viernes, 5 de junio de 2026

La distinción a través del gusto educado

 



 

Alrededor de La distinción. Criterio y bases sociales del gusto, de Pierre Bourdieu (1979), con los ojos puesto en el cómic de Tiphaine Rivière, cuando la identidad aún no había suplantado a la igualdad en el imaginario de la izquierda.

 

" Cultura es aquello que queda después de que se ha olvidado todo".

 

1. Los adolescentes son como ovejas. Si consigues arrancarles una reacción, ya será un triunfo 

2. La escuela perpetúa las desigualdades sociales y hagan lo que hagan acabarán igual que sus padres 

3. ¿Si alguien se hace Rico, automáticamente se convierte en clase dominante?

4. Pierre Bourdieu sostiene que no. La clase social en la que nacemos da forma a nuestras preferencias y a todo lo demás.

5. El habitus es una guía de lectura inconsciente y muy interiorizada que usamos para juzgar todo cuanto nos rodea y decidir todo lo que hacemos o creemos. 

6. Lo que nos marca de forma más profunda es lo que aprendemos durante la socialización primaria, con la familia.

7. El habitus se encuentra en el centro de la reproducción de las estructuras sociales, de las dinámicas de dominación y del orden social.

8. Debemos desear lo que está en nuestra mano conseguir, una valoración de nuestro destino probable. Nos lleva a todos a confundir la realidad con nuestros deseos.

9. Alguien nacido de clase trabajadora tiene pocas probabilidades de ser un apasionado de la ópera, la equitación o los mocasines de cuero.

10. No nos gusta lo que no podemos obtener. Es un concepto central en Bourdieu.

11. Un gusto marcado por la necesidad es el resultado de interiorizar una serie de límites.

12. Los pobres interiorizan el sistema de limitaciones en el que viven. Cantidad por encima de la calidad, cosas útiles, prácticas fáciles de limpiar o resistentes. Sus gustos valoran la función por encima de la forma.


13. Una vez formado el gusto es muy difícil de cambiar, así como los hábitos.

14. Los pequeñoburgueses en decadencia expresan en todos los campos las preferencias más austeras y también las más tradicionales, eligiendo el hogar cuidado y clásico, el amigo concienzudo y ponderado, las comidas tradicionales, los pintores más conformes a los cánones, los cantantes más consagrados de antiguo.

15. Qué interioriza y luego dice una pareja de clase media intelectual: con el tiempo nos vamos dando cuenta de que se puede ser muy feliz con un modelo de decrecimiento. Dejamos el pequeño apartamento de la cudad para vivir en el campo. Con el cambio climático ya no vamos en avión pero igual un viaje largo una vez al año... Yo iría a Angkor o por ejemplo a Cuba antes de que cambie mucho.

16. A propósito del arte moderno, Bourdieu dice que no está hecho para las clases populares. Tampoco está hecho para los burgueses. Los burgueses se ven mayoritariamente atraídos por el teatro de entretenimiento y al teatro clásico, sobre el cual se les ha educado.

17. Para Bourdieu el arte moderno es una manifestación de la autonomía de los artistas y los intelectuales, que son la facción dominada de la clase dominante. Estos buscan puntos de ruptura, de desequilibrio. Por ello son susceptibles de aliarse con las clases populares contra la burguesía.

18. El poder económico es en primer lugar el poder de poner la necesidad económica a distancia.



19. “A medida que aumenta la distancia objetiva con respecto a la necesidad, el estilo de vida se convierte cada vez más en el producto de 'una esterilización de vida', sistemático partido que orienta y organiza las prácticas más diversas, ya sea la elección de un vino por el año de su cosecha y de un queso, ya sea la decoración de una casa de campo”.

20. “Esta pretensión aristocrática tiene menos probabilidades que cualquier otra de ser discutida, puesto que la relación de la disposición pura y desinteresada con las condiciones que la hacen posible... tiene todas las posibilidades de pasar desapercibida, teniendo este modo el privilegio de aparecer como el que tiene más fundamento por naturaleza”.

21. "Los pequeños burgueses no saben jugar como un juego el juego de la cultura. Al identificar la cultura con los conocimientos piensan que el hombre cultivado es el que posee un inmenso tesoro de conocimientos... y no pueden creer... que se reduce a una relación con la cultura".

22. " Cultura es aquello que queda después de que se ha olvidado todo".

23. "El pequeñoburgués se postra reverente ante la cultura"; la distancia entre el conocimiento y el reconocimiento. 

24. "Esta veneración indiferenciada que mezcla la avidez con la ansiedad conduce a tomar la opereta por la buena música, la divulgación por la ciencia, la imitación por lo auténtico”.



