jueves, 1 de enero de 2026

Dale un nombre

 


Así se abre, incierto, indefinido entre la niebla, entre la promesa de la tecnología y la amenaza de la senectud de los jerarcas. He aquí el dilema, ¿nos liberará la tecnología de la potencia póstuma de los viejos o la usarán para destruirnos? 


Dale un nombre, pronúncialo para que sea alguien y se afirme: 2026. 


Será lo que viento de la historia haga de él con independencia del deseo que formulamos anoche mientras las campanadas caían. Ay, pobres de nosotros, pobre de mí, una estaca en el corazón del mundo y una pluma que el tiempo se lleva.


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