Una fina traza de humor negro recorre la película, tan fina que casi hace frontera con lo truculento. Los guionistas han construido una serie de historias con estructura de muñecas rusas enlanzadas al azar unas con otras, de manera que personajes que no se conocen al final, por casualidad, o por entrometerse donde no debían, caen bajo las malas artes de otros. Personajes que rozan lo estrambótico o lo anormal o lo inesperado: un sesentón francés busca traer de África a una joven mujer para tenerla como mantenida; una joven camarera abandona la ciudad siguiendo el rastro de una mujer casada que prefiere, sin embargo, la soledad de la montaña; otro casado, también francés, a través de un chat, cree haber encontrado el amor de su vida, es una trampa que le tiende un joven africano para sacarle dinero, quien, a su vez, resulta ser el novio de la mantenida del sesentón, con quien tiene una niña; la mujer desatendida del hombre chatadicto se enamora de un ganadero de montaña trastornado tras la muerte de su madre, quien, tras una tormenta de nieve, encuentra en el bosque nevado el cuerpo de la mujer del sesentón a quien persigue la joven camarera. El círculo se cierra, aunque en la película está contado al revés de como yo ahora lo cuento. Todos los personajes están relacionados con algún grado mayor o menor de amor que acabará por trágicas equivocaciones en la muerte de varios de ellos. Como digo, es una película entre el humor negro y la salacidad, entre el desequilibrio psíquico y el atrevimiento irreflexivo, hombres y mujeres solitarios que se entregan a los peligros de la pasión, entre la descripción de costumbres y el retrato de las psicologías extremas que parece está generando el comienzo de este nuevo milenio. Las bestias del título no son los animales inocentes que aparecen a lo largo del film, sino las bestias racionales de injustificado comportamiento.
La película es tan entretenida que no pierde uno ripio, muy al contrario que esta otra también francesa, Les traducteurs, también del 2019, aunque estrenadas ambas ahora, otro conjunto de historias cruzadas, pero tan sin gracia, tan mortalmente aburrida que al cabo de tres días de haberla visto no recuerdo nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario