sábado, 13 de junio de 2026

El Acebal de Garagüeta

 


Desde un buen punto de observación, y en la ruta de los castros celtas en los Montes Claros hay varios, se pueden ver dos masas boscosas separadas, el quejigal y el acebal. Nuestro destino, hoy con Ricardo, es penetrar en este bosque único de la Península Ibérica, y de buena parte de Europa, el Acebal de Garagüeta. En este bosque los acebos crecen pegados unos a otros sin mezclarse con pinos, robles o hayas. Encontrar un "bosque puro de acebos" es una auténtica rareza botánica. Hay una casa del parque en Arévalo de la Sierra.




 Conviene subir al cercano Alto de la Cruz para tener una buena panorámica de estos valles y sierras sorianos entre el Duero y el Ebro. Aún se pueden apreciar los restos de las manchas blancas nivosas en la Sierra de la Cebollera. Sorprende la cantidad de topónimos que en esta zona repiten la nomenclatura de la geografía zamorana y zonas del noroeste castellano. Remiten a los repobladores medievales de cuando esta zona era la extremadura - zona de frontera -, relacionados con la trashumancia, la Mesta y el comercio de la lana merina.




Uno puede hacer una ruta corta, de 5 o 6 km, adentrándose en la masa boscosa del acebal o una larga, de entre 12 y 15 km, circundándola por la periferia y subiendo a los altos para completar la visión. Nosotros invertimos 5 horas en el intento de comprender la adaptación de este árbol a un terreno no especialmente apto. La labor humana, la ganadería doméstica y salvaje dieron forma a este bosque singular. 


Encontramos a menudo el acebo como arbusto en el sotobosque bajo árboles grandes buscando sombra. Pero también se desarrolla como árbol con tronco liso y recto, llegando a 10 o 15 m de altura, que puede llegar a los 500 años, adoptando una forma piramidal o de campana. Es el caso de Garagüeta.




En la periferia del bosque, lo primero que nos llama la atención es que aún permanezcan los frutos rojos, las bolitas que aparecen en las ramas que la gente coloca en sus puertas en Navidad. Se supone que los acebos florecen en mayo y junio, justamente ahora, que las plantas hembras empiecen a producir frutos verdes durante el verano y principios de otoño y que se convierten en las bolitas de rojo intenso cuando el frío comienza a aparecer, allá por noviembre y diciembre.


Pero parece que no es nada extraordinario, el fruto del acebo es tóxico para los mamíferos, así que puede permanecer en el árbol durante meses. Las bayas son el alimento de las aves como zorzales, mirlos o petirrojos, incluso de las torcaces. Cuando hay una cosecha exageradamente abundante - lluvias más buen clima -, la fauna local simplemente no da abasto para comérselas todas, lo que explicaría que las bolitas rojas aún permanezcan en los árboles.



La estampa de los acebos aislados en la periferia del bosque impresiona por la forma cerrada piramidal o acampanada que crea un espacio húmedo y sombrío en su interior creando una coraza infranqueable. El acebo genera su propio microclima: al cerrarse sobre sí mismo, el árbol evita que el viento helado de Soria penetre en su estructura. En las zonas bajas, la falda de hojas perennes impide que los rayos del sol evaporen el agua del suelo. El acebo crea debajo de su copa un oasis sombrío perpetuo, fresco en verano y protegido en invierno.




 En las zonas más cercanas a la linde aparece la simbiosis entre el acebal y otras especies, como el majuelo y el saúco. El majuelo, repleto de espinas afiladas y duras, protege al acebal joven de los animales que ramonean buscando hojas frescas, las hojas caídas del saúco le sirven como abono. El acebal por su parte les proporciona humedad y, de adulto, sus hojas bajas, también pinchudas, blindan al majuelo, impidiendo que los animales dañen sus raíces o tronco.




El saúco, por su parte, ayuda a estabilizar las pequeñas zonas de escorrentía. Su sombra estival protege la evaporación directa del agua del suelo, manteniendo un microclima fresco y húmedo en la periferia que beneficia las raíces superficiales del acebo.




En todos ellos, este es el momento de la floración, las hojas blancas del majuelo cargadas de néctar y las de color crema del saúco, aromáticas, atraen a miles de insectos que polinizan las pequeñas flores blancas del acebo.




Llegados al bosque nuestra primera internada es por el lugar más fácil, una abertura que nos lleva a un sestil. Necesitamos un momento de adaptación tras pasar del día brillante y luminoso al interior sombrío. Poco a poco aparecen las siluetas de una cuadra de caballos hispano bretones que se han refugiado del calor en el interior del sestil. Caballos grandes como percherones, pezuñas enormes protegidas con plumas y crines vistosas. No se asustan, nos observan con curiosidad. También los caballos viven en simbiosis con el acebal: limpian el sotobosque, se alimentan de los brotes tiernos y se protegen del calor en verano y del frío en invierno. 


A partir de ahí nos adentramos en el acebal. Los animales han limpiado los troncos y durante un tramo podemos caminar por el interior bajo las bóvedas vegetales de los sestiles. En el resto de Europa, los acebos casi nunca forman estos grandes laberintos habitables.




Luego salimos al camino que la ganadería intensiva de esta zona trazó en el pasado pastoril. El bosque debe su forma actual a la labor de siglos de los pastores sorianos - la choza del pastor es una bonita huella -, lo usaron como dehesa comunal para el ganado vacuno y lanar. A medida que avanzamos el bosque se hace más tupido - las hojas bajas pinchosas, las altas lisas-, las zonas bajas tan protegidas que resultan impenetrables. El majuelo y el saúco desaparecen para dejar al acebo solo. Nos preguntamos qué animales habrá ahí dentro, oyendo u oliendo, a pocos metros de nosotros. ¿Jabalíes, corzos, zorros, tejones, gatos monteses, garduñas? Vete tú a saber.




En las horas centrales del día el sol quema; no hay lugar donde guarecerse como no sea el interior húmedo y sombrío del impenetrable acebal. Remontamos hasta la cresta de la sierra de los Montes Claros para tener una panorámica sobre las sierras, los pueblos del valle y la cuenca del río Tera. Arévalo y Torrearévalo de la sierra, los titulares de la reserva natural, Gallineros y a lo lejos los pueblos del Tera (parece que estamos en Zamora), Almarza o San Andrés. Hacia el sur, al otro lado, la sierra de Urbión y la Cebollera.




No hay árboles que den sombra, así que comemos sobre una piedra en la ladera, socorridos por una ligera brisa. Después, sedientos, bajamos a Torrearévalo buscando un bar donde saciar la sed. No lo hay, pero vemos la casa donde nació Julián Sanz del Río. ¿Cuánta gente sabrá de su importancia para la educación laica y la formación de las élites del siglo XX español? La Diputación soriana y la Junta castellana poco deben saber y si lo saben no les importa porque la casa está desvencijada esperando que alguien la convierta en un lugar de memoria. Tan solo una triste placa lo recuerda.




No encontramos un lugar donde abrevar hasta llegar a Almarza, donde la cantinera cicatera nos pone media cerveza en la jarra y la otra media de espuma. Un pueblo curioso este, lleno de casonas de piedra y madera, casas fuerte parecen de los antiguos propietarios ganaderos de cuando la trashumancia de la Mesta. La más grande, con macetas de geranios en las ventanas, aunque parece no habitada, es la Casa-Palacio de la Familia Montenegro. Me entero más tarde de que desde hace años pertenece a un colegio madrileño (el Virgen de Europa) que lo utiliza como Aula de Naturaleza y campamento en los meses de verano.



jueves, 11 de junio de 2026

Xilópalos. Alzaba el vuelo el halcón

 


X

 

Si en tu oído

Dulce amor susurro

Se apaga el sol

Los cuerpos se encienden

La noche se hace día

 

 

 

XI

 

Me apartan de ti

Las horas los minutos

Mi pajarito

Ven vuelve a mí no tardes

Hazme piar contigo

 

 

XII

 

Oscuro el cielo

Su sombría amenaza

Mi lejano amor

 

 

XIII

 

Cambian los campos

Ya grana la espiga

Amarillean

 

 

XIV

 

Llega la luz

Vuelan los aviones

La amanecida

 

 

XV

 

Me acerco blanca

La luz de la mañana

Como el más veloz

 

 

XVI

 

Alza el vuelo el halcón

Crujir de ramas

Se despereza el alma

 

(Primavera, 2024)

martes, 9 de junio de 2026

Poesía de la pobreza (Historias del buen valle)

 


 

Un puñado de vecinos malviven en un barrio de Barcelona, Vallbona, encajonado entre autopistas, vías férreas y el río Besós, alrededor de un canal, el Rec Comtal. José Luis Guerín ha puesto su cámara delante como un espejo. Las casas, los huertos y los rincones de encuentro se han ido creando por las necesidades de la inmigración.

 

La película muestra a representantes de las dos oleadas inmigratorias: los viejos que llegaron a finales de los 60 y 70 de otras regiones españolas, más catalanes propios, y el mosaico de nacionalidades de las últimas décadas. Los vecinos ante el espejo añoran el paisaje de su infancia verde, el monte, los baños veraniegos en el Rec, el agua pura del pozo de un vecino con una anguila blanca dentro. Fisonomías y hablas, costumbres y supersticiones, recuerdos y proyecciones. 

 

La pobreza tiene su poética, y hasta la miseria - Guerín la capta en forma de naturaleza muerta, la dignidad que Velázquez pintaba en sus retratos - a condición de que no quieras usarla en tu beneficio, estético o político. De ahí lo del espejo: el espectador ve a sus iguales, no puede hacer otra cosa que emocionarse con ellos, en los momentos malos y en los buenos. El anciano que aviva sus recuerdos: fue joven, se enamoró - vemos las fotos antiguas - y, avanzada la película, lo despedimos en la iglesia con el canto desafinado de los vecinos a modo de responso. Los gitanos, sus palmas y su rumba; los indios y sus cañas de azúcar condenadas por la excavadora; los niños bañándose en la charca prohibida; los marroquíes malmirados; los portugueses y sus plantas; la brasileña que tiene en piano que no puede tocar y un marido que ha perdido la memoria. Un mosaico de familias mal encajadas en un barrio que es imposible que encaje en la gran ciudad. Un barrio inhóspito rodeado de autopistas y vías férreas, ruido de coches y trenes, pero donde la vida viven, las alegrías y las penas (Bourdieu explica los porqués en La distinción). ¿Por qué llevas tanta pena?, cantan los gitanos con gran contento.

 


Solo hacia el final hay una escena en la que la película se hace explícitamente política. Una asamblea en la que un capitoste de Adif escucha las quejas de los vecinos ante el derrumbe y el apaisamiento que se anuncia. Ante las quejas torpemente expresadas de los vecinos, el de Adif no dice nada relevante, balbucea como ellos. Ninguno entre los vecinos tiene el don de la palabra, su habla está tan desarticulada como la del propio barrio.

 

Yo diría que solo hay un momento en que el poder no es corrupción, el instante previo a su ejercicio, cuando como promesa ha galvanizado a la población y se dispone a pisar moqueta. En ese instante la promesa se vaporiza y el poder solo se ocupa de sí mismo. 

 

La poesía nos procura emoción porque nos sitúa en un espacio intemporal. Antes y después de cualquier cosa - como ha proclamado León XIV en el Congreso - está el hombre desnudo de pertenencias, la vida que se manifiesta.

 

"Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse".

 


lunes, 8 de junio de 2026

Xilópalos. (Agostado amor)

 

 


I


Se filtra entre nubes

La luz radiante

En la mañana oscura

 

II


Sobrevuela la alondra

Mi pedaleo

Canta la primavera

 

 III


Con viento en las mejillas

En el aire alas

Se despierta el día

 

 IV


Azul celeste y blancos

Verdes y rojo

Campo de amapolas

 

 V


Me acompañan las aves

Amaina el viento

Verdirrojo es mi canto

 

 VI


Desde el altozano

Prende la espiga

Promesa de Castilla

 

 VII


Como ladrón furtivo

Entro en el bosque

Robo el silencio y canto

 

 VIII


Cerca del mar la ciudad

Así tus ojos

Ante mi casa abierta

 

IX


Marcha la vía

Por el camino verde

blanca es su nombre


(Primavera 2024)



domingo, 7 de junio de 2026

The Pitt 2

 


Los guionistas de la serie parten de la tesis de que la sociedad se sostiene por unos pocos hombres que cumplen con su cometido profesional, poniendo la propia vida o su equilibro mental en riesgo. El ejemplo es una sala de urgencias en un hospital de Pittsburgh, donde el jefe de sala - el adjunto en la jerga -, los médicos y los estudiantes atienden frenéticamente a la gente que va llegando con traumas diversos.

