"Solo siento por ti, por el partido y por la causa un amor grandioso e infinito. Te abrazo en mis pensamientos...". (43ª carta de Bujarin a Stalin antes de que le fusilara)
Veo que asumes sin rubor todos los tópicos del mercado político; lo que se espera del buen soldado que las élites de este país han ido conformando (sin premio, ay, como no sea la ilusa satisfacción espiritual de pertenecer al bando de los buenos).
¿Por qué la clase medianamente culta a la que perteneces, con ingresos medios (médicos, enfermeras, profesores y funcionarios en general) son los mejores soldados del sistema? No soldados de fortuna al servicio de las castas (llámalo oligarquías) locales, regionales y de partido, sino soldados voluntarios: lo hacen como los antiguos creyentes, atrapados en su fe, esclavos de la militancia. Y cuanto más supuestamente cultos, más esclavos.
En realidad no lo hacen del todo gratis, tienen asegurado su trabajo y la revalorización de sus sueldos y pensiones, su mayor -a veces única- fuente de ingresos. Hecho que no emerge a su conciencia porque saben que ese privilegio va en detrimento de las capas sociales más desfavorecidas (trabajadores en precario, jubilados con pensiones miserables, jóvenes mal formados) que según su catecismo doctrinal deberían estar en el centro de su acción política.
Una actitud, llámalo ideología, que pone a salvo su conciencia: les permite tapar la realidad en la que tienen cierto privilegio y les da la satisfacción moral de estar en el lado bueno de la historia. Que en ese lado tengan aliados innombrables no les preocupa porque siempre encuentran razones ad hoc.
Aquí tienes una parte de la casta regional -oligarquía- (pincha) que has contribuido a consolidar:
Diputación de Barcelona: 133 asesores, tope máximo, entre 3000 y 6000 euros al mes. Una mafia que vive de la política.

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