White Lotus podría ser una versión en formato serie de las antiguas revistas satinadas del corazón (no sé si existen todavía o de qué modo han cambiado). La vida de ricos y famosos en una puesta al día. Los protagonistas son ricos jóvenes guapos, exhiben todo su atractivo para generar envidia y emulación. Quién no querría vivir así, con la despreocupación que procura el tener dinero, con el deseo al alcance de un clic de los dedos, el placer sin coste material y moral. Es verdad que de vez en cuando sueltan una lagrimilla ('los ricos también lloran'), penas que encuentran solución en el paso del tiempo y con la disposición de recursos materiales. La serie paga su peaje a los usos costumbristas de la época: hay muchos gays con poder, exhibición y frotamiento de cuerpos de gimnasio, lesbianismo guay, pero también algunas inconveniencias: un punto de vista amable sobre la prostitución, no aparecen negros ni inmigrantes y en un mundo de lujo y superricos atendidos por sirvientes no hay ni rastro de la humillación que supone la distancia exhibida en el escalafón social.
Lo mejor sin duda de White Lotus es la luminosidad. Una Sicilia soleada con paisajes costeros tan bellos como los cuerpos de los protagonistas, el arte barroco de los palacios, el cuidado en cada detalle de la producción hacen de esta serie un disfrute para los ojos. Las imágenes de portada de la serie son una maravilla: la música el color la referencias artísticas y mitológicas una incitación erótica al placer desprejuiciado. Hay una ligera trama de deseos cruzados entre parejas de amigos, otra de recelos familiares enquistados, incluso una breve historia de suspense con la mafia incluida y muertes en el último capítulo, que responden a la necesidad de alargarla hasta completar los siete capítulos y tener una excusa para lo fundamental que es la exhibición de la belleza sin remordimiento. Creo que es la serie del año con la que uno puede disfrutar más. Ya está en marcha la tercera temporada. HBO.
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