 

El montaje combina la sucesión vertiginosa de casos que van llegando en las peores condiciones con el carácter de los diversos personajes sometidos a un estrés difícil de soportar, médicos, enfermeras y estudiantes.

 

Por un lado, los generalmente anónimos e inconscientes individuos que han sido puestos por los azares de la vida – o por la propia imprudencia – a un paso de la muerte o la amputación. El regalo de la vida, además de breve, está sometido al vaivén de azares inesperados. Por otro, la profesión y la responsabilidad.

 

Nada como un hospital (quizá una escuela o un juzgado se le puedan comparar) para experimentar con la colmena humana. Los profesionales sanitarios se especializan, cada uno debe saber su oficio a la perfección para ser útiles y salvar vidas. Cada uno de ellos es puesto a prueba y de esa prueba depende la vida de otras personas. Pueden haberse equivocado a la hora de escoger especialidad, ser débiles de carácter o tener una incapacidad física que les inhabilite, si es así deben reconocerlo y dar un paso atrás. También sirve para un maestro, un juez, un bombero, un policía o cualquier profesión. Obtener un puesto en profesiones frontera por nepotismo es un crimen.

 

En ningún otro sitio se ve mejor nuestra mutua dependencia. La vida íntima, personal o familiar queda en un segundo plano; cuantas menos interferencias haya mejor se cumplirá con la profesión, y en mejores condiciones estará el enfermo.

 


viernes, 5 de junio de 2026

La distinción a través del gusto educado

 



 

Alrededor de La distinción. Criterio y bases sociales del gusto, de Pierre Bourdieu (1979), con los ojos puesto en el cómic de Tiphaine Rivière, cuando la identidad aún no había suplantado a la igualdad en el imaginario de la izquierda.

 

" Cultura es aquello que queda después de que se ha olvidado todo".

 

1. Los adolescentes son como ovejas. Si consigues arrancarles una reacción, ya será un triunfo 

2. La escuela perpetúa las desigualdades sociales y hagan lo que hagan acabarán igual que sus padres 

3. ¿Si alguien se hace Rico, automáticamente se convierte en clase dominante?

4. Pierre Bourdieu sostiene que no. La clase social en la que nacemos da forma a nuestras preferencias y a todo lo demás.

5. El habitus es una guía de lectura inconsciente y muy interiorizada que usamos para juzgar todo cuanto nos rodea y decidir todo lo que hacemos o creemos. 

6. Lo que nos marca de forma más profunda es lo que aprendemos durante la socialización primaria, con la familia.

7. El habitus se encuentra en el centro de la reproducción de las estructuras sociales, de las dinámicas de dominación y del orden social.

8. Debemos desear lo que está en nuestra mano conseguir, una valoración de nuestro destino probable. Nos lleva a todos a confundir la realidad con nuestros deseos.

9. Alguien nacido de clase trabajadora tiene pocas probabilidades de ser un apasionado de la ópera, la equitación o los mocasines de cuero.

10. No nos gusta lo que no podemos obtener. Es un concepto central en Bourdieu.

11. Un gusto marcado por la necesidad es el resultado de interiorizar una serie de límites.

12. Los pobres interiorizan el sistema de limitaciones en el que viven. Cantidad por encima de la calidad, cosas útiles, prácticas fáciles de limpiar o resistentes. Sus gustos valoran la función por encima de la forma.


13. Una vez formado el gusto es muy difícil de cambiar, así como los hábitos.

14. Los pequeñoburgueses en decadencia expresan en todos los campos las preferencias más austeras y también las más tradicionales, eligiendo el hogar cuidado y clásico, el amigo concienzudo y ponderado, las comidas tradicionales, los pintores más conformes a los cánones, los cantantes más consagrados de antiguo.

