miércoles, 30 de septiembre de 2026

1. Trebisonda

 


En el primer capítulo del Quijote, el hidalgo manchego fantasea con futuras hazañas, mencionando a Trebisonda como el lugar que el mundo asociará a su gloria a imitación de los amadises y esplandianes de los libros de caballerías.

«Imaginá[ba]se el pobre ya coronado por el valor su brazo, por lo menos del imperio de Trebisonda».

De esta ciudad derivó 'trapisonda' como sinónimo de bulla y ruido.




Pues aquí estamos, a orillas del Mar Negro, rodeados de montañas, una ciudad del tamaño de Valencia. La ciudad fue núcleo importante en la ruta de la seda, fundada por griegos de Mileto. Por aquí pasaron romanos, bizantinos y otomanos y la saquearon los godos. Jenofonte con sus Diez Mil se retiraba de Persia, Marco Polo regresaba de China. El momento de gloria de Trebisonda llegó cuando se hizo imperio, bajo la dinastía de los bizantinos Comnenos (1202 y 1461). A ese momento se remiten la imaginación caballerescas y Cervantes. Poco después sería conquistada por el sultán otomano Mehmed II. 


Entonces se convirtió en Trabzon, más musulmana que cristiana, pero conservando su diversidad étnica y religiosa hasta principios del siglo XX, cuando el nacionalismo de los jóvenes turcos provocó dos genocidios: el de los griegos pónticos y el de los armenios. Erradicaron el cristianismo oriental, mayoritario hasta entonces. Ahora sigue siendo un puerto importante, centro de comercio de Oriente Medio.




Me recuerda Antonio, nuestro navegante cantabro, la famosa crónica de viaje Embajada a Tamorlán, que en su travesía hacia Samarcanda como embajador del rey Enrique III de Castilla, el diplomático castellano Ruy González de Clavijo llegó a Trabisonda el 11 de abril de 1404. Deformada como Trabis o Trapesunda, la describió de esta manera:


«Esta cibdad de Trebisonda está asentada cerca de la mar, e sus cimientos son en unas peñas altas, e por la una parte tiene un barranco hondo e peñasco que va a la mar, e la cibdad está cercada de muro bien fuerte, e tiene por la otra parte otro barranco por do va un arroyo, e tiene otro muro bien alto que va por encima de las peñas, e por entre estos dos barrancos está asentada la cibdad, e va a dar a la mar, e cerca del agua de la mar en lo más bajo está un castillo con sus cavas e barreras.»

 



La joya artística de esta ciudad, testigo de su antigua gloria, es la iglesia ortodoxa, hoy mezquita, de Santa Sofía. Según Clavijo:


«Esta cibdad es muy luenga e no muy ancha, e los muros de ella son de piedra de sillarejo de obra antigua, e tiene muy hermosas torres e cuadradas... E dentro de la cibdad ay muchas e hermosas iglesias, e la mayor de ellas es la iglesia de Santa María la Mayor...».


En Trabzon nació Solimán el Magnífico, el más famoso de todos los sultanes. Hoy Trabzon es conocida por sus aguerridos hinchas del equipo de fútbol local y por sus avellanas.




Uğur, el guía turco, nos cuenta historias sobre la región de Trabisonda. El carácter, la fisonomía, el cabello y los ojos, las costumbres, la comida, incluso la manera de decir el idioma, difícil de entender para los propios turcos, todo sería de origen griego, porque esto fue bizantino ortodoxo durante siglos. No nos cuenta un dato importante, durante el periodo más radical del nacionalismo turco, además del exterminio armenio hubo otro, el griego póntico. Según Uğur, Ataturk les compró las propiedades y les indemnizó pero no fue exactamente así.


martes, 29 de septiembre de 2026

Cinco crónicas americanas

 


¿Cómo contaron los españoles la conquista de América? Manuel Burón en su Cinco crónicas americanas hace un notable ejercicio de análisis histórico y divulgativo para mostrarnos cómo fue aquello de la conquista, tan mitificado en ocasiones, como lo fue para los propios conquistadores contar lo que vieron sus propios ojos, pero mitificaron a la vuelta. Un par de ejemplos: 


Los indígenas de Jomocohuicha, en la actual Colombia, por no tener vía ordinaria por donde expeler los excrementos del cuerpo se sustentaban con oler flores, frutas y hierbas. 


