domingo, 27 de septiembre de 2026

Vivienda


 


El consenso informado dicta que se necesitará un millón de viviendas en 2028 para allanar la demanda. He oído decir a quienes les ponen el micrófono delante en manifestaciones y acampadas que no hay que construir más viviendas. Si logran mediante decreto que se puedan expropiar viviendas, puesto que no lograrán expropiar un millón, ¿a quiénes se las concederán, a los jóvenes que desean emanciparse, a las familias sin recursos, a los inmigrantes sin habitación donde reposar? 

 

Toda generación necesita su momento revolucionario, es decir, el puño en alto contra la realidad. Los líderes, si es que aparecen, ya no serán los del 15 M. Han perdido su crédito. La protesta se reconfigurará de otro modo, antes de que la frustración los devuelva a casa, a casa de sus padres. Mientras tanto, en habitaciones inmundas se amontonan los más necesitados, esos que, estoy seguro, no salieron ayer a manifestarse, ni esta noche han dormido en la Puerta del Sol.

 

La frustración aniquila las bases de la política, porque se funda en el imaginario que quiere posible lo que es imposible, el acceso a la vivienda sin construir nuevas viviendas.

 


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