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Una historia
familiar o un tema de
asuntos personales,
en la jerga periodística, de eso va esta película de Stephen Frears. Un
periodista, al que acaban de despedir de un cargo político en la era de Tony
Blair, traba contacto con una mujer ya mayor que anda buscando a un hijo que
cincuenta años atrás unas monjas le arrebataron y vendieron a una familia
americana, cuando siendo adolescente quedó embarazada y luego recogida en un
convento para parir. Esta singular pareja, madre y periodista, saltará el
charco para ir tras el hijo perdido, la mujer porque parece que al fin tiene
una pista para dar con él, el periodista, con el nombre verdadero de Martin
Sixsmith, el periodista real que siguió la historia, porque ve la oportunidad
de reengancharse al periodismo tras su fiasco político. En la búsqueda se
encontrarán con unas cuantas sorpresas que animarán el guión cuando parecía que
la cosa no daba mucho más sí. El guión está muy bien construido, eludiendo la
caída en el sentimentalismo que el tema propicia, con la construcción de los
dos protagonistas principales, muy bien interpretados por Judi Dench y Steve
Coogan, una madre con una ingenuidad desarmante, sentido del humor, capaz de no
guardar rencor por el maltrato a que la sometieron en el pasado y un periodista
irónico, cínico, mordaz y descreído, como contrapunto. Los dos se entienden y
complementan y ambos consiguen sus objetivos aprovechándose de las expectativas
del otro. Parte de la inteligencia del guión está en no cargar las tintas sobre
los temas polémicos: el fanatismo religioso o su contrario, por ejemplo.
La peli
está construida con los mimbres del melodrama pero está hecha con tal
inteligencia que no lo parece. Stephen Frears trabaja con la idea de que ante
la pantalla tiene a un espectador tan sensible como inteligente, por eso no
busca las lágrimas como tampoco la risa hueca, más bien la reacción de alguien
que está pensando antes de reaccionar a lo que ve. Las pequeñas sorpresas están
bien dosificadas de modo que la peli vuela y, cuando acaba se quiere saber más
como ocurre con las pelis bien hechas. Magnífica Judi Dench haciendo creíble a
esa mujer irlandesa que busca incansable a su hijo arrebatado, llena de dudas
sobre cuál será su reacción si lo encuentra, segura de su creencia a pesar de
la mala fe de las monjas. El libro del periodista Martin Sixsmith, del cual he
leído unos cuantos capítulos, no está, sin embargo a la altura del guión, falta
ese juego de ironía y mordacidad, de ingenuidad y empeño que representan los
dos personajes de la peli. Algo que también falta en las informaciones de los
periódicos españoles sobre temas parecidos, tan mediáticos, de desapariciones y
compraventas de niños en las primeras décadas del franquismo.
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