La isla de Ocoloro estaba solo habitada por mujeres que son fecundadas por el viento y matan a todo hombre que por allí se aproxima.


Para contarnos aquel extraordinario episodio de la historia, Burón divide el relato en cinco partes. En la primera (a partir del propio Diario de abordo de Colón y las historias de Bartolomé de las Casas y Pedro Mártir de Anglería), el protagonista es Colón y lo envuelve con esta frase 'la infancia del asombro: 'las crónicas americanas eran, ante todo, literatura del asombro'. Era de no creer aquello que veían y luego contaron. Sus ojos entraban en contradicción con la carga mítica que llevaban sus mentes, formadas en la cultura clásica y en los libros de caballerías. Sus relatos intentan cuadrar con dificultad una cosa y otra. Colón, creía que en alguno de aquellos lugares que visitó estaba el paraíso (el golfo de Paria).


Los episodios segundo (desde las Cartas de relación de Cortés, Bernal Díaz del Castillo y Francisco López de Gómara) y cuarto (La crónica de Pedro Cieza de León y los Comentarios de Garcilaso, el Inca) se contraponen. Los dos conquistadores más nombrados, Hernán Cortés frente a Francisco Pizarro. Cortés lleva en su aventura al político del Renacimiento. Con conocimiento e instinto funda un país, México.


"Hernán Cortés parecía seguir, sin haberlo leído, el consejo de su contemporáneo, Nicolás de Maquiavelo quien recomendaba a los príncipes «leer historia y de ella tomar en consideración las acciones de los hombres sobresalientes... Y tener siempre presente sus hazañas y modos de actuar; como se dice de Alejandro Magno, que imitaba Aquiles; César, a Alejandro; Escipión, a Ciro».


 Los expedicionarios de Pizarro tenían en mente otra cosa, el oro, deslumbrados por él, organizan un modo brutal de conseguirlo. "Los hombres de Pizarro eran un ejército de vagabundos y buscavidas". En las dos figuras se resume el modo en que los españoles encararon la conquista: reproducir en la fundación de América la imagen del mundo que Europa había construido y la búsqueda del dorado a cualquier precio. 


El tercer capítulo (Antonio Pigafetta y diarios de navegación) está dedicado a la aventura. La primera vuelta al mundo a las órdenes de Magallanes, probablemente la gesta más inaudita que vieron los siglos. Un viaje descomunal: de los 245 hombres que lo iniciaron solo 18 llegaron al destino final. Hambre, frío, motines, traiciones. Burón, sin embargo, en busca de la imagen que los americanos se fueron forjando de sí mismos se detiene en la figura mítica del gigante patagón, y cómo a través de la literatura, el Shakespeare de la Tempestad, en primer lugar, fijó la doble imágen de América: el indigenismo, representado por Calibán, hecho de fuerza y tierra, y el aére o espiritual que representa Ariel.


El quinto relato lo construye Burón con las cartas que los españoles que se asentaron en América dirigían a sus familias, especialmente a sus esposas a las que suplicaban que hiciesen el viaje para encontrarse con ellos. Por lo general, no les hicieron caso.


Un gran libro que merece ser leído.


lunes, 28 de septiembre de 2026

La IA nos aniquilará, dicen

 


 

Toda generación elabora un relato del fin del mundo. Parece una necesidad. En el caso de la IA, ¿a qué se debe ese temor? 

 

El cambio de milenio del siglo X al XI fue el momento de mayor temor, al cumplirse los mil años de la Pasión de Cristo, iba a llegar el juicio final.

 

A finales del XIX el pánico lo provocó la revolución industrial y la secularización: el desordena moral acabaría con la civilización. 