25. El consumo de la imitación es una especie de bluf inconsciente que engaña sobre todo al que lo practica, primer interesado en tomar la copia por el original y el relumbrón por lo auténtico a la manera de los compradores de imitaciones de saldos o de ocasión que quieren convencerse de que es más barato y hace el mismo efecto”.

26. Los pequeños burgueses tienen una sed casi insaciable por las técnicas o por las reglas de conducta que lleva a someter toda la existencia a una rigurosa disciplina y a regirse en todas las cosas por principios y preceptos. 

27. El pequeño burgués es un proletario que se hace pequeño para llegar a ser burgués.

28. Las fracciones de la pequeña burguesía más ricas en capital económico, tienden sobre todo al ahorro, mientras que las fracciones más ricas en capital cultural recurren principalmente a la escuela, las unas y las otras tienen en común el invertir en sus estrategias económicas y escolares unas disposiciones estéticas que hacen de ellas la clientela ideal de la banca y de la escuela.

29. En dos frases, cuál es la idea central de La distinción: que la dimensión simbólica de lo social no refleja solo la desigualdad, sino que contribuye a producirla y a reproducirla.

30. En el gran juego de las clases sociales, las clases dominantes elaboran estrategias de conservación. Desean de forma más o menos consciente conservar el funcionamiento actual de la sociedad que les beneficia. Las transgresiones que se permiten nunca tienen el objetivo de transformar la sociedad a fondo. 

31. De forma consciente o inconsciente, todo está hecho para censurar a las clases medias y bajas, para que se digan: “Esto no es para mí".

32. El linóleo y el chándal no son menos que el mármol y la ropa de lino son códigos sociales, nada más. Hay que aprender a dominarlos y manipularlos. 

 


miércoles, 3 de junio de 2026

Desear, imitar

 


 

Los seres humanos nos miramos obsesivamente los unos a los otros para decidir qué queremos.

 

Cómo se construye la personalidad social. No somos en solitario, aunque nuestro destino lo sea - nadie nos acompaña en el viaje definitivo -, pero mientras vivimos formamos parte de redes sociales. Somos seres sociales, vivimos acompañados. Pierre Bourdie – La distinción (1979)- cree que estamos marcados por el medio - la clase - en el que hemos crecido: nuestros gustos, nuestros hábitos, deseos y conductas. Lo más duro de aceptar: es difícil, casi imposible, saltar a otro estrato social. Aunque tengamos dinero y una buena escuela, los límites de nuestro conocimiento y acción están predeterminados por lo que se espera de nosotros y por los límites de nuestro mundo que hemos aprendido a no transgredir. El libro de Bourdieu se puede leer con gran provecho en cómic.

 

Las normas, los modelos, los establecen quienes no están sujetos a la necesidad, quienes tienen la libertad de abrir caminos porque para ellos la novedad no supone ningún coste. Las clases inferiores están encerradas en el círculo de la subsistencia, unas, y en lo admisible, otras. Las clases medias, que han asumido el orden social como natural, son los clientes perfectos para los bancos, las empresas y el gobierno. 

 


Una década antes que Bourdieu, René Girard - Mentira romántica y verdad novelesca (1961) – argumentó, basándose en estudios de la gran novela europea, que la personalidad social se organizaba en torno al deseo mimético. Nuestras aspiraciones, gustos y deseos buscan modelos que imitar. El deseo humano no es lineal, sino triangular: necesitamos un modelo que nos diga qué vale la pena querer. Así se forma el triángulo mimético: nosotros, sujetos deseantes; el objeto deseado; el mediador o modelo, que da valor al objeto poseyéndolo, exhibiendo su posesión.

 

Si son modelos lejanos a nuestro círculo generan conductas positivas, desangustiadas, pero si son cercanos generan conflictos: poseer el cochazo del vecino o su mujer. Contemplar el tren de vida de Elon Musk o Bad Bunny no interfiere en la vida de nuestros deseos, pero envidiamos el éxito profesional de un compañero de pupitre, verlo nos altera. Al imitar el deseo del vecino, compañero de trabajo o amigo, al desear el mismo objeto indivisible (el mismo puesto, la misma pareja, el mismo estatus), la admiración original se convierte en envidia, celos y resentimiento. La cultura humana, los mitos antiguos y los sistemas de leyes nacen para contener esa violencia contagiosa que el propio deseo mimético genera inevitablemente.

 

Bourdieu fundamentaba sus cabildeos en la sociología y en la estadística. Existe el ascensor social, pero afecta a unos pocos. La mayoría queda atrapada en sus círculos de pertenencia, en su clase social. El deseo de imitación es un mecanismo de poder, clase y supervivencia social.

Girard basaba sus intuiciones en análisis más abstractos, la comparativa novelística. 

 

La neurociencia ha corroborado esos estudios. La dopamina alienta el deseo, la posibilidad de conseguir realizar nuestras aspiraciones. Nos procura más placer la posibilidad cercana de tener acceso sexual a la mujer que deseamos (dopamina) que el hecho mismo de yacer con ella (endorfinas). El reciente descubrimiento de las neuronas espejo da cuenta de la estrecha relación entre lo que deseamos y las personas a las que admiramos o con quienes empatizamos.

 

En todo caso, estar determinados por el deseo o la imitación hace de nosotros animales acorralados por la alienación: angustiados, estresados, infelices. Cómo salir del círculo carcelario del deseo. Hemos de acudir a las filosofías morales como el budismo el estoicismo, el cristianismo para domesticar el deseo.

 

Aplicado al contexto geopolítico, en las sociedades tribales el deseo frustrado generaba la búsqueda de un enemigo en el que descargar nuestra frustración. La sociedad, según Girard, se unificaba contra del chivo expiatorio. En las sociedades complejas en las que vivimos, multiculturales en vez de tribales, la unificación se hace en los extremos. El chivo expiatorio es para unos Trump o Sánchez, demonio encarnado, para otros es el héroe, lo que lleva a la actual polarización. 

 


lunes, 1 de junio de 2026

La tarta del presidente vs Nuremberg

 


Tardas en comprender que el único y verdadero protagonista de la vida eres tú.

 

En La tarta del presidente la protagonista es una niña sin padres a quien cuida su abuela. Lamia, la niña de nueve años, ha recibido el encargo, por medio de una curiosa lotería, de hacer una tarta para celebrar el 50 cumpleaños del presidente Sadam. La película nos cuenta como, en medio de circunstancias hostiles, muy hostiles - el maestro que le encarga la tarta reproduce el papel del presidente en clase, la policía al servicio de la dictadura, el bombardeo de los americanos, la abuela vieja y enferma que pronto es trasladada al hospital - Lamia ha de apañárselas para aprender a vivir. Ante los peligros que le acechan, ha de buscar a alguien en quien confiar, con quien colaborar para salir adelante; lo encuentra en un niño de su edad, que ha aprendido a sobrevivir en circunstancias peores que las suyas.

 

El protagonista de Núremberg es el segundo de abordo del régimen nazi, el Reichmarshall Hermann Göring, un personaje pagado de sí mismo que, a pesar de haber sido derrotado, confía en poder dirigir la nueva Alemania posterior a la derrota nazi. Un narcisista que no es consciente de que todo ha acabado para él. 

 

La poesía de La tarta del presidente reside en su humildad: escasez de medios, protagonistas no profesionales, decorados naturales, insuficiencia técnica. La película comienza con una metáfora, la vida no se desarrolla en suelo firme: abuela y niña viven sobre una especie de balsas y casa hechas de juncos en las tierras pantanosas de Iraq. Para ir al colegio han de desplazarse sobre canoas. El resto de la película sucede en Bagdad: calles, tiendas, casas reducidas a la mínima expresión de la subsistencia. 

 


En Núremberg hay un derroche de medios técnicos y producción. También comienza con una metáfora: la guerra ha destruido la ciudad, pero la voluntad de los vencedores reconstruye el palacio de Justicia donde se han de celebrar los famosos juicios. Los actores, famosos, se esfuerzan por reproducir los tics por los que han sido contratados. El montaje está cuidado, las frases de los diálogos escogidas para que causen efecto, lo que se espera de una gran producción.

 

La vida que nos ponen continuamente delante de ojos y oídos, el escenario que ya existía antes de que nosotros apareciésemos y que seguirá después, es la de los falsos protagonistas, quienes viven a nuestra cuenta y que, como en el retablo de las maravillas cervantino, nos quieren hacer creer que el mundo es como nos lo pintan y no como es en realidad, pero solo hay un mundo verdadero, el que tú y yo compartimos con Lamia, los verdaderos protagonistas.

 

Nos roban, trazan los carriles por los que hemos de movernos y encima quieren hacernos creer que el único mundo es el que ponen ante nuestros ojos: la dictadura de Sadam, la innecesaria guerra de los americanos en Iraq (Irán), o el mar cercano, el de la ilusión cervantina que nos negamos a reconocer como tal.

