porosas, la capa basal gruesa y blanda del terreno) e ignimbritas y lavas (coladas de lava dura y alta densidad) crearon, alternándose en capas, el paisaje.
Después vino el modelado debido a la erosión por la escorrentía del agua, las temperaturas extremas - termoclastia- y la corrosión del viento por partículas abrasivas que lijan y redondean .
¿A qué formas del relieve dio lugar?
La combinación de basalto o ignimbrita con toba volcánica blanda permite formas como las chimeneas de hadas. Las coladas duras de lava que resisten la erosión inicial formaron extensas plataformas planas. Los montículos singulares de toba más compacta han resistido mejor la erosión y dominan el paisaje local. El ejemplo geomorfológico más destacado es el Castillo de Uçhisar y el de Ortahisar, picos naturales que fueron fácilmente excavados debido a la plasticidad de la toba.
Las ciudades subterráneas
La toba volcánica debido a su baja dureza permitía ser excavada con facilidad. Al ser porosa, aislaba térmicamente, con temperaturas estables durante todo el año, entre 12 °C y 16 °C. Así se excavaron el interior de iglesias y las viviendas y ciudades subterráneas. Hay más de 200 ciudades excavadas en la toba volcánica; las más visitadas son Derinkuyu y Kaymaklı. Servían de refugio a comunidades cristianas primitivas frente a invasiones y persecuciones y alcanzan varios niveles de profundidad.
Derinkuyu pudo albergar en el momento de su apogeo hasta 20.000 personas, durante meses seguidos de asedio. Algunas tenían hasta 18 niveles de profundidad. Con pozos de ventilación, albergaban establos en el primer nivel (para camuflar el olor y la presencia de animales), cocinas, bodegas con prensas de vino y aceite, escuelas religiosas, comedores y capillas. Las galerías se bloqueaban desde dentro con enormes puertas circulares de hasta 500 kg, para que el enemigo no pudiera abrirlas. Derinkuyu se comunicaba con Kaymaklı mediante un túnel de 8 km.
La que visitamos es la ciudad subterránea de Nevşehir (capital de la provincia), en el centro histórico, en las faldas del castillo. Parece increíble, pero no fue descubierta hasta el 2014, y accidentalmente. Sobre las galerías huecas había viviendas que han sido desalojadas para preservarlas como patrimonio. Es un complejo de asentamientos tallados en la roca volcánica, un área de 400.000 m², de los que solo se visita una parte. Descendemos tres niveles, la sensación es claustrofóbica.
Iglesias rupestres de Göreme
A media mañana, después de la ascensión en globo - la mayor atracción turística de Capadocia -, visitamos las iglesias ortodoxas rupestres de Göreme, uno de las arquitecturas más singulares del mundo. Fueron talladas más que excavadas, vaciadas, en la blanda roca de toba, entre los siglos IV y XIII. Dentro vemos las plantas, bóvedas, columnas, arcos, cúpulas, cornisas e iconostasios, sin funciones estructural, propias de la arquitectura bizantina. Están conectadas con refectorios, celdas de monjes y tumbas, formando parte de complejos monásticos, masculinos y femeninos.
Si ya es sorprendente la arquitectura escultórica, no lo es menos la pintura de frescos que pasa por las distintas épocas bizantinas, desde el periodo iconoclasta a la imaginería posterior que imitaría el románico europeo. Los muros se cubrían con capas de yeso sobre las que se pintaron los frescos: ciclos litúrgicos, vidas de santos, escenas del Evangelio y la figura del Pantocrátor.
En la Yılanlı Kilise (Iglesia de la Serpiente): se ven representaciones únicas, como el San Jorge y San Teodoro luchando contra un dragón (o serpiente) y un San Onofre, eremita del siglo IV, que vivió en solitario en los desiertos de Tebaida (Egipto), representado como un anciano de aspecto salvaje debido a sus décadas de penitencia en el desierto, cubierta su desnudez por sus propios cabellos largos y un faldón de hojas.
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| De Wikipedia |
La llamada Iglesia Oscura es la joya pictórica. Al recibir muy poca luz natural, a través de un ventanuco, sus frescos del XI conservan un nivel de pigmentación y brillo extraordinario. Para verla exigen un pago extra, además de la entrada general de 20 €.
Sorprende la buena conservación del complejo. Permanecieron abandonadas y olvidadas muchos siglos, tras el declive del Imperio bizantino y la llegada de los selyúcidas (a partir del XIII), salvo algunas comunidades ortodoxas de origen griego que siguieron usando algunos templo s de forma aislada hasta 1923, cuando por el 'intercambio de poblaciones' dejaron los templos y se fueron de la región. Fue en la década de 1960 cuando el Estado turco decidió convertirlo en Patrimonio Nacional. El complejo se convirtió en museo. Todavia quedan iglesias y recintos por destapar o restaurar.
Hacemos una última parada en el fotogénico Valle del Amor, famoso por sus altísimas y singulares chimeneas de hadas, resultado de millones de años de erupciones volcánicas, erosión del viento y del agua. Su atractivo es puramente geológico.
Derviches
Acabamos la larga jornada en una pequeña sala circular con gradas. Una comunidad de derviches va a celebrar ante nuestros ojos una oración en forma de espectáculo a 30 € por barba. Combina un solo - y hermoso - canto melismático, recitativos con tambor y dos instrumentos de cuerda, y la danza propia de los derviches giróvagos, muy contenida en esta ocasión, sin llegar al éxtasis que asociamos a esta comunidad. Algunos compañeros han quedado decepcionados, a pesar de que estábamos advertidos de que lo que íbamos a ver era una ceremonia religiosa, una oración con canto y danza, propia de los derviches. Bien habría que decir, que para ser una oración y rito, la contradicción no quedaba despejada: se ofrecía en forma de espectáculo con coste para el espectador.




















