15. Qué interioriza y luego dice una pareja de clase media intelectual: con el tiempo nos vamos dando cuenta de que se puede ser muy feliz con un modelo de decrecimiento. Dejamos el pequeño apartamento de la cudad para vivir en el campo. Con el cambio climático ya no vamos en avión pero igual un viaje largo una vez al año... Yo iría a Angkor o por ejemplo a Cuba antes de que cambie mucho.

16. A propósito del arte moderno, Bourdieu dice que no está hecho para las clases populares. Tampoco está hecho para los burgueses. Los burgueses se ven mayoritariamente atraídos por el teatro de entretenimiento y al teatro clásico, sobre el cual se les ha educado.

17. Para Bourdieu el arte moderno es una manifestación de la autonomía de los artistas y los intelectuales, que son la facción dominada de la clase dominante. Estos buscan puntos de ruptura, de desequilibrio. Por ello son susceptibles de aliarse con las clases populares contra la burguesía.

18. El poder económico es en primer lugar el poder de poner la necesidad económica a distancia.



19. “A medida que aumenta la distancia objetiva con respecto a la necesidad, el estilo de vida se convierte cada vez más en el producto de 'una esterilización de vida', sistemático partido que orienta y organiza las prácticas más diversas, ya sea la elección de un vino por el año de su cosecha y de un queso, ya sea la decoración de una casa de campo”.

20. “Esta pretensión aristocrática tiene menos probabilidades que cualquier otra de ser discutida, puesto que la relación de la disposición pura y desinteresada con las condiciones que la hacen posible... tiene todas las posibilidades de pasar desapercibida, teniendo este modo el privilegio de aparecer como el que tiene más fundamento por naturaleza”.

21. "Los pequeños burgueses no saben jugar como un juego el juego de la cultura. Al identificar la cultura con los conocimientos piensan que el hombre cultivado es el que posee un inmenso tesoro de conocimientos... y no pueden creer... que se reduce a una relación con la cultura".

22. " Cultura es aquello que queda después de que se ha olvidado todo".

23. "El pequeñoburgués se postra reverente ante la cultura"; la distancia entre el conocimiento y el reconocimiento. 

24. "Esta veneración indiferenciada que mezcla la avidez con la ansiedad conduce a tomar la opereta por la buena música, la divulgación por la ciencia, la imitación por lo auténtico”.



25. El consumo de la imitación es una especie de bluf inconsciente que engaña sobre todo al que lo practica, primer interesado en tomar la copia por el original y el relumbrón por lo auténtico a la manera de los compradores de imitaciones de saldos o de ocasión que quieren convencerse de que es más barato y hace el mismo efecto”.

26. Los pequeños burgueses tienen una sed casi insaciable por las técnicas o por las reglas de conducta que lleva a someter toda la existencia a una rigurosa disciplina y a regirse en todas las cosas por principios y preceptos. 

27. El pequeño burgués es un proletario que se hace pequeño para llegar a ser burgués.

28. Las fracciones de la pequeña burguesía más ricas en capital económico, tienden sobre todo al ahorro, mientras que las fracciones más ricas en capital cultural recurren principalmente a la escuela, las unas y las otras tienen en común el invertir en sus estrategias económicas y escolares unas disposiciones estéticas que hacen de ellas la clientela ideal de la banca y de la escuela.

29. En dos frases, cuál es la idea central de La distinción: que la dimensión simbólica de lo social no refleja solo la desigualdad, sino que contribuye a producirla y a reproducirla.

30. En el gran juego de las clases sociales, las clases dominantes elaboran estrategias de conservación. Desean de forma más o menos consciente conservar el funcionamiento actual de la sociedad que les beneficia. Las transgresiones que se permiten nunca tienen el objetivo de transformar la sociedad a fondo. 

31. De forma consciente o inconsciente, todo está hecho para censurar a las clases medias y bajas, para que se digan: “Esto no es para mí".

32. El linóleo y el chándal no son menos que el mármol y la ropa de lino son códigos sociales, nada más. Hay que aprender a dominarlos y manipularlos. 

 


miércoles, 3 de junio de 2026

Desear, imitar

 


 

Los seres humanos nos miramos obsesivamente los unos a los otros para decidir qué queremos.