 

viernes, 29 de mayo de 2026

Una tempestad petrificada (Gran Canaria)

 


Si la ves en un mapa se asemeja a una concha, a una vieira; si la ves desde lo alto, su paisaje interior también te lo recuerda: los barrancos que nacen en las cumbres llegan a la costa como las estrías de una concha. No sé si tanto como un mini continente, como dicen los isleños, pero la isla tiene paisajes muy variados, desde las dunas de Maspalomas hasta los restos boscosos de la laurisilva, desde el pico más alto, que casi llega a los 2000 m, hasta los barrancos más profundos y los 60 km de costa. En los días despejados, como tuvimos ocasión, se ve el perfil de Tenerife, incluido el Teide.

 


Gran Canaria se podría comparar a la provincia más pequeña de la España continental, Guipúzcoa, un poco más grande en extensión esta y un poco mayor en población aquella, sin embargo, ambas son marinas y han dado pie a grandes navegantes o estos han pasado por sus costas. 

 


Hemos paseado durante algo más de una semana por sus barrancos, buscando alturas o valles, su florida vegetación en esta época y los siempre llamativos roques, entre ellos el más famoso Roque Nublo. Gran Canaria es una isla volcánica. Su geografía muestra la huella de episodios sísmicos, calderas como la de Tejeda, de la que un admirado Unamuno, en su libro de viajes de 1910, dejó escrito: 

 

"Todas aquellas negras murallas de la gran caldera, con sus crestas que parecen almenadas, con sus roques enhiestos, ofrecen el aspecto de una visión dantesca. [...] Es una tremenda tempestad petrificada, una tempestad de fuego más que de agua".

 


El paisaje canarión tiene dos hitos singulares, las dunas de Maspalomas, que ha popularizado la reciente película con el mismo nombre, 400 hectáreas de arena dorada, que incluye una charca de agua salobre y un extenso palmeral, y el Roque Nublo (a 1.813 m de altura), el monumento natural más emblemático del archipiélago, un monolito de 80 m de altura que debió sobrecoger a los aborígenes hasta convertirlo en un lugar de culto. Por cierto, los canarios se dicen descendientes de los bereberes del norte de África. Hay otros roques, entre ellos el cercano Bentayga, con un santuario usado para la observación astronómica y rituales sagrados.

 


Los otros lugares que merecen la visita son el Barranco de Guayadeque, una grieta de 15 kms de escarpadas laderas con vegetación endémica y una gran cantidad de casas-cueva, alguna de ellas todavía habitadas o reconvertidas para el turismo.

 


La Reserva Natural de Azuaje, la zona más húmeda, donde se intenta recuperar la laurisilva originaria actualmente reducida al 1% de la isla.

 


La Caldera de Bandama, uno de los lugares que más impresiona, pues son visibles los efectos de la explosión volcánica, una caldera perfecta de un kilómetro de diámetro y 200 m de profundidad.

 




El Macizo de Tamadaba y el "Cola de Dragón": el denso bosque de pino canario, el pino ignífugo que se recupera fácilmente tras el incendio de 2019, junto a vertiginosos acantilados que caen verticales al mar en la costa oeste. Su perfil dibuja la silueta dentada de la cola de un dragón hundiéndose en las aguas. 

 


Por las mañanas hemos hecho rutas de senderismo por estos paisajes únicos y por las tardes visitamos los pueblos bonitos que tiene Gran Canaria. Teror y la basílica de Santa María del Pino, la Virgen que compite con la Candelaria tinerfeña.

 


Tejeda, con vistas al Roque Nublo, con su avenida de casas coloniales y su rica repostería a base de almendras locales.

 


Arucas, con su monumental Iglesia de San Juan Bautista, esculpida enteramente en piedra negra de cantería local, que no es catedral, aunque bien lo parece y merece. 

 

Firgas: la "villa del agua" por sus históricos manantiales, conocida por el Paseo de Gran Canaria, una empinada calle peatonal que alberga mosaicos que representan a todos los municipios de la isla.

 


Habría que añadir los puertos costeros de Agaete o Puerto de las Nieves con sus casas blancas y azules, propio de los pueblos de pescadores, y Mogán, con bonitas calles peatonales flanqueadas por buganvillas, fachadas blancas con marcos de colores y un puerto deportivo al que algunos llaman la pequeña Venecia, donde fuimos a comer pescado fresco el último día a la afamada Cofradía de los pescadores.

 


Y otro lugar imprescindible, el paseo que, desde la Playa de las Canteras, llena de turistas, continúa en forma de paseo con miradores por la Isleta hasta la Playa del Confital, para mi gusto el lugar más bello de la isla, una zona costera natural y virgen de roca volcánica. Si te atreves a ascender por el sendero que lleva a las Coloradas encontrarás un restaurante de pescado a buen precio, el Padrino.

 


Deja un día, al menos una mañana, para el histórico barrio de Vegueta y la Casa de Colón en la ciudad de Las Palmas.