 

Durante la guerra fría, los baby boomers nacieron con el miedo a la aniquilación atómica (crisis de los misiles y de Cuba). 

 

La Generación X vivió Chernobyl, el agujero de la capa de ozono y la lluvia ácida. Vio amenazas en los desastres ambientales. Para los millennials fue el cambio climático: calentamiento global y pérdida de la biodiversidad. Para la generación Z y la alfa será la IA quien acabará con la humanidad.

 

¿Qué temores genera la inteligencia artificial?

 

Lo comprobamos cada día en cualquier aspecto intelectual, la IA nos supera en inteligencia. Sin embargo, todavía no puede arreglarnos una averia eléctrica o un fallo en la fontanería. 

 

Combinamos la esperanza en un futuro extraordinario: una riqueza que colme nuestras necesidades y la curación del cáncer con el temor a que la IA tome el mando y nos aniquile.

 

Quizá las expectativas sean exageradas, también el miedo. Rebajándolas, comprobamos lo fácil que nos resulta acceder a algo que antes nos costaba mucho. La IA nos hace la vida más fácil. Pero la IA no está en el mundo, no es un agente material, físico, sino solo una inteligencia digital. Sin embargo, manipulando la mente en los individuos sí que podría hacer daño.  Los peligros de la IA son reales, incluyendo el bioterrorismo, el sabotaje cibernético y los agentes sin control, apunta Steven Pinker. 

 

Es evidente que hay un salto extraordinario en la inteligencia que solo aprovechan quienes pueden disponer de las capacidades más altas de la IA. 

 

Y luego hay una contradicción plausible: la IA puede ahorrarnos el trabajo a cambio de una paga para todo el mundo. Pero qué sucederá con la mayor parte de los hombres cuando ya no necesiten trabajar y se encuentren mano sobre mano sin nada que hacer. ¿A qué dedicara tu tiempo libre?


Por qué la consciencia es más probable que sea una propiedad de la vida que de la computación, y por qué crear una IA consciente, o incluso que parezca consciente, es una mala idea. Anil Seth.

 

 


domingo, 27 de septiembre de 2026

Vivienda


 


El consenso informado dicta que se necesitará un millón de viviendas en 2028 para allanar la demanda. He oído decir a quienes les ponen el micrófono delante en manifestaciones y acampadas que no hay que construir más viviendas. Si logran mediante decreto que se puedan expropiar viviendas, puesto que no lograrán expropiar un millón, ¿a quiénes se las concederán, a los jóvenes que desean emanciparse, a las familias sin recursos, a los inmigrantes sin habitación donde reposar? 

 

Toda generación necesita su momento revolucionario, es decir, el puño en alto contra la realidad. Los líderes, si es que aparecen, ya no serán los del 15 M. Han perdido su crédito. La protesta se reconfigurará de otro modo, antes de que la frustración los devuelva a casa, a casa de sus padres. Mientras tanto, en habitaciones inmundas se amontonan los más necesitados, esos que, estoy seguro, no salieron ayer a manifestarse, ni esta noche han dormido en la Puerta del Sol.

 

La frustración aniquila las bases de la política, porque se funda en el imaginario que quiere posible lo que es imposible, el acceso a la vivienda sin construir nuevas viviendas.

 


miércoles, 23 de septiembre de 2026

DTF St. Louis

 


 

A poco que se abra uno el mundo y ponga el oído y mire sin las antojeras que le fabrican cada mañana, verá que el mundo está cambiando. Los cambios son sustanciales allá por donde se mire. No soy sociólogo ni psicólogo, observo sencillamente. Nos lo dice el informe PISA y los profesionales de la educación. Nos lo dicen los terapeutas, el mercado de la vivienda y la pérdida de poder adquisitivo. No hace falta escuchar los discursos irresponsables de los líderes que nos han tocado. Quita el sonido, simplemente mira sus gestos, sus ademanes, su manera de caminar: no tienen nada que decir 

 

El resultado es la fragilidad. Allá por donde uno mire, la sensación de desamparo, las ganas de contar lo que les pasa y lo que piensan, como si no tuviesen a quién recurrir: las instituciones lejanas, amigos y familiares cada uno a lo suyo. 