 

Cómo se construye la personalidad social. No somos en solitario, aunque nuestro destino lo sea - nadie nos acompaña en el viaje definitivo -, pero mientras vivimos formamos parte de redes sociales. Somos seres sociales, vivimos acompañados. Pierre Bourdie – La distinción (1979)- cree que estamos marcados por el medio - la clase - en el que hemos crecido: nuestros gustos, nuestros hábitos, deseos y conductas. Lo más duro de aceptar: es difícil, casi imposible, saltar a otro estrato social. Aunque tengamos dinero y una buena escuela, los límites de nuestro conocimiento y acción están predeterminados por lo que se espera de nosotros y por los límites de nuestro mundo que hemos aprendido a no transgredir. El libro de Bourdieu se puede leer con gran provecho en cómic.

 

Las normas, los modelos, los establecen quienes no están sujetos a la necesidad, quienes tienen la libertad de abrir caminos porque para ellos la novedad no supone ningún coste. Las clases inferiores están encerradas en el círculo de la subsistencia, unas, y en lo admisible, otras. Las clases medias, que han asumido el orden social como natural, son los clientes perfectos para los bancos, las empresas y el gobierno. 

 


Una década antes que Bourdieu, René Girard - Mentira romántica y verdad novelesca (1961) – argumentó, basándose en estudios de la gran novela europea, que la personalidad social se organizaba en torno al deseo mimético. Nuestras aspiraciones, gustos y deseos buscan modelos que imitar. El deseo humano no es lineal, sino triangular: necesitamos un modelo que nos diga qué vale la pena querer. Así se forma el triángulo mimético: nosotros, sujetos deseantes; el objeto deseado; el mediador o modelo, que da valor al objeto poseyéndolo, exhibiendo su posesión.

 

Si son modelos lejanos a nuestro círculo generan conductas positivas, desangustiadas, pero si son cercanos generan conflictos: poseer el cochazo del vecino o su mujer. Contemplar el tren de vida de Elon Musk o Bad Bunny no interfiere en la vida de nuestros deseos, pero envidiamos el éxito profesional de un compañero de pupitre, verlo nos altera. Al imitar el deseo del vecino, compañero de trabajo o amigo, al desear el mismo objeto indivisible (el mismo puesto, la misma pareja, el mismo estatus), la admiración original se convierte en envidia, celos y resentimiento. La cultura humana, los mitos antiguos y los sistemas de leyes nacen para contener esa violencia contagiosa que el propio deseo mimético genera inevitablemente.

 

Bourdieu fundamentaba sus cabildeos en la sociología y en la estadística. Existe el ascensor social, pero afecta a unos pocos. La mayoría queda atrapada en sus círculos de pertenencia, en su clase social. El deseo de imitación es un mecanismo de poder, clase y supervivencia social.

Girard basaba sus intuiciones en análisis más abstractos, la comparativa novelística. 

 

La neurociencia ha corroborado esos estudios. La dopamina alienta el deseo, la posibilidad de conseguir realizar nuestras aspiraciones. Nos procura más placer la posibilidad cercana de tener acceso sexual a la mujer que deseamos (dopamina) que el hecho mismo de yacer con ella (endorfinas). El reciente descubrimiento de las neuronas espejo da cuenta de la estrecha relación entre lo que deseamos y las personas a las que admiramos o con quienes empatizamos.

 

En todo caso, estar determinados por el deseo o la imitación hace de nosotros animales acorralados por la alienación: angustiados, estresados, infelices. Cómo salir del círculo carcelario del deseo. Hemos de acudir a las filosofías morales como el budismo el estoicismo, el cristianismo para domesticar el deseo.

 

Aplicado al contexto geopolítico, en las sociedades tribales el deseo frustrado generaba la búsqueda de un enemigo en el que descargar nuestra frustración. La sociedad, según Girard, se unificaba contra del chivo expiatorio. En las sociedades complejas en las que vivimos, multiculturales en vez de tribales, la unificación se hace en los extremos. El chivo expiatorio es para unos Trump o Sánchez, demonio encarnado, para otros es el héroe, lo que lleva a la actual polarización.