 


miércoles, 20 de mayo de 2026

Koljos. Emmanuel Carrère

 


 Emmanuel Carrere ha hecho de la experiencia vital su narrativa. Comenzó con aquel hombre que mató a su familia para ocultar que toda su vida había sido un engaño, El adversario; se metió luego a fondo con un loco de la política, comunista y nacionalista a la vez, Limonov; fue volteando la experiencia hasta hacerse protagonista del relato, contando de forma novelada sus historias pasionales en Una novela rusa (donde ya aparecen los secretos familiares) y en De vidas ajenas, para desembocar con cierta crudeza en sus interioridades como objeto del relato, Yoga, donde cuenta el drama de un psiquismo inmanejable, acompañado de crisis espirituales, de las que ha escrito en otros libros, y, la última, por ahora, Koljos, en torno a la vida y muerte de su madre, Hélène Carrère d'Encausse, un personaje famoso en el mundo cultural francés.

 

Las dos terceras partes de Koljos son disfrutables, una especie de historia familiar. No es un ensayo, no es una novela, no es una autobiografía. Una mixtura. Lo que más me ha gustado, el surfeo por los acontecimientos, la cultura y los personajes de Francia (con paradas en la URSS y Georgia), pero en el último tercio, cuando la escritura se demora en las habitaciones cerradas de la vida familiar, pierde interés (para mí). El autor, como un borrico de la escritura, da vueltas y vueltas a la noria sin comprometerse a abrir del todo las ventanas. Recopilo un conjunto de citas de Koljos.


1. Un jefe Ibero citado por Tácito después de la pacificación de Hispania por Pompeyo en el 72 A. C: "Cuando lo han destruido todo, los romanos llaman a eso paz".

 

2. Uno de los primeros camaradas de Lenin, Piatakov, lo resumía en esta fórmula explosiva -según Montefiore, completamente desprovista de ironía-: «Un bolchevique, si el Partido le dice que el blanco es negro y que el negro es blanco, no debe creer lo que ven sus ojos, sino lo que el Partido le dicta que vea».

 

3. Las intenciones del bolchevismo las resumía Orwell así: «Lenin no instauró una dictadura para salvar la Revolución, hizo la Revolución para instaurar una dictadura».

 

4. Tolstói, ese terrateniente riquísimo que nunca se percató de que tenía miles de siervos que se pudrían en chozas insalubres, asfixiados por el humo de la estufa, con enjambres de mosquitos en los ojos escrofulosos de los niños, y que de pronto un día ve la luz y comprende que su vida de señor es vana e inmoral, que solo la de ellos se ajusta al Evangelio, y decide ponerse a prender de ellos, «o sea», exclamaba mi abuelo gesticulando y haciendo caer la ceniza del cigarrillo sobre el único mantel de la casa, «¡que se puso a darles lecciones!». Y Tolstói cambió su ropa de noble caballero por la camisa del mujik, fingió humildad con todo ese orgullo monstruoso, se puso a segar y escribió páginas interminables para explicar lo bonito que es segar, lo mucho que le gusta a Dios que el hombre siegue. Pero lo peor no era Tolstói. Lo peor eran los tolstoyanos, los peregrinos que acudían de todas partes a Yasnaia Poliana.

 

5. Los pensadores de la antigua China. Por un lado, Lao-Tse y Chuang-Tse, los maestros paradójicos y salvajes del taoísmo; por el otro, Confucio, cuya sabiduría más convencional inspira desde hace 2.500 años la vida social de China. El taoísmo es un torrente de montaña; el confucianismo, un río de llanura que se presta a la navegación.

 

6. Tanto el uno como el otro habían sido resistentes (Camus, de forma activa; Sartre, no tanto). Tanto el uno como el otro acabaron la guerra en el bando de los vencedores, pero Camus se mostró indulgente con los vencidos, porque eran seres humanos, y Sartre, despiadado, porque prefería las ideas. Para Camus, la depuración era obligada, pero, para evitar que desembocara en una guerra civil, tenía que ser breve y afectar tan solo a los grandes los auténticos colaboracionistas, criminales. ¿Y qué pasaba con los escritores? ¿Con los que habían puesto su pluma al servicio del enemigo? ¿No eran aún más culpables si la pluma era brillante?