 

Acabo de ver una serie que muestre esa fragilidad, que parece asociada a un cambio que sucede sin que nosotros podamos participar. DTF St. Louis. Tres personajes, cuatro si contamos con el niño, desamparados. Casados, en aparente armonía, con niños, que se manifiestan cariño y amor. Entre ellos establecen relaciones de amistad, amor y sexo. No parece suficiente, algo les falta. Experimentan cómo relacionarse. Son buenas personas, están dispuestas a entregarse al otro generosamente, pero nada llena el hueco. 

 

Nada de eso se dice en la serie. Cada espectador ha de reconstrur la historia a su modo. Los personajes no son físicamente atractivos. Tampoco los escenarios, a menudo planos generales que muestran las calles y los edificios indiferenciados de San Luis, Missouri e interiores igualmente sin peronalidad. El ritmo es moroso, la música que acompaña, canciones no especialmente significativas de las décadas pasadas.

 

Los creadores de la serie saben que con todo eso no sería suficiente para mantener la atención del espectador. Entonces hacen que uno de los protagonistas muera. Un viejo inspector descreído y una joven inspectora más animosa se hacen cargo de la investigación. Son los dos únicos personajes con propósito, cuya vida no parece estar en el aire. Una gran serie que será del gusto de pocos.

 

“Por primera vez en la historia, una mayoría de estadounidenses —el 62 por ciento— dice haber acudido a un terapeuta en algún momento de su vida, un salto brusco desde el 43 por ciento en 2023. Sí, eso podría implicar una sola visita, pero el uso continuado de la salud mental también resulta sorprendente. Poco menos de una cuarta parte de los 269 millones de estadounidenses de dieciocho años o más “recibió tratamiento o consejo de salud mental” cada año entre 2022 y 2025: entre 55 y 60 millones de adultos. Estas cifras se dispararon tras la pandemia, pero la trayectoria ya era inequívoca. Entre los millennials, nada menos que el 72 por ciento afirma que es probable que visite a un terapeuta en los próximos doce meses. Demográficamente, acuden al terapeuta sustancialmente más blancos que negros, y sustancialmente más mujeres que hombres”. How Therapy Culture Made us Fragile.

 


viernes, 18 de septiembre de 2026

Mérida (Temporada de abrojos)

 


Antes de llegar a la zona de los pinchazos en serie, pasamos por Don Benito y llegamos a Medellín. Medellín, la ciudad que vio nacer a Hernán Cortés y que antes fue romana. El conquistador da nombre a la plaza principal, donde luce una imponente estatua. Cerca, derruida, está la casa donde nació.




Cuesta con bici subir al castillo pero es el mejor lugar para apreciar su historia y su geografía. Al fondo la Vega de Guadiana, más acá el caserío blanco y ortogonal, y aún más acá el teatro romano del siglo I, bien conservado, hasta el punto de que se ofrecen representaciones, acompasadas con las del teatro de Mérida. Su capacidad era de 3000 espectadores. 




El propio castillo museizado ayuda a comprender la rica historia de este pequeño pueblo, desde que en el 79 ac Quinto Cecilio Metelo Pío fundara un campamento militar por el que han pasado romanos, árabes, visigodos y cristianos, y hasta Napoleón. Metelo, Metellinum, Madalin, Medellín. Se puede hacer una panorámica de 360 grados por el adarve bien conservado. Si miramos sl noroeste nos encontraremos con un impresionante puente sobre el Guadiana, un puente barroco de la época de los austrias con 20 ojos.




Si te interesa la historia, en las salas de los torreones del castillo encontrarás información sobre la rica historia de Medellín, que acabó dramáticamente con la batalla que lleva su nombre, donde el ejército napoleónico se impuso al español. 




