lunes, 29 de junio de 2026

El hombre demediado

 


Hay hombres a quienes su personaje les viene hecho. Sin darse cuenta cuando se hacen adultos están metidos dentro de un traje. Un nicho de supervivencia. Han hallado el modo de estar en el mundo: una estampa fija ante los demás, un acopio de certezas, un dinerillo que va llegando. Si han adquirido fama mediática, el sol ilumina una de sus caras dejando en sombras lo demás. Gracias a ellos una miríada de hombrecillos vestidos con el mismo traje ven confirmadas sus certezas. Y como él, todos esos hombrecillos tienen la espalda cubierta, a resguardo de la luz cegadora. Nunca verán los crímenes a sus espaldas, no porque no quieran verlos sino porque no pueden. Su traje es tan rígido que les impide girar la cabeza a la derecha o a la izquierda, y del todo imposible darse la media vuelta.

 

Este tipo de hombres demediados tienen su réplica en otros hombres demediados que ven lo que estos no pueden ver, incapacitados de su parte de ver lo que aquellos ven. Y así se parte el mundo en dos mitades, dejando una pequeña brecha para hombres más flexibles.


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