 

7. «Descansar», es lo que repite Sonia, como una letanía, al final de El tío Vania; ese final de El tío Vania, esas últimas frases de El tío Vania que, como tantos rusos, ella amaba por encima de todo, por encima de Tolstói, por encima de Dostoievski, esas últimas frases que no se pueden leer, ni decir, ni copiar, como hago yo aquí, sin verter una lágrima: «¡Y viviremos, tío Vania! ¡Pasaremos por una sucesión de largos días y largos anocheceres! Soportaremos las pruebas que nos depare el destino. Trabajaremos para los demás sin conocer el descanso. Y, cuando llegue nuestra hora, moriremos resignadamente, y allí, a los pies de la tumba, diremos que hemos sufrido, que hemos llorado y que hemos conocido la amargura... Y Dios se apiadará de nosotros. Y entonces, tú y yo, tío, mi tío querido, descubriremos una vida maravillosa, sublime, elegante. Nos sentiremos gozosos y, con una sonrisa en la cara, volveremos con emoción la vista a nuestra actual desdicha, y, por fin, descansaremos. Tengo fe, tío. Lo creo como creo en cosas. Pocas. Descansaremos. Descansaremos. Oiremos a los ángeles, contemplaremos un cielo cuajado de diamantes y veremos cómo, bajo él, toda la maldad terrestre, todos sufrimientos se ahogarán nuestros en una misericordia que llenará el mundo entero. Y nuestra vida será calma, tierna, dulce como una caricia. Tengo fe, creo en ello... Pobre, mi pobre tío Vania, estás llorando... En toda tu vida no has conocido la alegría..., pero espera, tío Vania, espera... Descansaremos..., Descansaremos... Descansaremos...».

 

8. La notoriedad no ha alterado en nada mi soledad. Más bien la ha empeorado. Cuando Olivier forma parte del jurado del Festival de Cannes, vuelve habiéndose hecho amigo de los otros nueve miembros, intercambia correos electrónicos, pregunta por su vida, pone proyectos en marcha. Dos años más tarde, cuando me toca a mí ser jurado, no trabo vínculo alguno con nadie, no dejo ningún recuerdo en nadie: un escritor francés huraño, torpe, que quizá escribe buenos libros, a saber, pero que no te deja la menor de impresión en la retina.

 

9. Confesión. La vida conmigo es una montaña rusa y arenas movedizas. Siempre llega un momento en el que ya no saben a quién tienen delante (y ni yo mismo lo sé). O, mejor dicho, sí lo sé, lo sé muy bien: soy el rostro de mi madre que se aleja sin remedio, soy la angustia sin fondo de mi padre.

 

10. Mi madre no desapareció, pero en cierto sentido sí. Se produjo una metamorfosis. La joven entusiasta y risueña alrededor de la cual mis hermanas y yo hacíamos koljós fue reemplazada. El rostro de mamá, de quien yo creía que sería para siempre el pequeño Helenou, se volvió duro, a la vez atemorizado y atemorizador. Sus ojos miopes parecían no ver nada y verlo todo a la vez. Ya no miraba, escrutaba. Otra mujer habitaba su mirada. Había renunciado al amor para que mi padre no se suicidara, pero, obligándola a ello, mi padre perdió para siempre su amor. En los cincuenta años que les quedaban de vivir juntos, nunca más volví a percibir entre ellos un gesto o una palabra de cariño. Y mi padre, exiliado en su pequeña habitación, al fondo del pasillo, se convirtió en el fantasma.

 

11. Françoise Sagan dijo una vez que la diferencia entre la derecha y la izquierda es que la derecha dice: «Hay injusticia, y es inevitable», y la izquierda: «Hay injusticia, y es insoportable».

 

12. No esperaba lo mismo de mi madre y, sin embargo, fue ella quien me dijo: «Tu historia sobre la ucronía es divertida, pero parece que no te hayas dado cuenta de algo mucho menos divertido: que no solo existe en las novelas fantásticas. Se da también en la realidad. Hay ucronías que, en lugar de competir con la historia real en la imaginación, la sustituyen en la realidad, ¿y sabes cómo se llaman? Se llaman regímenes totalitarios. A todos los regímenes totalitarios les ronda la obsesión de controlar, no solo el presente, sino también el pasado.

 

13. Cada año, Jean-Michel abría un club nuevo que durante varias semanas se convertía en la nueva atracción de Moscú. Lo llevaban hombres de su confianza, los sobornos iban a parar a quien tocaba, la policía era cómplice y el negocio iba bien. Jean-Michel vivía con una joven kazaja, Alina, que había empezado como bailarina en uno de sus clubes, había salido en la portada del Playboy ruso y se preocupaba ahora por la salvación de su alma. Cuando cumplió veinticinco años, sintió que ya había disfrutado bastante del mundo, el sexo, el dinero, el ciclo de los deseos cumplidos y siempre renovados, y se retiró a una casa de madera, en las lindes de un pequeño monasterio, en medio de un bosque del tamaño de toda una provincia o un departamento francés. Jean-Michel se hizo una casa de madera al lado de la de ella, y compró una granja cerca del monasterio para criar gallinas, vacas y cerdos. Fui varias veces. Almuerzos en el refectorio del monasterio, largos paseos por el bosque, baños en el estanque. Alina, con un pañuelo en la cabeza, un poco entrada en carnes pero aún guapa, transportaba a las monjas en su minibús Volkswagen directamente salido de Woodstock, les hacía la compra y cuidaba de ellas. Jean-Michel enseñaba boxeo tailandés a los niños de la aldea más cercana y se confesaba con un joven monje de ojos muy cálidos y barba poblada. Por lo que contaba, salía de la operación revitalizado, ligero como un baño de vapor, listo para volver a Moscú y negociar con oficiales del FSB o gangsters chechenos. Todo eso permitía que Jean-Michel, que era libertario hasta la médula, dijera totalmente en serio que la Rusia de Putin era el país más libre del mundo. Y cuando yo iba a hacer un reportaje sobre Anna Politkóvskaya, la periodista asesinada en 2006 por orden del Kremlin por haber denunciado las atrocidades cometidas en la guerra de Chechenia, o sobre Eduard Limónov, al que se puede acusar de muchas cosas, pero que pagó su oposición a Putin con unos cuantos años en una colonia penitenciaria, se encogía de hombros: «Pues sí, es una autocracia, estoy al tanto. ¿Qué te creías?». (Es más o menos lo que también decía mi madre.)

 

14. Abundo en la idea: Guivi tiene razón. Putin está completamente aislado: ahora es un paria». Georges se ríe con su relincho triunfal y lúgubre: «La verdad es que no has entendido nada. No es Putin el que está aislado, sois vosotros. Son vuestras pobrecitas democracias, agotadas, a las que ya nadie quiere, las que están rodeadas por el resto del mundo. Es decir, y perdona que te lo diga, por nosotros». (La noción, aparecida no hace mucho, de «Sur global» fascina a Georges. Se cree que el Sur global es él.)

 

16. "Rusia, que quería ser la Tercera Roma, se ha convertido en el Cuarto Reich". (Un historiador ruso exiliado).

 

17. Y él va desmontando, uno tras otro, a los dioses de mi panteón. Toda la pandilla: Lérmontov, el oficial romántico que se lanzó a la conquista del Cáucaso, donde pasea su melancolía y su altivez, y describe la violación en grupo de una mujer chechena a manos de soldados rusos sin el menor atisbo de reprobación o de simpatía por la víctima. Pushkin, bueno, quizá sea un poeta pasable, eso va a gustos, pero fue sobre todo un adalid del imperialismo, un adulador del zar capaz de escribir un gran poema, «A los calumniadores de Rusia», en el que se dice sin pestañear que «todos los ríos eslavos se perderán en el mar ruso». Y el peor de todos: Dostoievski. Un eslavófilo rabioso,nacionalista, fanático, antisemita, un adalid de la Tercera Roma, convencido de que la misión de Rusia era salvar al mundo de la impiedad y la depravación en la que se revuelca Occidente: Putin lo adora.

 

18. Me gustaría decir algo razonable, apropiado, lo que se supone que debería decir un adulto responsable ante un anuncio como ese, pero me sale otra cosa. Yo, que nunca lloro, me pongo a sollozar y repito entre sollozos: «Mamá mamá mamá». Podría haberme levantado y sentado a su lado en el sofá, podía haberla abrazado, pero debí de tener miedo de esta cercanía física, así que me inclino sobre la mesa baja, le cojo la mano y se la aprieto. Repito «mamá», no sé cuántas veces lo dije ni cuántas veces ella dijo: «No te preocupes, es normal, estoy preparada, todo saldrá bien». Percibo vagamente que ese llanto, esa pena que me inundan la complacen, de modo que me abandono a ellos.

 

19. Gemir, llorar, rogar, eso es propio de alguien flojo,

date a tu ardua tarea, entrégate con arrojo

donde te hayan llevado el destino o la corriente,

y después haz como yo, sufre, y muere

silente. (Alfred de Vigny)

 

20. Una vez que Malraux preguntó a un viejo sacerdote qué había aprendido en cincuenta años en el confesionario, este respondió: «Dos cosas: primero, que la gente es mucho más infeliz de lo que creemos; y luego, que no hay grandes personas».

 

21. Las tres cuartas partes de los hombres mueren de pena. Buffon


lunes, 18 de mayo de 2026

Acelerada decadencia

 



¿Qué cambia el resultado de ayer en Andalucía? ¿Que hubiese cambiado si los resultados hubiesen sido diferentes? Me refiero a la vida de cada cual, la tuya y la mía. Las teles, sobre todo la sexta, montan un gran espectáculo alrededor del evento. Hay un montón de gente que vive de ello. No solo los políticos, los periodistas, los comentaristas, quienes dependen de un partido o de otro para acceder a un cargo, que deben ser multitud: asesores, empresas subvencionadas, chiringuitos. Ni tú ni yo participamos de ese tinglado, nunca lo hemos hecho. No cambiará en nada los aspectos esenciales de nuestra vida, aunque los que montan el espectáculo nos quieren hacer creer que sí. Esa es la cuestión de todas la más importante: nos quieren hacer creer que sí.