Nos las prometíamos felices rodando por los caminos de la Vega del Guadiana, una mañana con buen tiempo para rematar el Camino Mozárabe. Nos esperaba medio oculta, rastrera, la planta que nos amargó la jornada: Tribulus terrestris, el tríbulo, abrojo, roseta, cuernos de chivo, cabeza de cabra o dientes de vieja. En esta época, a comienzos del otoño, produce unos frutos duros con espinas puntiagudas que se clavan en las ruedas, no de uno en uno sino de dos en dos. Cuatro veces pinchamos. El último pinchazo no lo reparamos, sino que fuimos dando aire a la rueda hasta llegar a Medellín. 




El albergue lleno a rebosar. Por lo que oía casi todos extranjeros, aprovechando el turismo barato que ofrecen los caminos de Santiago. En la plaza, hacemos un homenaje al cerdo en el Mesón El Pestorejo, que recibe el nombre de la careta del cerdo a la que llaman pestorejo, que hacen ricamente a la brasa.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Hinojosa Castuera Campanario

 


Desde Hinojosa del Duque hasta Campanario los caminos son fáciles de rodar. Eso sí, las bicis acumulan una buena capa de polvo. Lo peor, como nos habían advertido, los abrojos. Tarde o temprano tenía que pinchar, el temor de todo ciclista. Cambia el paisaje, desaparecen los olivares o quedan algunos con aire desnutrido, les sobra espacio. En su lugar, a un lado aparecen las dehesas con encinas grandes, fornidas, y al otro campos resecos de cereal. Aún así se ven grandes superficies replantadas: olivos, pero también otras plantas que no acierto a adivinar.




Desde Monterrubio vamos rodando, un rato por una carretera vieja y otro por caminos, a Castuera, capital de la comarca de La Serena. En el parque un grupo de mozalbetes disfruta de la hora del recreo. Un espejismo. Trabamos conversa con un hombre de la localidad. No le he pedido el nombre porque sus ganas de hablar eran tantas que apenas he podido preguntar algo. El lamento sobre la situación de la comarca: los jóvenes se van - su hijo arquitecto -, las defunciones aumentan. La industria tradicional va cerrando fábricas, las queserías, los jamones. Todavía se mantiene el ganado ovino que produce el famoso queso de la Serena.




No hay tanta inmigración como en otras zonas de España, pero sí alguna. Mujeres latinas que vienen a cuidar a los viejos mientras sus hombres trabajan en el campo. El hombre tiene muy mala opinión sobre las mujeres marroquíes, que cobran sin hacer nada. Nos da ejemplos concretos. A pesar de mirar el GPS para partir, el hombre sigue hablando. Necesita desahogarse. Se lamenta que Villanueva de la Serena y Don Benito no se unificaran para hacer viable, demográfica y económicamente, la región convirtiéndola en la tercera provincia extremeña.


Nuestra primera intención era quedarnos en Castuera, pero hemos seguido rodando hasta Campanario para que la ruta de mañana hasta Mérida no sea tan kilométrica. Paramos en un llamado Albergue de la Estación, la estación convertida en albergue turístico. Merece la pena pasar unas horas aquí, observando y oyendo la naturaleza, las tórtolas sobre todo, una pareja de cuervos, gatos famélicos, el silencio raramente interrumpido por los pocos trenes que aún pasan. 




Leo la persona que lleva el albergue cuida hasta el último detalle. Una escenografía coqueta. No he visto ningún albergue igual. También dispone de un amplio restaurante al lado. Por la tarde cuando ya no quedan clientes se queda de charla con nosotros. Es colombiana. Pasó por Villaverde y Vallecas. Odontóloga, por necesidad se dedica a la restauración. Su pareja es de Campanario, por eso pudo montar este negocio. Se nota que le va bien. Inquieta, no se conforma. Tienes tres hijos repartidos por Europa, lo que significa que los inmigrantes que llegan a España si son hábiles buscan oportunidades fuera, no se quedan. Quien pierde oportunidades es España.