Y no cambiará inmediatamente, puede que a largo plazo sí, porque no se ocupan de los asuntos importantes: natalidad, inmigración, vivienda. Solo se ocupan cuando llegan al límite y tienen que tomar medidas drásticas, que no les perjudicará a ellos, sino a ti y a mí (el sistema de pensiones, para empezar). La ceguera va con el cargo, les conviene. Es una ceguera voluntaria.


Las instituciones que nos perjudican van del municipio (¿dónde va nuestro IBI?), a la comunidad autónoma cada vez más identitaria, es decir, oscura y alienante (Por Andalucía, Adelante Andalucía, Andalucía avanza, Andalucía quiere más, y toda esa retahíla sentimental) (¿de qué se ocupan, de la vivienda, por ejemplo?), al Estado, al que pertenecemos administrativamente (¿Se está haciendo algo para que no se convierta en un narcoestado?), y a la Unión Europea, compuesta por países cada vez más pequeñitos (Kallas: "En Europa solo hay dos tipos de países: los que son pequeños y los que aún no se han dado cuenta de que lo son") sin ningún plan para salir de su pequeñez y acelerada decadencia.


Por primera vez no he estado pendiente de los resultados. Por primera vez no me he tragado el programa de la sexta. Cuánto tarda uno en aprender. De todos modos, qué más da. La mayor parte de la gente no quiere resolver problemas, no quiere castigar a los malos gestores ni a los corruptos, solo vota por ideología. Uno vota como quién va a misa, una costumbre, una tradición, unos colores.


domingo, 17 de mayo de 2026

Marty Supreme vs El destino de Maya

 



Hay películas de las que no esperas nada. Los críticos las han puesto bien, pero nada te incita a verlas. Eso me ha pasado con Marty Supreme, una con candidaturas a los Óscar de este año. El personaje (parece que tiene un referente en la vida real), típico de la mitología americana, fracasa una y otra vez hasta que tiene un momento de gloria. Paul Newman lo interpretó más de una vez. La referencia es El buscavidas (The Hustler, 1961): un jugador de billar va retando a los mejores y, por arrogante, recibe una paliza antes de triunfar definitivamente. Marty sigue un camino parecido. Es un jugador de tenis de mesa, quiere llegar a la cima pero no tiene dinero para acudir a los grandes campeonatos internacionales, se mete en problemas y arrastra una vida de fracasos, una especie de pícaro que usa a los demás para mantenerse a flote.


El buscavidas de Marty Supreme es Timothée Chalamet, el actor de moda. La película tiene momentos sórdidos y surrealistas; es de no creer la de cosas que le suceden al pobre Marty, que una y otra vez se meta en conflictos de los que sale malparado. La película se sigue con atención, pero no parece que al público europeo le entusiasme este tipo de personajes, al menos a mí no. Vista la película, entretenida eso sí, se olvida rápidamente. En perspectiva yo me quedo con el clasicismo de la película de Robert Rossen y Paul Newman frente al irritante ritmo de Josh Safdie en esta Marty Supreme.




A la jovencísima Maya, en la finlandesa El destino de Maya, le ocurre lo que al protagonista de la China El regreso de las golondrinas. La familia acuerda casarla con un hombre de otra familia, un pescador solitario que vive en una apartada isla. Cómo el Cao de El regreso de las golondrinas, junto a su marido, Maya ha de construir desde cero una forma de vida: una casa de madera, cuidar de una vaca, pescar en una zona donde el invierno es muy duro, tener hijos. Su contacto con la vida de ciudad es mínimo. Cuando llega la Gran Guerra Maya ha de habérselas con el infortunio. Se queda sola con sus hijos frente a una patrulla de invasores ingleses que ocupan la isla sonde vive.


El cine americano es urbano, salvo las pocas películas que remiten al salvaje oeste. Eso es Marty Supreme con casi todo lo que nos llega, cine urbano. En el extrarradio cinematográfico de Hollywood todavía late la nostalgia rural, en algunos casos como denuncia y en otros como en El destino de Maya como retroutopía. Para el espectador, una y otra, formas de entretenimiento. El thriller agitado, oscuro y angustiado, frente la calma interior reflejada en anchas panorámicas y paisajes blancoazulados.